Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 11 -  Agosto 2018  (en Castellano)

 
Anterior
Página 8
Siguiente

 

El futuro de la Sociedad Teosófica

 

H.P.BLAVATSKY

 

Madame H.P.Blavatsky (1831-91) fue co-fundadora de la ST junto con el Coronel H.S.Olcott y otros,

en la Ciudad de Nueva York en 1875.

Extracto de la “Conclusión” de La Clave de la Teosofía, escrita en 1891.

 

Pregunta (P). Decidme: ¿qué porvenir esperáis para la Sociedad Teosófica?

 

Teósofo (T). Su porvenir dependerá casi enteramente del grado de generosidad, celo, lealtad y por último, pero no por esto menos importante, de la suma de conocimiento y sabiduría que posean aquellos miembros en que recaiga el deber de continuar la obra y dirigir la Sociedad después de la muerte de los Fundadores.

 

P. Comprendo perfectamente la importancia de que sean generosos y leales, pero… [en cuanto a] conocimientos…. Seguramente la literatura que ya existe y que aumenta constantemente, debería bastar.

 

T. No me refiero al conocimiento técnico de la doctrina esotérica, aunque esto es de suma importancia, [hablaba] más bien de lo mucho que necesitarán nuestros sucesores un juicio claro y recto en la dirección de la Sociedad. Todos los intentos parecidos al de la Sociedad Teosófica han fracasado hasta ahora porque tarde o temprano han degenerado en sectas, formulado dogmas cerrados, y perdido de esta manera, por grados imperceptibles, aquella vitalidad que sólo la verdad viviente puede dar. Debéis tener presente que todos nuestros miembros han nacido y han sido educados en alguna creencia o religión, que todos pertenecen, tanto física como mentalmente a su generación y, por consiguiente, que su juicio ha de estar influido necesariamente de un modo inconsciente, de alguna o de todas esas influencias. Si, por lo tanto, no pueden librarse de tales inherentes tendencias, o al menos aprender a darse inmediatamente cuenta, evitando así el verse arrastrados por ellas el resultado no puede ser otro, más que el de encallar la Sociedad en un banco de arena mental quedando allí como casco de buque a merced de las olas.

 

P. ¿Y en el caso de que se evite este peligro?

 

T. Entonces la Sociedad vivirá durante todo el siglo XX. Penetrará gradualmente en la gran masa de la gente pensadora e inteligente, con sus grandes y nobles ideas sobre la Religión, el Deber y la Filantropía. Romperá lenta pero seguramente las cadenas de hierro de credos y de dogmas, de prejuicios sociales y de casta, destruirá antipatías y barreras nacionales y de raza, y abrirá el camino a la realización práctica de la Fraternidad entre los hombres. Por medio de sus enseñanzas, por medio de su filosofía que ha hecho accesible e inteligible al espíritu moderno, el Occidente aprenderá a comprender y apreciar al Oriente en su justo valor. Además, el desarrollo de los poderes y facultades psíquicas, cuyos síntomas precursores son ya visibles en América, continuará segura y normalmente. Se librará la humanidad de peligros terribles e inevitables, tanto mentales como físicos, que son inevitables cuando ese desarrollo sucede, como amenaza suceder en un foco de egoísmo y malas pasiones. El desarrollo mental y psíquico del hombre se efectuará en armonía con su progreso moral, mientras que su ambiente material reflejará la paz y el buen deseo fraternal que entonces reinará en su mente, en vez de la discordia y de las luchas que por todas partes nos rodean hoy.

 

P.… ¿esperáis realmente llevar a cabo todo esto en solo un corto siglo?

 

T. Difícilmente. Mas debo deciros que durante el último cuarto de cada siglo, aquellos “Maestros” de que he hablado, intentan fomentar el progreso espiritual de la Humanidad de una manera marcada y definida. Hacia el final de cada siglo encontraréis invariablemente un impulso de espiritualidad, que podéis llamarlo misticismo si así lo preferís. Algunas personas han aparecido en el mundo como sus agentes y han dado una suma mayor o menor de conocimientos y enseñanzas ocultas. Si os place, podéis observar esos movimientos remontándoos al pasado, siglo por siglo, tan lejos como nos lo permiten nuestros datos históricos.

 

P. Pero ¿cómo se relaciona esto con el porvenir de la Sociedad Teosófica?

 

T. Si el intento actual, bajo la forma de nuestra Sociedad, consigue mejor resultado que sus antecesores, entonces existirá como cuerpo organizado viviente y sano cuando llegue el momento de efectuar el esfuerzo del siglo XX. La condición general de las mentes y corazones de los hombres habrá mejorado, se habrá purificado por la propagación de sus doctrinas y, como ya he dicho, las irrealidades dogmáticas habrán desaparecido, al menos hasta cierto punto. Y no sólo esto, sino que, además de una literatura vasta y accesible a los hombres, el próximo impulso hallará un cuerpo unido y numeroso, dispuesto a dar buena acogida al nuevo portador de la antorcha de la Verdad. Hallará este la inteligencia de los hombres preparada para su mensaje, un lenguaje formado para él en el cual podrá expresar las nuevas verdades que traiga; una organización esperando su llegada, que apartará de su camino los obstáculos y dificultades materiales puramente mecánicos. Pensad cuántas cosas no podría llevar a cabo aquel a quien se diese semejante oportunidad. Apreciadlo por comparación con lo que la Sociedad Teosófica ya ha conseguido efectivamente en los últimos catorce años, sin ninguna de esas ventajas y rodeada de un sinnúmero de obstáculos que no estorbarían al futuro campeón…. [Si] la ST sobrevive y se mantiene fiel a su misión y a sus impulsos originales durante los cien años próximos… la Tierra en el siglo XXI será un paraíso en comparación con lo que es ahora!

 

 

Anterior
Página 8
Siguiente

 


 

 
 
www.000webhost.com