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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 09 -  Junio  2018  (en Castellano)
 

 
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Crecer como crece la flor

 

 

N.Sri Ram

 

Presidente internacional de la Sociedad Teosófica, desde 1953-1973.

Extractos de una conferencia sobre Luz en el Sendero de Mabel Collins, reimpreso de El Camino de la Sabiduría.

 

 

El discípulo tiene que eliminar otra manifestación de su yo personal, el deseo de crecimiento. Anhelamos no sólo vivir sino crecer, llegar a ser, alcanzar. Pero nuestro crecimiento debería ser un crecimiento inconsciente, como el de una flor, natural y sin esfuerzo. Si tratamos de forzarlo de acuerdo a nuestras propias ideas, estamos proyectando una meta desde nuestra presente posición, y así no será muy diferente de lo que somos ahora. Pero si dejamos que las circunstancias tomen forma por si mismas no estamos construyendo el futuro a partir de nuestra actual ignorancia. No nos interesemos en nuestro crecimiento. Crecimiento, desarrollo o expansión, es la ley de la vida, entonces dejémoslo solo. No nos elevemos a un grado superior, parándonos en las plantas de nuestros pies.

 

Cuando comprendemos que nuestra aislación egoísta de los demás es la causa de nuestra infelicidad (y es importante que lo hagamos) podemos comenzar, como el Aforismo 1.8 (Luz en el Sendero) dice, “Crece como crece la flor, inconscientemente, pero ardiendo en ansias por entreabrir su cáliz a la brisa.” La “brisa” es lo eterno, lo infinito. En la práctica, el problema está resuelto cuando ya no buscamos alcanzar cosas. Cuando la mente se aparta de ellas, su interés vuelve automáticamente a las cosas superiores de modo que ahora comenzamos a entenderlas y apreciarlas.

 

A lo que podemos entregarnos interna y completamente, siquiera por un momento, es a lo eterno en nosotros, de lo contrario, la palabra “eterno” como la palabra “absoluto” es solo una abstracción. Cuando hay algo a lo que podemos entregarnos sin alguna idea del yo, nuestra vida comienza a cambiar, porque hemos contactado lo Real como lo conocemos. Este contacto se convierte en una apertura para la entrada de las fuerzas que hasta aquí han estado dormidas. Es solo un comienzo, pero una vez que ha comenzado continúa, la corriente continúa fluyendo, y lo que se ha hecho no puede deshacerse.

 

Es sólo en este punto que los aforismos de Luz en el Sendero pueden ser comprendidos. Hasta ahora pueden haber parecido irracionales, quizás el lenguaje sobrepasado y el consejo imposible o indeseable. (Lo que muchas personas quieren, por supuesto, es un consejo que les permita vivir con sus pies en ambos mundos!).

 

Crece como crece la flor, inconscientemente, pero ardiendo en ansias por entreabrir su cáliz a la brisa. Así es como debes avanzar abriendo tu alma a lo eterno. Pero debe ser lo eterno lo que debe desarrollar tu fuerza y belleza, y no  el deseo de crecimiento. Porque en el primer caso floreces con la lozanía de la pureza, y en el otro te endureces con la avasalladora pasión de la importancia personal. (1.8)

 

Debemos prestar atención e interés a esas cosas que son bellas, verdaderas y buenas. Quizás esas maravillosas palabras nos hacen sentir como si fuéramos llevados a algún lugar arriba en el aire y nos dejaran allí, sin saber qué hacer. Pero estos logros son mejor desarrollados en la tierra. Nosotros abrimos nuestra alma a lo Eterno sin estar interesados en el progreso, importancia o estatura personales, sino permitiéndonos ser moldeados por la Naturaleza.

 

La forma de vivir la vida espiritual con la mayor tranquilidad posible, como también éxito, es estar tan poco interesados en nosotros como sea posible. Podemos llegar a esta actitud cuando alcanzamos la convicción de que no hay ninguna necesidad de estar preocupados en algo. Las cosas seguirán su curso; seremos lo que somos, porque hay algo que cada uno de nosotros debe desarrollar en la naturaleza misma de las cosas. ¿Por qué estar interesados en este yo miserable, con el deseo de ser esto o aquello, preguntándonos si estamos progresando, preguntándonos acerca de lo que nos sucederá después de la muerte?  Deja que todo siga su curso.

 

Podemos estar interesados en algo en el cielo o en la tierra siempre que no nos proyectemos en ello. Entonces encontraremos que aquello en lo que estamos interesados nos revela su historia, nos comunica un mensaje. Miremos un árbol, el vuelo de un pájaro; miremos algún fenómeno humano, en alguna situación en la vida. Si usted, como un yo, no está ahí, sino solamente una consciencia que escucha, que está interesada, que mira profundamente, que está preparada para recibir lo que venga, encontrará que aún la más simple manifestación le dice algo del misterio de la vida.

 

Mantenemos nuestro interés en estas verdades en la medida que entendemos que son verdad; mantenemos nuestras mentes en las grandes perfecciones o virtudes porque son muy sublimes; las mantenemos al ayudar a quien sucede que está con nosotros en el momento porque es algo bello simpatizar y ayudar. Si nuestra ayuda es espontánea y natural, nuestro servicio será significativo y espiritual.

 

Como una nota sigue a otra, es el movimiento lo que constituye la música, no las notas individuales. Similarmente, es posible vivir nuestra vida despreocupada y naturalmente y así es como debería ser.

 

Algunos preguntan acerca de su alma. ¿Pero por qué preocuparse acerca de ella? Si el alma es inmortal, nunca puede morir; si no lo es, entonces deje que muera. Estas cosas cuidan de sí mismas y todo interés acerca de nosotros es realmente un grillete. Cuando entendemos esto, sólo tomamos la vida como llega; damos un paseo por la playa y observamos lo que encontramos en el camino; llegamos a casa, y si hay algún deber que cumplir, lo hacemos. No nos preocupamos acerca del futuro o de la vida después de la muerte.

 

Vivir de esta manera no es irresponsable, porque surge de una profunda realización de la verdad de las cosas, de una comprensión madura. Podemos vivir de esta manera porque estamos deseosos de confiar en la Ley.

 

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