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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 03 -  Diciembre 2017 (en Castellano)

 
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La Sabiduría Divina del Isa Upanishad          

 

Bhupendra R. Vora

Ex Secretario General de la Sociedad Teosófica en África Oriental y Central, reside ahora en Inglaterra.

 

 

 

Los Upanishads son la creación de las mentes más elevadas de los sabios védicos. Son palabras reveladoras e intuitivas de los grandes sabios (rishis) que han surgido de sus iluminadoras experiencias de la naturaleza de la Realidad. Los Upanishads le dan expresión a muchas escuelas de pensamiento, pero la orientación general de sus enseñanzas es hacia el no-dualismo o advaita. Este enfoque filosófico se basa en la hipótesis fundamental de que, finalmente, todas las cosas son Una, que la esencia más profunda del ser humano es la misma esencia que sustenta el Universo en general. En La Doctrina Secreta (DS) este no-dualismo es referido como “una ley fundamental” que afirma:

 

La ley fundamental en la Ciencia Oculta es la unidad radical de la esencia última de cada parte constituyente de los compuestos de la Naturaleza, desde la estrella al átomo mineral, desde el más elevado Dhyan-Chohan hasta el más pequeño infusorio, en la acepción completa de la palabra, y ya se aplique al mundo espiritual, al intelectual o al físico.

DS, Vol. I, p.120 (7ª. Ed. Adyar)

 

Sin esta unidad fundamental, la liberación espiritual sería imposible. Porque tal liberación es la realización de esa unidad, más allá del mundo humano en constante cambio y más allá aún de los otros planos de existencia. Los Vedas afirman que este mundo manifestado con su multiplicidad de nombres y formas es efímero y está en un constante estado de flujo. Pero detrás de este mundo de nombres y formas hay un principio inmutable y constante que es su fuente y sostén. Este espíritu de los Upanishads se refleja en la ley fundamental única y las “tres proposiciones fundamentales” de la DS. El Universo producido desde el Atman no dividido (Paramatman) por el proceso de desenvolvimiento de la manifestación  (vivarta) es así un sistema unificado, un poderoso organismo en el cual el núcleo interno e interpenetrante Espíritu y Yo es el perdurable Ser uno, la Persona una suprema (purusha) en su aspecto como Brahman, la palabra, o como Isa,  el Señor.  La naturaleza de este “isa”, como también el propósito de la vida, se trata en el Isa Upanishad.

 

El Isa Upanishad es uno de los Upanishads más pequeños, con solo dieciocho versos que están cargados de significado. En estos 18 versos el Upanishad resume  el significado y propósito de la vida humana y la actitud con la cual uno debería vivir en la Tierra y partir de ella, a la hora de la muerte. Habla acerca del cumplimiento de los deberes, al usar el conocimiento de Brahman, y de los medios correctos de vida y de alcanzar la liberación. El conocimiento de Brahman, o Yo, y la realización desinteresada de los deberes obligatorios, ambos son considerados importantes para la liberación. Este es el tema central del Upanishad. Todos los Upanishads comienzan con lo que se conocen como los Shanti Mantras que establecen el tono para comenzar el estudio. En el Isa Upanishad hay un mantra que transmite su espíritu:

 

 ¡Om! Aquel (el Supremo Brahman) es infinito, y este (condicionado Brahman) es infinito. El infinito (Brahman condicionado) procede del infinito (supremo Brahman).

Entonces a través de conocimiento, al comprender la infinitud de lo infinito (Brahman condicionado), permanece solamente como el infinito (Brahman no condicionado).

¡Om! ¡Shanti!¡Shanti!¡Shanti!”

 

En su forma única este Shanti Mantra expresa la filosofía no-dual (advaita)  de los Upanishads. También expresa la infinitud del Universo en su manifestación y también la infinitud de Brahman inmanifestado. Al describir esta Realidad, Madame Blavatsky escribió: “Cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.

 

El primer verso del Isa Upanishad entrega la esencia de la enseñanza de la sabiduría que está contenida allí. Tal es el tremendo significado contenido en este verso, que Mahatma Gandhi declaró una vez que éste era suficiente para transmitir toda la filosofía védica, aunque se perdiera el resto de tal literatura. El mundo manifestado con su multiplicidad de vida en variadas formas y nombres, está impregnado por “el principio divino universal único” que es su fuente y el sostén de la vida.

 

Isa-vasyamidamsarvam

Yat-kinchajagatyamjagat

Tena tyaktenabhuñjitha

Magrdhahkasyasviddhanam

(v. I,IsaUpanishad)

 

El verso recomienda al aspirante reconocer que el Universo entero está inter-penetrado por el Espíritu Divino, el cual es su fuente y sostén. Por lo tanto, debería disfrutar las cosas del mundo sin un sentido de propiedad, y no codiciar lo que pertenece a otros. En esta vida manifestada ningún ser humano puede reclamar la propiedad de las cosas de este mundo ya que su propia vida física es limitada y dejará atrás a su muerte todo lo que reclama que es suyo. La Naturaleza ha concedido sus muchos recursos a los seres humanos para que disfruten con un sentido de fideicomiso. Pero los hombres crean deseos y apegos que finalmente los conducen a la ira, a la ambición, etc. El resultado final es el sufrimiento.

 

Citando nuevamente a Mahatma Gandhi, “renunciar y disfrutar” es la respuesta que dio a un reportero quien quería su mensaje de vida en tres palabras. Este mensaje tiene el espíritu del Isa Upanishad. La renunciación no es una negación de la vida sino una actitud de no-apego a las cosas o condiciones de comodidad o seguridad al cual los humanos están apegados. Significa un estado interno de ecuanimidad en las circunstancias siempre cambiantes de la vida. Al referirse a  qué producen los apegos a los seres humanos, La Luz de Asia de Edwin Arnold afirma:

 

Sabed que sufrís por vosotros mismos! Ningún otro os obliga u os retiene para haceros vivir o morir, y haceros girar sobre la rueda y abrazar y besar sus rayos de agonía.

 

En el siguiente verso, el compositor de este Upanishad aconseja a los hombres a aspirar a una vida plena de unos cien años realizando acciones en este espíritu de no apego, de modo que no lleguen a atarse y que finalmente sean causa de sufrimiento. Al explicar la Ley de Causa y Efecto, dice que las acciones que no están en armonía con las leyes universales causarán sufrimiento al ser humano. Al trasmitir este espíritu de no-apego el Sutra de Luz en el Sendero dice: “Mata el deseo de vivir. Respeta la vida como lo hacen los que la desean”.

 

Cuando todo deseo de una vida centrada en sí mismo ha sido trascendido y todas las preferencias personales se han agotado, las necesidades del mundo guían la opción del hombre espiritual. En el sutra del Upanishad el sabio aconseja al buscador de la verdad, que vea el Universo como una expresión de la vida divina y trabaje como su instrumento en el plan de evolución. Tal persona desea vivir  toda su vida trabajando activamente por el bien de toda vida, de acuerdo con las leyes de la Naturaleza.

 

Quienes persiguen intereses egoístas trabajan en contra de sus seres internos. El Upanishad es sumamente explícito acerca de que el hombre nunca debe desatender sus deberes, los que deberían ser realizados diligentemente sin esperar los resultados de esa acción. Es interesante observar que el escritor del Upanishad, quien permanece anónimo, no se atribuye el conocimiento que transmite. Él recuerda al estudiante que esto es lo que ha escuchado de “aquellos que saben”. Esta es una lección de no-egoísmo y humildad de este gran sabio. En el Bhagavadgita (cap.6, v.5-6), el Señor Krishna aconseja al discípulo Arjuna a escuchar la voz del Yo superior, a ser guiado por él, y a no ser abatido por los deseos y ambiciones del yo inferior.

 

El Upanishad luego describe la naturaleza de la Realidad trascendental, con las siguientes palabras:

 

Sin moverse, es más veloz que la mente, los sentidos no pueden alcanzarlo; se halla siempre por encima de ellos. Permaneciendo quieto supera a quienes corren. En él, el aire que todo lo impregna (uno de los cinco estados elementales de la materia) mantiene la actividad de los seres.    (v.4)

 

Al desarrollar más adelante la naturaleza de esta Realidad o Brahman, el Upanishad dice: “Se mueve y no se mueve. Está lejos y está cerca. Se halla dentro de todo esto y a la vez está fuera de todo”. (v.5).

 

El sabio del Upanishad se esfuerza en explicar la omnipresencia y unidad de Brahman de esta interesante manera, donde todas las posiciones paradójicas pueden estar acomodadas y ser parte de este Principio  Uno.

 

El eco de este verso del Upanishad se puede ver en los hallazgos del físico Robert Oppenheimer quien dijo en relación a una partícula atómica:

 

Si preguntamos, por ejemplo, si la posición del electrón queda igual, debemos decir “no”; si preguntamos si la posición del electrón cambia con el tiempo, debemos decir “no”; si preguntamos si el electrón está en reposo, debemos decir “no”; si preguntamos si está en movimiento, debemos decir “no”.”

 

De esta manera confirma la afirmación del Upanishad. Brahman es la Realidad una permanente y eterna. Es una porque no hay nada más, ya que la existencia y la no-existencia son ese Brahman. La visión científica está ahora en convergencia con la visión metafísica de la Realidad. Todo el Universo está impregnado por la única consciencia que el Upanishad llama Isa. No hay “yo” ni  “tú” que surja como resultado de la ilusión de maya. Cuando un aspirante se dirigió al gran sabio Sri Ramana Maharshi y expresó el deseo de servir a otros, el sabio respondió con la pregunta: “¿Dónde está el otro?” El sabio con su visión iluminada del mundo vio solamente a Brahman en manifestación.

 

En su libro Sabiduría de los Vedas, el Profesor J. C. Chatterjee escribe:

 

No hay nada absolutamente estable, nada permanentemente constante en todo el Universo objetivo, que es un sistema de incesantes sucesos (movimiento colectivo) con todas las cosas moviéndose y cambiando continuamente en él.

 

La existencia del mundo manifestado no se niega pero su naturaleza transitoria se afirma aquí. Se explica que detrás de la multiplicidad y complejidad de este mundo está el supremo Yo uno. La realización de la unidad innata de todo lo que existe, erradica los conflictos que surgen de la dualidad; en tal estado no hay odio o mala voluntad hacia otros. Los sabios iluminados podían percibir esta unidad y por lo tanto estaban libres de conflictos internos. Surgen gustos y aversiones a causa del apego de la mente a los objetos del mundo y debido a la causa de los sentimientos de separación y multiplicidad.

 

A este respecto, Sri Aurobindo, el gran sabio del siglo pasado escribe en su comentario sobre este Upanishad: “La unidad es la eterna verdad de las cosas, la diversidad un juego de la Unidad. El sentido de unidad ha sido por lo tanto, llamado conocimiento o vidya, el sentido de diversidad es ignorancia o avidya. Pero la diversidad no es falsa excepto cuando está separada del sentido de su verdadera y eterna unidad.  La “Oración Universal” que se recita en las reuniones de la Sociedad Teosófica refleja esta filosofía del Upanishad. Es una oración profunda y poderosa:

 

Oh Vida Oculta que vibras en cada átomo,

Oh Luz Oculta que brillas en cada criatura,

Oh Amor Oculto que todo lo abarcas en la Unidad,

Que cada ser que se sienta uno contigo,

Sepa que por lo tanto

Es también uno, con todos los demás.

 

La oración reafirma la innata unidad de todo lo que existe mientras reconoce la multiplicidad de la existencia en la manifestación.

 

Para el hombre realizado, todos los seres se convierte en el verdadero Yo, y por lo tanto no se engaña ya que ve la unidad en todas partes. En un estado así no hay dolor. Sri Ramana Maharshi experimentó esta unidad cuando respondió al inquiridor con otra pregunta: “¿Dónde está el otro?” Él solamente vio la unidad subyacente perdurable detrás de este mundo cambiante de nombres y formas. El Upanishad describe esta “Realidad” como “Aquello que es luminoso, incorpóreo, perfecto, poderoso, puro e intacto por el mal. Él es el Veedor y Pensador, el Uno, el auto-existente”. (v.8).

 

El Upanishad enseña que la ignorancia está dentro del campo de materialidad (prakrti) o transitoriedad (ilusión) y el conocimiento de eso que está dentro del campo de la consciencia divina (Eternidad). La ignorancia es el apego al mundo material, la persecución de las cosas transitorias e identificación de uno mismo con el sentido del ego. El conocimiento o vidya significa desapego del mundo material e identificación de uno mismo con nuestro Yo interno.

 

El sutra del Upanishad declara que la búsqueda del conocimiento resulta en la visión de la unidad de la vida y la unidad en la diversidad de toda existencia, en tanto que el resultado de la ignorancia es mayor sufrimiento y esclavitud. Los dos estados de vidya o avidya conducen finalmente, ya sea a la inmortalidad o a la  mortalidad. Sin embargo, la sola comprensión intelectual de este conocimiento no puede otorgar la percepción de la Unidad. Este solo se puede alcanzar por la profunda reflexión y meditación a las que se dedican los sabios.

 

Mortalidad significa estar sujeto al proceso del constante nacimiento y muerte como un ego limitado, atado a las dualidades de la alegría y el dolor, bien y mal, verdad y error, amor y odio, placer y sufrimiento, etc.

 

Por otro lado, la inmortalidad conduce a un estado de consciencia que asciende más allá del proceso de nacimiento y muerte, más allá de la cadena de causa y efecto, más allá de toda esclavitud y limitación. Es la realización de la Unidad de la existencia que es la manifestación del supremo purusha o sachhidananda.

 

En su comentario, Los Upanishads, Sri Aurobindo afirma acerca del Isa Upanishad (3er.movt., p.70):

 

El Yo fuera de la Naturaleza no llega a ser y es inmutable así como también eterno. El Yo en la Naturaleza llega a ser, cambia sus estados y formas. Esta entrada en varios estados y formas en la sucesión del Tiempo es nacimiento en la Naturaleza…

 

El hombre comienza desde el agitado estado del nacimiento, llega a ese tranquilo equilibrio de la existencia consciente, libre del movimiento que es el no-nacimiento. El problema del nacimiento es el sentido del ego; la disolución del sentido del ego nos lleva en el no-nacimiento.

 

Nacimiento y no-nacimiento no son condiciones físicas sino estados del alma. Uno puede estar en un estado de no-nacimiento resolviendo el problema del sentido del ego y aún estar en el cuerpo físico o estado físico. Si la concentración está únicamente en el estado de disolución del ego, no hay nacimiento nuevamente en el cuerpo físico.

 

Estar en la manifestación física o nacimiento, es sin embargo el medio de progresar y de auto-expansión. Conduce a una vida más grande y plena que resulta en la realización final de la liberación o no-nacimiento. El Upanishad ordena al buscador a realizar sus deberes al máximo de sus capacidades y en un espíritu de no-apego a los resultados de la acción.

 

En los versos finales del Upanishad el sabio se refiere al Sol que representa la divina iluminación que está más allá de la mente y las formas del mundo manifestado. Es la verdad pura con luz propia de las cosas. El sabio pide a ese espíritu divino que elimine las ilusiones del mundo material de su visión, de modo que pueda percibir la Verdad en su prístina pureza:

 

El rostro de la Verdad permanece oculto por una cubierta de oro. ¡Descorre su velo, oh, dios de la luz, para así poder ver la Ley de la Verdad ! (v.5)

 

¡Oh sol dador de vida, progenie del Señor de la creación, veedor solitario del cielo! Dispersa tu luz y retira tu fulgor cegador para que así pueda yo contemplar esa tu forma radiante, pues ese Espíritu (purusha) que albergas en tu interior no es sino mi propio Espíritu recóndito. (v.16)

 

La afirmación “Yo soy Él” la hace un aspirante que ha percibido la luz más allá de las ilusiones del mundo material, y que ha comprendido que la luz interior es la misma que la luz externa. Entonces él puede afirmar confiadamente ahambrahmasmi, o “Yo soy ese Brahman”.

 

En el sentido védico, Surya el Dios-Sol representa la iluminación divina que está más allá de la mente y de las formas del mundo manifiesto. Es la verdad pura radiante de las cosas. Su reino se describe como la Verdad, la Ley, lo Infinito. Es el señor de la creación o progenitor, porque expande y abre el oscuro y limitado ser del hombre a una luminosa e infinita consciencia. Es el único Veedor, Veedor de la Unidad, y Conocedor del Yo, y lo conduce a una visión superior.

 

Sus rayos son los pensamientos que proceden luminosamente de la Verdad, lo infinito, pero se desvían y deforman, se dispersan y desordenan en el principio divisor y reflectante, que es la Mente. Ellos forman allí la cubierta de oro, que cubre la faz de la Verdad. El veedor suplica a Surya que los emita en el correcto orden y relación, y luego los reúna en la unidad de la verdad revelada. El resultado de este proceso interno es la percepción de la unidad de todos los seres en el alma divina de Universo.

 

La correcta acción es, por lo tanto, la creciente y finalmente completa sumisión del individuo a la Voluntad Divina, que la iluminación de Surya revela en él. El conocimiento de la Vida Divina Una en el ser plenamente consciente, la sumisión a ese Brahman en la acción plenamente consciente es el camino a la inmortalidad. En el Bhagavadgita, que ha sido considerado el Upanishad de los Upanishads, Krishna da al discípulo Arjuna el mensaje final al término de su largo discurso que parece repetir el espíritu de los versos finales del Isa Upanishad. Krishna dice a Arjuna:

 

Sarvadharmanparityajyamamekamsaranamvraja

ahamtvamsarvapapebhyomokshayishyami ma suchah

 

Esto significa: “Al abandonar todos los deberes, ven solo a Mi; no te aflijas, te liberaré de  todos los pecados.”

 

En el verso de apertura el Upanishad dice, isa vasyamidamsarvam, “el espíritu de la vida divina una impregna toda la existencia manifestada”. Al reconocer esto, deberíamos esforzarnos por vivir en armonía con toda la vida, disfrutando con todo lo que la Naturaleza nos proporciona, con un sentido de no-propiedad o apego.

 

El carácter único de este Upanishad es que reconcilia la vida y actividad humanas con lo de la búsqueda de la realización final de Brahman.

 

 

 

 

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