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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 04 -  Enero 2018  (en Castellano)

 
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Libre de etiquetas

 

Wayne Gatfield

Presidente de la Rama  Bolton de la Sociedad Teosófica en Inglaterra y

orador y editor nacional de la revista de la Federación del Noroeste.

 

 

Para sobrevivir en este mundo moderno y materialista hemos creado innumerables etiquetas para definir quiénes somos en una sociedad falsa. Cuando a usted le preguntan quién es, da un nombre y cuando le preguntan qué hace para ganarse la vida, da una ocupación. Se nos define como madre, padre, hijo o hija, hombre o mujer, etc. Nos aferramos a estos conceptualizados puntos de vista, e incluso en el mundo de la astrología estamos ansiosos por descubrir lo que el futuro nos depara como personalidades.

La gente incluso organiza sus vidas en torno a una lectura astrológica, creyendo que debe evitar individuos con "signos zodiacales" opuestos. Esto está lejos de la verdadera astrología que sólo conocen unos pocos. Mucha filosofía New Age gira en torno al "autodesarrollo" e incluso a cómo acumular riqueza, atraer socios y volverse popular. Hay sistemas de adivinación muy complejos que diseccionan el yo personal y dan un análisis muy detallado del mismo. Como Sankarâchârya lo expresa: "En un laberinto de palabras la mente se pierde tal como un hombre en un bosque espeso”.

 

Todo lo mencionado precedentemente tiene que ver con la personalidad, aunque a menudo es considerado como espiritualidad. Siempre estamos etiquetando a otros y creando "la gran y terrible herejía de la separatividad que nos aparta (a nosotros) del resto” (La Voz del Silencio). Este etiquetado crea disensiones, conflictos y guerras cuando la gente trata de reforzar sus divisiones  entre sí, y aferrarse a sus puntos de vista separatistas - "Yo soy Hindú, yo soy Musulmán, yo soy Cristiano, yo soy Budista." El poeta sufí Rumi dice:

 

¿Por qué pensar así, hombres de piedad?

He vuelto a la sobriedad

No soy ni musulmán ni hindú.

No soy cristiano, ni parsi, ni judío.

 

No soy ni de Occidente ni del Oriente

Ni del océano, ni una bestia terrenal

Tampoco soy una maravilla natural

Ni de las estrellas allá

 

Ni tampoco carne del polvo, ni el viento inspiran

Ni agua en las venas, ni hecho de fuego

No soy tampoco una alfombra terrenal, ni gemas terrestres

Ni estoy confinado a la Creación, ni al Trono Celestial

 

No de promesas antiguas, ni de profecías futuras

No de angustia infernal, ni de éxtasis paradisiaco

Ni la progenie de Adán, ni Eva

Ni del mundo de la creencia celestial

 

Mi lugar es el no-lugar

Mi imagen es sin rostro

Ni del cuerpo ni del alma

Yo soy del Todo Divino.

 

Es sólo cuando eliminamos el apego a estas etiquetas que finalmente podemos empezar a vivir realmente. Muchos argumentarán que tenemos que existir en este mundo material por lo que necesitamos nombres para funcionar en la sociedad, ya que sin ellos habría un caos absoluto.

La palabra clave para esto es "apego". No debemos basar nuestros pensamientos y acciones totalmente en lo que el mundo nos marca y malgastar todo nuestro tiempo complaciendo las necesidades de la personalidad. Estas necesidades deben ser atendidas, pero hay un Yo más grande que debe ser cultivado y que debe ser provisto de expresión. Nuestra obsesión con nuestro yo inferior bloquea la luz del Espíritu, como las nubes oscurecen la luz del sol. La depresión surge porque no encontramos total satisfacción con ser definidos; buscamos "la paz y la bienaventuranza conocidas sólo en el tierra del Silencio y del no-ser". (La Voz del Silencio). Algunas personas se sienten cómodas por un tiempo en el mundo material, algunas disfrutan del drama y otras se han ganado una vida fácil y no sienten la necesidad de cambiar sus condiciones. Están contentos de que se les defina y no hay por el momento un impulso de cambio. Otros han llegado a un punto en el que sienten la necesidad de romper sus "grilletes mentales" y encontrar la estabilidad que hasta ahora faltaba en sus vidas.

El "Sutra del Diamante" en el Budismo nos enseña que cualquiera que piense sobre sí mismo como Adepto o Bodhisattva no es realmente uno en plenitud porque todavía se aferra a conceptos, mientras que un verdadero Adepto o Bodhisattva va más allá de los conceptos. Retener los puntos de vista conceptuales para ayudar a la humanidad es una habilidad desarrollada por el aspirante en tal sendero. H. P. Blavatsky en su artículo sobre "Nuestros tres objetos" afirma:

 

Aunque sólo una minoría de nuestros miembros están inclinados místicamente, sin embargo, en realidad, la clave de todos nuestros éxitos... está en nuestro reconocimiento del hecho del Yo Superior - incoloro, cosmopolita, no sectario, no sexista, no mundano, altruista - y en la realización de nuestro trabajo sobre esa base.

 

Para la mayoría de la gente la idea de un Yo Superior nunca entra en su conciencia y para muchos otros sigue siendo un concepto intelectual. Tomar realmente la postura del Yo Superior es una rareza en la sociedad moderna. Sin embargo, todos nosotros tenemos la oportunidad de convertirnos en lo que somos más allá de las etiquetas: realizar nuestro verdadero potencial y darnos cuenta de que no somos criaturas de un día, sino seres inmortales y habitantes de la eternidad. Hay un proceso de despertar, un "descontento divino" con el status quo y un deseo de buscar la permanencia en medio de los cambios internos y externos por los que todos pasamos. El cambio a menudo va acompañado de sufrimiento. Una vez que nos damos cuenta de nuestra impermanencia y antes de que nos hayamos dado cuenta de nuestra inmortalidad, puede haber un período en el que pasemos por la "noche oscura del alma" cuando estamos abatidos como resultado de todos nuestros bienes materiales y pensamientos terrenales que no nos dan el sustento que necesitamos. Nuestra mortalidad física se vuelve muy aparente y clamamos a nuestro Yo Superior para que nos revele nuestra verdadera naturaleza. El clamor puede ser consciente o inconsciente al principio, pero con el tiempo se nos da la opción de tomar nuestro progreso en nuestras manos y forjar nuestro propio destino, para proceder con "esfuerzos auto-inducidos y auto-concebidos".

 

Pensamos muy poco por nosotros mismos y nuestros pensamientos y acciones son principalmente de segunda mano. La mayoría de las personas en la sociedad se contentan con permitir que otros piensen por ellos y están dispuestos a creer lo que el sistema educativo y los medios de comunicación les digan. Ambos se basan en una visión materialista de lo que es la vida. Para los pocos que ven más allá de estas ilusiones, o al menos lo intentan, la vida adquiere un significado muy diferente y sus horizontes se amplían considerablemente. Se han dado cuenta de la naturaleza divisiva de las etiquetas y ven a través de ellas la unidad que nos une y nos ayuda a comprender a nuestros compañeros peregrinos en este viaje al corazón de todas las cosas. Esta toma de conciencia es un paso definitivo hacia el logro de una paz duradera en el mundo que los sistemas políticos no han logrado hasta ahora. Nos ayuda a vivir como hermanos y hermanas, porque en esencia todos somos iguales y todos tenemos el mismo potencial para llegar a ser verdaderamente divinos, guiados e inspirados por nuestro Yo Superior.

 

Esto es quizás más simple de lo que tendemos a pensar porque creamos las barreras que impiden su manifestación en nuestras vidas. Escuchamos y absorbemos puntos de vista engañosos y nos convencemos a nosotros mismos de que nunca podríamos vivir una vida espiritual. Dentro de nosotros tenemos los poderes atribuidos a Brahma, Vishnu y Siva, la capacidad para crear, para mantener lo que hemos creado mientras nos sea útil, y luego para "destruir" lo que hemos creado y regenerarnos en un nivel superior del ser. "Como es arriba, así es abajo." El primer paso para darse cuenta de esto es a través de nuestros estudios y meditaciones. El propósito de las verdaderas enseñanzas teosóficas es educarnos en lo que es este verdadero potencial, para que podamos "tomar el reino de los cielos por la violencia" como afirma la Biblia y por medio de la "violencia" debemos comprender que significa por la fuerza de nuestra determinación y perseverancia a través de las muchas y variadas pruebas de la vida.

 

Por lo tanto, es esencial para nosotros comprender esto, aunque podamos necesitar estas etiquetas para sobrevivir en el mundo material, debemos centrar nuestra atención en el Yo Superior y cada vez que nos desviemos de concentrarnos en él, traerlo nuevamente a ese punto, de modo que él se convierta en una presencia cada vez mayor en nuestras vidas y recibamos un tipo de educación  completamente diferente bajo su guía. Entonces debemos aprender a vivir más y más a la luz de nuestra verdadera naturaleza y aprender a ver esa luz en los demás, no importa lo oscuro que sea, y descubrir formas que puedan ayudar a aumentar esa luz no sólo en nosotros mismos, sino, lo que es más importante, en nuestros hermanos y hermanas que están en el mismo peregrinaje que nosotros.

 

 

 

 

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