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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 04 -  Enero 2019  (en Castellano)

 
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Día de la Fundación 2018

 

Clemice Petter

La Sra. Clemice Petter es la jefa del Departamento Editorial de Adyar. Palabras de bienvenida dadas el 17 de noviembre de 2018 en el salón de la Sede Central de la S.T., Adyar, India.

En 1875 un pequeño grupo de personas bendecidas se juntaron y fundaron nuestra Sociedad Teosófica (S.T.). Cuando decimos "nuestra", no queremos decir mía y tuya, o incluso de los miembros de esta Sociedad. Nos referimos a toda la humanidad. Esto es porque la S.T. es un don del cielo para toda la raza humana, y resulta que somos los responsables de mantener vivo el don; mantener la puerta abierta, la puerta que nos lleva de la oscuridad a la Luz, de la muerte a la inmortalidad. De hecho, somos los guardianes de esa puerta y depende de nosotros velar por que esta puerta permanezca abierta.

Nos han confiado el más sagrado de todos los deberes, que es mantener la llama de la Luz en los años por venir. Como todo lo que purifica, también pide un sacrificio, y a quienes les confiaron la santa llama se les pide que sacrifiquen nada menos que su propia vida, de tal manera que al sostener la llama se conviertan en la llama misma, y ​​no quede más que la propia llama. Ellos viven no por ellos mismos, sino por el Amor que ilumina el camino para que la humanidad salga del valle de lágrimas y tristeza.

Hoy estamos reunidos en este salón sagrado, que vio la procesión de sacrificios realizados por innumerables hermanos y hermanas conocidos y desconocidos que vivieron por la llama de esta Luz. Siete presidentes de la S.T. han vivido y han muerto por la luz del mundo. Hoy es el día que nos unimos con un corazón desbordante con Silencio y profunda gratitud por todas las bellas Almas que han mantenido la puerta abierta los últimos 143 años. Nosotros también nos reunimos con una humilde plegaria en nuestro corazón por quienes nos consideraron dignos de confianza. Pedimos fuerza para poder cumplir nuestro deber con dignidad, y coraje para permitir que arda el Amor.

Cada gran Alma cuyos pies alguna vez tocaron el suelo de este planeta enseñaron acerca de la Unidad de la Vida. Pero esta Unidad no puede ser concebida por una mente divisiva; una mente que se siente separada, que tiene el "yo y mío" a flor de piel. La unidad es la Verdad, y para encontrarla, lo que crea la ilusión de la separación debe ser entendido, y a los efectos de proveernos herramientas para comprender es que la Sociedad Teosófica nació.

Les pedimos a todos que guarden un momento de silencio en memoria de las grandes Almas que trabajaron a destajo y nos transfirieron esta gran tarea. Que sus bendiciones siempre encuentren un camino hacia el corazón humano.

 

 

 

 

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