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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 02-  Noviembre 2018  (en Castellano)

 
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Oración: su naturaleza, tipos y eficacia – I

 

Lily Chong

 

Antiguo miembro de la Sociedad Teosófica y Secretaria de la Rama Singapur.

Conferencia dada en el Congreso Mundial, Singapur, el 6 de agosto de 2018.

 

 

La naturaleza de la oración

Comprendamos bien lo que significa ‘oración’. ¿Oramos todos nosotros, sin excepción? ¿Puede alguien decir que nunca ora? Esto nos lleva a la definición de oración. ¿Qué es la oración? ¿Podemos decir que contiene generalmente una petición a una entidad externa para pedir ayuda de algún tipo? Ciertamente, es interesante observar que la palabra “oración” deriva del sánscrito prasna (preguntar), y del alemán fragen (preguntar), por lo que su significado original y apropiado puede ser solamente una solicitud definida.

 

¿Cuándo oramos? Algunos de nosotros ofrecemos oraciones cada día, y esta puede consistir en ciertos saludos y afirmaciones, el recitado de ciertos mantras prescritos, etc. ¿Pero sería correcto decir que siempre terminamos pidiendo algo? Oramos por salud, para obtener un nuevo trabajo, ganar la lotería, etc. También ¿no es verdad que muy a menudo oramos solamente cuando estamos en problemas? ¿Por qué oramos? ¿No se debe a que el hombre instintivamente sabe que hay muchas fuerzas más grandes que él que no puede controlar e influenciar y que quizás allí afuera puede haber entidades y poderes que pueden ayudar si oramos con suficiente fervor?

 

Hay otra razón importante para la oración, el espíritu religioso está fuertemente  apegado a ella y encuentra su misma vida en la oración. Sin embargo, incluso la persona religiosa algunas veces se siente inquieta en cuanto al motivo principal de la oración, ¿los fundadores de las grandes religiones animaron de alguna manera a sus seguidores a orarles?  ¡No! ¿no se nos dijo también que no podemos cambiar nuestro destino o karma o, como algunos dirían, que el suplicante está cambiando la voluntad de Él “en quien no hay cambio, ni sombra de variación?” (Santiago 1:17). Sin embargo él encuentra en su propia experiencia y en la de otros que las oraciones han sido respondidas ¡una secuencia definida de un ruego y su satisfacción!

 

Muchas de estas no se refieren a experiencias subjetivas, sino a hechos sólidos del mundo objetivo. Un hombre ha orado por dinero, y su trabajo le ha producido la cantidad requerida; una mujer ha orado por alimento, y el alimento ha llegado a su puerta. Con respecto a empresas de beneficencia especialmente, hay abundante evidencia de orar por ayuda por una necesidad urgente, y de rápida y generosa respuesta.

 

Por otra parte, hay también abundante evidencia de oraciones dejadas sin respuesta, del hambriento que muere de hambre, del niño arrebatado de los brazos de su madre por alguna enfermedad a pesar de las más apasionadas súplicas a Dios. Toda verdadera intención de orar debe tener en cuenta todos estos hechos. Esto no es todo. Hay muchos hechos en esta experiencia que son extraños y misteriosos.

 

Una oración que quizás es trivial encuentra una respuesta, mientras que otra que se relaciona con un asunto importante, fracasa; un problema  pasajero es aliviado mientras una oración pronunciada para salvar una vida apasionadamente querida no encuentra respuesta. Y qué sucede cuando los países entran en guerra, cada lado por supuesto orará por la destrucción de los ejércitos enemigos. O cuando dos mujeres pugnan por el afecto de un hombre, cada una orará a su Dios para ganar a su hombre, ¿quién ganará? Parece casi imposible para el estudiante común descubrir la ley de acuerdo a la cual una oración es o no fructífera.

 

Diferentes tipos de oración

Lo primero que es necesario buscar para comprender esta ley es analizar la oración en sí, porque la palabra se usa para abarcar diversas actividades de la consciencia, y las oraciones no pueden ser tratadas como si formaran un todo simple. Miremos por lo tanto, los tres tipos diferentes de oración:

 

 A. Peticiones para obtener definidas ventajas mundanas, para suplir necesidades físicas, oraciones por alimento, vestimenta, dinero, empleo, éxito en los negocios, recuperarse de enfermedades, etc.

 

B. Para obtener ayuda en dificultades morales e intelectuales, para el crecimiento espiritual, superación de las tentaciones, fortaleza, percepción o por iluminación.

 

C. Finalmente, están las oraciones que no piden nada, que consisten en la meditación o la adoración de la Divina Perfección en intensa aspiración por la unión con lo divino, el éxtasis del místico, la meditación del sabio, la elevación al éxtasis del santo. Esta es la verdadera comunión entre lo Divino y lo humano, cuando uno se vierte en amor y veneración por AQUELLO que es inherentemente atractivo, apremiando el amor del corazón.

 

Luego, deberíamos examinar el asunto de quién o qué fuerzas están allí que puedan responder a las oraciones. En los mundos invisibles existen muchas clases de inteligencias que pueden ayudar a responder súplicas de ayuda. Estas son las que llamamos ayudantes invisibles.

 

Ayudantes invisibles

Los  seres humanos son constantes creadores de seres invisibles o formas de pensamiento. Las vibraciones de sus pensamientos y deseos crean formas de materia sutil. Estas tienen propósitos específicos porque su única vida es el pensamiento o el deseo que las anima. Así creamos un ejército de sirvientes invisibles que vagan en los mundos invisibles buscando cumplir nuestra voluntad.

 

Luego existe el reino de los ángeles o devas, que es todo un tema. Algunas de estas inteligencias son poderosas fuerzas espirituales y susceptibles a las súplicas humanas; otras son seres muy limitados, inferiores en consciencia a los humanos y receptivas  a la voluntad humana. Estas son lo que podemos llamar los Espíritus de la Naturaleza. Este lado oculto de la Naturaleza es un hecho reconocido por todas las religiones. El mundo entero está lleno de criaturas vivas invisibles a los ojos físicos. Mundos invisibles interpenetran el visible, y multitudes de seres inteligentes  se apiñan a nuestro alrededor por todos lados.

 

Además, en los mundos invisibles hay ayudantes humanos, quienes trabajan allí en sus cuerpos sutiles mientras sus cuerpos físicos están durmiendo, cuyo atento oído puede atrapar un pedido de auxilio, A menudo, si los devas o ayudantes astrales se mostraran, serían confundidos por los suplicantes con la santa persona o ángel a quien él oró, y hay muchas historias que ilustran esto. C. W. Leadbeater, por ejemplo, había sido tomado bajo tales circunstancias por un santo, como también lo fue un joven ayudante que estaba con él en esa ocasión. Annie Besant, también, más de una vez ha sido considerada como un ángel por aquellos a quienes ella estaba ayudando.

 

Pero afortunadamente para los muchos miles que están constantemente vertiendo sus almas en la oración, en la más ciega ignorancia por supuesto pero todavía en perfecta buena fe, hay algo mas de lo que dependen. Sri Krishna nos dice en el Bhagavad Gita cómo todas las verdaderas oraciones  llegan  a él  de quienquiera que pueda haberla ofrecido ignorantemente.

 

Hay una consciencia suficientemente vasta para comprender todo, que nunca falla en su respuesta a todo serio esfuerzo en la dirección de una espiritualidad acrecentada. Y esta es el Logos Solar siempre presente, siempre consciente, poderoso y responsivo  en cada lugar de su reino. Él sabe todo porque es esa ominipenetrante, omniabarcante, omnisustentadora Vida y Amor en la cual vivimos y nos movemos. Cada vibración en el universo, que es su cuerpo, toca su consciencia y atrae su acción responsiva.

 

Miríadas de inteligencias son los agentes, pero es el Logos Solar quien sabe y responde. Nada puede ser tan pequeño como para no afectar a esa delicada consciencia omnipresente, ni tan vasto como para trascenderla. Somos tan limitados que la idea misma de tal consciencia omniabarcante nos asombra y nos confunde; ¡al igual que a un mosquito le podría resultar difícil conocer la consciencia de Pitágoras!

 

Pero aún un científico como el Prof. Aldous Huxley, en un notable pasaje, ha imaginado la posibilidad de la existencia de seres ascendiendo cada vez más alto en inteligencia, la consciencia expandiéndose, hasta que alcanzan una etapa tan sobre el humano como el humano está sobre el escarabajo. Ese no es un vuelo de la imaginación científica, sino una realidad. Hay un Ser cuya consciencia está presente en cada lugar de su universo, y por lo tanto, puede ser afectado desde cualquier lugar. Esa consciencia no es solamente vasta en su campo, sino extremadamente sensible y por lo tanto más responsiva que una consciencia más limitada.

 

Esta vida omnipenetrante está en todas partes utilizando como canales a todas las vidas encarnadas a las cuales Él ha dado nacimiento. Algunas veces los devas o ángeles son dirigidos a prestar ayuda, otras veces los ayudantes humanos que trabajan en sus cuerpos astrales o planos mentales. Estos seres ofrecen los canales necesarios, actúan como los nervios motores de su cuerpo y originan la acción requerida.

 

 ¿Pero qué hay acerca de los otros seres invisibles a quienes comúnmente dirigimos nuestras oraciones? ¿Qué hay acerca de los fundadores de las religiones? Que un pensamiento muy fuerte dirigido hacia ellos los alcanzara o no, dependería de la línea de evolución que ellos hayan seguido, de hecho, de si aún permanecen en contacto con esta Tierra o no. Si tal pensamiento estuviera todavía dentro de su alcance, y si les llegara, es probable que si vieran que beneficiaría all pensador, puede que mandaran a responderle, a alguno de sus discípulos que todavía están en la Tierra.

 

Pero, por supuesto, aquellos que comprenden no alterarían a los elevados Seres con sus insignificantes problemas, sabiendo totalmente bien el magnífico trabajo trascendente realizado por los Grandes en los planos superiores a favor de la evolución; comprenderían que cualquier clase de ayuda que uno requiriera podría ser dada por alguien más cercano a su propio nivel. Es similar a no malgastar el tiempo de los grandes eruditos de la universidad en ayudar a estudiantes del kindergarten a aprender el alfabeto.

 

Con respecto a los santos de las religiones la posición es diferente. La capacidad de escuchar oraciones dependerá de su posición en la evolución. El santo común, quien simplemente es un hombre bueno y santo, por supuesto obtendrá su vida celeste como es usual, y probablemente será larga. Su vida en el plano astral probablemente será corta, y es solamente durante ese tiempo que sería posible que una oración le llegara y atrajera su atención. Pero de ninguna manera es cierto que la oración atraería su atención, porque naturalmente estaría muy ocupado con su nuevo entorno. Si durante ese momento lo alcanzara, sin duda haría algo que pudiera satisfacer al suplicante.

 

Si hubiera entrado en su largo descanso en el mundo celeste, estaría enteramente más allá de toda posibilidad de ser perturbado por cosas terrenales; aunque incluso en tal caso una oración para él podría traer algunos resultados. Un hombre así, casi ciertamente estaría vertiendo una constante corriente de pensamiento amoroso hacia la humanidad. Este pensamiento será un real y poderoso baño de bendición, para ayudar a la gente espiritualmente. Sin duda que quienes oran seriamente a ese santo, entrarían en éxtasis con él y por lo tanto atraerían sobre ellos una gran cantidad de esa fuerza, incluso aunque el santo no fuera consciente de ello.

 

Si el santo estuviera lo suficientemente avanzado para haber entrado en una serie especial de nacimientos siguiendo rápidamente uno a otro, el caso sería diferente, nuevamente. Él estaría entonces todo el tiempo dentro del alcance de la Tierra, ya sea viviendo en el plano astral o encarnado en el físico, y si la oración fuera lo suficientemente intensa para atraer su atención cuando estuviera fuera del cuerpo, probablemente le prestaría ayuda con su poder. Por supuesto, si estuviera en ese momento en un cuerpo físico, no podría oírlo, a menos que estuviera en ese instante cerca del suplicante para poder oírlo.

 

                                                                                      (continuará)

 

 
 
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