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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 04 -  Enero 2018  (en Castellano)
 

 
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La ayuda de los Hermanos para occidente

 

Nicholas C.Weeks

Teósofo erudito. Colaboró con su fallecida esposa, Dara Eklund, en ayudar a Boris de Zirkoff a recopilar y editar algunos de los Collected Writings de H.P.,Blavatsky.

 

 

Algunos teósofos creen que la ayuda cíclica de los Maestros en los últimos veinticinco años de cada siglo comenzó en la época de Je Tsongkhapa. Consideran la misión de H. P. Blavatsky como la quinta misión para occidente.

 

Aunque mucho antes de la época de Tsongkhapa, alrededor del 1400, el occidente había estado recibiendo mensajeros de la Fraternidad Oculta por más de mil años.

 

En el artículo “El Movimiento Cíclico” de HPB (Collected Writings 12:120) ella escribió:

 

…los mensajeros (eran) enviados a occidente periódicamente en el último cuarto de cada siglo – dado que los misterios, que tenían la clave para los secretos de la Naturaleza, habían sido borrados de la existencia en Europa por los paganos y conquistadores cristianos…

 

En los CW 14:294-95, “El último de los Misterios en Europa”, HPB dijo:

 

Las primeras campanadas de (los Misterios) su última hora sonaron en el año 47 AC… Fue durante el siglo primero antes de nuestra era, que la última y suprema hora de los Misterios hubo sonado.

 

Primero Alesia y luego Bibractis en Galia fueron “saqueadas y arrasadas”. Bibractis “fue la última ciudad en Galia en la cual murieron para Europa los secretos de las Iniciaciones de los Grandes Misterios…” Ella también mencionó que el comienzo del final de los Misterios Europeos comenzó con las conquistas de Alejandro el Grande alrededor del 320 AC.

 

Por lo tanto los Mensajeros para occidente han sido enviados desde la Logia Oriental desde, al menos, el comienzo de la era cristiana, tal vez antes. Jesús de Nazareth, Apolonio de Tyana y Amonio Saccas pueden haber estado entre los primeros Mensajeros.

 

Quizás nuestro egocentrismo occidental nos ha cegado una vez más a la razón de esta gracia recurrente de la Fraternidad. No fue porque los Adeptos nos vieran tan avanzados espiritualmente como para merecer esta ayuda, ni por aprovechar un ciclo, sino porque habíamos destruido ciegamente nuestras propias fuentes originales de la verdad y la inspiración. Nosotros, en occidente, estuvimos y estamos siendo ayudados fundamentalmente a causa de la enorme Compasión de los Hermanos de Oriente, no porque la merezcamos.

 

 

 

 

 

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