Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 04 -  Enero 2018  (en Castellano)

 
Anterior
Página 5
Siguiente

 

Discurso Presidencial  - Convención anual Nº 142 de la Sociedad Teosófica.

Adyar, 31 diciembre 2017

 

 

 

Estoy muy feliz de dar una calurosa bienvenida a todos en esta 142ª Convención Internacional en nuestra sede internacional de Adyar, y les deseo una estancia muy agradable e inspiradora. Pongámonos de pie para invocar la bendición de nuestros Hermanos mayores, siempre dispuestos a guiar y ayudar a quienes se dedican, de forma altruista, a hacer el bien a otros seres vivos:

 

Que aquéllos que son la encarnación del Amor Inmortal bendigan con su guía y ayuda a esta Sociedad, fundada para ser un canal de su obra. Que Ellos la inspiren con su Sabiduría, la fortalezcan con su Poder, y le den energía con su actividad.

 

En este año 2017 se cumple el 142º aniversario de la fundación de la Sociedad Teosófica. La longevidad es universalmente considerada como un bien, pues indica la conexión con algún principio revitalizador que alarga la vida por encima de lo normal. Bien sea la persona que alcanza la edad de 100 años o la organización que sobrevive a sus contemporáneas, el “secreto” para una larga vida siempre es un interrogante.

Hay innumerables ejemplos de grandes personalidades y movimientos que aparecieron en escena por un momento, hicieron su trabajo, y desaparecieron; su único recuerdo queda solamente en la mente y el corazón de las personas en las que influyeron. También hay ejemplos de personas, instituciones u organizaciones longevas, que han sobrellevado su camino hacia el futuro, simulando vitalidad, pero habiendo olvidado su razón de ser —desgajada de la energía vital que le da sentido al paso de los años. Hay un dicho que dice el loro puede vivir 100 años pero, al final, sigue siendo un loro.

Si bien la longevidad puede ser potencialmente una gran bendición, su valor queda determinado únicamente por la manera de emplear ese tiempo. Desde la perspectiva de la Sociedad Teosófica (ST) y del movimiento originado con su fundación, no basta simplemente con perdurar. El propósito de este movimiento es la transformación a un nivel profundo, descrito por el poeta D. H. Lawrence como “liberarse de repetir sin fin el error que la humanidad en su conjunto ha santificado” —el error de la separación, la independencia imaginaria y el aislamiento, que ha sido el distintivo de la conducta humana y el origen del conjunto de problemas que hemos llegado a considerar normales de la condición humana. 

Cada año nos reunimos como una organización internacional para recordar nuestras raíces, nuestra conexión invisible y oculta con una fuente vitalizadora compartida, y para obtener fortaleza de ese recuerdo. Si el enfoque es una simple reminiscencia, o una simple evocación de “aquellos buenos tiempos pasados”, nuestro encuentro será una pérdida de tiempo. No sólo malgastaremos nuestro tiempo, sino que los enormes sacrificios de quienes nos han precedido y han hecho posible este momento quedarán disminuidos por nuestra incapacidad de entender adecuadamente.

La ST tiene sus tres Objetivos que han marcado su dirección desde el comienzo. Sin embargo, su razón de ser queda establecida de manera distinta a sus Objetivos. En La Clave de la Teosofía, H.P. Blavatsky, fundadora principal de la Sociedad, afirma que la ST se fundó por dos razones principales: 1) “Mostrar a la gente que tal cosa como la Teosofía existe” y 2) “ayudarles a elevarse hacia ella, estudiando y asimilando sus verdades eternas”. Durante la vida de la ST, estos objetivos se han enfocado según diversas líneas. Inicialmente hubo una resistencia focalizada en las limitaciones de la ciencia y religión de la época. El esbozo de una alternativa, una Sabiduría Divina, una Teosofía, capaz de humanizar y espiritualizar tanto a las personas como a sus instituciones, tenía que presentarse de manera comprensible para aquellas pocas mentes elevadas y abiertas. La Sabiduría tenía que reducirse al conocimiento para poder acceder al pensamiento popular.

Después de lograr el éxito con el objetivo inicial de mostrar que tal cosa como la Teosofía existe y después de haber podido establecer un lenguaje compartido globalmente para el estudio de la Sabiduría Eterna, el foco de nuestro trabajo ha entrado de lleno en el ámbito del “estudio y asimilación de sus verdades eternas”. La progresión desde las enseñanzas hasta la percepción y desde el estudiante hasta el aspirante ejemplar justifica la existencia de la ST. No hacen falta hechos nuevos ni mayores conocimientos para abordar los crecientes problemas de nuestro tiempo. El esbozo de las enseñanzas de la sabiduría que se nos ha dado excede nuestra capacidad de comprensión. En palabras de Albert Schweitzer: “el ejemplo no es el medio principal para influir en los demás; es el único medio”.

 

 

Lo más destacado de las actividades de este año fue el 38º Congreso Europeo de Teosofía, celebrado en Barcelona, España, del 21 al 26 de Agosto, sobre el tema: “Teosofía, Un Camino hacia la Conciencia Universal”. El Congreso estuvo organizado por la Federación Europea y la Sección Española de la ST, con más de 200 asistentes procedentes de 18 países. Yo di la conferencia inaugural sobre el tema y hubo otras conferencias a cargo de varios Secretarios Generales, conferenciantes destacados de la ST, y el Presidente de la Sociedad Teosófica de Point Loma en la Haya, Holanda, Herman Vermeulen. Antes de la clausura, se celebró una sesión de preguntas y respuestas. El programa completo se encuentra disponible en las webs de la Federación y de la Sección. Con anterioridad, el 25 de Junio, la Secretaria General de España, Sra. Àngels Torra, dio una conferencia, en la Convención Francesa, sobre el tema “¿Qué es la Espiritualidad?”. Durante el año se organizaron varios retiros de silencio y meditación, muy motivadores y con una nutrida asistencia.

 

 

 

Anterior
Página 5
Siguiente

 


 

 
 
000webhost logo