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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 140 - Número 01-  Octubre 2018  (en Castellano)

 
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Santo Sai de Shirdi y la Teosofía

DEEPA PADHI

Vicepresidenta internacional de la ST y Presidenta de la OTS, en la Región de Odisha, India.

Este artículo es un tributo al Maestro Perfecto Sri Sai de Shirdi en el año del centenario de su muerte (1918-2018)

.

 

India es una tierra sagrada de santos, maestros espirituales, adeptos y avataras. A mediados del siglo XIX y principios del XX, vivía un faquir en la remota aldea desconocida de Shirdi, en el distrito de Ahmednagar de Maharashtra, India, quien más tarde llegó a ser conocido como San Sai de Shirdi, llamado afectuosamente Saibaba. Sai denota "santo padre" o "padre divino." San Sai se convirtió en un Paramukta, el perfeccionado, trascendiendo las barreras del tiempo, el espacio y las limitaciones humanas, la etapa más alta de la evolución espiritual. Aquellos "que por compasión infinita, hacen la gran renuncia de no gozar del estado de bienaventuranza de la Divinidad, sino que eligen encarnar en un cuerpo humano en la Tierra para servir a la humanidad doliente, se llaman Sadgurus (Maestros Perfectos)". (La edad de Shirdi Sai por el Dr. C. B. Satpathy, p. 2.)

Sus orígenes, como la fecha y el lugar de nacimiento, la paternidad, incluso su nombre, eran desconocidos para la gente de Shirdi. Fue visto por primera vez cuando era un joven de unos dieciséis años, meditando bajo un árbol de neem (árbol medicinal) en Shirdi. Luego desapareció por un tiempo y reapareció cuando tenía veinte años, y permaneció en Shirdi durante sesenta años hasta que dejó su cuerpo mortal en 1918.

Era un revolucionario espiritual, considerado el mayor reformador social de su tiempo. Era la encarnación de la simplicidad y la humildad, sus pertenencias eran un kafni (abrigo largo), prendas para cubrirse la cabeza, un bote de metal, una jhula (bolsa de hombro) y un bastón corto. Solía dormir en el suelo de un templo y más tarde se trasladó a una masjid (mezquita) en ruinas. Un sinnúmero de personas se sintieron atraídas por él cuando estaba vivo, y aún hoy sucede, debido a su sencillez. Hay muchas similitudes entre los preceptos de la Teosofía y las enseñanzas de San Sai, como se indica a continuación.

Unidad

El principio clave de la Teosofía es la Unidad esencial de todos los seres. La vida o la conciencia está en todas partes a través del cosmos porque todo se origina de esa Única y misma Fuente Divina. Es un Principio Absoluto, Eterno, Infinito e Inmutable, que trasciende el poder de la concepción humana. Es uno, pero se manifiesta como muchos. "Toda la existencia, toda la vida, es una unidad o totalidad indivisible. Algunos lo llaman Dios, otros inteligencia."

El epigrama bien conocido de San Sai era sabka Malik ek, o "Dios es uno para todos," llámalo Krishna, Allah, Jesús, Jehová, Nanak, Buda, o por cualquier otro nombre. Él creía en la Unidad de Dios, el Poder Supremo. Para él, todas las religiones solo son senderos diferentes que conducen a un solo destino. Una persona es libre de practicar cualquier religión o fe pero, social y moralmente no es libre de faltar el respeto a otras religiones o creencias. Nunca afirmó que era hindú ni afirmó que fuera musulmán, mientras que tanto hindúes como musulmanes lo veneraban. Estaba por encima de todas las religiones, sectas y cultos.

Sai se había dado cuenta de la unidad de la vida y se había identificado como uno con todas las formas de vida,  humanas y no humanas. Se decía que cuando su caballo Shyama-karna fue azotado, Sai sintió que los latigazos caían sobre su espalda. Muchas veces se le vio compartiendo comida con perros, gatos, cuervos y palomas del mismo plato. Un día, la Sra. Tarkhad, una de sus devotas, alimentó con pan a un perro hambriento que ladraba en la puerta durante el almuerzo. Por la tarde, cuando llegó a la mezquita para encontrarse con Sai, él le dio las gracias por alimentar al perro con pan, y le dijo: "El perro al que le diste ese pedazo de pan, es uno conmigo, así también otras criaturas (gatos, cerdos, vacas, moscas, etc.) son uno conmigo. Estoy deambulando en sus formas. Así que abandona el sentido de dualidad y distinción, y sírveme como lo hiciste hoy." (Shri Sai Satcharitra por Hemadpant, p. 56.) Veía todo como si estuviera en él, y a él en todo ser y cosa. Así es que sirvió a todos sin ninguna diferenciación, como si se sirviera a sí mismo.

 

Fraternidad universal

Otro punto de encuentro significativo en la enseñanza de Sai y la Teosofía es la Fraternidad Universal. El primer Objetivo de la Sociedad Teosófica es formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinción de raza, credo, sexo, casta o color. Él también creía en la fraternidad universal, nunca discriminaba en el trato a los individuos, basado en cualquiera de los anteriores aspectos, y además en la condición social. Para él no había ninguna barrera entre ricos y pobres, alfabetizados y analfabetos, sanos y enfermos, gobernantes y mendigos, santos y ladrones. "Todos, siendo hijos de un solo Dios, deben ser tratados con dignidad," fue su enseñanza. Había enseñado el arte de vivir juntos, en un mundo de diferencias.

 

Ascetismo poco inteligente

La Teosofía no apoya el ascetismo no inteligente, ya que es simplemente una auto-tortura para fines egoístas, particularmente para obtener poder psíquico. Esto no ayuda en el desarrollo espiritual. Lo que se necesita es ascetismo moral. Es un medio para un fin, ese fin es la perfecta armonía de la naturaleza interna del ser humano y el logro de la completa maestría sobre los órganos sensoriales. De manera similar, Sai no fomentaba el ayuno y la auto-tortura. A menudo decía que no se debe orar con el estómago vacío, ya que la mente no puede estar concentrada cuando se tiene hambre.

Sai había hecho que la razón y la fe fueran interdependientes, lo que significa que sin el más alto nivel de razonamiento, la fe no puede sostenerse y, al mismo tiempo, una persona no puede evolucionar con el mero razonamiento, sin tener fe en un poder supremo, que puede llamarse Dios o cualquier otra cosa. Esto condujo a una sana unidad entre los diferentes grupos que viven en Shirdi.

Reencarnación y la Ley del Karma

La Teosofía cree que somos responsables de nuestras propias vidas. Ningún Ser o Poder divino puede quitarnos los resultados de nuestras acciones, buenas o malas. "Como siembras, así segarás", advierte la Biblia. Como dice H. P. Blavatsky (HPB):

 

Esta [es] la ley fundamental del universo, la fuente, el origen y la procedencia de todas las demás leyes que existen en toda la naturaleza. El Karma es la ley infalible que ajusta el efecto a la causa, en los planos físico, mental y espiritual del ser.

. . . Karma es esa ley invisible y desconocida que ajusta sabia, inteligente y equitativamente cada efecto a su causa, rastreando a este último hasta su productor. Si bien en sí es incognoscible, su acción es perceptible. (La Clave de la Teosofía, cap. 11.)

 

San Sai también creía en la Ley del Karma y expresó que las reacciones (resultados) de las acciones de vidas pasadas están destinadas a regresar en vidas futuras, no necesariamente en la próxima vida. Aquellos con quienes uno tuvo buenas relaciones en la vida pasada serán amigos, y aquellos con quienes tuvimos relaciones tensas, se volverán enemigos en la próxima vida.  Las leyes de la naturaleza, a través de formas invisibles de trabajar, unirán a estas personas y precipitarán los acontecimientos buenos o malos tal como fueron ordenados en el pasado. Sai afirmó categóricamente que ".... nadie desarrolla ningún tipo de relación con otra persona a menos que la relación haya sido traída de vidas anteriores. A menos que se haga algo en la vida presente del individuo para poner fin a este estado continuo de antagonismo, se extenderá a muchas más vidas." (La era de Shirdi Sai, p. 170–71). Por lo tanto, Sai predicó el principio de "perdonar y olvidar." Como se dice: "El perdón debe ser como un pagaré cancelado: roto en dos y quemado para que nunca pueda ser mostrado contra uno."

Altruismo

Grandes teósofos han dicho que el mero conocimiento intelectual no es Teosofía. En palabras de HPB:

 

La Teosofía debe hacerse práctica y, por lo tanto, debe ser liberada de toda discusión inútil. Tiene que encontrar una expresión objetiva en un código de vida que lo abarque todo, completamente impregnado de su espíritu: el espíritu de tolerancia mutua, caridad y amor.

La verdadera Teosofía es Altruismo. "Es la Gran Renuncia del Ser, incondicional y absolutamente, tanto en pensamiento como en acción." El altruismo es lo opuesto al "egoísmo." Es el principio o la práctica de la preocupación desinteresada y el servicio a los demás. Annie Besant afirma:

Aunque todavía estamos conscientemente separados, el altruismo puede ser considerado, con razón, como la Ley de la Vida, fundamentada en un origen común en lo divino, que se basa en.... la peregrinación que cada alma debe recorrer.

La Teosofía enseña que a través de la práctica del amor y la compasión, se puede establecer la Fraternidad Universal. La compasión puede transformar a los individuos y, por lo tanto, a la sociedad. Sai era la personificación de estas cualidades, no iba a ningún templo, no seguía ningún ritual o religión, sólo amaba a su gente y se sacrificaba por ellos. Él solía darle a sus devotos una seguridad amorosa, al poner sus manos sobre sus cabezas decía: "¿Por qué temer cuando estoy aquí?"

En 1910, el día de Diwali, se calentaba mientras colocaba leña en la chimenea que ardía con fuerza. Después de un rato, en lugar de empujar el tronco de madera, Sai estiró su mano dentro la chimenea. Esto lo notó su amigo cercano Madhavrao Deshpande, quien lo alejó a la fuerza.

Entonces Baba recobró el sentido y dijo que la esposa de un herrero en algún lugar lejano estaba trabajando con el fuelle de un horno. Cuando su marido la llamó, olvidando que su hijo estaba en su regazo, ella se levantó apresuradamente y el niño se deslizó dentro del horno. Entonces gritó a Sai para que salvara a su hijo. Inmediatamente metió la mano en el horno y salvó al pequeño.

Más tarde, la pareja visitó a Shirdi con el niño y le agradeció a Sai. Fue el famoso médico de todos los médicos que nunca se preocupó por sí mismo, sino que trabajó por el bienestar de los demás, sufriendo un dolor insoportable en el proceso. Este incidente demuestra su carácter omnipresente y compasivo.

En otro incidente, una mujer le contó a Sai sobre la enfermedad de su hijo que sufría de peste, con bubones en el cuerpo. Con palabras muy suaves y amables dijo Sai: "El cielo está rodeado de nubes, pero pasarán y todo será suave y claro." Diciendo esto, levantó su abrigo hasta la cintura y mostró a todos los presentes cuatro burbujas completamente desarrolladas, tan grandes como huevos, y dijo: "Miren cómo tengo que sufrir por mis devotos, sus dificultades son mías." (Baba: Las preguntas de los devotos por el Dr. C. B. Satpathy).

Aunque había adquirido varios tipos de poderes sobrenaturales, nunca los exhibió para sí mismo. Sus milagros eran tan naturales como sus actividades rutinarias y siempre fueron para el beneficio y bienestar de otros en apuros. Toda su vida fue una vida dedicada al servicio altruista.

Misticismo

El misticismo juega un papel importante en la Teosofía. HPB era una mística clarividente y práctica, y muchos teósofos tenían poderes ocultos. Annie Besant escribe:

 

Es la realización de Dios en nuestro interior lo que hace fuerte al Místico… Se da cuenta que la Omnipotencia que vive dentro de sí mismo hace que todas las dificultades sean fáciles y que todas las cargas sean ligeras, ...está contento porque ve a Dios en todo.

San Sai de Shirdi era también un místico. La mística es la realización de la totalidad dentro del "fundamento de todos." Como místico, sintió que el mundo está intrínseca e indudablemente conectado, y debido a su conexión con todo y con todos los seres, sintió la necesidad de servir a los demás con el propósito de ayudarlos y guiarlos a superar las dificultades, los obstáculos y las decisiones críticas que se les presentaban.

Leer la mente de otros es una de las habilidades yóguicas (poderes ocultos) que Sai poseía. Tenía el poder de penetrar en las mentes de todos los seres vivos a través del uso de sus sutiles poderes intuitivos. Era una conexión directa mente a mente que no requería el uso del lenguaje. Para Sai cada persona era como una carta abierta, pero nunca reveló nada sobre los demás.

Aquellos que fueron a Shirdi para reunirse con él con la intención de probarlo, regresaron como sus seguidores. Una vez, un teósofo de Bombay (Mumbai), fue a Shirdi con la intención de averiguar por sí misma si Sai pertenecía a la escuela de magos negros o blancos. Al entrar en la mezquita, el omnisciente Sai, antes de ser interrogado, aclaró que no pertenecía a ninguna de las escuelas de magos blancos o negros. Era un enviado de Dios para servir a las personas y guiarlas a alcanzar su meta espiritual más elevada.

San Sai podía conocer el pasado, el presente y el futuro de quienes lo visitaban y ver lo que sucedía en lugares lejanos, ya que poseía poderes clarividentes. Hay muchas experiencias sobre Sai apareciendo en forma física en diferentes y distantes lugares, mientras que en realidad estaba en su forma humana en Shirdi. Él se manifestaría en diferentes formas siempre que fuera necesario para sus devotos, quienes en muchos casos registraban estos incidentes en sus diarios.

Él no consideraba hacer "milagros" como un acontecimiento sobrenatural, ya que sabía que nada podía suceder más allá de las leyes de la naturaleza. Él tenía conocimiento de todas las leyes de la Naturaleza y, por lo tanto, control total sobre ellas. Aunque tenía un cuerpo, había alcanzado tal estado de purificación que su alma no estaba atada a él. Como resultado, podía producir lo que deseara o quisiera. Como su voluntad estaba en sintonía con la voluntad de Dios, ésta era sólo para el bien de los demás. Su voluntad tenía una fuerza creativa, así que todo lo que solía decir, sucedía.

Era considerado un místico, no porque exhibiera tales fenómenos sobrenaturales y místicos, sino por su constante unión con la Conciencia Absoluta, la fuente de todo. Estaba muy por encima de un místico. No todos los místicos son autorrealizados, pero San Sai fue ambos. El dicho de que "un místico no es el conocedor de la Verdad, sino la Verdad misma" fue verdad en él. Sus devotos lo consideraban como un dios omnisciente, omnipresente y omnipotente. Él demostró que cuando estaba vivo y, aún ahora, la gente experimenta lo mismo después de décadas de haber dejado el cuerpo.

No es de extrañar que hoy, como siempre, sea reverenciado y venerado por millones de religiones diferentes en toda India y en el extranjero. No dejó atrás ningún culto, ashram o institución. No tenía nada cuando dejó su forma mortal. Su vida fue un brillante ejemplo de Teosofía en acción.     

 

 

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