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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 03-  Diciembre 2018  (en Castellano)

 
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Oración: su naturaleza, tipos y eficacia – II

 

Lily Chong

 

Antigua miembro de la Sociedad Teosófica y Secretaria de la Rama Singapur.

Conferencia dada en el Congreso Mundial, Singapur, 6 de agosto 2018.

 

 

Clases de oraciones y cómo son respondidas

Veamos cómo están clasificadas las oraciones y cómo serán respondidas. Cuando alguien pronuncia una oración de Clase A, que es para conveniencias mundanas y necesidades físicas, hay varios medios por los cuales su oración puede ser respondida. Una persona así tiene un concepto de Dios como proveedor de sus propias necesidades, en íntimo e inmediato contacto con sus necesidades diarias, y se vuelve hacia Dios por su pan de cada día tan naturalmente como un niño se dirige a su padre o madre.

 

Un ejemplo típico de esta, es el caso de George Müller de Bristol, antes que fuera conocido por el mundo como filántropo cuando estaba comenzando su obra benéfica, sin amigos ni dinero. El oró por alimento para los niños, y los fondos para las necesidades inmediatas siempre llegaron de manera suficiente. ¿Qué había sucedido? Su oración fue un fuerte deseo enérgico que creó una forma vigorizada por la intensidad y seriedad de la oración. El deseo da forma a esa vida y energía directriz. Esa criatura viva y vibrante tiene solo una idea, la idea que la anima: se desea ayuda y alimento, y deambula buscando por el mundo sutil.

 

Una persona caritativa desea prestar ayuda al necesitado, busca la oportunidad de dar. La forma-deseo, por lo tanto, encuentra su objetivo y actúa sobre ella.  Despierta en su cerebro vibraciones idénticas a las propias, George Müller, sus huérfanos, sus necesidades, y ella ve la salida para su impuso caritativo, saca un cheque y lo envía.

 

Muy naturalmente, Müller diría que “Dios” puso en el corazón de tal persona el dar la ayuda necesaria. En el sentido más profundo, esto es verdad, puesto que no hay vida, ni energía en el universo que no provenga del Uno, pero la agencia intermedia, de acuerdo a las leyes divinas, es la forma-deseo creada por la oración.

 

El resultado puede ser obtenido igualmente bien por medio del deliberado ejercicio de la voluntad, sin una oración, por una persona que comprenda el mecanismo relacionado, y la forma de ponerlo en movimiento. Una persona así piensa claramente en lo que ella necesita y crea una forma de pensamiento. Luego por medio de un deliberado ejercicio de su voluntad, ella lo envía a una persona definida, o a su vecindario para ser atraída por una persona caritativa determinada. No hay oración aquí, sino un ejercicio consciente de la voluntad y conocimiento.

 

La mayoría de las personas, sin embargo, ignoran las fuerzas de los mundos invisibles y no suelen ejercitar su voluntad, concentrar su mente y enviar un deseo intenso. Encuentran más fácil orar que emplear su propia fuerza por medio del deliberado esfuerzo mental. Dudarían de su propio poder, incluso si comprendieran la teoría, y dudar es fatal para el ejercicio de la voluntad. Que la persona que ora no comprenda el mecanismo que está poniendo en marcha de ninguna manera afectará el resultado

 

Es como un niño que alarga su mano y se apodera de un objeto. No necesita comprender nada del trabajo de los músculos, ni de los cambios eléctricos y químicos establecidos por el movimiento de los músculos y nervios, ni necesita calcular elaboradamente la distancia del objeto; desea tomar lo que quiere y los sistemas de su cuerpo obedecen a su voluntad aunque no sepa de su existencia.

 

Así es con alguien que ora, este ignora la fuerza creativa de su pensamiento, la criatura viva que ha enviado a realizar su orden. Actúa tan inconscientemente como el niño, y como el niño, se apodera de lo que desea. Pero no es la única manera en que son respondidas las oraciones de esta clase. Alguien, transitoriamente fuera del cuerpo físico y que esté trabajando en los mundos invisibles, o un ángel de paso, puede escuchar un grito de ayuda y puede entonces poner el pensamiento de enviar la ayuda requerida, en el cerebro de alguna persona caritativa. Muchas oraciones son respondidas de esta manera, siendo una Inteligencia invisible el lazo entre la necesidad y su remedio. Esta es parte de la mediación de ángeles inferiores, y así proporcionarán ayuda a las necesidades personales, como también traerán ayuda a emprendimientos de beneficencia.

 

Sin embargo, sabemos que algunas veces, aunque tengamos una gran necesidad y oremos mucho por alguien, nuestras oraciones no son respondidas. ¿Por qué? Bien, el fracaso de las oraciones de esta clase se debe a otra causa oculta. Todo hombre ha contraído deudas que tiene que pagar, sus pensamientos, acciones y deseos equivocados han construido obstáculos en su camino. Una deuda de equivocaciones se cancela con el pago de sufrimiento, debe soportar las consecuencias de los errores que ha cometido. Por ejemplo, alguien condenado a morir de hambre por su propia maldad pasada, puede lanzar en vano sus oraciones contra  ese destino.

 

La forma-deseo que crea buscará pero no encontrará; será encontrada y arrojada de vuelta por la corriente del pasado error. Aquí, como en todas partes, estamos viviendo en un reino de la ley, y las fuerzas pueden ser modificadas o frustradas completamente por el juego de otras fuerzas con las cuales entran en contacto. Por ejemplo, dos fuerzas similares pueden aplicarse a dos pelotas similares; en un caso, se puede aplicar otra fuerza a la pelota y puede lograr el objetivo al que  aspira; en la otra, una segunda fuerza puede golpear la pelota y enviarla completamente fuera de su curso. Y así con dos oraciones similares: una puede encontrar su camino, sin oposición y afectar su objetivo, la otra puede ser dejada a un lado por la fuerza más fuerte de un error pasado. Una oración es respondida, la otra no, pero en ambos casos el resultado es de acuerdo a la ley.

Consideremos ahora la Clase B, es decir, las oraciones por ayuda en dificultades morales e intelectuales cuando estamos moralmente afligidos o tenemos dificultades en comprender algo espiritual. Esta clase de oraciones tiene un doble resultado: primero, ellas actúan directamente para atraer la ayuda y segundo, ellas reaccionan sobre la persona que ora. ¿Cómo? Primero, atraen la atención de los Ángeles y los discípulos que trabajan fuera del cuerpo quienes están siempre buscando ayudar a la mente confundida, y entonces consejos, aliento e iluminación son arrojados a la conciencia-cerebro, respondiendo así a la oración de la manera más directa.

 

Segundo, sugieren ideas que despejan una dificultad intelectual o arrojan luz sobre un oscuro problema moral, o se vierte el más dulce consuelo en el acongojado corazón, suavizando sus conmociones y calmando sus ansiedades. Y verdaderamente, si los Ángeles no recorrieran ese camino el clamor de los afligidos alcanzaría el “Oculto Corazón de los Cielos” y un mensajero sería enviado a llevar alivio, quizás un Ángel, siempre dispuesto a responder al sentir el impulso que tiene la voluntad divina  de ayudar.

 

El segundo resultado es que las oraciones reaccionan sobre la persona que ora. Esto es lo que algunas veces se llama respuesta subjetiva a tales oraciones. Su oración pone su corazón y mente en una actitud receptiva, y esta aquieta la naturaleza inferior, permitiendo que la fuerza y poder iluminador de lo superior fluya libremente en ella.

 

Las corrientes de energía, que normalmente fluyen hacia afuera desde el Hombre Interno, son, como regla, dirigidas al mundo externo y son utilizadas en los sucesos comunes de la vida; pero cuando esta consciencia-cerebro se aleja del mundo externo y dirige su mirada hacia adentro, se vuelve un recipiente capaz de recibir y sostener en vez de un mero conducto entre los mundos interior y exterior. En el silencio obtenido por medio de la cesación de los ruidos de las actividades externas, la “aún pequeña voz” del Espíritu puede hacerse oír, y la atención concentrada de la mente expectante permite atrapar la voz del Silencio, es decir, la voz del Yo Interno.

 

Consideremos ahora otro tipo de oraciones de Clase B, que son ligeramente diferentes de la clase anterior, ya que es algo superior en naturaleza, estas oraciones están buscando iluminación y crecimiento espiritual. En este caso la ayuda proviene desde afuera e incluso desde adentro. Todos los ayudantes, sean angélicos o humanos, responderán. Siempre son más vehementes intentando trasmitir progreso espiritual, tomando cada oportunidad ofrecida por el alma que aspira hacia arriba. Más aún, el anhelo de tal crecimiento libera energía de un tipo elevado, provocando una respuesta desde el reino espiritual. Una vez más se impone la ley de las vibraciones simpáticas y la aspiración elevada es respondida por una vibración sincrónica con ella. La Vida divina está siempre presionando desde arriba contra los límites que la atan y cuando la fuerza ascendente choca contra esos límites desde abajo, el muro separador se rompe y la Vida divina inunda el Alma.

 

Cuando un hombre siente esa afluencia de vida espiritual, clama: “Mi oración ha sido respondida y Dios ha enviado su Espíritu a mi corazón.” Es verdad, aunque difícilmente comprende que tal Espíritu siempre busca entrar. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré a él.” (Rev. 3:20) El principio general respecto a todas las oraciones de esta clase es que mientras más sumergimos la personalidad y mayor es nuestra aspiración a lo Divino, mayor será la respuesta que provenga de la vida más amplia desde adentro y afuera de nosotros. El problema es que nos separamos.

 

Si eliminamos la separación y nos volvemos uno con lo más grande, encontramos que la luz, la vida y la fuerza fluyen en nosotros. Cuando la voluntad separada se aleja de sus propios objetivos y empieza a servir al propósito divino, entonces la fuerza de lo Divino se derrama en él. Es como si usted nadara en contra de la corriente, usted avanzará más lento, pero con ella será llevado por toda la fuerza de la corriente.

 

En cada departamento de la Naturaleza están trabajando las energías divinas. Cuando nos ajustemos a las fuerzas de la Naturaleza, ellas nos ayudarán enormemente. De aquí que en la oración las energías divinas trabajen por el hombre que, por su oración, busca trabajar como parte de lo Divino.

 

Ahora llegamos a la tercera clase de oración. La forma más elevada de oración en la anterior Clase B, cuando el aspirante ora por el crecimiento e iluminación espiritual, confluye con la Clase C. Aquí, la oración pierde su carácter solicitante y se convierte en una meditación o culto a lo Divino. La mente inferior se aquieta de modo que el Espíritu al escapar de ella se eleva en contemplación de la Perfección divina y  refleja dentro de él la Imagen divina.

 

“La meditación es una oración silenciosa y no pronunciada, o como lo expresó Platón, “es el  ardiente anhelo del alma hacia lo divino, no para pedir alguna gracia o favor particular (como  sucede con la oración común), sino por el bien en si, por el Bien Supremo universal.” (H. P. Blavatsky, La Clave de la Teosofía, p.10).

 

Esta es la oración que por esta liberación del Espíritu es el medio de unión entre el hombre y lo Divino. Por el funcionamiento de las leyes del pensamiento un hombre se convierte en lo que piensa y cuando medita en las perfecciones o virtudes divinas, el espíritu se libera, la separatividad se deja atrás y se alcanza la unión con lo Divino. Él gradualmente reproduce en él mismo aquello sobre lo que la mente está fija. Una mente así, moldeada hacia lo superior, libera el Espíritu y da un salto hacia arriba, a su fuente.

 

La oración entonces se desvanece en la unidad y la separatividad se deja atrás. La adoración también, en la que toda petición está ausente, que busca fluir en verdadero amor al Perfecto, es el medio más fácil de unión con lo Divino. La consciencia contempla en mudo éxtasis la imagen de la perfección. El hombre como un espíritu libre se remonta así a los reinos donde son trascendidos los límites del intelecto y siente y conoce mucho más que lo que puede decir con palabras a su regreso. Tal oración es la oración de los místicos, sabios y  santos quienes pueden ascender a grandes alturas de comunión con lo Divino. Tal oración brilla sobre el adorador y le brinda la realidad que ninguna palabra puede transmitir a quienes no la conocen.

 

¿Cómo deberíamos orar?

Cuando comprendemos la naturaleza de las oraciones y cómo son respondidas o sus efectos, podemos comprender mejor la necesidad de orar, especialmente del tipo más elevado, para todos los que estudian la vida superior.

 

Para el estudiante de Teosofía, la oración debería ser de las clases agrupadas bajo la Clase B, es decir, para ayudar en las dificultades morales e intelectuales y en el crecimiento espiritual, y él debería esforzarse por ascender a la meditación pura y adoración de la última clase, evitando por completo las clases inferiores. Para él la enseñanza de Jámblico, es decir, el Maestro Hilarión, el Chohan del 5° Rayo, es útil:

 

*El ejercicio continuo de la oración nutre el intelecto.

*Es la llave divina que abre los mundos superiores.

*No termina hasta que nos eleva a la cumbre de todo, y a ella.

*Purifica el alma de todo lo deshonesto e inferior y lo purifica, elevándolo a la Divinidad.

 

Oraciones para el que fallece

Ahora deberíamos considerar brevemente las oraciones para los muertos. No hay duda que las oraciones definitivamente los ayudarán, especialmente si son ignorantes. Porque, ¿qué es una oración para el muerto sino una expresión de un vivo deseo y afectuoso pensamiento para quienes han fallecido antes que nosotros?

 

Nosotros que estudiamos Teosofía sabemos bien que en la vida física tales deseos y pensamientos son cosas reales y objetivas, un depósito de baterías de energía espiritual que se descargará sólo cuando alcance a las personas a quienes están dirigidas; no hay diferencia en su acción cuando esa persona ya no tiene un cuerpo físico.

 

La oración o el fuerte deseo afectuoso por un fallecido particular siempre lo alcanzan y lo ayudan. Esto es parte de la forma en que trabaja la gran ley de causa y efecto. Incluso la oración seria general o deseo por el bien de los muertos en general, que normalmente ofrecen las órdenes religiosas, ha producido efectos que ayudan al fallecido, aunque es probable que sea una fuerza más vaga y por lo tanto menos eficiente.

 

¿Deberíamos orar a esos fallecidos para ganar la lotería o por ayuda en nuestros negocios, por salud, para que a nuestros niños les vaya bien en los exámenes? Estas son oraciones egoístas y solamente los traerán de vuelta. Deberíamos orar por el fallecido, como por los que viven, para que avancen:

 

* por un perfecto descanso de todo pensamiento y preocupación mundana de modo que su  marcha hacia el mundo celestial no pueda ser alterada; y

 

* que la luz eterna y dicha del amor divino puedan brillar sobre ellos desde la parte superior y más espiritual de su propia naturaleza, atrayéndolos siempre hacia arriba, de modo que su marcha pueda ser rápida.

 

Oraciones de sanación

Finalmente, ¿cómo deberíamos orar por nuestros amigos o seres amados que sufren de alguna enfermedad? Deberíamos concentrar nuestros pensamientos en el Señor Cristo o el Señor Maitreya, dependiendo de nuestra fe, o en el Gran Sanador del Mundo. Entonces ingresamos reverentemente en esa presencia en pensamiento, atrayendo mentalmente al sufriente a esa presencia también. Visualizamos al sufriente como radiantemente sano e inundado en toda su naturaleza por la fuerza de Vida dorada, resplandeciente y sanadora. La oración siguiente o una similar puede ser pronunciada con poderosa intención: “Pueda el poder sanador del Señor descender sobre tal y tal. Que los ángeles sanadores lo envuelvan.”

 

Después de una pausa durante la cual el pensamiento está poderosa aunque reverentemente centrado en el Señor, en  la  efusión de su poder sanador y los ángeles sanadores, la meditación puede cerrarse con las palabras: “Que la luz de su amor los abrace siempre, Amén o Aum.” Se ha visto que los ángeles sanadores han continuado con su ayuda por al menos 24 horas después de tal invocación. La práctica regular por medio de este método o similares, demostrarán rápidamente que la cooperación angélica en la sanación espiritual puede ser eficaz.

 

Se nos previene contra el ejercicio de la voluntad personal para lograr los resultados deseados. Una vez que el poder de sanación ha sido invocado, con la más plena fe, los resultados deberían ser dejados al karma y a las necesidades evolutivas de los individuos. Entréguese a la divina voluntad y a la Gran Ley expresando palabras tales como “de acuerdo a la Divina Voluntad.” El ocultista aprende a trabajar sin pensar en los resultados. Bajo ninguna circunstancia debería usar su poder de voluntad y conocimiento oculto para obtener por fuerza beneficios personales y materiales para sí mismo o para otros. Sería magia gris si no negra, trayendo resultados terribles.

 

Conclusión

De tal estudio y práctica de la oración, surge un resultado inevitable cuando comenzamos a comprender, y la extensión más amplia de la vida humana se desenvuelve ante nosotros:

 

*Vemos que por el conocimiento nuestra fortaleza aumenta mucho, que hay fuerzas que nos rodean que podemos entender y controlar, y que en relación a nuestro conocimiento es nuestro poder.

 

*Aprendemos que la Divinidad se halla oculta dentro de nosotros y que nada que sea permanente y efímero puede satisfacer a ese Dios que está dentro de cada uno de nosotros.

 

*Comprendemos que solamente la unión con el Uno, el Perfecto, puede calmar nuestras ansias. Entonces, gradualmente surge allí dentro de nosotros la voluntad para situarnos de acuerdo con lo Divino.

 

*Dejamos de intentar vehementemente cambiar las circunstancias y proyectar nuevas causas en la corriente de los efectos. Nos reconocemos como agentes más que como actores, canales más que fuentes, servidores más que maestros y buscamos descubrir los propósitos divinos y trabajar en armonía con ellos.

 

Cuando alcancemos ese punto, habremos ascendido sobre toda oración, excepto la que es meditación y adoración.

 

Bibliografía

Cristianismo Esotérico, Annie Besant

La Vida Interna, C. W. Leadbeater

El otro lado de la muerte, C. W. Leadbeater

El lado oculto de las cosas, C. W. Leadbeater

Protectores Invisibles, C. W. Leadbeater

 

 

 
 
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