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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 04 -  Enero 2018  (en Castellano)

 
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El “Ahora”

 

Pradeep Talwalker

Miembro de la Rama Poona de la ST en India. Conferencia dada en la Rama.

 

Hasta ahora, innumerables formas de vida han hecho de la tierra su hogar; pero, excepto el hombre, sus formas de vida no han cambiado mucho. Minerales, vegetales y animales se comportan y viven básicamente como lo hacían desde hace mucho tiempo. La única excepción es el “animal humano” – el hombre “moderno” tiene estilos de vida muy diferentes al del antiguo cazador-recolector (pero solamente estilos de vida; respecto al comportamiento el hombre es todavía tan salvaje como siempre!). En lugar de cavernas, ahora vive en casas construidas que lo protegen del calor o del frío, de la lluvia o el viento, de los depredadores, etc.; en lugar de frutos silvestres, raíces o carne cruda él tiene ahora una amplia gama de alimentos a su disposición; casas, caminos, represas, canales, lagos que construyó, le dieron a la tierra una nueva perspectiva; brillantes luces se encargan de la oscuridad; el transporte ya no está limitado al poder de las piernas…la lista es interminable.

 

Tales avances transitorios denotan el genio inventivo adquirido por el alma mientras se gradúa desde el reino animal al reino humano. Muchos han atribuido el progreso a nuestro “pulgar opuesto”: supuestamente hace posible que hagamos grandes trabajos ayudándonos a asir los objetos adecuadamente. El pensamiento es manifiestamente engañoso y ni siquiera asegura el conocimiento, sino por el amplio apoyo que tiene. Muchos “pensadores” lo respaldan. No se detienen a ver que algunos animales tiene pulgares opuestos también: los panda gigantes, las zarigüeyas, lémures, koalas, la mayoría de las aves, etc. Incluso algunos dinosaurios lo tenían. Pero ningún animal jamás intentó tal avance. Además, el hombre, debilucho físicamente, con su ingenio domestica y emplea animales mucho más fuertes como elefantes, caballos, camellos o bueyes. Incluso bestias feroces como leones, tigres o ballenas asesinas son entrenadas por el hombre para realizar acciones. Evidentemente, debemos nuestro progreso a alguna otra cosa, no a nuestros pulgares.

 

El pulgar es una parte del cuerpo físico. Está bien para sostener cosas, pero simplemente no puede ser la fuente de la capacidad inventiva del hombre. Esta incluye el pensamiento, una facultad de la mente. Es la mente del hombre que lo hace desear una vida cómoda y agradable, y también lo ayuda a obtenerla. Él debe el progreso a su mente.

 

En efecto, la mente tiene una tremenda capacidad de pensar, analítica y creativamente. El problema es: sigue pensando. Vuela de pensamiento en pensamiento. Como un mono hiperactivo saltando de árbol en árbol sin ninguna razón real, nuestra mente se mantiene manejando los pensamientos muy rápidamente, sin razón real excepto que ese es su hábito innato. La Naturaleza lo ha construido de esa manera. (La palabra sánscrita para “pensamiento” es vichara, “deambular”, que describe la actividad de la mente muy adecuadamente. Deambular es precisamente lo que la mente hace constantemente).

 

La mente realmente puede ponerse a trabajar significativamente cuando podemos aprovechar su plena capacidad. Si domesticamos una bestia salvaje podemos lograr que trabaje más allá de la capacidad humana. Cuanto más salvaje es un caballo indómito, más útil será después de entrenarlo. La misma regla se aplica a la mente. Debemos domesticar nuestra mente indócil. Es una tarea pasmosa, pero sabemos que los grandes maestros, como el Buddha, lo han hecho. Ellos también nos han descrito cómo se puede lograr. Podemos reunir valor de sus logros y aprender de sus enseñanzas.

 

Se ha recomendado la observación desapasionada, no comprometida, del movimiento de la mente. Solamente monitoreamos, no juzgamos la actividad de la mente. Surge un patrón en el monitoreo regular: la mente  se queda pegada en los sucesos que ya han sucedido (como rumiando), o corre tras sucesos que aún no han ocurrido. Se nos pide que nos mantengamos en el presente, pero la mente  ahonda en el pasado, o salta al futuro. Incluso las alegrías del presente se debilitan en la mente.

 

¿Qué es este tiempo presente, entonces? ¿Significa el año actual? ¿El mes actual? ¿Todo lo de hoy, incluso? Si son las 12 del día, entonces toda la mañana ha quedado en el pasado, mientras el resto del día está todavía en el futuro… ¿y cuánto dura el día para estar en el mediodía? Ni siquiera un segundo…este tiempo presente es escurridizo. Básicamente el tiempo es un flujo continuo, y dividirlo en partes es anormal. Aún los mili, micro, o pico-segundos tienen duraciones específicas. (Estudiantes avanzados de Teosofía nos dicen que el “tiempo” es una ilusión, que no es real. Debe ser así, pero en nuestra etapa terrenal el tiempo es una realidad de todos los días).

 

En su flujo continuo cada momento que viene se desliza rápidamente en el pasado. Entonces, aparte del tiempo presente gramático (‘Me levanto temprano’; ‘tengo una casa’, ‘estoy escribiendo’; etc.), hay realmente solo dos tiempos; un pasado siempre creciente, y un futuro que disminuye (idealmente, en el contexto de una vida).

 

Y así, al tiempo presente se le ha concedido SUPREMA importancia. Doctores y filósofos hablan acerca de ello al unísono. Ambos nos dicen que vivamos la vida de instante en instante. Sin embargo, esto está lleno de problemas.

 

Nuestra mente defensiva, egocéntrica y reactiva sigue corriendo de aquí para allá.

Va al pasado molesta por antiguos errores o fracasos e imagina que los corrige ahora! Va al futuro preocupada por lo que se halla adelante, o soñando en mejores tiempos. Si el viaje es al pasado o al futuro, no hay escape de las realidades actuales. Todo sucede inconscientemente, distraídamente. Necesitamos estar “alertas”. Ninguna forma de ilusionismo va a traer de vuelta el pasado y repararlo, o facilitar el futuro delante de nosotros. Solo empeorará, no simplificará las realidades actuales. El vagabundeo de la mente solo trae aflicción. Las ansiedades se intensifican e influyen sobre la salud física y mental. Los síntomas pueden ser variados, pero la causa raíz es la misma. Realmente es muy simple, pero pocas personas pueden ver lo obvio. Hospitales atestados y “sanatorios mentales” en el mundo dan amplio testimonio. Los buenos doctores nos hablan de la inutilidad de inquietarse y preocuparse. Ellos acentúan la importancia de vivir en el presente. Los filósofos están de acuerdo. Para avanzar en el Sendero, permanecer en el presente es básico. Por todas estas razones, físicas o espirituales, deberíamos vivir en el presente. Entonces no surgirá ninguna ansiedad.

 

Pero, ¿qué significa esto en términos prácticos? ¿Cómo atrapamos el resbaladizo momento? La respuesta la han dado los Maestros: si lo intentamos y nos enfocamos en cualquier cosa que hagamos, automáticamente permanecemos en el momento presente. Hacerlo con plena atención también nos da mejores resultados para nuestro trabajo. Si también agregamos amor a nuestra acción y la hacemos como el trabajo del Maestro, el efecto es aún mayor. Ningún trabajo entonces es pesado. Se convierte en una acción de reverencia. Por primera vez en la vida sentimos alegría de vivir. Aún más importante, una vez que aprendamos a controlar la mente, podremos usarla para todo lo que deseemos. Así como la luz común y corriente se convierte en un láser mucho más penetrante, así una mente no entrenada se vuelve mucho más aguda cuando está bajo control.

 

Incluso las pasiones y los celos, la codicia, la lujuria carnal, la ambición maligna pueden proporcionarnos concentración. Obsesionada con una pasión, la mente no tiene espacio para otros pensamientos. Pero perdemos el equilibrio mental y dejamos de preocuparnos por lo “bueno” y lo “malo”. El resultado será agitación y vergüenza mental, aunque triunfemos en nuestro propósito. Tal esfuerzo significará un desastre físico, moral y espiritual, una cara aventura.

 

El vagabundeo de la mente ha sucedido por muchas vidas. Romper el hábito de eones es, por supuesto, difícil. Pero tenemos que aceptarlo. Todos cometemos errores, hemos visto fracasos, tenemos deseos insatisfechos. Tenemos que aprender de nuestros fracasos, sin sentirnos mortificados por ellos. Respecto a los deseos: la carencia de deseos es uno de los cuatro requisitos básicos. Dios, en su omnisciencia, ya nos dio lo que es mejor para nosotros. Si comprendemos esto, tendremos gratitud, no auto-compasión o insatisfacción en nuestro corazón. La habilidad analítica de la mente viene bien aquí. Solamente una mente saludable y entrenada puede curar una mente malsana!

 

Una razón para que la mente persiga el futuro es que sentimos la necesidad de estar preparados para posibles percances. Sucede de los pasados fracasos. Eso no es anormal, pero si miramos hacia atrás, vemos que pocos de nuestros temores anticipados llegaron realmente a convertirse en realidad. La carga que llevamos por el resto de ellos fue inútil. Sólo nos trajo fatigas. Las verdaderas adversidades que tuvimos que enfrentar, nunca las previmos. Enfrentémoslo: algunos sucesos no deseados ocurrirán. Todos los han tenido. No es posible estar preparados para cada cambio en los sucesos. Agotamos nuestras energías sosteniendo vagos temores de cosas desconocidas por venir. Si guardamos estas energías y mantenemos nuestro ingenio con nosotros, podremos incluso manejar las calamidades mucho mejor. La vida tiene momentos de prueba; pero si nos mantenemos firmes emergeremos más fuertes, como parte de nuestro entrenamiento si recordamos estas ocasiones, podemos ver cómo todo esto sucede en nuestro propio beneficio. Es tonto poner etiquetas "buenas" o “malas" sobre cualquier acontecimiento, con nuestra limitada visión. Sin embargo, si entrenamos nuestra mente hacia fuera, hacia los necesitados que deberíamos estar ayudando, daremos un paso en la dirección correcta. Permitámonos difundir amor. Nos ayudamos mucho más a nosotros mismos al salir de la autocomplacencia.

 

Permanecer en el ahora no significa que debamos rechazar totalmente los pensamientos sobre el pasado y el futuro. El recordar los éxitos pasados nos da confianza para el presente. Los fracasos pasados nos guían para un futuro mejor. Los éxitos y fracasos son parte de nuestras necesidades de aprendizaje, y tenemos que recordarlos. De esta manera los usamos positivamente. Pero incluso cuando los recordamos, tenemos que estar anclados en el ahora para no perder nuestro rumbo en la vida.

 

La concentración apropiada puede venir solamente de una mente en paz. Una mente pacífica es el resultado de una conciencia limpia. Nuestras relaciones con todos son importantes. Tenemos que tener cuidado de mantener todas las relaciones llenas de amor mutuo. La iniciativa para ello tiene que venir de nosotros. No tenemos control sobre cómo se comportan los demás, pero al menos debemos tener control sobre nuestro propio comportamiento. Si somos amables y cariñosos con todos, recibiremos una respuesta similar de ellos, si no de inmediato al menos a largo plazo, si mantenemos la paciencia y la fe. Puede que no controlemos su comportamiento, pero, por medio del ejemplo, podemos influirlo positivamente. Esparcimos buena voluntad. La palabra clave en las relaciones es dignidad: la nuestra y también la de ellos. Esto incluye a todos los seres, humano, animal, vegetal, mineral (todos tienen dignidad; mantenerla también nos ayuda). La fraternidad universal tiene que ser el fundamento de todas las relaciones. Esto no es caridad, ellos son nuestros hermanos (todos tienen la misma Esencia Divina, incluso si no son conscientes de ello), ¡y por si fuera poco, se mejora nuestra clase!.

 

Habiendo llegado al Sendero de la Teosofía, se espera que estemos libres de formas de vida groseras. En principio, al menos, estamos seguros de la dirección que nuestra vida debe tomar. Nuestras mentes ya no están sujetas a cambios violentos. Sin embargo, hay mucho progreso que hacer para la mayoría de nosotros. Hasta ahora el progreso puede haber sido debido a las fuerzas evolutivas. Pero ahora es el momento de hacer un esfuerzo consciente en la dirección prescrita por los Maestros: Discernimiento, Desapego, Buena Conducta y Amor deben guiar nuestros pasos. Los poderes superiores nos guían infaliblemente. Sin embargo, calmar nuestra mente turbulenta, es algo que nosotros tenemos que hacer por nosotros mismos.

 

Se recetan varias formas para calmar la mente. Lo que sea que funcione para nosotros es bueno. Tenemos una justa idea de dónde ir. Puede que seamos perseverantes ahora, pero una vez que la mente está bajo control podemos avanzar con maestría. Los torrentes y las tempestades de la vida no nos preocuparán más. Sin duda seremos tentados y rigurosamente probados en el Sendero; pero con obstinada fortaleza, y la ayuda superior en los momentos cruciales, avanzaremos en el camino que tenemos por delante.

 

Mantener en plena posesión el "AHORA", cada momento, será nuestro timón para este aventurero viaje.

 

 

 

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