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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 12 -  Septiembre 2018  (en Castellano)

 
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¿Qué es educación teosófica?     

 

Vicente Hao Chin Jr.

Presidente del Colegio Golden Link (Eslabón de Oro), Institución educativa teosófica en Filipinas.

Ex—Presidente Nacional de la Sociedad Teosófica en ese país.

 

En los últimos años, ha habido renovado interés en establecer escuelas teosóficas en varias partes del mundo. El Consejo General de la Sociedad Teosófica ha aprobado el establecimiento de una nueva escuela en Adyar que se espera comience en el 2019. Filipinas tiene seis escuelas y planea establecer una séptima el próximo año. Muy recientemente, la Sección Inda ha vuelto a obtener la dirección de seis escuelas que habían estado funcionando independientemente por muchas décadas, y la Sección planea transformarlas en escuelas teosóficas. Argentina, Brasil y Kenya han expresado serio interés en el establecimiento de tales instituciones educacionales. Hay iniciativas para transformar las escuelas de beneficencia que están bajo la Orden Teosófica del Servicio en India en escuelas teosóficas también.

 

Es oportuno entonces reflexionar sobre la pregunta: ¿Qué es realmente  la educación teosófica? ¿Es cualquier escuela que funcione por medio de organizaciones teosóficas? ¿Es una escuela que enseña Teosofía?

 

Desde los primeros años, los líderes teosóficos han usado la frase “educación teosófica” para referirse a una clase de propuesta educacional que comprende ciertas características. Una escuela de beneficencia dirigida por la Sociedad Teosófica no es necesariamente una escuela teosófica en el sentido estricto.

 

Dos años antes de su muerte, H. P. Blavatsky (HPB) subrayó la importancia de establecer escuelas teosóficas. Ella describió los objetivos de tales escuelas del modo siguiente:

 

Si tuviésemos dinero, fundaríamos escuelas que produjeran algo más que candidatos a la miseria que leen y escriben. Ante todo debería enseñarse a los niños auto-confianza, amor hacia todos, altruismo, caridad mutua y principalmente a pensar y razonar por sí mismos. Reduciríamos el trabajo puramente mecánico de la memoria a un mínimo absoluto, y emplearíamos el tiempo en el desarrollo y ejercicio de los sentidos internos, facultades y capacidades latentes. Nos esforzaríamos en tratar a cada niño como una unidad y a educarlo de modo que produjese el desarrollo más armonioso y equilibrado de sus poderes, para que sus aptitudes especiales hallasen su completo y natural desarrollo. Aspiraríamos a crear hombres y mujeres libres, libres intelectualmente, libres moralmente, sin prejuicios en todo sentido, y sobre todo, altruistas. Y creemos que gran parte de esto, si no todo, podría conseguirse con una educación apropiada y verdaderamente teosófica.

(La Clave de la Teosofía, Sec. 13).

 

Observen que en el comentario precedente, ella no dijo nada acerca de enseñar Teosofía. La educación teosófica es principalmente acerca del desenvolvimiento de las facultades latentes y la formación de ciertas cualidades en el individuo.

 

N. Sri Ram, quinto Presidente de la Sociedad Teosófica, escribió en el mismo sentido:

 

Lo que llamamos Educación Teosófica debe ser educación en un sentido real, no inculcar unas pocas ideas que puedan calificarse como Teosofía. Primero que todo, tiene que comprenderse que la educación es fundamentalmente la educación del individuo, no la instrucción sobre algún tema o la enseñanza de alguna técnica, aunque estas puedan ser muy necesarias y deberían llegar incidentalmente. No es impartir algo desde afuera sin siquiera educir lo que está dentro, las capacidades que ya están en el Ego o alma, fomentando el proceso de su crecimiento y desarrollo natural en su pura manifestación en un periodo en el que tal ayuda es muy necesaria. (The Theosophist, abril 1960).

 

Un pionero en esta clase de educación es J. Krishnamurti, quien estableció ocho escuelas en India, Estados Unidos e Inglaterra. Él escribió:

 

La función de la educación es crear seres humanos integrados y por lo tanto, inteligentes… La educación en el verdadero sentido es ayudar al individuo a madurar y liberarse, a florecer grandemente en amor y bondad. (Educación y el Significado de la Vida, capítulos 1 y 2).

 

La educación teosófica, entonces está destinada a preparar a un joven a enfrentar no solamente los desafíos de la vida social (tales como profesión o estabilidad financiera), sino a comprender mejor el arte y la ciencia de vivir y a tener la capacidad de vivir de acuerdo a tales percepciones. Implica una comprensión del proceso de crecimiento de los seres humanos y el logro de las más elevadas posibilidades de un individuo verdaderamente maduro.

 

Se observará que el fin de tal proceso de crecimiento no es simplemente el “éxito” material o social, sino el pleno desarrollo de un ser humano. Mientras una escuela teosófica ayudará a los jóvenes a desarrollar habilidades necesarias para llegar a ser efectivos en su profesión y alcanzar la estabilidad financiera, tales habilidades son solamente parte de un propósito mayor que es la integralidad total de la vida del individuo. No tiene sentido hacer que una persona triunfe en lo financiero si la persona es desdichada, inescrupulosa o cruel. La actual situación del mundo está tan comprometida con la violencia, injusticia, codicia y egoísmo que toda escuela que ayude a formar más de tales personas, en realidad estará haciendo más daño que bien al mundo.

 

Desarrollo de la personalidad

Una escuela teosófica es ante todo una institución para el desarrollo de la personalidad y el carácter del niño. Esto es mucho más importante que cualquier habilidad que aprendan en la institución.

Personalidad se refiere a esa parte del ser humano que es moldeada principalmente por el medio ambiente, tales como hábitos, lenguaje, actitudes, relaciones, creencias, conducta, etc. La formación sucede del nacimiento a la adultez. Estas pueden ser cosas simples como formar una fila pacientemente, lavarse los dientes cada día, o fumar cigarrillos. Cuando el medio ambiente es malsano, entonces el niño adquiere una personalidad malsana, hábitos contraproducentes, enfoque ineficaz de las relaciones, creencias erróneas, prejuicios u otras formas de condicionamiento. Si estos ya han sido aprendidos en el hogar o fuera de él, entonces una escuela teosófica debería guiarlos a liberarse de estas cualidades perjudiciales, tal como a través de un proceso de auto-conocimiento.

Una escuela buena y efectiva es un ambiente que está deliberadamente diseñado para cultivar características sanas de la personalidad, hábitos saludables, auto-disciplina, respeto, positividad, habilidades básicas tales como destreza en el lenguaje, etc. A los alumnos se les enseña por medio de la exposición y repetición después de explicarles por qué son conductas útiles. Estas características no se inculcan usando amenazas, coerción, castigos ni recompensas. Se muestran con el ejemplo y se absorben a través de la simple repetición de la conducta de una manera natural, alegre e incluso divertida. Las cualidades de la personalidad son absorbidas casi inconscientemente de esta manera.

 

Construcción del carácter

El carácter es muy diferente de la personalidad. Surge de un reconocimiento consciente de lo que es correcto y apropiado. Es la introducción y realización de valores sanos y su incorporación en nuestra vida diaria. Mientras la personalidad es el producto de hábitos, el carácter es el producto de percepciones y comprensión.

 

Debe observarse que el desarrollo de una personalidad sana sirve como una importante base para la construcción del carácter. Cuando la personalidad se forma defectuosamente, puede ser un formidable obstáculo para el desarrollo del carácter correcto. Por ejemplo, un niño que aprende a tener miedo (un rasgo de la personalidad) tenderá a aprender a mentir (una falla del carácter). El temor se convierte en una barrera para el desarrollo de la honestidad e integridad. Un niño que aprende a enojarse como modo de auto-defensa llegará a ser menos capaz de amar a otros porque la ira tiene la tendencia a querer herir a otro, un rasgo opuesto al del amor.

 

Esta es la razón de por qué el desarrollo de la personalidad y el carácter van de la mano. Uno afecta al otro. El ambiente escolar debe enseñar que los rasgos inútiles de la personalidad tales como temor, violencia, inseguridad o competividad no se alientan ni enseñan. Entonces la construcción del carácter correcto o la absorción de valores impersonales se vuelven más fáciles. Todo el proceso comienza de la totalidad de la enseñanza de la escuela, incluyendo al director, rector, miembros del profesorado, el personal, como también las políticas y reglamentos de la escuela. Cuando los niños temen a los maestros o al rector, entonces el proceso de desarrollo se vuelve insalubre.

 

Volverse un individuo libre

Una escuela teosófica debería esforzarse en cultivar mentes que sean abiertas, libres, racionales y sin prejuicios. La sociedad tiene una poderosa forma de intimidar a las personas para que adopten sus valores, costumbres y conductas, aunque tales formas sean equivocadas o dañinas. Ejemplos horrorosos son los llamados “crímenes de honor”, atentados suicidas y mutilación genital. Esto se hace inconscientemente la mayoría de las veces. Los niños crecen creyendo en muchas cosas que son absurdas, contradictorias, irracionales, violentas y equivocadas. Por ejemplo, cuando repetidamente se les dice algo, fácilmente pasan a creer en un Dios que es perfecto pero para quien se arrepiente de lo que ha hecho; o un Dios que es perfectamente cariñoso y al mismo tiempo envía a sus criaturas al infierno eterno. También sin saberlo, adoptan las conductas de los adultos sin tener la oportunidad de preguntar si son sanas o no, correctas o no. Así adquieren el hábito de fumar incluso sabiendo que los cigarrillos pueden causar cáncer o acortar sus vidas.

 

Una buena escuela ayudará a los jóvenes a ser conscientes de estas invisibles obstrucciones de la mente. Entonces tienen la opción de liberarse de estas cadenas. Por lo tanto, una escuela teosófica no puede ser una escuela sectaria, no puede aún ser una escuela “teosófica” en el sentido que esté intentando hacer que los estudiantes crean en algo como la Teosofía. Su propósito es hacer que la mente se libere para que esa persona pueda buscar la verdad sin anteojeras impuestas.

 

Capacidad para la felicidad

Una escuela debe ser un lugar feliz. ¿Cuál es el objetivo de ser un escritor famoso, un genio computacional o un multimillonario, cuando se es desdichado? Hace muchos años, una de las personas más ricas del mundo se suicidó. Su riqueza no le dio significado, paz ni felicidad.

 

Fomentar la capacidad de felicidad en una persona es una semi-ciencia. Está basada en el principio de causa y efecto. De la misma manera que uno puede oprimir y abusar de las personas para volverlas miserables, así puede uno apreciar y amar a otros para hacerlos sentir aceptados, amados y felices.

 

Una escuela feliz no significa una escuela fácil. Los estudiantes deberían ser animados a tomar desafíos difíciles y explorar nuevas fronteras sin la desdicha causada por malas calificaciones, amenazas o castigos. Uno puede estar cansado pero se siente satisfecho.

 

Altruismo

Un ser humano tiene una personalidad condicionada que tiende a ser auto-centrada y auto-protectora. Esto es natural y es necesasrio para sobrevivir. Tiene un origen evolutivo y es una característica que tienen los humanos en común con los animales. Esta es la fuente del egoísmo en los seres humanos.

 

Por otra parte, los seres humanos tienen una facultad superior de la mente que es capaz de reconocer la realidad objetiva, la imparcialidad y la justicia. Por ejemplo, nuestra personalidad externa se deleitará al encontrar la billetera de alguien en un lugar público y deseará quedarse con ella. Pero nuestra mente superior reconocerá que es la billetera de otra persona y necesitaremos regresarla a su legítimo propietario. El cultivo de esta facultad superior es lo que verdaderamente nos vuelve “civilizados” y éticos. Pensamos en el todo más grande más que solo en nosotros mismos. No actuamos sin ética porque si todos hicieran lo que hacemos nosotros, entonces todos serían perjudicados y la sociedad sería caótica, violenta e insegura.

 

Una escuela teosófica por lo tanto educará individuos altruistas que estén dispuestos a ayudar a otros mientras reconocen el deber de proteger y cuidar sus propias necesidades legítimas.

 

Educación transformadora

Tal escuela necesita ser transformadora. Transformación significa no solo cambiar de una cosa a otra al mismo nivel, sino un cambio desde un nivel a otro superior y más holístico. Causa el despertar de nuestras facultades superiores y capacidades perceptivas, al ver lo que es justo y correcto, apreciando el amor y la compasión, viendo la realidad impersonalmente. En términos teosóficos, es el despertar del triángulo superior constituida por la mente superior, la intuición, la espiritualidad y finalmente la auto-trascendencia.

 

¿Qué hay acerca de la enseñanza de la Teosofía?

La enseñanza de la Sabiduría Eterna debería ser parte del programa de estudio de una escuela teosófica. Intenta presentar ideas perennes y la sabiduría de grandes sabios y personas espirituales. Cuando son verdadera y claramente explicadas, pulsarán una cuerda  en el corazón del estudiante, un reconocimiento de la validez y verdad de los principios. Si son falsas, deberían ser expuestas como tales durante la libre investigación de una clase teosófica. La Teosofía nunca debería enseñarse como un dogma donde el estudiante sienta un sutil ostracismo si no está convencido de ella.

 

En el Golden Link College, se agregan varias materias al programa de estudio dado por el gobierno. Entre ellos están Teosofía, Religiones Comparadas y Filosofía. Estas son semilleros de nuevas ideas y conceptos, fomentan libres debates y exposiciones sin temor a ser rechazados por nuestras consideraciones no convencionales.

 

Habilidades y conocimiento

La escuela, de seguro necesita enseñar las competencias que uno precisa en el mundo, habilidades profesionales y conocimiento, tales como contabilidad, conocimientos de computación, matemáticas, etc. Pero hay dos clases de habilidades: habilidades de la vida y habilidades profesionales.

 

Las habilidades de la vida son competencias que lo hacen a uno eficaz en cualquier cosa que uno escoja hacer, sin considerar el campo o profesión en que uno esté involucrado. Ejemplos de estos son la perseverancia, paciencia, amabilidad, efectividad en la comunicación, pensamiento crítico, ingenio, creatividad, auto-disciplina y positividad. Sin estas habilidades, nos volvemos menos efectivos en nuestro trabajo de la vida.

 

Resumen

Una escuela teosófica se esfuerza en educar de una manera sana al ser humano en conjunto, no solo nuestras habilidades para obtener dinero. Los individuos con carácter sano, personalidad y habilidades para la vida, pueden ser prácticamente eficaces en cualquier profesión o trabajo en que puedan encontrarse. Las habilidades profesionales o técnicas pueden ser aprendidas a cualquier edad, pero las cualidades fundamentales de una persona necesitan establecerse bien desde la niñez. Esta es la importante función de una escuela teosófica. Basada en percepciones profundas sobre la naturaleza de los seres humanos, sus procesos de crecimiento, origen y destino, la escuela desarrolla una cultura y un curriculum que fomenta el crecimiento de las facultades superiores, volviéndolas más maduras y eficaces. Prepara a un individuo para una vida con significado, espiritualidad, felicidad y servicio. Busca educar a las personas que harán de este mundo un lugar armonioso y pacífico.

 

 

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