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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 05 -  Febrero 2018  (en Castellano)

 
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La dádiva de los dioses

 

ALI RITSEMA

Antigua miembro de la Sociedad Teosófica y ex Secretaria General de la ST en los Países Bajos.

 

La "dádiva de los dioses”, es una bella expresión utilizada por Koot Hoomi Lal Singh (KH) en Las Cartas de los Mahatma (CM) 11/28, (3° edición, revisión cronológica), quien añade que ésta dádiva es la reliquia más preciosa de todas. KH habla de "la nueva civilización" y afirma que será la hija de la antigua, y que la ley eterna seguirá su propio curso. Tenemos la debilidad, dice él, de creer en ciclos que vuelven siempre periódicamente y esperamos poder acelerar la resurrección de lo que pasó y se fue. Con seguridad, a su tiempo y en forma aún más elevada, volverá el renacimiento de nuestras antiguas artes y alta civilización. No podríamos impedirlo aunque quisiéramos, pero estamos realmente ansiosos de apresurar el deseado acontecimiento. No teman, nuestro conocimiento no desaparecerá del horizonte del hombre. Es la "dádiva de los dioses" y la reliquia más preciosa de todas.

Esta expresión en las CM me atrae realmente, especialmente porque el mundo está necesitado y, en mi opinión, sólo se puede ayudar adecuadamente cuando hacemos todo lo que podemos para mejorarlo. Esto sólo será posible cuando la humanidad en general crezca hacia un nivel más espiritual de conciencia. Tal vez ha llegado el momento para el renacimiento de las antiguas artes y una gran civilización en una forma más elevada.

En la misma carta KH también afirma: "Siempre encontraremos voluntarios para reemplazar a los fatigados centinelas, y el mundo, aunque está mal en su actual estado de transición, aún puede proveernos de algunos hombres de vez en cuando." Por lo tanto, tratemos de averiguar lo que nosotros, estudiantes de Teosofía, podemos hacer para acelerar ese posible y muy bienvenido evento y, mejor aún, convertirnos en voluntarios para su trabajo.

De este fragmento se deduce claramente que su conocimiento, "la dádiva de los dioses", está siempre disponible en cada una de las así llamadas "civilizaciones", y a menudo se la denomina Sabiduría Divina o Verdad. Es muy probable que la fundación de la Sociedad Teosófica (ST) y las publicaciones de H. P. Blavatsky (HPB) tales como La Doctrina Secreta, La Clave de la Teosofía, La Voz del Silencio, los muchos artículos de su pluma, a menudo en cooperación con los Maestros, y la publicación de Las Cartas de los Mahatmas, son parte de la aceleración de la resurrección de lo que estaba en el pasado.

Cuando somos serios en nuestra intención de ayudar a la humanidad hacia una conciencia más espiritual, somos ayudados en gran medida por las enseñanzas disponibles para sentir y comprender a los dioses y a esta preciosa dádiva, su conocimiento.

En las Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett (LBS) Apéndice II de las CM se afirma que existen dos tipos diferentes de conocimiento: real e irreal. El conocimiento real trata con las verdades eternas y las causas primarias, y permanece independiente de nuestra creencia o incredulidad, pero el conocimiento irreal trata con los efectos ilusorios y requiere fe, se basa en la autoridad. Es sólo el adepto quien posee el conocimiento real, su mente está en relación con la Mente Universal. El adepto ha hecho la unión perfecta de su alma con la Mente Universal de modo pleno.

La Mente Universal es el conjunto de todas las mentes de los Dhyan Chohans, los dioses supremos; son Inteligencias Divinas encargadas de la supervisión del Kosmos. Responden a la Sabiduría Divina.

Por lo tanto, el conocimiento real es la "preciosa dádiva de los dioses" y está disponible para aquellos que son capaces de poner su mente en sintonía con la Mente Universal, como el adepto es capaz de hacerlo. Los adeptos han mantenido y siguen manteniendo sus conocimientos accesibles para la humanidad: Son el vínculo entre los hombres y los dioses y son una necesidad en la Naturaleza y en la super-Naturaleza, según H. P. Blavatsky Collected Writings (CW) VIII, p. 401. La continuidad de este vínculo es ininterrumpida.

Todo estudiante de las enseñanzas Teosóficas está buscando este conocimiento real o está interesado en él, pero KH deja claro en la carta 126/62 (CM) que su Conocimiento y Ciencia tienen que ser ganados por nosotros mismos. KH pregunta en CM 2 / 2": ¿Hay alguno de ustedes tan ansioso de conocimiento y de los poderes benéficos que éste confiere, que esté dispuesto a abandonar su mundo y a venir al nuestro?" Aquí también encontramos: "En verdad tenemos nuestras escuelas y nuestros instructores, nuestros neófitos y nuestros shaberons (adeptos superiores) y la puerta siempre está abierta para el hombre justo que llama. Y nosotros, invariablemente, le damos la bienvenida al recién llegado, solo que, en lugar de ir nosotros hacia él, él tiene que venir hacia nosotros".

Ahora se plantea la cuestión de si estamos lo suficientemente dispuestos a convertirnos en un poder benéfico en el mundo y para él, lo que en mi opinión, significa si nuestro motivo es el motivo correcto y si nuestro impulso, y por lo tanto nuestro esfuerzo, es lo suficientemente persistente como para ganarnos su conocimiento y su ciencia. Y si es así, ¿cómo podemos ganar este conocimiento y ciencia para convertirnos en un poder benéfico en y para el mundo? Porque "el férreo reglamento es que los poderes que uno obtenga debe adquirirlos por sí mismo.". (ML 65 /11).

Y cuando queremos entrar en su mundo, ¿cuál es entonces la diferencia con "nuestro mundo"? ¿Cuáles son las cualidades o la naturaleza requerida del "hombre justo", para quien la puerta está siempre abierta?

Tratemos de tener una idea más clara de lo que se necesita. Lo que me llama la atención y lo que parece de mayor importancia para los Maestros es el sentido del deber. Esto es lo que KH afirma: "Pero mi primer deber es hacia mi Maestro. Y el deber, permítame que se lo diga, es para nosotros más fuerte que ninguna amistad o incluso que ningún amor; pues sin ese principio permanente que es el cemento indestructible que ha mantenido unidos, durante tantos milenios, a los diseminados custodios de los grandes secretos de la naturaleza, nuestra Fraternidad y, aún más, nuestra misma doctrina, se hubieran derrumbado hace ya mucho tiempo en átomos irreconocibles." (CM 126 / 62)

Y en la misma carta encontramos: "Usted no tiene la fe necesaria para permitirle a su Voluntad que se levante desafiante y con desdén contra su intelecto puramente mundano y le proporcione una mejor comprensión de las cosas ocultas y de las leyes desconocidas."

El Maestro KH también aclara en esta carta que el sendero hacia lo oculto o hacia la ciencia secreta es difícil: “ha de ser hollado con laboriosidad”, él afirma, “y ha de ser cruzado arriesgando la vida; cada paso que conduce a la meta final en este sendero está rodeado de precipicios y de crueles espinas; el peregrino que se aventura en él debe primero enfrentarse y vencer a las mil y una furias que vigilan sus inquebrantables puertas y sus entradas, furias llamadas Duda, Escepticismo, Desprecio, Ridículo, Envidia y finalmente Tentación, especialmente la última; y …que debe estar en posesión de un corazón y de un alma revestidos de acero y de una determinación férrea que nunca se rinda y que, sin embargo, sea sufrida y tierna, humilde, y que haya ahuyentado de su corazón toda pasión humana que conduzca al mal".

Cada estudiante de este conocimiento real experimentará que las enseñanzas son a veces inconcebibles y alucinantes. Por lo tanto, KH aconseja que "para una comprensión más clara de las extremadamente abstrusas y al principio incomprensibles teorías de nuestra doctrina oculta, no permita nunca que la serenidad de su mente se vea perturbada durante sus horas de labor literaria, ni antes de empezar el trabajo. Es en la plácida y tranquila superficie de una mente serena que las visiones recogidas de lo invisible encuentran manifestación en el mundo visible. De lo contrario, buscaría usted en vano esas visiones, esos destellos de súbita luz que ya le han ayudado a solucionar tantos problemas menores y que es lo único que puede hacer llegar la verdad ante los ojos del alma. Hemos de proteger con celoso cuidado nuestro plano mental de todas las influencias adversas que surgen diariamente, durante nuestro caminar a través de la vida terrestre". (CM 65 / 11)

De lo anterior puede surgir la impresión de que llegar a un conocimiento real tiene mucho que ver con el aprendizaje de la cabeza, pero cuando miramos más de cerca queda claro que se trata de "enseñanza interior", intuición, "ver" con el "ojo espiritual". Para una comprensión más clara de la doctrina oculta es necesario llegar a un entendimiento desde el interior, para ver las cosas tal como son, con los ojos del alma, de una manera clara, desvelada.

KH lo expresa de la siguiente manera en CM 126/62: "Desafortunadamente, por grande que sea su intelecto puramente humano, sus intuiciones espirituales son débiles y confusas, al no haber sido desarrolladas nunca.”

Sin embargo, H. P. Blavatsky en su artículo "El faro de lo desconocido", dice que cada uno de nosotros posee la facultad, el sentido interior, conocido como intuición, "¡pero qué raros son los que saben desarrollarlo! Es... la única facultad por medio de la cual los hombres y las cosas se ven en sus verdaderos colores. . . crece en nosotros en proporción al uso que le demos, y ... nos ayuda a percibir y comprender hechos reales y absolutos con mucha más certeza que el simple uso de nuestros sentidos y el ejercicio de nuestra razón.” (CW XI, p. 253) Esta facultad, la intuición, es un poder por medio del cual podemos obtener el verdadero conocimiento, es un poder de percepción de la verdad, que hace posible tratar con lo universal y luego proceder a lo particular. (CW X, p. 349 -350)

Parece que la vanidad a menudo ciega lo que al principio era una fuerte intuición, cerrando la mente eficazmente contra la admisión de una nueva verdad y haciéndonos saltar a una conclusión sin haber estudiado completamente el tema y antes de que la enseñanza haya sido plenamente expuesta, escuchando sólo la voz de la auto-adulación y aferrándonos a puntos de vista, ya sean correctos o erróneos. El señor Buddha advirtió particularmente a sus oyentes contra la formación de la creencia basada sobre la tradición o una autoridad, y antes de haber investigado a fondo el tema. (CW X, p. 129)

En CW IX, p. 400-G, en un artículo sobre "Conversaciones sobre Ocultismo" entre un estudiante y un sabio, el estudiante pregunta cómo puede uno saber cuándo se obtiene información oculta real del Ser interior. El sabio, en su respuesta, señala: "La intuición debe ser desarrollada y el asunto juzgado desde una base filosófica verdadera, porque si es contrario a las verdaderas reglas generales, es incorrecto. Tiene que conocerse a partir de un análisis sincero y profundo mediante el cual descubrimos lo que sólo es por egoísmo y lo que no lo es. . . . El poder de conocer no procede de los libros de estudio ni de la mera filosofía, sino mayormente de la práctica real del altruismo en acción, palabra y pensamiento; pues esa práctica purifica las vestiduras del alma y permite que esa luz ilumine la mente cerebral. Como la mente cerebral es la receptora en el estado de vigilia, tiene que ser purificada de la percepción de los sentidos, y el mejor modo de hacerlo es combinando la filosofía con la virtud externa e interna más elevada.

Esto nos lleva a la misma pregunta que hace el estudiante: "Dime algunas formas de desarrollar la intuición." La respuesta del sabio es la siguiente:

En primer lugar, haciéndola ejercitarse y en segundo lugar, no usándola para fines puramente personales. El ejercicio significa que debe ser seguido a través de errores y golpes hasta que a partir de intentos sinceros de práctica llegue a su propia fuerza. Esto no significa que podamos hacer mal y dejar los resultados, sino que después de establecer la conciencia sobre una base correcta siguiendo la regla de oro, damos juego a la intuición y le añadimos fuerza. Inevitablemente en esto al principio cometeremos errores, pero pronto, si somos sinceros, se hará más brillante y no nos equivocaremos. Debemos añadir el estudio de las obras de aquellos que en el pasado han recorrido este camino y han descubierto lo que es real y lo que no lo es. Dicen que el Yo es la única realidad.  Al cerebro se le debe dar una visión más amplia de la vida, como por el estudio de la enseñanza de la reencarnación, ya que eso le da un campo ilimitado a las posibilidades que le aguardan. No sólo debemos ser desinteresados, sino que debemos cumplir con todos los deberes que el Karma nos ha dado, y así la intuición señalará el camino del deber y el verdadero camino de la vida.

En La Doctrina Secreta Vol. I, p. 46 (nota al pie de página), HPB explica que el ojo espiritual interno y la facultad que se manifiesta a través de él no es la clarividencia como comúnmente se entiende, es decir, el poder de ver a distancia, sino la facultad de la intuición espiritual a través de la cual se puede obtener un conocimiento directo y seguro.

En una afirmación atribuida a ella también se aclaró cómo obtener conocimiento:

El conocimiento viene en visiones, primero en sueños y luego en imágenes presentadas al ojo interno durante la meditación. Así se me ha enseñado todo el sistema de evolución, las leyes del ser y todo lo demás que conozco, los misterios de la vida y la muerte, el funcionamiento del karma. No se me dijo una sola palabra de todo esto de la manera ordinaria, excepto quizás, a modo de confirmación de lo que así se me dio, nada se me enseñó por escrito. Y el conocimiento así obtenido es tan claro, tan convincente, tan indeleble en la impresión que produce en la mente, que todas las otras fuentes de información, todos los otros métodos de enseñanza con los que estamos familiarizados, se reducen a insignificancia en comparación con esto.  (CW XIII, p. 285)

Para activar la visión interior, el estudiante debe purificar toda su naturaleza, moral, mental y física. Si la Mente no es perfectamente pura, no puede preservar los recuerdos que vienen de un estado superior. Se puede realizar un acto al que se le presta poca o ninguna atención y que tiene una importancia comparativamente pequeña. Pero si se piensa en ello, si se reflexiona, el efecto es mil veces mayor. Por lo tanto y por sobre todas las cosas es importante que los pensamientos se mantengan puros. Nuestra naturaleza inferior debe ser purificada de tal manera que vibre al unísono con la naturaleza superior, y esto no es fácil. Incluso un Adepto, cuando está en un cuerpo nuevo, tiene que hacer lo mismo y le resulta difícil. (CW XII, p. 692)

Para poder vislumbrar el conocimiento real, su conocimiento, desde el interior a través de nuestro ojo interno, requiere de un trabajo interno constante y vigoroso. Somos ayudados y apoyados mucho por las enseñanzas disponibles para que no perdamos nuestro camino en este viaje hacia el interior. Depende mucho de nuestra determinación y celo cuán exitosos seremos, pero si persistimos, nuestro entendimiento crecerá gradualmente, y en la medida de nuestro entendimiento podremos transmitirlo a otros. La porción de esta dádiva de los dioses, de esta preciosa reliquia, que recibió la humanidad a través de las enseñanzas transmitidas por HPB y los Maestros, no ha sido dada sin razón. Es un intento de acelerar el viaje evolutivo de la humanidad hacia un nivel más espiritual de conciencia. Si somos serios respecto a volvernos un poder benéfico en el mundo y para él, tratemos de unir las fuerzas superiores y no nos olvidemos de mantener un ojo constante en el progreso humano y en la perfección que la Ciencia Secreta representa.

 

 

 

El sacrificio o la entrega del corazón del hombre y sus emociones es la primera de las reglas; implica "el logro de un equilibrio que no puede ser alterado por la emoción personal".

H. P. Blavatsky, Ocultismo Práctico

 

 

 

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