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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 10 -  Julio  2018  (en Castellano)

 
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El gran despertar – I

 

DOROTHY BELL

BA, Med, miembro de la ST en Australia, ha trabajado en su comité ejecutivo nacional y en la unidad de educación, y ha tenido a su cargo programas teosóficos y  ha publicado artículos internacionalmente.

 

 

Introducción

Sirviendo de introducción a la exploración del “Gran Despertar” miraremos el trasfondo de sueños y visiones con un mensaje escrito en el muro de una iglesia en Sussex, Inglaterra, que nos da una percepción de apertura:

 

Una visión sin una tarea es solamente un sueño

Una tarea sin una visión es penoso trabajo

Una visión y una tarea es la esperanza del mundo[1]

 

Esta voz del pasado puede movernos a preguntar: ¿Es este mensaje aplicable a nuestra Sociedad hoy? ¿Somos sólo soñadores? ¿Es la Sociedad, como el vehículo de las enseñanzas teosóficas, “la esperanza del mundo”?

 

H. P. Blavatsky (HPB) lo creyó así. En su carta a la Convención Norteamericana de 1888 escribió: “El reconocimiento de la Teosofía pura, la filosofía de la explicación racional de las cosas y no los principios, es de máxima y vital importancia en la Sociedad, puesto que solo puede proporcionar el faro de luz necesario para guiar a la humanidad en su verdadero sendero.”

 

La importancia de una visión y meta teosóficas que guíen a la “huérfana humanidad” en su verdadero camino, y que inspiró a los antiguos fundadores, no puede ser subestimada. Ellos se consagraron y la Sociedad, como HPB expresó al término de su Carta, “a la verdad de la Gran Causa por la que todos estamos trabajando.”

 

Su visión de la liberación del individuo, y por lo tanto de la humanidad, de la auto-reclusión en un mundo ilusorio de separatividad, muerte y forma, estaba incorporada en la verdad oculta de la Unidad y Fraternidad Universal. Esta fue, probablemente “la Gran Causa” y la batería invisible que la impulsó y potenció en una dirección particular. Y, como todas las baterías, puede perder su poder inicial de propulsión si ese poder no está anclado en una fuente continua, lo eterno, por medio de la conexión del corazón espiritual.

 

Así, para reflexionar más sobre el poder e importancia de una visión, miraremos las visiones de dos grandes guerreros espirituales: el Dr. Martin Luther King, Jr. con su visión de un país que viviría conforme a los ideales de su Constitución y Declaración de la Independencia; y la Dra. Annie Besant, con su visión de una “nueva civilización” de la humanidad, campo que  iba a ser preparado mediante el trabajo de la Sociedad Teosófica (ST).

Luego miraremos más de cerca el significado de esta imaginada nueva civilización en términos del “Gran Despertar” y su contexto en el Plan Divino de Evolución de la Consciencia. El enfoque final del artículo estará en las estrategias de la auto-educación, de la confianza en los antiguos trabajos de Annie Besant sobre la percepción y el  aprender a ver con los ojos del espíritu para “que la Teosofía crezca más y más (como) un poder viviente” en nuestras vidas.[2]

 

Dos guerreros visionarios

El 28 de agosto de 1963, el Dr. Martin Luther King dio su magnífico discurso “Tengo un sueño” en Washington, DC. Habló en el idioma de esos tiempos acerca de enfrentar el trágico hecho de que 100 años después que el Presidente Lincoln había firmado la Proclamación de la Emancipación, liberando a millones de esclavos negros, el Negro no se había emancipado; las “cadenas de la discriminación” aún se llevaban puestas; y el Negro vivía en una isla solitaria de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material.” Apreciemos más su sueño, repitiendo las magníficas palabras de la Constitución y Declaración de Independencia de los EEUU:

 

Sueño, que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por si mismas: que todos los hombres son creados iguales.”

 

Sueño que un día en las rojas colinas de Georgia los hijos de antiguos esclavos y los hijos de antiguos dueños de esclavos podrán sentarse juntos en la mesa de la hermandad….

 

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

 

¡Hoy tengo un sueño!...

 

Con esta fe podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad… Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que volverse una realidad…

 

Y cuando esto suceda… podremos acelerar la llegada del día en el que todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”[3]

 

Martin Luther King, el guerrero espiritual de fuertes convicciones religiosas de la futura realización de la fraternidad, le dio vida al movimiento de los derechos civiles, donde su sueño y visión de igualdad fue compartido y llegó a ser una fuerza impulsora colectiva para un cambio social y político. Sin embargo, iba a ser un largo y difícil camino, y la batalla continúa hasta hoy.

 

Además, yendo hacia atrás en el tiempo, surgió otra guerrera espiritual y visionaria: Annie Besant. Fue también una gran oradora y activista social, trabajó inicialmente en Londres, para ayudar a aliviar el sufrimiento debido a la discriminación que provenía de la opresión de clase y cultural, como en Irlanda, y finalmente llegó a estar profundamente comprometida con el Movimiento Autónomo en India.

 

En la mitad de su vida, en 1888 en Londres, revisó la voluminosa epopeya de H. P. Blavatsky (HPB), La Doctrina Secreta,  concebida para traer las enseñanzas de la Sabiduría Antigua de Oriente a la mente occidental. Esta resonó profundamente en ella, y su vida cambió completamente. Las enseñanzas respondieron a los problemas que la habían angustiado por muchos años como activista social, tales como prejuicio, pobreza, privilegio e injusticia, moralidad, religión y libre pensamiento, tiranía y explotación.

 

De su breve pero estrecha asociación con la autora, HPB, llegó a comprender las enseñanzas de la Sabiduría Antigua más plenamente, evidenciado en las numerosas conferencias, artículos y libros que generó a través de su vida. Sobre todo, vio el potencial de cada ser humano para llegar a la iluminación y despertar a su verdadera identidad y realidad, y dar el siguiente paso en el Plan Divino de la evolución de la consciencia.

 

En The Theosophist de abril de 1927, Annie Besant describió su visión y planes para una nueva civilización que sería construida en un nuevo continente de pensamiento, palabras usadas por el Mahatma Koot Hoomi para describir las enseñanzas de la Sabiduría Antigua. Su intención era crear en América las condiciones en que se podrían sembrar las semillas de esta nueva cultura o civilización.

 

Una comunidad ya había sido establecida en Holanda y vio “el ideal aplicado en el Nuevo Mundo para que tal comunidad estuviera en el bello Valle de Ojai en California,” e iba a manifestar su intención:

 

Deseamos formar en esta tierra un Centro que gradualmente crecerá en un modelo en miniatura de la nueva civilización en la que cuerpos, emociones y mentes serán entrenadas y disciplinadas en la vida diaria… morada adecuada para la Vida Divina, desarrollando el espíritu de fraternidad prácticamente en disposiciones y métodos de vida diarios.4

 

Al describir la motivación detrás de esta pensada cuna para una nueva civilización, ella dijo:

 

Somos “dioses en el exilio”, y estamos luchando por regresar a nuestra tierra natal. Por lo tanto, nuestro Centro debe tener ideales elevados y hollar de este modo el sendero de regreso a casa.4

 

Annie Besant había capturado la visión del magnífico escenario del Plan Divino, que es el contexto de nuestras propias experiencias en la escuela de la Tierra y otros lugares. Vio la humanidad como dioses en el exilio, en un gran peregrinaje: primero en el sendero de “Ida”, saliendo como chispas de lo divino desde la Fuente y descendiendo a la densidad de la forma física, regresando luego para tomar el Sendero de Regreso a la Fuente, o de la Auto-Realización. Y vio la humanidad luchando por hacerlo así, en estos días destructivos del ciclo de evolución del Kali Yuga.

 

Entonces, en 1927 publicó una estrategia para un prototipo en miniatura para trabajar hacia la nueva civilización. Iba a ser una comunidad teosófica en realidad, viviendo, entrenando y desarrollándose en conjunto, practicando el espíritu de fraternidad diariamente. También incluyó a esos que creían en la venida del Maestro del Mundo para ayudar a sentar las bases de su mensaje de una “civilización nueva y fraternal”.[4] Tal fue la visión y la tarea.

 

No es mi intención estimar el trabajo de los dos grandes guerreros: ese es un asunto de registro histórico. El propósito es comprender la importancia y poder de las grandes visiones para  traducirlas en movimiento y acción.  Estas dos visiones vívidas ardieron en los corazones de aquellos que las trabajaron. Y es la naturaleza y poder de la visión impregnada con las enseñanzas de la Sabiduría Antigua que atrae nuestra atención para una exploración más detallada.

 

Despertar a la Unidad

La visión de Annie Besant se convirtió en el ideal viviente de la Sociedad en sus comienzos, ejemplificando el Primer Objetivo de la ST. Unió a las personas en lo externo como también en lo interno, ya que quizás estaban también alineados con la misma estrella brillante en el cielo desde el que se estaba cargando la batería invisible. Fue una visión que obtuvo de HPB, de la liberación del individuo y por lo tanto de la humanidad, para ser plena y totalmente humano en un nuevo estado del ser, que ella llamó una nueva cultura, una nueva civilización. La vio como el siguiente paso en la evolución de la humanidad, descrito en el magnífico Plan Divino de la evolución de la consciencia en el contexto del “despertar” buddhico, el reconocimiento y gradual desarrollo de nuestra naturaleza divina interna.

 

Fue la expansión de la consciencia humana que incluyó el despertar del Corazón a una completa y plena realización de la Unidad de todas las cosas, seres y Vida. Identificó esto como consciencia espiritual: “Ese sentido de unidad en el corazón de las cosas es el testimonio de la consciencia espiritual, y solamente cuando esta se logre, es posible que se manifieste la vida espiritual”.[5]

 

En términos teosóficos, este despertar espiritual a la Unidad de toda Vida, representa la transición desde ‘kama-manas’ a ‘buddhi-manas’, desde una mente que está aprisionada por los apegos al deseo y pasiones, aprisionada por creencias y emociones impuestas por el proceso de socialización de nuestras culturas, a una mente limpia de modificaciones e iluminada con la luz buddhica interna de la Sabiduría divina y Compasión mezclada en una energía. Esta es realmente la ‘mente-corazón’ de la consciencia espiritual, donde la luz de la amorosa percepción y compasiva comprensión emana espontáneamente desde el centro del Corazón, así como el sol brilla natural y espontáneamente, sobre todos por igual, del mismo modo, sin prejuicio o distinción.

 

Annie Besant contempló el surgimiento de esta nueva cultura o civilización, cuando la gente despertaba a la verdad de quiénes eran realmente y aprendían a ver la Unidad de toda existencia con los ojos del espíritu. Aprenderían a ver y mirar las cosas, pensar y vivir completamente de una nueva manera, comprendiendo gradualmente la Realidad viva pero oculta de la unidad de toda Vida como la fuente del Reino Universal o Fraternidad con todas las cosas, personas y seres. A través de sus conferencias y escritos, se aseguró que los miembros comprendieran que una nueva forma de ver y pensar era fundamental para hacer que sucediera. Pero ¿cómo comprender esta Unidad más allá de la teoría y en la práctica?

 

En su alocución “Teosofía y Ética” en el Parlamento de las Religiones del Mundo en 1893, ella explicó cómo el altruismo es una etapa de progreso más que una meta: “Mientras el servicio es servicio consciente a otros, es decir, a otros separados de nuestro propio yo, hay aún insuficiencia en la ética, hay falta de espiritualidad en el alma.” Entonces contó una historia para explicar la “unidad”:

 

Puede que algunos de ustedes recuerden ese exquisito poema persa en el cual el amante, buscando a su amada, encuentra cerrada para él la puerta de su cuarto y golpea suplicando acceso.

 

Desde dentro del cuarto cerrado, una voz pregunta. “¿Quién pide entrar?”

 

Y creyendo que su amor era la mejor petición que podía dar para su entrada, respondió: “Es tu amado quien golpea.” Pero hubo silencio dentro de la habitación y la puerta siguió cerrada para el suplicante.

 

Salió al mundo y aprendió lecciones más profundas de vida y amor; y volvió una vez más a la puerta cerrada, golpeó luego y pidió entrar.

 

Nuevamente llegó la voz, “¿Quien golpea?” Pero la respuesta esta vez fue diferente a la primera. Ya no fueron las palabras “Tu amado”, sino “Eres tú quien golpea”, y entonces la puerta se abrió, él atravesó el umbral. Porque todo verdadero amor tiene su raíz en la unidad. [6]

 

El amante en el poema finalmente llega a ver todas las cosas, incluyéndose a él y su amada, con los ojos del espíritu, una percepción que refleja la afirmación introductoria de un muy antiguo Upanishad que dice: “Todo este mundo es Dios-cubierto con un velo.” Se vio a sí mismo y a su amada, una vez “separada”,  de esta manera: ambos eran “consciencia divina”, la Vida Una en todos y todos en la Vida Una.

 

No se identificó con el cuerpo y limitaciones de la programada mente inferior, sino con el Único Verdadero Ser en todo como mostrado en su respuesta: “Eres tú quien golpea.” Habló desde la consciencia espiritual despierta de su mente-Corazón, irradiada por su divinidad interna; él reconoció la Unidad, donde cada uno es un aspecto del otro, sin separación en el infinito campo de la consciencia. Y está allí para que nosotros aprendamos que el Amor es una vibración, una frecuencia; es la esencia de la Unión, la esencia de la unidad; es el pegamento cósmico.

 

Y como lo confirma un segmento de la Oración Universal de Annie Besant: “¡Oh, Vida Oculta! que vibras en cada átomo, Oh Luz Oculta! que brillas en cada creatura, Oh Amor Oculto, que todo lo abarcas en la Unidad, Que cada ser que se sienta uno contigo, Sepa que por lo tanto es también uno con todos los demás.”

 

Esta breve invocación es un maestro poderoso; muestra simplemente cómo una percepción espiritual sin velos expresa a través de la imaginación la mente buddhica. Este pleno despertar del principio mental incluye el completo complejo psicológico y está donde tiene lugar la batalla entre el Único Verdadero Yo interno y el “falso y artificial yo de la personalidad” como lo describe HPB.

 

Annie Besant imaginó el surgimiento de una nueva cultura como individuos que expandieron su consciencia aprendiendo a ver y comprender con los ojos del espíritu. La parte segunda y final de este artículo se mueve desde lo teórico a lo práctico, explorando la importancia y proceso de la percepción espiritual,  basándose en el primer trabajo y percepciones de Annie Besant sobre las estrategias de la auto-educación.

 (Continuará)

 

Referencias


 

[1] <goodreads.com/quotes>, <sharefaith.wordpress.com>. (Varios sitios web, incluyendo estos, publican y/o sostienen esta cita).

[2] HPB terminó su Carta para la Convención Norteamericana de 1890 con las palabras, “Que la Teosofía crezca más y más como un poder vivo en las vidas de cada uno de nuestros miembros. Es el deseo de su humilde colaboradora y miembro.”

[3] <archives.gov/files/press/exhibits/dream-speech.pdf>, “TENGO UN SUEÑO”.

[4] Annie Besant, “La Fundación del Valle Feliz”, The Theosophist, abril de 1927, TPH, Adyar, Madrás, India.

[5] _____, “El Significado y Método de la Vida Espiritual”, La Vida Espiritual, TPH, Wheaton, 1991.

[6] _____, “Teosofía y Ëtica”, La Vida Espiritual, TPH, Wheaton, 1991.

 

 

 

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