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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 09 -  Junio  2018  (en Castellano)

 
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Tres verdades y un Dharma – parte III

 

Fernando A. de Torrijos

El Sr. Fernando A. de Torrijos es un miembro de larga data  y conferenciante de la ST en EE.UU. Charla dada en el Congreso Europeo, Barcelona, España, en agosto de 2017.

 

J. Krishnamurti habla acerca de la importancia de ser consciente sin elegir y sin ningún sistema al que uno deba amoldarse. A menudo pregunta: ¿Puedes mirar un árbol sin traer tu conocimiento del recuerdo sobre eso al mirarlo, para que lo hagas como si fuera la primera vez? No es fácil para nosotros hacerlo, como lo comprobarás si lo intentas, porque nuestro conocimiento y los recuerdos están profundamente arraigados en la mente; la conciencia con la cual empezamos la vida se ha modificado de muchas maneras. Pero, al intentarlo, uno puede ver sin la interposición del pensamiento. Así como con el árbol, también con otras cosas. Al mirar algo, la atención no debe ser concentrada o restringida de tal manera que impida ver lo que se relaciona con eso o más allá de eso. Uno debe ver también los factores condicionantes. Si la voluntad no interfiere con el acto de ver, la atención fluirá naturalmente, es decir, sin esfuerzo y sin concentrarse en exceso. Según la enseñanza budista, esta práctica de estar negativamente consciente es realmente la única manera, ya que significa experimentar directamente la naturaleza de la cosa, y abre la mente a muchas cosas, a un mundo nuevo, de hecho, nuevo, porque la mente se vuelve nueva, y también percibe lo que no había percibido previamente. Ve todas las cosas por igual sin elección y en su naturaleza verdadera o interna, lo bueno como bueno, lo malo como malo, lo bello como bello y lo feo como feo. La verdad entra en el foco de la conciencia.

Si un hombre no tiene un sentido de belleza, no aprecia lo que es realmente hermoso, ¿cómo lo consigue? Hay personas en India, especialmente entre aquellos que hacen un culto a la simplicidad, que piensan que la belleza no es esencial. Es un detalle, conectado con el deseo sexual, la vanidad, la opulencia, etc. Pero estas ideas están todas equivocadas. No ver la belleza donde existe, ya sea en la Naturaleza o en el hombre o en cualquier otro lugar, implica una visión imperfecta o velada. Para conocer la verdadera belleza, el alma debe ser purgada de sus impurezas, de su anhelo de placer. El alma aquí significa la psique, el cuerpo del deseo, no el alma espiritual que no admite cualquier cosa ajena a su naturaleza. Como sabemos, el interés genera atención; cuando estamos interesados, hacemos cosas fácilmente; pero además, la atención despierta interés, y abre el camino al insight. Cuando usamos la palabra "insight" ¿hasta dónde alcanza? Debe aplicarse teóricamente a todos los aspectos de la Existencia y el Ser. Cuando nuestra visión queda libre de todos los obstáculos y velos, no podemos decir qué revelaciones vendrán. Los monjes budistas, hasta donde yo sé, no piensan en términos de belleza; sin embargo, es un importante aspecto de la vida como señala a menudo Krishnamurti. La atención constante no debería ser un esfuerzo cuando uno se acostumbra, comenzando con cosas cercanas y pequeñas. Debería convertirse en la base de la autodisciplina, como indica el coronel Olcott, una disciplina que no es ni rígida ni laxa, ni ostentosa, ni siquiera proclamada como tal. Observas, aprendes y actúas inteligentemente, evitando los males que deben eliminarse — los mencionados en el sutta (el texto) — por ejemplo, avaricia, ira y engaño.

En un estado de atención plena, vemos una condición de avaricia o algún otro mal, por ejemplo, envidia, en nosotros mismos. ¿Cómo podemos disipar eso con tan solo verlo? Deberíamos percibir su naturaleza, cómo actúa, y eso es parte de la clara comprensión que surge con la atención que no está restringida. Uno debe tratar de percibir la totalidad de eso. Si vemos algo feo, no nos parecerá tan feo, a menos que haya un sentido de algo diferente que denominamos bello. El sutta de la atención plena dice: "¿Cómo contempla el monje el funcionamiento de la mente en la mente? Él comprende la mente que tiene pasión y la que no la tiene, la que tiene odio y la que no lo tiene, la que tiene confusión y la que no la tiene". En otras palabras, él ve la nube en el cielo y percibe que la nube no es el cielo; es decir, las actividades de la mente y la condición que crean no son básicamente la mente en su propio estado. Esto es discernimiento entre lo Real y lo Irreal, lo inmutable y lo cambiante.

Cuando la mente no solo refleja las formas de las cosas, sino que conoce la belleza como belleza y lo bueno como bueno, ese conocimiento es la revelación de una profundidad subjetiva en sí misma, una profundidad en la calidad de saber. ¿En qué consiste la bondad? Eso puede ser tan discutible como la belleza lo es a un hombre inculto. Pero hay una prueba de bondad y belleza en la naturaleza misma del hombre cuando se ha reducido a su condición prístina y original, despojada de todas las formaciones posteriores y sin ninguna de las complicaciones posteriores. En otras palabras, es solo una naturaleza que no ha sido moldeada por el deseo, y puede ver las cosas como son. Tal naturaleza tiene una intuición de bondad, y además belleza y verdad. La verdadera intuición no se puede cultivar ni forzar. La intuición no es algo que sale de una bolsa.

¿Por qué se consideran a la avaricia, la ira y la ilusión como los tres males principales? Son males en un sentido fundamental. ¿Qué es la avaricia? Consiste en querer más y más, la necesidad de disfrutar, experimentar y apropiarse. Querer más crea en nuestra psicología una especie de acción de sifón. Queremos más bebida, comida y otras sensaciones físicas, elogios, importancia, posesiones, placer y seguridad. Hay innumerables sensaciones por las cuales se captura y se sujeta la mente. Desde este punto de vista, la ambición también se basa en la codicia. Uno puede ser ambicioso para reinar como un dictador o un rey. La sensación de ser coronado y ungido, de estar por encima de todos, de recibir homenajes de todos lados, de sentir que uno será obedecido inmediatamente, ¿no es ésta la base de esa ambición particular?

Cualquier tipo de avidez por el placer se convierte en una forma de avaricia. Un perro come con voracidad. ¿Qué lo hace hacer eso? Es el placer en la sensación de comer, posiblemente provocado por el hambre. La ira representa diversas formas de repulsión, incluido el deseo de destruir. También hay temor, que es una forma de repulsión, causa de sufrimiento y que produce otros males, odio, simulaciones, mentiras, etc. No puedes amar a quien temes. Además, el amor perfecto elimina el miedo. Cuando uno no busca nada para sí mismo, ha destruido el amor por la vida y la comodidad (como dice Luz en el Sendero) uno no puede sentir temor. Hay ilusión al no percibir todo esto, lo que crea una idea completamente errónea sobre uno mismo.

Cuando observas y actúas inteligentemente, logras la libertad de la tendencia a seguir los surcos habituales en cualquier nivel; se puede juzgar con espontaneidad y actuar en consecuencia. Uno no se atiene en espíritu a ninguna regla externa, sino que se ajusta social o externamente en la medida en que uno mismo juzga que es bueno. A los pies del Maestro establece el control de la mente como un requisito necesario. ¿Cómo controlarla? Se controla a través de la atención y la comprensión, no por la fuerza de la voluntad. El control viene de manera natural si el propósito es serio. Aunque no se puede hacer que otra persona sea seria, uno puede ayudarla a ver la verdad.

La atención plena, así como la meditación correcta, también significa ese estado de conciencia que va más allá del pensamiento, en el cual no está el acto de pensar. Pero eso también vendrá naturalmente.

Surge la pregunta: "¿Cómo ayuda a los demás el estado negativo, aunque pueda ayudarme a mí?". Nos ayuda porque significa la paz en nosotros y ayuda a la percepción. ¿No deberíamos actuar entonces? La respuesta a esta pregunta es "sí", pero lo que llamamos acción proviene en gran medida de la superficie de nuestra naturaleza, desde una percepción limitada, a menudo un estado de confusión, incertidumbre y perturbación. Cuando esta condición llega a su fin, entonces surge la acción desde un estado de plena comprensión, profundidad y tranquilidad. La acción que surge de ese estado, que es negativo desde nuestro punto de vista actual, será una acción que tiene un gran significado, positiva en un sentido fundamental.

La vida es acción en todos los niveles. Pero la acción que tiene lugar en nosotros proviene en gran parte de ideas arraigadas, a través de la red de la memoria. Pero existe la posibilidad de acción desde una base que haya quitado estas obstrucciones. Eso es lo que significa hacer que la mente sea negativa, esté vacía, etc. El estado negativo no es un estado en el que la vida cesa de fluir; por el contrario, es la base o lecho del que brotan las más frescas y puras aguas de la vida. La única Energía, que es Vida, a medida que fluye desde su propia fuente desconocida, posiblemente fluye o se caracteriza por, como sea que lo consideremos, un estado de conciencia que es como una meditación extraordinaria. Esto se simboliza en la leyenda india en la que el agua pura del celestial Ganges es recibida por Siva, el gran yogui que siempre está en meditación, en su cabeza, y luego fluye hacia abajo y hacia el exterior dentro del mundo. Él tipifica un estado de conciencia que no está contaminado y es tranquilo. Es el estado en el que ese tipo de percepción que se ha denominado el "tercer ojo", se abre y percibe. Ve todas las cosas en el cielo y en la tierra, incluyendo cosas con las que "nuestra filosofía no sueña".

Conciencia global

Hace sesenta años, algunas de las enseñanzas budistas más profundas (especialmente la tibetana) no estaban disponibles en lenguas occidentales. Todo eso ha cambiado, muchos de esos textos ya han sido traducidos. Textos antiguos a los que H.P.B. pudo acceder directamente o a través de percepciones clarividentes durante sus viajes a Oriente ahora están disponibles; un gran número de académicos y sabios están enseñando estos temas en universidades de todo el mundo. El neurocientífico chileno, Francisco Varela, hace 30 años extendió una invitación al XIV Dalai Lama para explorar, con el uso de los últimos avances científicos, lo que sucedía en el cerebro cuando meditadores experimentados realizaban esta práctica desde un enfoque dual o no dual (sensorium kármico o gnóstico). Esta alianza entre la ciencia occidental y las tradiciones contemplativas orientales dieron origen al Instituto Mind and Life (Mente y Vida). Esta institución y los IBPA (Intervenciones basadas en la atención plena (mindfulness)) son conocidas y tienen gran representación en todo el mundo. La iniciativa de unos pocos científicos está despertando el interés de muchos otros científicos, llevando el cultivo de la conciencia, basada en las enseñanzas del Buda, a todos los rincones del mundo, iniciando a miles de personas que sufren, en la práctica de la meditación consciente y el autoconocimiento.

¿Es esto lo que el Maha Chohan estaba sugiriendo en las primeras etapas de la Sociedad Teosófica? Aquí está el primer párrafo de su carta a los miembros del ST:

Siendo la doctrina que nosotros promulgamos la única verdadera, debe —apoyada por tales evidencias como las que estamos dispuestos a dar— triunfar finalmente como cualquier otra verdad. Sin embargo, es absolutamente necesario inculcarla gradualmente, aplicando sus teorías —que son hechos irrefutables para quienes saben— con inferencias directas deducidas de y corroboradas por la evidencia que proporciona la ciencia exacta moderna. Esta es la razón por la cual el coronel H.S.O., cuyo único fin es revivir el budismo, debe ser considerado como alguien que trabaja en el verdadero sendero de la Teosofía, mucho más que cualquier otro hombre que tenga como objetivo la gratificación de sus propias ardientes aspiraciones de adquirir conocimiento oculto. El budismo, despojado de sus supersticiones, es la verdad eterna, y quien lucha por esta última está luchando por la Theos-Sophia, la Sabiduría Divina, que es sinónimo de Verdad.

¿Cuál es el trabajo que se debe hacer? Un Dharma y tres vestiduras:

El primer Dharma implica la comprensión de las leyes del universo, una comprensión que teje las vestiduras del dharmakâya. Para cultivar esta percepción, necesitamos abrir el sentido del oído, y escuchar el sonido del silencio a través del cual todo viene a ser. El camino del sravaka, el que escucha.

El segundo Dharma: las enseñanzas de los Budas, los principios éticos y morales, al principio dados a los bhikkhus (monjes), para reflejarlos y aplicarlos. Su comprensión teje las vestiduras del sambhogakâya, el sendero del pratyeka, el que aprende.

El tercer Dharma es el cultivo del jardín que nos fue dado al nacer. El jardín de tu propio dharma, tus deberes individuales. La comprensión de esto nos llega a través del cultivo de la atención plena, la clara percepción que despertará al corazón, la compasión y la sabiduría localizada en el centro de nuestro ser, tejiendo de esta manera la prenda de nirmânakâya. Éste es el sendero del Bodhisattva, el que enseña.

Este cultivo de la atención, también conocido como atención plena, es un sendero bien definido que lleva del caos a la armonía, de lo ordinario a lo trascendente. Esta afirmación se basa en mis muchos años de experiencia en la enseñanza de este programa a los más vulnerables y en la capacitación de profesionales de la salud y la docencia.

(Fin)

 

 

 

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