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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 05 -  Febrero 2019  (en Castellano)
 

 
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Origen y evolución de las especies:

más allá del darwinismo

 

P. C. Kesavan

Profesor emérito de la Fundación para la Investigación M.S. Swaminathan (MSSRF), Chennai.

Conferencia dada en la Convención Internacional, Adyar, 31 de diciembre de 2018.

 Introducción

Fue alrededor de 11 o 12 mil años atrás que nuestros primitivos ancestros (Homo sapiens) cambiaron de reunir alimento y cazar, a cultivar, cosechar y domesticar animales para obtener leche, carne y animales de tiro. Esto llevó a un estilo de vida establecido que proporcionó ratos de ocio para consentir una variedad de actividades creativas tales como la música, bellas artes, escultura, astronomía, ciencia y filosofía. Así comenzó una gran evolución de carácter espiritual y cultural,  y los seres humanos comenzaron a dominar a todas las otras especies en la biósfera del planeta.

 

La pregunta entonces es: ¿Qué impulsó a nuestros ancestros a adoptar la agricultura, y luego al pensamiento creativo, más que a contentarse con solo satisfacer sus necesidades físicas básicas? La respuesta es la “curiosidad.” El impulso fue conocer todo acerca de si mismos y de cada objeto animado e inanimado que los rodeaban. Además de observaciones e interpretaciones, un poder místico existente entre muy pocos los llevó a descubrir algunos de los grandes secretos de la Naturaleza. Mientras el Darwinismo cae dentro de la categoría anterior, la química oculta entra en la última. Extraña pero verdadera es la exactitud del conocimiento derivado del poder oculto, en lugar de observaciones e interpretaciones tales como el Darwinismo.

 

En 1859 Charles Darwin en su obra Sobre el Origen de las Especies afirma que pequeñas variaciones que se acumulan en los organismos actúan en ellos por selección natural. Las variaciones podrían intensificar o debilitar la capacidad de los organismos para adaptarse a un nicho ecológico dado; y la “selección natural” resulta en la supervivencia y éxito reproductivo de los individuos o grupos mejor adaptados a su ambiente, lo que conduce a su perpetuación. Los organismos que no están adaptados a un ambiente dado se reproducen cada vez menos y finalmente se extinguen. Darwin no sabía cómo aparecían las “variaciones” en los rasgos hereditarios de los organismos.

 

Casi a la vez que Darwin hubo terminado de escribir Sobre el Origen de las Especies, Johann Gregor Mendel, en Brunn, entonces en Austria, había enunciado las Leyes de la Herencia en 1865. Una importante contribución del Mendelismo es que los pares contrastantes de características, “alelos” (es decir, una planta con flores rojas y otra con flores amarillas) no se mezclan en sus  híbridos sino que se separan en su progenie. También, si se cruza una planta alta con flores rojas y una planta baja con flores amarillas, el híbrido (la única generación filial o la F1) es mayormente una alta con flores rojas, mostrando el predominio de estas dos características sobre la estatura baja y el color amarillo. 

 

Sin embargo, en la progenie subsiguiente derivada de la reproducción del híbrido F1, hay plantas altas con flores amarillas y plantas bajas con flores rojas. La conversión de las características es llamada “recombinación”. Las leyes Mendelianas desgraciadamente permanecieron oscuras por cerca de treinta y cinco años hasta su redescubrimiento en 1900. Unos pocos años después, en 1902, fue descubierta otra herramienta evolutiva, la mutación. Esta es la repentina partida desde el tipo progenitor en una o más características hereditarias causadas por un cambio en el material genético. Podría ser un cambio muy pequeño (mutación puntual) o uno más importante incluyendo un cambio estructural o numérico en el complemento cromosómico de los organismos. Es desafortunado que el tratado de Darwin precediera al descubrimiento de los mecanismos principales para crear variación.

 

Con la integración del nuevo conocimiento (recombinación y mutación), el Darwinismo original se volvió “Neo-Darwinismo” o “Síntesis Moderna”. El siglo 20 presenció un tremendo avance de la genética y citogenética (estudio de cromosomas que trasmiten el material genético junto con las proteínas). En particular, los roles de las influencias ambientales y epigenética en el control de la expresión de los genes fueron enormemente aclarados. Estos hallazgos redujeron un tanto la única responsabilidad acordada para los genes en la herencia y expresión de características, y elevaron la tesis Lamarckiana de que se heredan las características adquiridas (a causa de la influencia del medio ambiente). De aquí que el presente paradigma del Darwinismo original es llamado “síntesis evolutiva extendida”. También fueron descubiertos mecanismos más rápidos e incluso dirigidos de evolución.

 

Evolución de una célula viva y sus códigos

Se dice que el universo ha sido una repentina “creación” en algún momento, de 16 a 19 billones de años. Nuestro sistema solar con sus planetas, incluyendo la Tierra, tiene casi 4.5 billones de años. Ya que ha tomado alrededor de 11.5 a 14.5 billones de años la formación del sistema solar, es posible que siguiera un proceso evolutivo. Los más primitivos organismos vivos unicelulares aparecieron alrededor de 3 billones de años atrás en el océano, que  se describe mejor como la “sopa primitiva”. El haber tomado un tiempo tan largo, posiblemente denota un proceso evolutivo creativo más bien que uno instantáneo.

 

Permanece el hecho de que las interpretaciones teológicas del origen de la vida por medio de la creación divina antecedió al razonamiento científico que comenzó en el siglo diecinueve con Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), Charles Darwin (1809-1882) y Johann Gregor Mendel (1822-1884), como en contra del postulado de que Dios creó todas las especies dentro de un periodo de tiempo notablemente breve. Darwin sugirió un proceso evolutivo mucho más lento en el cual pequeñas variaciones se acumularon en largos periodos de tiempo y estas variaciones podían  intensificar o disminuir la capacidad adaptativa del organismo en un medio ambiente dado y en  un nicho ecológico.

 

Es en este punto en el que la “selección natural” actúa sobre esta confusión de nuevas formas y favorece la supervivencia y multiplicación por medio de la reproducción de los mejor adaptados (“más aptos”) para las condiciones locales ecológicas. Los que no se adaptan al nicho prevaleciente están en desventaja, con una capacidad reproductiva en disminución creciente y por lo tanto la población desaparece. En el contexto social, la frase “supervivencia del más apto” podría implicar que la gente rica y con influencias están mejor adaptados para sobrevivir en tiempos de calamidad (tales como hambrunas) que el pobre y desposeído.

 

Esto efectivamente es verdad. Darwin no explicó cómo ocurrían las pequeñas variaciones en los organismos. En su época no se conocía la naturaleza del material genético, y en particular, él probablemente no era consciente de las Leyes de la Herencia enunciadas en 1865 por su contemporáneo Johann Gregor Mendel. Con el redescubrimiento de las Leyes Mendelianas de la herencia en 1900, y el descubrimiento de las “mutaciones” en 1902, se comprendieron los mecanismos del origen de las variaciones. Los biólogos evolutivos incorporaron estos hallazgos en el “Darwinismo”, y la versión refinada fue bautizada como “Neo-Darwinismo” o “Síntesis Moderna.”

 

Desde 1950 a 1990, fue verdaderamente notable el avance en la genética y cytogenética, algo sin paralelos. Primero, que el ácido desoxirribonucleico es el material genético que fue inequívocamente establecido en 1945 usando los que son llamados las “experimentos de transformación” con bacterias que causan la neumonía. En estos estudios, el ADN de la bacteria causó la enfermedad en ratones; sin embargo, cuando el mismo ADN primero fue inactivado por el calor y luego inyectado en ratones, no causaron infección. Así, el material genético seguramente es el ADN.

 

El segundo asunto fue acerca de la estructura del ADN, que está así diseñado para cumplir su obligación de reproducirse a sí mismo y “copia”  la información para controlar varias actividades biosintéticas en una célula (células en organismos multicelulares). Avances en la física y la química, particularmente en el campo de las herramientas y técnicas, ayudaron a aclarar la estructura del ADN.

 

El ADN tiene una estructura helicoidal doble y su principal característica es el alfabeto de cuatro letras, cada letra un nucleótido con una de las cuatro bases diferentes, tales como adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Estas, en grupos de tres llamados “codones” o  “tripletas”, llevan la información en códigos para seleccionar un aminoácido específico. Con cuatro letras diferentes se podrían formar 64 tripletas; así el vocabulario genético tiene 64 palabras que tienen información para recoger específicamente uno de los 20 aminoácidos para biosintetizar variadas proteínas. Por ejemplo, un codón o tripleta “GCC” entrega información para recoger el aminoácido glicina.

 

James Watson y Francis Crick ganaron el Premio Nobel por aclarar la estructura del ADN. Incluye la química y la física. Pero, no tenían indicios en cuanto a cómo la “información” específica se codifica/infunde en las tripletas. En este punto debería observarse que la “información” no es ni materia ni energía. Es un producto de la consciencia. A partir de ahora, la ciencia no tiene nada en absoluto para explicar la fuente y estructura, si hay alguna, de la consciencia. Así, los códigos del ADN quedan en el misterio.

 

Nadie sabe “quién creó” los códigos del ADN y los alfabetos de cuatro letras que contiene dos bases purina y dos pirimidina. Aquí es donde se observa claramente un “diseño inteligente”. De hecho, una célula viva es un producto de la evolución por medio del diseño; la evolución aquí no es necesariamente un producto de mutaciones fortuitas influidas por la selección natural. Por ejemplo, muchos orgánulos tales como las mitocondrias y cloroplastos posiblemente no se “desarrollaron” dentro de una célula eucariótica (con un núcleo claramente definido), sino que han sido incorporadas desde otras células y organismos unicelulares.

 

Procesos evolutivos más allá de

mutaciones fortuitas y selección natural

Al principio, se acentuó que la rica biodiversidad de fauna y flora que forman la “biósfera” son los productos del neo-Darwinismo, más varios otros reordenamientos cataclísmicos dentro del “genoma” (complemento genético entero de una célula/organismo) y procesos simbio-genéticos. Uno de estos es el proceso conocido como “transposición”. Incluye reordenamiento de las secuencias de las bases en un genoma. Por ejemplo, si una cierta secuencia original de los genes, dice “ABCDEFGHSYZ” es modificada por inversión como “ABCDZYSHGFE” cambia drásticamente muchas características del organismo. Los elementos llamados “transposones” (originalmente referidos  como “elementos controladores” por el Premio Nobel Barbara McClintock quien trabajó con el maíz) son una parte en la caja de herramientas de la célula para reingeniería de su propio ADN para una rápida adaptación. Aproximadamente un 20 por ciento de diferencias entre humanos y primates muestran el reordenamiento masivo de bloques de ADN vía transposición. Las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos no solamente por medio de un proceso lento y gradual de mutaciones casuales y selección natural sino también por la transferencia horizontal de genes.

 

Una clase de organismos vivos llamados “líquenes” se forman por la combinación de algas y hongos en relación simbiótica. Los líquenes representan “cooperación y supervivencia” en vez de “competencia y supervivencia de los más aptos” como en el Darwinismo. Muchos cultivos agro-hortícolas también son los productos evolutivos de cruzas entre dos o más especies diferentes y duplicación de los cromosomas en los híbridos. Por ejemplo, las dos formas de trigo (el “duro” para hacer porridge o “uppuma” del sur de India, y el “aestivum” para hacer pan ácimo y “chapatis”) han originado a través de la hibridación inter-específica y “poliploidización” diferentes pastos para las cabras. Este es un proceso evolutivo mucho más rápido que las mutaciones fortuitas y la selección natural. Mientras los procesos evolutivos en el origen del trigo cultivado han sido aclarados, basados en la ciencia conocida, lo que no se conoce es “quién” dirigió que los pastos para cabras se volvieran un gran cultivo de cereal y “por qué.”

 

Diseño inteligente vs. Darwinismo

A pesar del significativo aumento de información convincente sobre mecanismos acelerados y dirigidos de la evolución, y origen de las especies, también hay verdaderos vacíos; las herramientas y técnicas existentes para aclarar los “vacíos evolutivos” también tienen sus propias insuficiencias y limitaciones. Bajo estas circunstancias, domina la confianza en la “creación”. La otra interpretación es el “diseño inteligente”. Un grupo de científicos del “Instituto de Descubrimientos” establecido en Seattle, USA <discovery.org.>, cree que la Naturaleza proporciona fuerte evidencia del Diseño Inteligente que descarta las afirmaciones de la capacidad de mutación fortuita y selección natural que da cuenta de la complejidad de la vida. Hasta ahora no han comprobado el Diseño Inteligente experimentalmente.

 

Lo que los defensores han estado haciendo hasta la fecha es mirar los complejos e intrincados sistemas en organismos vivos,y examinar la posibilidad de su origen por medio de cambios fortuitos, graduales, inducidos por mutaciones y establecidos por la selección natural. Dos cosas en contra del Diseño Inteligente son: (i) Falta de demostración experimental y/o convincente de mapa de ruta del diseño inteligente con referencia a los casos/ejemplos citados, y (ii) Una concordancia general con algunas creencias religiosas sobre la “creación” de un Dios Todopoderoso, ya sea un Dios cristiano o Hindú. El problema con los defensores del Diseño Inteligente es que no consideran a Dios Todopoderoso como el Diseñador Todopoderoso. Estas consideraciones suscitan una “brecha de credibilidad” y el Diseño Inteligente es mirado como pseudociencia. Algunos de los argumentos empleados a favor del Diseño Inteligente por sus defensores y detractores, se consideran brevemente a continuación:

 

·         En su libro La Caja Negra de Darwin (1996), Michael Behe señala que la “complejidad irreductible”, en los sistemas biológicos, sugiere que el Darwinismo (variaciones fortuitas que se acumulan en largos periodos de tiempo seguidas por la selección natural) no podría haber reunido todas las partes necesarias en un corto tiempo. El ejemplo citado por él es el flagelo bacteriano con un motor molecular girando de 10.000 a 100.000 rpm, que permite la movilidad de la bacteria. Es verdad que el flagelo es una estructura compleja altamente organizada con algunos componentes esenciales, y estos representan la “complejidad irreducible”.

 

El Diseño Inteligente duda si el Darwinismo podría haber conducido al desarrollo de cada uno de estos componentes casi simultáneamente y organizado un flagelo funcional en un periodo muy breve. El asunto es verdaderamente válido. Pero el punto es que el Darwinismo no es el único mecanismo evolutivo en la Naturaleza y otros fenómenos biológicos, tales como los transposones, epigenética y transferencia horizontal de genes desde una especie a otra, no pueden ser descartados. Además, existe la posibilidad de que el flagelo altamente refinado de la actualidad pudiera haber evolucionado gradualmente en un largo periodo de tiempo desde estructuras mucho más simples, pero menos eficientes, para la movilidad.

 

Aunque la pregunta básica que el conocimiento científico de hoy no puede responder es “quién” creó estas maravillosas estructuras y las reunió. Seguramente hay un rol “divino”, pero ¿por qué no se le atribuye a Dios Todopoderoso en vez de a un Diseñador Inteligente que es considerado como diferente de Dios?

 

·         Otro argumento a favor del Diseño Inteligente es el “equilibrio exacto” de Stephen Gould. Se dice que el progreso evolutivo ronda cerca de cero por largos periodos de tiempo, y luego repentinamente da enormes saltos hacia adelante. Por ejemplo, las formas de vida aparecieron sobre la Tierra hace cerca de 3 billones de años, entonces por 2 billones de años, hubo solamente formas simples de vida, principalmente en el océano. Luego, casi repentinamente, los registros fósiles revelan un salto de proporciones sin precedentes conocido como “explosión cámbrica”, en la cual una masiva expansión de formas de vida ocurrieron en rápida sucesión. Esto se observa como un desafío para la teoría de Darwin del gradualismo. Una opinión es que la “explosión cambriana” que resulta de la repentina aparición de nuevas formas de vida apoya el argumento del Diseño Inteligente, aunque no hay pruebas de él. Por otra parte, los biólogos evolutivos sugieren que las formas intermedias pueden haberse extinguido, o bien, el sendero evolutivo no era Darwiniano, sino uno que incluyó el reordenamiento del propio ADN de la célula (transposon), gene, y duplicación del genoma, como también el control epigenético de la expresión del gene.

 

El Instituto del Descubrimiento tiene una mina de oro en la “explosión cámbrica” y debería explorar todas las posibles avenidas científicas que podrían aclarar el “equilibrio exacto” (Eldredge, N. y Gould, S.J., 1972, Universidad de Harvard, Modelos en Paleobiología (pp. 82-115), San Francisco, Freeman Cooper). La “variación discontinua” observada en la especiación, ciertamente cuestiona el Darwinismo, pero no es evidencia científica ya sea por repentina “creación” o un “Diseño Inteligente”. Es sin duda uno de los muchos secretos de la Naturaleza. El origen del Universo, las galaxias, los sistemas solares con planetas y satélites son un completo misterio. El origen de la biósfera de la Tierra es también un misterio.

 

Razón y fe en la ciencia

El razonamiento científico no necesariamente desafía la fe en Dios. De hecho, Charles Darwin  reconoció  la “creación” por un Dios (ver S. Dilly, 2012, “El Uso de la Tecnología en el Origen de las Especies de Darwin”, British J. for the History of Science 45, 29-56). Dilly escribió: “Algunas afirmaciones teológicas son centrales para la tesis de Darwin. Darwin creía que la vida fue originalmente creada por un Dios deísta quien creó el Universo, luego lo abandonó para siempre al trabajo esforzado de las leyes naturales establecidas.”

 

Espiritualidad en las tentativas científicas

Hoy la ciencia puede ser dividida en dos. Una, para el desarrollo de tecnologías con fines de ganancia material, y la otra, para la comprensión del universo, incluyendo la vida en la Tierra. En esta última, la búsqueda de la verdad, la espiritualidad y la fe son esenciales a la ciencia. Esta es la razón de por qué algunos grandes científicos fueron también creyentes en Dios. Tan tempranamente como en 1543 Copérnico afirmó: “La tentativa de buscar la Verdad en todas las cosas hasta el punto permitido a la razón humana, por Dios”. Max Planck (Premio Nobel en 1918 por la teoría cuántica) observó en 1931: “Tanto religión como ciencia requieren una creencia en Dios. Para los creyentes, Dios está en el principio, y para los físicos, Él está al final de todas las consideraciones.” Werner Heisenberg (Premio Nobel en 1932 por la creación de la mecánica cuántica” afirmó: “El primer  trago  del vaso de las ciencias naturales le volverá  ateo, pero al fondo del vaso Dios le está esperando”. Más recientemente, Stephen Hawking (2007) observó que Dios creó los números enteros.

 

Conclusión

Charles Darwin colocó la piedra base de la ciencia, del origen y evolución de las especies. Asignó el rol de la Creación al Dios Todopoderoso. Luego los biólogos evolucionistas aclararon muchos caminos evolutivos que son mucho más simples, rápidos y dirigidos. Como se esperaba, hay aún vacíos en nuestra comprensión del origen y evolución de no sólo especies sino también del universo mismo. Estos están en el reino de Dios y Él es en realidad el Diseñador Inteligente.

 

 

 

 

 

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