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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 04 -  Enero 2019  (en Castellano)

 
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Discurso Presidencial -  Enero 2019

 

Tim Boyd

 

 

Ante la 143ª Convención Anual de la Sociedad Teosófica (ST), Adyar, 31 Diciembre 2018

Me siento muy feliz de poder darles a todos una cálida bienvenida en esta 143ª Convención Anual en nuestra Sede Internacional de Adyar, y les deseo una estancia muy agradable e inspiradora. Pongámonos de pie para invocar las bendiciones de nuestros Hermanos mayores, siempre dispuestos a guiar y ayudar a aquellos que, de forma altruista, se dedican a procurar el bien de otros seres vivos:

Que aquellos que son la encarnación del Amor Inmortal bendigan con su guía y ayuda esta Sociedad, fundada para ser un canal de su obra. Que Ellos la inspiren con su Sabiduría, la fortalezcan con su Poder, y la vigoricen con su actividad.

Me complace proceder a la apertura de esta 143ª Convención Anual de la ST.

Desde la fundación inicial de la Sociedad Teosófica (ST) hace 143 años, este movimiento se ha extendido por más de 70 países de todo el mundo. Y aún más importante, ha influido globalmente en el pensamiento y en los valores. Las ideas centrales de la Unidad, la multidimensionalidad, la inteligencia omnipresente, la auto responsabilidad y la evolución espiritual han pasado a formar parte del tejido del pensamiento global, tanto de forma sutil como evidente. Aunque muchas de las situaciones actuales parecerían sugerir un sentido acrecentado de la separatividad y la negación del hecho de la Unicidad, estos principios se han arraigado fuertemente en la consciencia humana, y necesariamente acabarán por desarrollarse. Nuestro papel, como miembros de la ST en este despliegue, es el de crear las condiciones requeridas para que se realicen de forma armoniosa, o acompañados por las turbulencias que una gran parte de la conducta actual parece indicar.

Como organización, la ST se constituyó para servir a la humanidad de la forma más profunda posible. Existen muchas organizaciones en el mundo con la finalidad de ayudar de muy diversas maneras —proporcionar alimentos, atención médica, refugio, consuelo religioso y ayuda financiera. Aunque son necesarios todos los niveles de respuestas compasivas, al final ninguna de las causas origen del sufrimiento puede resolverse en su propio nivel. Los alimentos, el dinero, el refugio, etc., no afectan a la causa raíz de los desequilibrios sociales e incluso físicos. Aunque el trabajo de la ST se ha descrito como una “vana esperanza”, es la única esperanza. Hasta que, como familia humana, no abandonemos el convencimiento heredado de nuestra separatividad, continuaremos con el ciclo de agresión, competitividad e insatisfacción que nos envuelve actualmente.

A lo largo de la historia de la ST hemos sido bendecidos con miembros juiciosos y líderes dinámicos. Como si hubieran hablado con una sola voz, han resaltado constantemente la exigencia de que asumamos la responsabilidad de nuestro propio desarrollo. Si carecemos de alguna base en la experiencia de la Unicidad, tenemos poco que dar. Aunque este desarrollo de uno mismo es obligado, la dirección más profunda nos mueve hacia un núcleo de individuos despiertos, capaces de mostrar la unidad en la acción. Solamente “bajo la influencia pacificadora de la fraternidad” tal como la enfocaban los fundadores internos de la ST, se puede evitar que la naturaleza humana instintiva conduzca a niveles de daño cada vez más elevados. En la práctica, esto significa que los miembros de la ST tenemos que seguir aprendiendo cómo trabajar juntos, al margen de nuestros gustos y aversiones personales. Cuando se fundó la ST, había que ser un visionario para tener un sentido genuino de la interconexión global. Hoy en día, el hecho de la interconexión está continuamente presente, a menudo de forma dolorosa. Cualquiera que tenga un teléfono móvil puede estar en contacto permanente con lo que ocurre en el mundo. La relativa facilidad de las comunicaciones y los viajes ha facilitado algunos aspectos de nuestro trabajo. Mientras que en el pasado reciente nuestros grupos y secciones tenían que trabajar en un relativo aislamiento, hoy es posible tener nuevos niveles de cooperación. A nivel internacional, durante los tres últimos años hemos mantenido reuniones para desarrollar un núcleo de trabajo donde planificar e implementar una amplia gama de proyectos.

El trabajo que estamos abordando es global, pero necesita los esfuerzos concretos de grupos y miembros locales. Externamente, las circunstancias y condiciones están cambiando continuamente, pero las tendencias colectivas de la humanidad se mueven mucho más despacio. En esta época de crecimiento continuo de la concentración urbana, con lo que la influencia estabilizadora de los ritmos de la naturaleza está cada vez menos al alcance de la mayoría, nos encontramos ante un verdadero reto. ¿Cómo podemos crear islas de paz y estabilidad en medio de la vorágine de la vida moderna? ¿Cómo acercar a quienes están buscando, quizás sin siquiera saberlo, a estas posibilidades alternativas?

No hay respuesta concreta para estas preguntas, pero sí hay algunos ejemplos. En la India, el centro de Adyar ha sido fuente de paz y visión espiritual durante 136 años; en Estados Unidos la Sede Nacional Olcott es un ejemplo similar. En Finlandia, Australia, Italia, Nueva Zelanda, Cuba, Israel, Brasil y otros muchos lugares de todo el mundo, sus centros han demostrado la cualidad magnética del esfuerzo cooperativo por profundizar en la consciencia.

 

 

 

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