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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 09 -  Junio  2018  (en Castellano)

 
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Discurso de Tim Boyd a los nuevos miembros

 

 

(5 de Enero 2018)

 

Me gustaría dar la bienvenida a nuestros nuevos miembros y decirles que es un placer ver a jóvenes amigos incorporándose a nuestra Sociedad Teosófica (S.T.). Quienes ingresáis en ella tenéis ya vuestras propias ideas sobre lo que parece resonar en vosotros con tanta fuerza como para decir: “Esto es algo de lo que quiero formar parte”. Estas son las cosas que no debéis olvidar a medida que vayáis creciendo con el tiempo y con vuestra cualidad de miembro, con el estudio y la experiencia. En este momento inicial, todo es fresco y nuevo, la fuerza motivadora está viva y así lo percibís. Como pasa con todo, a veces al transcurrir el tiempo comenzamos a olvidar y a perder una parte de la viveza de este momento.

El esfuerzo Teosófico está ligado principalmente con una muy profunda cualidad de la memoria. Si se ha movido algo en vuestro interior que os ha guiado en esta dirección, habéis entrado en contacto con una fuerza más profunda. En el interior de todos nosotros hay una vida que está oculta. Como tenemos tantas actividades y se nos exige tanto, esta vida oculta queda recubierta por ellas. En algún momento de la vida podemos decir: “Sí, me rendiré a esto que, como ‘El Sabueso del Cielo’ (Hound of Heaven)1, parece estar siempre persiguiéndome”.

Lo que la ST ofrece, y que es muy diferente de los otros movimientos que conozco, es una visión completa—el más amplio contexto de quiénes somos, cuál es la naturaleza del universo en el que vivimos, y cuáles son los valores básicos para una recta conducta. También ofrece algo que no podréis encontrar en ningún otro lugar, que es la libertad de llegar a vuestras propias conclusiones y a vuestras propias experiencias.

Se dicen y se enseñan cosas, pero la más importante de todas es que somos partícipes de la Vida Una. Al menos, centraros en eso. Cada vez que veáis señales de unidad, unicidad, fraternidad y cooperación en vuestro propio mundo, centraros en ello. La mente funciona de manera extraña; en cuanto empezáis a ser conscientes de algo, lo encontráis por todas partes. Conozco personas que aplican este principio en la dirección opuesta; si se vuelven temerosos, tienen miedo de los peligros que acechan al mundo. Estas personas que han permitido a su mente ejercitar esa tendencia en la dirección equivocada quedan atrapadas en una vida llena de miedos, porque miren donde miren, siempre creen que hay algo que puede causarles daño.

Mirar y ver allí donde hay unidad es el camino contrario, que conlleva a una experiencia que podríamos llamar una vida feliz, una vida capaz de llegar a una profunda comprensión. Buscad en vuestra propia conducta y en vuestros propios pensamientos, para ver dónde existe algo que invite a la unidad; y comenzaréis a descubrir que existen ciertos principios muy amplios con los que podéis experimentar. Cualquier planteamiento de este estilo tiene muy poco valor si no se trata de algo que podáis demostrar por vosotros mismos. Si es algo que os tienen que decir los demás o necesiis apelar a vuestras creencias, entonces tiene serias limitaciones. La Sociedad Teosófica no es una organización para creyentes. Se trata de que vosotros lleguéis al conocimiento gracias a vuestro propio esfuerzo.

Entonces, ¿dónde y de qué manera se consigue la unidad? Hay dos simples palabras que contienen una gran idea, que quizás queráis explorar. Allí donde algo pueda describirse como amor, allí está la unidad. Si son dos las personas implicadas, las dos se convierten en una sola. Si se trata de una familia, la familia se vuelve una; si es una nación, la nación es una en tu corazón; si es la humanidad, también es una. Esta es la enseñanza en general, y es algo que puede ser experimentado. Quizás descubras por ti mismo que algunas de estas cosas sólo se te harán evidentes en el silencio.

Vuestros propios esfuerzos por cultivar la experiencia del silencio os rendirán enormes satisfacciones. Sólo cuando la mente parlanchina y los deseos ilimitados se calman un poco, puede aparecer algo más. Incluso en esta habitación, mientras estoy hablando, existen otras conversaciones, los pájaros están hablando y también lo hace la brisa. Si nos calmamos un poco más, podremos escuchar el latido de nuestro corazón. Pero todo ello ocurre por debajo de nuestra conciencia, porque estamos gritando con la mente. La quietud y fundamentalmente el silencio abrirán puertas y perspectivas, y cuando esas puertas comiencen a abrirse, descubriréis que es en ese proceso donde se verifican las cosas que estáis estudiando. Las cosas que previamente eran conceptos o ideas, ahora descubrís, con vuestra propia experiencia, que son verdades. Tal vez no sea una verdad tal como la entendíais en forma de idea, pero esto es algo que podréis ir afinando vosotros mismos. Este es el enfoque y se aplica a cualquier etapa de la vida.

Estas son algunas de las ideas sobre las que quiero atraer vuestra atención, como nuevos miembros. Con el paso de los años, desarrollaréis vuestras propias formas de ver la Teosofía. Habrá determinados aspectos que os resultarán mucho más atractivos y esas serán las cosas que difundiréis. Pero fundamentalmente el amor y la compasión abren las puertas, y la aplicación práctica de estas dos claves se encuentra en el campo del servicio. A veces nuestra visión del servicio se convierte en un problema, porque al servir, estáis y el otro y hay, por tanto, cierta separación. Pero no tenéis que etiquetar como servicio las acciones conscientes compasivas que realicéis y que contribuirán a la unidad.

Yo mismo fui también un nuevo miembro, en su momento y me considero afortunado de no haber pertenecido a una familia teosófica. Si lo hubiera sido, me habría sentido también muy afortunado, pero no ocurrió así. Tuve que descubrir la Teosofía y, al hacerlo, tuve la bendición de no considerarla según el punto de vista familiar; para mí era algo totalmente nuevo. Claro que tiene grandes ventajas el tener la Teosofía en casa desde que naces, pero no me fue dada esa ventaja. Yo tuve otra ventaja distinta.

Experimentar, intentar. Es en el intento donde se falla. Cometeréis mil errores, pero si lo intentáis mil y una veces, saldréis adelante. Es un proceso largo, muy largo. La Teosofía no se ocupa solo de esta vida... El hecho de que os atraiga demuestra que no es vuestro primer contacto con ella. Muchas vidas os han conducido a un momento como este. A veces renovamos una conexión que tuvimos en el pasado, pero que se nos escabulló hasta este momento. Estáis renovando algo. Cuando entré en la Sociedad, me describieron la imagen de una cadena de oro con muchos eslabones. Cada uno de nosotros se transforma en un eslabón de esta cadena de oro, que somos todos nosotros conectados juntos.

Con el paso del tiempo, y a medida que profundicéis en vuestra propia experiencia, puede que os encontréis en este mismo lugar, hablando con otras personas; es una de las cosas que ocurren también. Me considero muy afortunado por estar aquí, en este momento, regando la semilla que ya se ha despertado en vuestro interior. La vida en toda su plenitud está contenida en esa semilla, pero no se parece en nada a aquello que llegaréis a ser. Esta es la maravilla que se despertará dentro de todos vosotros, lo que vuestro propio esfuerzo producirá.

El hecho de poder contar con el apoyo de toda la gente que hoy os rodea en esta sala es algo maravilloso. Ese apoyo continuará en presencia de ellos o en vuestra soledad. Siempre estará ahí. Y aún más allá; la Sociedad con todos sus miembros llega a existir como respuesta a un modelo que sentimos, pero que no vemos. El modelo viene proyectado por los grandes seres, los Maestros de Sabiduría, los Mahatmas que están detrás de este Movimiento Teosófico. La atención al tema de los Maestros puede considerarse como una simple idea, pero puede proporcionaros una gran ayuda si persistís en ella. Pensad en esa conexión, porque de ella procede la dirección, la guía y la genuina ayuda de este Movimiento.

De nuevo, es una bendición estar aquí con vosotros, darles la bienvenida a esta organización de compañeros,  miembros,  de hermanos y hermanas, y desearos todo lo mejor a lo largo de vuestra membresía. A medida que profundicéis en vuestra propia felicidad, que sin duda fluirá tras esta elección que habéis hecho por avanzar en una cierta dirección, permaneced en ella tal como la sentís en este momento. No lo olvidéis.

 

Referencias

 

1 - Hound of Heaven, poema místico en 182 líneas de Francis Thompson, (1859-1907) Insaciable amor divino que nos persigue….

 

 

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