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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 02-  Noviembre 2018  (en Castellano)

 
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Conocimiento teosófico del ojo,

imágenes y realidad

 

Robert A. Pullen

 

Presidente del centro teosófico independiente, “Post Nubila Lux”, en la Haya, Países Bajos, ha escrito muchos artículos en holandés para la e-revista PaxTheosophia y un libro sobre Teosofía en la vida diaria.

Artículo publicado en la revista-e Theosophy Forward el 4 de diciembre de 2014.

 

Para quien hojee La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky (DS), es casi imposible no quedar impresionado por la increíble cantidad de conocimientos que esta obra tiene que ofrecer. Sus fragmentos pueden ser encontrados en antiguas leyendas y filosofías alrededor del mundo, tras los velos de las religiones exotéricas, entretejidos en las tradiciones religiosas, y expresados en el simbolismo de viejas catedrales, templos y otras construcciones religiosas. La religión siempre ha jugado un papel importante para muchos pueblos, tanto en tiempos antiguos como en el presente.

 

En la DS de Blavatsky, todo este conocimiento se pone en perspectiva frente a los antecedentes del origen de la existencia humana en relación con la evolución de la vida como un todo en el planeta Tierra. El libro también describe un cuadro de las fuerzas detrás de su escritura: seres humanos que eran (y son) capaces de poseer tal conocimiento a través de un entrenamiento especial. Ese conocimiento existe, no solamente de una forma tangible y transferible como en el libro de Blavatsky, sino también como una prueba viva de lo que un ser humano puede conocer y ser si ha alineado completamente su vida con el caudal de la naturaleza interna y las leyes naturales asociadas con ella.

 

Blavatsky llamó a la contribución para su gran obra “la cuerda que ata las flores”, el ramillete le fue entregado por sus maestros, dos adeptos de la Fraternidad de Sabiduría y Compasión, quienes poseían inimaginable conocimiento de la evolución del Cosmos y de la humanidad de nuestro planeta desde los tiempos más remotos. Ese conocimiento no puede ser fácilmente comparado con ninguna información común. No está disponible para nosotros en la historia conocida, excepto de una forma velada y mitológica, y sobrepasa los límites del mundo material conocido para nosotros. Describe un cuadro de la relación entre Tiempo, Espacio y Duración del Cosmos de una manera tan autoritaria que ningún ser humano normal sería capaz de contradecirla con argumentos válidos, sin importar cuán bien educado o inteligente sea. Es la autoridad de las personas, casi como Buddha con consciencia cósmica en el verdadero significado de la palabra.

 

El conocimiento extraordinario que uno encuentra en la DS, si se dedica a estudiarla, tiene asimismo un efecto extraordinario. El espectro que se despliega respecto a la evolución del Hombre y del Cosmos, revela una memoria primordial en la consciencia de la gente. Es como estar enfrentado con algo que uno ha conocido hace mucho tiempo, pero que se ha arraigado profundamente en nuestra memoria. En esencia, estudiar este libro es estudiar el Yo más profundo, porque todos estamos irresolublemente unidos con todos los procesos cósmicos.

 

Las imágenes que son invocadas por el estudio, son modelos básicos arquetípicos que nosotros como seres en evolución hemos experimentado desde el comienzo del tiempo. Vemos y leemos la historia de nuestras propias almas. Esto deja una impresión indeleble en nuestra consciencia e invoca toda clase de memorias cósmicas. Una vez que se ha establecido el vínculo, esta conexión libera  sentimientos y pensamientos elevados dentro de nosotros. Hemos reconocido el hogar paterno de nuestra alma, y deseamos regresar al lugar de donde procedemos. Desde ese punto en adelante, queremos que otros también sepan esto y compartimos nuestras percepciones con aquellos que están abiertos a nuestra mirada. De hecho, deseamos compartir esto con todo el mundo, con todas las personas.

 

Sin embargo, hacer esto es un proceso muy largo. No podemos liberar al congregado humano de este mundo de su capullo materialista; debe librarse a si mismo. Lo que es posible para nosotros es proclamar ininterrumpidamente el conocimiento de las leyes de la Naturaleza en diferentes formas, ver que este conocimiento está disponible en su forma más pura en todo momento. Pero nunca podremos convencer a otro. Uno debe convencerse a sí mismo.

 

Una buena pregunta a plantear sería: ¿Qué se entiende por proclamar el conocimiento especial que se encuentra en la DS? ¿Reimprimir obras de consulta corriente, ofrecer conferencias, organizar grupos de estudio y cursos?  ¿Es eso suficiente? No, no lo es. Difundir la Teosofía es una combinación de dos cosas. Una es transferir el conocimiento, como ya se está haciendo, mientras evaluamos constantemente si esto se está haciendo de la manera más eficiente.

 

La otra y la más importante es la forma en que vivimos y cómo somos visibles a los demás a través de nuestras acciones y pensamientos, los que son el reflejo de una actitud teosófica hacia la vida. Para este propósito debemos llevar una vida disciplinada. Muchos defectos personales deben ser olvidados y reemplazados por virtudes tales como paciencia, bondad, empatía y compasión. Es de máxima importancia que impongamos esta disciplina solamente a nosotros mismos y no a los demás.

 

Para aconsejar a otros, deberíamos dar un ejemplo correcto nosotros mismos, silenciosamente. Es quizás aún más importante que aprendamos a desarrollar amor por toda la vida que nos rodea. Todas las cosas son una expresión de lo divino a un cierto nivel de consciencia, incluso la así llamada materia muerta. Todas las cosas tienen su propio dharma y karma. Uno puede encontrar apoyo para esta verdad leyendo los comentarios de Jesús en el “Sermón de la Montaña”, de Krishna en el Bhagavadgita, y de Buddha en el Dhammapada. Estas son obras  que verdaderamente llegan el corazón.

 

No importa cuán bien preparada esté una conferencia, en realidad ser un ejemplo de aquello de lo que hablamos, siempre es el mejor mensaje que podemos transmitir porque tiene un interés vivo. Los grandes maestros detrás de la obra de Blavatsky, los Mahatmas, fueron y son el mejor ejemplo de esto. Todo los que hayan visto sus retratos se sienten profundamente impresionados por la gran dignidad y poder espiritual que expresan. Ellos son ejemplos vivos para todo aquel que desee alinear su vida con la ley cósmica y deser comprometerse con las condiciones y entrenamiento necesarios. Sin embargo, las enseñanzas del ojo y del corazón deben ser equilibradas. Ambas son esenciales para alcanzar el total,  comprender y vivir de acuerdo a los principios teosóficos.

 

Sin embargo, la verdad como tal nunca puede ser encontrada en alguna doctrina, porque todas las cosas que se expresan a través del pensamiento, palabra, escritura o cualquier otra expresión externa es siempre una limitación, aún una mutilación, porque es dualista. Aún si, como Blavatsky les dijo a sus estudiantes, “uno imagina que va a adquirir un cuadro satisfactorio de la constitución del Universo en la DS, uno solamente obtendrá confusión de su estudio. No tiene el propósito de dar tal veredicto final sobre la existencia, sino de CONDUCIR HACIA LA VERDAD”.

 

En otras palabras, esta obra fue escrita para desarrollar la intuición, no para cultivar “profesores teosóficos”. Según Blavatsky:

 

“Es peor que inútil acudir a quienes imaginamos que son estudiantes avanzados y pedirles que nos den una “interpretación” de la DS. No pueden hacerlo. Si lo intentan todo lo que dan son interpretaciones exotéricas concretas que ni remotamente se asemejan a la VERDAD. Aceptar tal interpretación significa anclarse a ideas fijas, en tanto la VERDAD se halla más allá de todas las ideas que podamos formular o expresar”.

 

(H.P.Blavatsky, Invitación a la Doctrina Secreta, Theosophical University Press: Pasadena, California, USA; Robert Bowen, Madame Blavatsky sobre Como Estudiar Teosofía; o Ianthe Hoskins, comp., Fundamentos de la Filosofía Esotérica, Theosophical Publishing House, Adyar, Chennai, India).

 

Estudiar la DS,  por lo tanto, significa que finalmente deberíamos abandonar las imágenes que desarrollamos respecto a la evolución del cosmos durante nuestro proceso de desenvolvimiento espiritual, porque ninguna imagen que desarrollemos puede nunca expresar o acercarse a la REALIDAD. Eso da otra dimensión al estudiar este libro y requiere otro enfoque a estos poderosos escritos.

 

Lo que sea que aprendamos de La Doctrina Secreta, debemos finalmente rechazar toda imagen que ideemos acerca de ella, porque cuando finalmente entramos a los mundos y esferas que son debatidas en ella, ninguna imagen corresponderá a esas que habremos construido con nuestra capacidad mental. Nuestro pensamiento y nuestras imágenes sirven solamente como un puente que nos conduce a los mundos en los que no existe ninguna forma, la región buddhica, más allá del pensamiento, donde tiempo, espacio y duración se reúnen en un eterno ahora, sin velos, la experiencia del universo como Tat Tvam Asi, “Tú eres AQUELLO”, la experiencia ultima de la UNIDAD de TODO  lo que existe.

 

 

 
 
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