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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 11 -  Agosto 2018  (en Castellano)

 
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“Oh forjador de tu libertad…”

 

ALI   RITSEMA

Antiguo miembro de la Sociedad Teosófica y ex Secretaria General de la ST en Países Bajos..

 

 

La Voz del Silencio (VS), como transmitida por H. P. Blavatsky (HPB), contiene fragmentos escogidos de El Libro de los Preceptos de Oro y es para el uso diario de los lanús (discípulos). Este Libro de los Preceptos de Oro forma parte de la misma serie de la que fueron tomadas las “Estancias” del Libro de Dzyan, sobre las que está basada La Doctrina Secreta. La VS está “Dedicada a los Pocos,” de acuerdo a HPB, destinada originalmente a los pocos místicos reales de la Sociedad Teosófica.

 

Las instrucciones se imparten en tres Fragmentos: “La Voz del Silencio,” “Los Dos Senderos” y “Los Siete Portales.” El título de este artículo se cita del tercer Fragmento, “Los Siete Portales,” y hace referencia al Fragmento anterior donde la voz del candidato pregunta: “¿No revelarás tú, Maestro de tu propia clemencia, la Doctrina del Corazón? ¿Rehusarás guiar tus siervos al Sendero de Liberación?” (102)*

 

Y luego el Maestro le informa al discípulo acerca de los dos Senderos hacia el Nirvana*.

 

Aunque hay Un Sendero, dice, al final son dos, sus etapas están marcadas por cuatro [cuádruple Dhyana*] y siete Portales. Uno es el sendero Abierto, llamado el Sendero de Liberación con bienaventuranza inmediata; el otro es el sendero Secreto, el Sendero de la Renunciación con la bienaventuranza diferida, el “Sendero del Dolor.” Ambos son la recompensa del “mérito.” (179) La elección está en el discípulo: “Puedes elegir  uno o el otro.” (194)

 

Y el discípulo, llamado ahora “Sravaka”,* dice a su Maestro espiritual en el Fragmento III que su elección está tomada: “Estoy sediento de Sabiduría. Ahora has rasgado el velo puesto ante el Sendero Secreto, y me has enseñado el Yana mayor*. He aquí tu siervo, dispuesto para que le guíes.” (196)

 

El Maestro entonces señala: “Prepárate, porque tendrás que viajar solo. El Maestro no puede hacer más que indicar el camino.” (197)

 

Así es: el sendero espiritual, como se señala en la filosofía esotérica, es un sendero individual. Nadie puede recorrer el sendero de otro. De igual modo, “forjar nuestra libertad” es un asunto individual. Recorrer este sendero, forjando nuestra libertad es una empresa individual hasta la “otra orilla,” el estado nirvánico: “El camino hacia la liberación final está dentro de tu YO.” (169)

 

El Sravaka en el Fragmento III ha elegido hollar el sendero secreto a través de las Paramitas*, las llaves de oro para los Portales de los cuales el último y séptimo es Prajña*, la llave que hace de un humano un Bodhisattva. Y el Maestro le dice:

 

Antes que puedas acercarte al último Portal, oh forjador de tu libertad [énfasis agregado] tienes que hacerte dueño de estas Paramitas de perfección, las virtudes trascendentales, en número de seis y diez, a lo largo del penoso Sendero. (215)

 

Los Portales son nobles puertas de virtud que conducen a Bodhi* y Prajña, el séptimo escalón de la Sabiduría. Para llegar allí, el Sravaka tiene que “luchar disputando [su] camino…a través de siete fortalezas defendidas por astutos y crueles Poderes, las pasiones encarnadas.” (200) Se le dice que el camino es áspero y espinoso, y los Portales cada vez más angostos.” (205)

 

Cuando elegimos, como el Sravaka “recorrer” este Sendero Secreto, o mejor “convertirnos” en este Sendero, como es en realidad, hemos colocado nuestros pies en el Sendero del Bodhisattva. Un Bodhisattva está en el Sendero Arya, el sendero de la “santidad”, que tiene cuatro etapas y al que solamente puede entrarse a través de un gran desenvolvimiento espiritual y “crecimiento en santidad”; estas etapas son llamadas los “cuatro frutos”. El Arhat (Arhan) es quien entró al mejor y más elevado sendero y así se liberó de los renacimientos. Él es “digno y merece honores divinos,” el cuarto “fruto” de acuerdo al Glosario Teosófico.

 

Esto es interesante porque encontramos en La Doctrina Secreta I Estancia VI, Sloka 7 la que en mi opinión, es la misión para la humanidad en la tierra, dirigida aquí al Lanú:

 

Alcanza el Cuarto Fruto del Cuarto Sendero del conocimiento que conduce al Nirvana, y tú comprenderás porque verás…

 

Es muy posible que esto se relacione con el movimiento “hacia arriba,” a un nivel de consciencia más espiritual en el peregrinaje evolutivo de la humanidad; a mi entender, un desafío inevitable para la humanidad. Y se nos advierte que “ningún Arhán… llega a serlo en la encarnación en que, por vez primera, empieza el Alma a suspirar por la Liberación final.” (173)

 

En el comentario de la citada Estancia se afirma que el Arhat tiene que conquistar tres nuevos grados superiores para alcanzar la cima de la escala del Arhatado.

 

El Sendero Secreto, este Sendero del Bodhisattva, implica como propósito la “vida Secreta,” una vida como Nirmanakaya. Una vida tal requiere tejer una nueva vestidura:

 

Del horno de la humana vida y de su negro humo elévanse llamas aladas, llamas puras que, remontándose más y más bajo el ojo kármico, tejen al fin la tela gloriosa de las tres vestiduras del Sendero. (140)

 

Estas tres vestiduras son los cuerpos o formas buddhicas y se llaman: Nirmanakaya, Sambhogakaya y Dharmakaya. De estas vestiduras la Nirmanakaya es la glorificada; esta vestidura es el resultado del Sendero de Renunciación. El Bodhisattva desarrolla esta vestidura en sí mismo cuando sigue en el Sendero. Cuando muere, permanece en ese cuerpo glorioso que ha tejido para sí mismo, invisible para la humanidad, para ser parte del muro guardián que vigila y protege a la humanidad, renunciando a la bienaventuranza nirvánica, como se afirma en la VS, Glosario 3. Esto contrasta con Sambhogakaya y Dharmakaya, quienes eligen dejar los intereses mundanos y toda posible relación con esta tierra detrás.

 

La cita precedente muestra que la “sed de Sabiduría” requiere purificación, una purificación en el horno de la vida por medio de la cual, gradualmente, todas las impurezas de nuestra naturaleza, que causan el humo negro, gradualmente se queman en el fuego de la sabiduría, mientras aparecen las llamas aladas, llamas purificadas, que tejen una nueva vestidura.

 

A este respecto las Paramitas podrían verse como los hilos para la tela, el material a tejer.

 

Todos los portales pueden abrirse solamente con las llaves de oro cuando se ha adquirido el necesario aspecto trascendental de la virtud requerida. Esto significa refinar las virtudes al nivel más fino por medio de la constante y completa investigación: reformar nuestro Yo por la meditación y el conocimiento.

 

Es obvio que esto no es fácil, y por lo tanto el Maestro da la guía para “forjar tu libertad” de muchas maneras. Ciertas guías son fáciles de entender y algunas dan origen a la reflexión. Por ejemplo:

 

Antes que puedas tú acercarte a la primera puerta, tienes que aprender a separar tu cuerpo de tu mente, a disipar la sombra, y a vivir en lo eterno… (217)

 

¿Es posible separar tu cuerpo de tu mente? Si es así, ¿cómo hacemos eso?

 

Una de las primeras instrucciones, en el Fragmento I, podría ser de ayuda: “La  Mente es el gran destructor de lo Real. Destruya el discípulo al Destructor,” antecedido por: “Habiéndose vuelto indiferente a los objetos de percepción debe el discípulo ir en busca del Rajah (gobernante, rey) de los sentidos, al Productor del pensamiento, aquel que despierta la ilusión.”

 

Somos mayormente presos de los sentidos, pensamientos, emociones, memorias e impulsos de la personalidad evocados a través de la consciencia almacenada en las células de los órganos del cuerpo. Las células en nuestro cuerpo están interconectadas con nuestra mente, y por lo tanto, con el estado de nuestra mente. Cuando nuestra mente está concentrada en lo personal, el lado material de la vida, las células estarán de acuerdo con esto bloqueando de este modo las impresiones del Corazón, el órgano más espiritual del cuerpo, la residencia de la “Sabiduría de arriba.” Cuando seamos capaces de hacernos conscientes de estas obstrucciones, habiendo buscado al rajah de los sentidos, habiendo hecho “pasiva… la carne, fría la cabeza, y el alma tan firme y pura como deslumbrador diamante” (81) nos liberaremos de las influencias corporales de la personalidad, disiparemos la sombra, como a menudo se considera a la personalidad, cediendo lugar a los susurros del Corazón.

 

En este proceso de “separar el cuerpo de la mente” y volverse más receptivo a la “Sabiduría del Corazón”, las células llegarán a ser más, y finalmente serán, predominantemente de naturaleza espiritual, haciendo así el cuerpo por consiguiente más y más etérico: espiritualizado. Entonces podremos decir: el discípulo está, a través de los impulsos del “Corazón”, destruyendo la naturaleza ilusoria de la mente: destruyendo al destructor de lo Real.

 

Respecto a esto, las instrucciones en La Voz del Silencio son más bien estrictas:

 

Lucha con tus pensamientos impuros antes que ellos te dominen. Trátalos como pretenden ellos tratarte a ti, porque, si usando de tolerancia con ellos, arraigan y crecen, sábelo bien, estos pensamientos te subyugarán y matarán. (54)

 

Antes que la mente de tu alma pueda comprender, el capullo de la personalidad debe ser aplastado, y el gusano del sensualismo ha de ser aniquilado, sin resurrección posible, (57).

 

Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estarás perdido (75).

 

Detrás de todo esto hay algo de mayor importancia que no debería pasarse por alto y nunca olvidarse: el “terreno” sobre el que “caminamos”, el motivo, el impulso desde dentro. Este terreno debe ser el correcto y fuerte y la base de todos nuestros esfuerzos; de lo contrario, no podremos enfrentar sin miedo, vida tras vida, las pruebas y trampas en nuestro sendero.

 

Tomar el Sendero espiritual por el bien de nosotros mismos, sería un acto egoísta. Por lo tanto, el Maestro le señala al principiante que debe conocer esto:

 

El Sendero Abierto, [es] el camino hacia la bienaventuranza egoísta, despreciada por los Bodhisattvas del “Corazón Secreto”, los Buddhas de Compasión. Vivir para beneficiar a la humanidad, es el primer paso. Practicar las seis virtudes gloriosas, es el segundo. El tomar para sí la humilde vestidura del Nirmanakaya, es renunciar a la eterna felicidad de uno mismo, para contribuir a la salvación del hombre. El obtener la bienaventuranza del Nirvana y renunciar luego a ella, es el paso final, supremo, el más alto en el Sendero de la Renunciación. (143-145)

 

Así, debemos preguntarnos:

 

¿Puede haber bienaventuranza cuando todo lo que vive ha de sufrir? ¿Te salvarás tú, y oirás gemir al mundo entero? (307)

 

¿Cómo respondemos a estas preguntas? ¿Seremos como el Sravaka? ¿También tenemos “sed de Sabiduría”?

 

Si es así, entonces elige tu camino, oh forjador de tu libertad… pero solamente únete a la aflicción y permanece sin egoísmo hasta el fin ilimitado.

 

 

*Notas

 

Bodhi: La Sabiduría  verdadera, divina (VS, 128, Nota al pie)

Dhyana: El estado de meditación del que hay cuatro grados. (VS, Glosario de Parte III)

Nirvana: Libre de los obstáculos de “maya” o ilusión me parece una explicación apropiada en este contexto.

Paramitas: Las seis virtudes trascendentales; para los sacerdotes hay diez. (VS, Glosario para Parte III).

Prajña: Un sinónimo de Mahat, la Mente Universal. La capacidad de percepción. (Glosario Teosófico).

Sravaka: (De la raíz Sru), “oyente”, o sea el estudiante que asiste a las enseñanzas religiosas. Cuando de la teoría pasan los oyentes a la práctica del ascetismo, se convierten en Sramanas, “practicantes” (de Srama, acción). (VS, Glosario para Parte III)

Yana: Significa vehículo; así Mahayana es el “Gran Vehículo” e Hinayana el “Vehículo menor”, designándose con estos dos nombres dos escuelas de estudio religioso y filosófico en el Buddhismo del Norte. (VS, Glosario para Parte III).

 

 

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