Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 03 -  Diciembre 2017 (en Castellano)

 
Anterior
Página 9
Siguiente

 

Teosofía:

los desafíos de nuestra época

 

Patrizia Moschin Calvi

 

Trabajadora activa y Secretaria de la Sociedad Teosófica en Italia.

Conferencia dada en el Congreso Europeo, Barcelona, España, agosto de 2017..

 

 

A menudo pienso en los enormes esfuerzos de nuestros más notables pioneros teosóficos por elevar la consciencia de la humanidad en los pasados dos siglos. Con considerable percepción y discernimiento, ellos anticiparon y abrazaron los grandes problemas éticos y sociales que posteriormente llegaron a ser un campo de batalla clave para todas las personas que están comprometidas con las buenas causas. Hicieron que sus voces se escucharan acerca de asuntos tales como ecología, vegetarianismo, vacunación, derechos de las mujeres, pena capital, abuso de prisioneros, hambre y escasez mundial y reformas educacionales y sociales. Pero, si estuvieran vivos ahora, ¿qué temas actuales relevantes plantearían a favor de las necesidades humanas contemporáneas?

 

Ha habido grandes cambios sociales y culturales en las recientes décadas y el punto central del debate público ha cambiado hacia nuevas áreas tales como la bioética, que trata con las consideraciones morales relacionadas a investigaciones biológicas y a la medicina. La bioética es una disciplina crucial porque puede ayudarnos a establecer ideas claras acerca de nuestros valores, que son realmente puestos a prueba por el progreso científico y los cambios socioculturales.

 

Otro tema de esta clase es la revolución sexual y el extendido uso en aumento de la anticoncepción como también del aborto, y el desarrollo de técnicas artificiales de reproducción.

 

También tomaría en consideración todo lo relacionado con el fin de la vida humana. Ahora están disponibles nuevas tecnologías para salvar a las personas de una muerte segura y extender artificialmente su existencia. El proceso de morir ha terminado en manos de los doctores y ha llevado a hablar del imperialismo médico. Ha destacado la necesidad no solamente de devolver a los pacientes su poder de tomar decisiones y su dignidad, sino también de redactar testamentos en vida, lo que da lugar al antiguo asunto de la eutanasia.

 

Otros temas notables incluyen los desarrollos asociados con la investigación en la biología molecular. Por ejemplo, estudios de esta clase conducen al trazado del genoma humano, que está teniendo un efecto profundo en aumento sobre nuestras vidas y nuestro verdadero concepto de la humanidad.

 

Otra área que no debería pasarse por alto es la fascinante investigación hecha por físicos sobre la consciencia: un gran enigma sobre el cual los científicos tienen aún que arrojar mucha luz. Los investigadores han hecho contribuciones tales como la del distinguido matemático Sir Roger Penrose, cuya teoría tiene mucho en común con los conceptos religiosos orientales que ven el alma como una parte integral del Universo, que existe fuera del tiempo y el espacio. De acuerdo a Penrose, la experiencia material es simplemente una etapa en la evolución espiritual de la consciencia humana. Es una teoría que abre la posibilidad de confrontaciones positivas entre razón y fe, ciencia y religión.

 

El biocentrismo es otra idea intrigante. El concepto básico del biocentrismo es que la vida y la consciencia juegan una parte crucial en el universo y que es esencialmente la misma consciencia que crea el universo físico en el cual vivimos más bien que a la inversa. Por ejemplo, de acuerdo al Dr. Robert Lanza, un médico norteamericano, las leyes del universo, sus fuerzas y sus constantes, están claramente hechas para sostener la vida. Esto implica que antes de la vida y la materia, ya existía una forma de inteligencia: la inteligencia primaria que generó la materia (o desde la cual fue generada la materia), incluyendo los seres vivos. Además, Lanza cree que el tiempo y el espacio son solamente elementos que nos permiten comprender las cosas, pero que en realidad no existen. Similarmente, no tiene sentido para él, hablar de la muerte o de la muerte de la consciencia, la que él cree que existe más allá de los límites del espacio y del tiempo, y es capaz de estar en todas partes: tanto dentro como fuera del cuerpo humano.

 

Lanza respalda la teoría de los universos paralelos que existen simultáneamente, la que es una de las piedras angulares del biocentrismo. Es una idea que proviene de la mecánica cuántica, y el concepto básico es que una partícula puede estar presente en todas partes y las cosas pueden suceder de muchas maneras- algunas veces infinitas. Por lo tanto, si un cuerpo muere en un universo, su consciencia puede migrar a un universo paralelo, luego continúa infinitamente entrando y dejando cuerpos. Es una forma de reencarnación de la consciencia, o más bien de reciclar la energía de la consciencia, que puede obviamente existir tanto dentro como fuera de un cuerpo físico.

 

Todo esto llevó al físico Paul Davies a decir: “Puede parecer raro, pero en mi opinión la ciencia ofrece un sendero más seguro a Dios que la religión….El científico y el teólogo abordan los profundos interrogantes de la existencia desde puntos de partida completamente diferentes… Muchos científicos profesionales son también profundamente religiosos y aparentemente tienen poca dificultad intelectual para permitir que los dos lados de su filosofía coexistan pacíficamente” (Dios y la Nueva Física).

 

Podríamos decir que estamos viviendo en la era de la “revolución biológica”, que ha abierto nuevos horizontes en la lucha contra la enfermedad y el sufrimiento, pero al mismo tiempo ha introducido nuevos riesgos y peligros. Los cambios que están teniendo lugar ponen en tela de juicio conceptos filosóficos antiguos y presentan dilemas morales sin precedentes, que son tan difíciles de procesar para las religiones, como lo son para todo el mundo.

 

Por lo tanto, estamos enfrentados a la necesidad de volver a trazar nuestro sistema de valores y requerimos nuevas proposiciones que puedan proporcionar a la humanidad apoyo en las decisiones que tiene que tomar.

 

Demos una mirada a algunos ejemplos concretos. En 1980 la Corte Suprema de EEUU reglamentó que las nuevas formas de vida podían ser patentadas. Muy poco después, representantes de las religiones más extendidas en los Estados Unidos enviaron una carta a Jimmy Carter, quien era el Presidente en esa época. Mientras reconocían que crear nuevas formas de vida tenía un potencial dramático para mejorar la vida humana, expresaban gran preocupación (y pedían regulaciones estrictas) respecto al gran poder que daría a los científicos.

 

Entretanto, cuando se lanzó el gran esquema para delinear y ordenar en serie el genoma humano (conocido como el Proyecto Genoma Humano), se reconoció inmediatamente que había necesidad de acompañar el trabajo científico con un constante examen de sus consecuencias éticas, sociales y legales: una parte significativa (aproximadamente 3%) de los fondos del proyecto se apartaron para estudios de esta clase.

 

Si miramos a nuestro alrededor, a nivel social, veremos numerosas personas que sufren de lo que se ha descrito como “la enfermedad del siglo 21”: la soledad inherente a la revolución digital, teléfonos inteligentes, redes sociales, chat, y servicio de mensajes, Instagram y juegos multijugadores en línea. Esencialmente, todas las cosas que nos hacen sentir que estamos en contacto con otras personas en realidad nos aíslan más y nos encierran en nuestros hogares y nuestras vidas. Paradójicamente, la locura de la red social significa que ya no tenemos amigos.

 

Además, estudios muy recientes han mostrado que 8 de 10 mujeres (una cantidad que es tres veces superior que para los hombres) viven en un estado constante de ansiedad. Cuando se levantan en la mañana, su única meta es realizar toda clase de trabajos, familia, compromisos sociales y otros, en el día. La ansiedad es un mecanismo natural que ayuda a la gente a luchar o huir del peligro y aumenta su atención, su frecuencia cardíaca, la sangre fluye desde sus órganos internos a sus músculos y los niveles de azúcar a su sangre. Pero mientras fue útil allá cuando vivíamos en cavernas, se convierte en un desorden cuando ocurre muy a menudo, y puede causar problemas tales como ataques de pánico, fobias y desórdenes obsesivo-compulsivos.

 

Esto ha llevado al surgimiento del notable negocio que gira alrededor de productos tales como tranquilizantes, remedios para relajarse, píldoras para luchar contra el estrés y la depresión, etc.

 

Entonces, ¿cómo podemos responder a todo esto? ¿Qué podemos ofrecer a las personas que están buscando nuevos paradigmas, para ayudarles a comprender el mundo? En mi opinión ya no necesitamos una fe dogmática que garantice la salvación de nuestras almas. En cambio, necesitamos liberarnos de la forma pasiva en que contemplamos y experimentamos nuestros yoes internos.

 

La gente iluminada de cada era ha tratado de ofrecer soluciones a los problemas de su época, yendo más allá de los procesos del pensamiento lógico. Con nuestro nuevo sistema de valores, en un mundo que está experimentando un cambio profundo y continuo, y en el que las personas vagan confundidas e incapaces de ofrecer respuestas y comportarse con alguna profundidad, el papel de la Teosofía es extremadamente importante. Puede dar significado a circunstancias, y dilucidar las cosas que la gente considera vacías de significado. Esto llega en un momento en que las religiones ya no tienen el mismo impacto ni la misma capacidad para ayudar en las necesidades de hoy.

 

La Teosofía ofrece una visión de varias dimensiones de un mundo que de otro modo carece de sentido y en el que la existencia no tiene significado o perspectiva si se ve solamente en un plano material horizontal.

 

Consideremos unos pocos ejemplos y proposiciones para trabajar:

 

·         El concepto teosófico de Unidad de Toda Vida, la “unidad esencial de toda  vida y todos los seres…” se refleja en nuestro primer objetivo respecto a la fraternidad universal sin distinciones. Este concepto es inapreciable y tiene toda clase de implicaciones no sólo éticas, sino también en términos políticos, sociales y científicos. Por ejemplo, estoy pensando en el racismo, por supuesto, y en particular en la discriminación religiosa, pero también en el fenómeno de la migración desde África a Europa, que tan profundamente toca a países tales como Italia, Grecia y España.

 

·         Alternativamente, hay temas tales como karma y reencarnación que pueden ser una gran ayuda para las personas que han tenido “una vida complicada”, y otras, tales como doctores e investigadores quienes manipulan nuestro ADN, o jueces que tienen en sus manos la vida y muerte de otros seres humanos. Adoptar una perspectiva diferente sobre la existencia, no cambiará los problemas, pero puede ayudarnos a verlos más como oportunidades que como cosas que realmente nos perjudican y que debemos simplemente soportar con resignación o enfado.

 

Si consideramos la teoría científica respecto a la “inteligencia primaria que engendró la materia…” que mencioné anteriormente, puede darse un campo mucho más amplio de acción por las referencias a “una Realidad Absoluta anterior a todo Ser manifestado y condicionado”, descrito por H. P. Blavatsky en La Doctrina Secreta (DS). Además, ejemplos simples de esta clase son proporcionados por las ideas expresadas en la DS respecto a tiempo, espacio y consciencia:

 

El Tiempo es solo una ilusión producida por la sucesión de nuestros estados de consciencia en nuestro viaje a través de la Duración Eterna, y no existe donde no existe la consciencia en que pueda producirse la ilusión, sino que ‘yace dormido’ “.

(DS I, Cosmogénesis)

 

Nuestras ideas, en resumen, acerca de la duración y del tiempo, se derivan todas de nuestras sensaciones, según las leyes de asociación. Enlazadas de modo incomprensible con la relatividad del conocimiento humano, no pueden, sin embargo, poseer existencia alguna, excepto en la experiencia del ego individual, y perecen cuando su marcha evolutiva disipa el Maya de la existencia fenomenal. ¿Qué es, por ejemplo, el tiempo, sino la sucesión panorámica de nuestros estados de consciencia?”.

(DS I, Cosmogénesis)

 

La filosofía esotérica enseña que toda cosa vive y es consciente…”

(DS I, Cosmogénesis)

 

El tema de la consciencia también se relaciona con las excepcionales oportunidades que tenemos, para evolucionar en este plano material. Por ejemplo, HPB afirma que “No puede haber manifestación de la Consciencia…excepto a través del vehículo de Materia; que es decir, en este nuestro plano…” (DS I, Cosmogénesis).

 

La santidad de la vida también es un tema dominante que puede encontrarse en toda la literatura teosófica, junto con análisis sobre cómo abordar grandes cuestiones correlacionadas tales como concepción y eutanasia. Nos ayudan a comprender el Gran Plan detrás de todo lo que existe y nos dan una parte – y un rol consciente – a desempeñar en el Plan Divino.

 

Por ejemplo, la tercera proposición fundamental (DS I, Cosmogénesis) nos habla del peregrinaje obligatorio de cada Alma – una chispa de la Super Alma Universal –a través del Ciclo de Encarnación (o Necesidad) de acuerdo con la ley Cíclica y Kármica, durante todo el periodo. En otras palabras, no solamente el Buddhi espiritual (Alma divina) puede tener una existencia independiente (consciente) antes que la chispa que surgió de la Esencia pura del Sexto Principio Universal – o la SUPERALMA –haya:

 

(a) pasado a través de cada forma elemental del mundo fenoménico de ese Manvantara, y (b) adquirido individualidad, primero, por impulso natural, y luego por esfuerzos auto-inducidos e ideados por si mismo (controlados por su Karma), ascendiendo así a través de todos los grados de inteligencia, desde el más inferior hasta el Manas superior, desde el mineral y vegetal, hasta el más elevado Arcángel (Dhyani-Buddha)

 

La cita siguiente resume la idea de que la muerte es una parte normal del proceso cambiante: “Alternancias tales como Día y Noche, Vida y Muerte, Sueño y Vigilia, son hechos tan comunes, tan perfectamente universales y sin excepción, que será fácil comprender que vemos en ellas una de las Leyes absolutamente fundamentales del Universo…” (DS I, Cosmogénesis).

 

Aún esta pequeña selección de breves menciones del tema, basta para mostrar que la Teosofía ofrece una forma excepcionalmente apropiada de abordar los problemas presentados por nuestra época. Por lo tanto, como teósofos deberíamos ayudar a hacer propuestas y formar grupos de trabajo para contribuir al desarrollo de una nueva visión del mundo y lo que sucede en él, por el bien de la humanidad en general.

 

Como dijo Sri Ram, “La única meta que deberíamos tener, detrás de todas las cosas, es transmitir la Verdad, lo que todos necesitamos para ser felices…” y como nuestro Presidente Tim Boyd afirmó en ocasión del 100° Congreso de la Sección Italiana: “Donde hay concentración de personas hay una concentración de recursos”.

 

Finalmente, me gustaría concluir con una pregunta: ¿qué harían Blavatsky, Besant, Olcott y otros, si estuvieran en nuestro lugar, aquí y ahora?

 

 

 

Anterior
Página 9
Siguiente

 


 

 
 
000webhost logo