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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 12 -  Septiembre 2018  (en Castellano)

 
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Filosofía Yoga

Buscador de la Verdad

 

Reimpreso de la edición del The Theosophist de enero de 1888.

 

 

[La siguiente comunicación  de un teósofo europeo se leerá con atención e interés por parte de los estudiantes hindúes de Yoga. Las referencias a “aire vital”, “viento”,”vasos tubulares”, “fluido lunar de inmortalidad”, “cámaras del cuerpo”, y similares, pueden ser incomprensibles para el materialista no familiarizado con la nomenclatura figurativa de los místicos; pero quien ha avanzado aunque sea un solo paso a lo largo del camino del auto-desarrollo hacia la espiritualidad, comprenderá muy fácilmente lo que quieren decir estos términos.- Editor, The Theosophist].

 

En la Revista Dublin University de octubre, noviembre, diciembre de 1853, y enero de 1854, hay una serie de trabajos, titulados “El Sueño de Ravan” que contiene mucho material que es interesante sobre este tema.

 

En el cuarto trabajo, enero 1854, hablando de un asceta, se dijo:

 

Siguiendo su inclinación mística estaba lleno de visiones internas y revelaciones. Algunas veces de acuerdo a la escuela mística de Paithana, sentado de piernas cruzadas, meditando a media noche al pie de un árbol banyan, con sus dos pulgares cerrando sus oídos y sus meñiques presionando sus párpados, vio girar ante él gigantescas ruedas ardientes, multitud de formas de serpientes, conjuntos de brillantes joyas, segmentos de perlas, lámparas ardiendo sin aceite, una blanca neblina disipándose en un océano de relumbrante luz de luna, una mirada ardiente de intenso rojizo fulgor, solitaria, firme, semejante a un cisne y a lo lejos el esplendor de una luz interna más deslumbrante que el sol o toda la corte del cielo pavimentada de estrellas. Una música interna, espontánea, no producida (anahata) vibró en su oído; y algunas veces una dulce boca, otras, una nariz majestuosa, a veces todo el rostro de belleza exquisita, dominante, surgiría de una nube ante su mirada interna, gnóstica, mirando su alma y avanzando para abrazarlo.

 

Otras veces siguió el sendero establecido por la escuela más antigua y profunda de Alandi y se esforzó por alcanzar la condición del Yogui iluminado como descrito por Krishna a Arjuna en la 16 adhyaya de ese libro más místico de todos los místicos, el Jñanesvari.

 

“EL ILUMINADO.

“Cuando se contempla este sendero, entonces el hambre y la sed se olvidan, noche y día no se distinguen en este sendero.

***

“Si uno se afana en el florecimiento del Oriente o viene a las cámaras del Occidente, sin moverse, Oh sostenedor del arco, es el viaje en este camino. En este sendero, a cualquier lugar que uno vaya, ese lugar se convierte en nuestro propio yo! ¿Cómo fácilmente describiré esto? Tú mismo lo experimentarás.

***

“Los caminos del vaso tubular (nervios) están rotos; la propiedad del viento de nueve veces (éter nervioso) se va, sobre la cual se consideran las funciones del cuerpo ya no existe.

***

"Entonces la luna y el sol, o esa suposición que así se imagina, aparecen como el viento sobre una lámpara, de tal manera que no pueden ser tomados. El brote de entendimiento se disuelve, el sentido del olfato ya no permanece en las fosas nasales; pero, junto con el Poder,* se retira a la cámara media. Luego, con una descarga desde arriba, el depósito de fluido lunar de inmortalidad (contenido en el cerebro) que se inclina hacia un lado, se comunica con la boca del Poder. De esta manera los tubos (nervios) se llenan con el fluido, penetra en todos los miembros; y en todas las direcciones el aliento vital se disuelve en ellos.

 

"Como en el crisol calentado fluye toda la cera y permanece completamente llena con el metal fundido vertido, aun así, ese lustre (del inmortal fluido lunar) ha llegado a ser moldeado con la forma del cuerpo; en el exterior está envuelto en los pliegues de la piel.

 

"Como envolviéndose en un manto de nubes, el sol permanece por un tiempo, y después, deshaciéndose de él, sale vestido de luz, aun así, por encima está esta cáscara seca de la piel, que, como la cáscara del grano, de sí misma se cae.

 

"Después, tal es el esplendor de las extremidades que uno se queda perplejo si se trata de un vástago auto-existente de pórfido de Cachemira; o de brotes que han brotado de semillas de joyas; o de un cuerpo moldeado de tintes atrapados por el resplandor del atardecer; o de un pilar formado por la luz interior; de un jarrón lleno de azafrán líquido; o de un molde de estatua de la perfección taumatúrgica divina fundida.

 

"A mí me parece la Quietud misma, personificada con miembros; o es el disco de la luna, que, alimentado por la humedad del otoño, ha emitido rayos luminosos, ¿o es la presencia encarnada de la luz, que está sentada allí?

 

"Así se convierte el cuerpo; cuando el poder serpentino bebe la luna (fluido de inmortalidad que desciende del cerebro), entonces, oh amigo, la muerte teme la forma del cuerpo.

 

"Entonces desaparece la vejez, los nudos de la juventud se cortan en pedazos, y el estado perdido de la infancia reaparece. Su edad sigue siendo la misma que antes, pero en otros aspectos muestra la fuerza de la infancia, la grandeza de su fortaleza es incomparable. Así como el árbol dorado, de las extremidades de sus ramas, produce diariamente nuevos brotes de joyas, así brotan nuevas y hermosas uñas (de sus dedos de manos y pies).

 

"También le salen nuevos dientes, pero estos brillan con una belleza inefable, como hileras de diamantes engastados a ambos lados. Las palmas de las manos y las plantas de los pies se vuelven como flores de loto rojas, los ojos se vuelven inexpresablemente claros.

 

"Como cuando, desde el abarrotado estado de su interior, las perlas ya no pueden ser retenidas por la doble concha, entonces la costura del borde de la ostra perlera se abre, de modo que, incontenible dentro del cierre de los párpados, la vista, que se expande, busca salir hacia; es la misma que antes, pero ahora es capaz de abrazar los cielos. Entonces contempla las cosas más allá del mar, oye el lenguaje del paraíso, percibe lo que pasa por la mente de la hormiga. Se da la vuelta con el viento; si camina, sus pasos no tocan el agua.

 

"Finalmente, cuando la luz del Poder desaparece, entonces la forma del cuerpo se pierde; entonces él se esconde de los ojos del mundo. En otros aspectos, como antes, aparece con los miembros de su cuerpo, pero es como uno formado por el viento. O como el núcleo del plátano despojado de su manto de hojas externas, o como una nube de la que han brotado ramas. Así se convierte en su cuerpo; entonces se le llama Khechara, o Quien va al Cielo; este paso, al ser alcanzado, es una maravilla entre la gente con cuerpo."

 

El proceso aquí descrito parece similar al descrito en el Ouphnekhat:

 

Con el talón, detenga el fundamento, luego arrastre el aire inferior hacia arriba por el lado derecho, haga que gire tres veces alrededor de la segunda región del cuerpo, y luego llévelo al ombligo, de allí al centro del corazón, luego a la garganta, luego a la sexta región que es el interior de la nariz, entre los párpados; allí lo retienen; se convierte en el aliento del alma universal. Luego medita en el gran Om, la voz universal que llena todo, la voz de Dios; se hace oír hasta el éxtasis de diez maneras.

 

El primero es como la voz de un gorrión, el segundo es dos veces más fuerte que el primero, el tercero como el sonido de un címbalo, el cuarto como el murmullo de una gran caracola, el quinto como el canto de la vina, el sexto como el sonido de la tâl, el séptimo como el sonido de una flauta de bambú colocada cerca del oído, el octavo como el sonido del instrumento pahaoujd golpeado con la mano, el noveno como el sonido de una trompeta pequeña, el décimo como el retumbar de una nube de truenos. En cada uno de estos sonidos el extasiado pasa por varios estados hasta el décimo cuando se convierte en Dios.

 

Al principio, todos los pelos de su cuerpo se ponen erectos. En el segundo, sus miembros están entumecidos. En el tercero siente en todos sus miembros el agotamiento del exceso. En el cuarto su cabeza gira, está como intoxicado.

 

En el quinto, el agua de la vida fluye de vuelta a su cerebro. En el sexto, esta agua desciende a él y lo alimenta. En el séptimo se convierte en maestro de la visión, ve en los corazones de los hombres, escucha las voces más lejanas.

 

En el noveno se siente tan sutil que puede transportarse donde quiera y, como los Devas, ver todo sin ser visto. En el décimo se convierte en la voz universal e indivisible, es el creador, lo eterno, exento de cambios; y, al convertirse en el perfecto reposo, distribuye el reposo al mundo.

 

Compara esto con Thomas Vaughan - Anima Magica Abscondita:

 

Este misterio se termina cuando la luz en una repentina y milagrosa coronación aparece desde el centro hacia la circunferencia y el Espíritu divino se ha adueñado tanto del cuerpo que es un cuerpo glorioso que brilla como el sol y la luna. En esta rotación pasa, y no antes, del estado natural al sobrenatural, porque ya no se alimenta de lo visible, sino de lo invisible y el ojo del creador está perpetuamente sobre él. Después de esto, las piezas materiales nunca más se ven.

 

Notas finales

Nota de la Revista de la Universidad de Dublín: - Este extraordinario Poder que es llamado en otros lugares la Madre del Mundo - el estuche del Espíritu Supremo, es técnicamente llamado Kundalini, serpentino o anular. Algunas cosas relacionadas con esto harían que uno se imagine que es la electricidad personificada.

 

*o*o*

 

El adepto ve, siente y vive en la fuente misma de todas las verdades fundamentales: la Esencia Espiritual Universal de la Naturaleza, Shiva el Creador, el Destructor y el Regenerador. Igual que los espiritualistas actuales han degradado el "espíritu", así los hindúes degradaron la Naturaleza con sus conceptos antropomórficos de la misma. Sólo la naturaleza puede encarnar el Espíritu de la contemplación sin límites. "Absorto en la absoluta auto inconsciencia del Yo físico, sumido en las profundidades del verdadero Ser, el cual no es otro ser sino la Vida eterna y universal, toda su forma tan inmutable y blanca como las perpetuas cumbres nevadas en Kailasa, donde se asienta, más allá de toda ansiedad, de todo dolor, más allá del pecado y de las cosas del mundo, un mendicante, un sabio, un sanador, el Rey de Reyes, el yogui de los yoguis," tal es el Shiva ideal de los Yoga Shastras, la culminación de la Sabiduría Espiritual.

. . . Oh, vosotros, los Max Mullers y los Monier Williamses, ¡¿qué habéis hecho con nuestra Filosofía?!

KootHoomi

Cartas del Mahatma a A. P. Sinnett (Chron. Edition)

Carta N° 17 (ML-31)

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