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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 02 -  Noviembre 2017 (en Castellano)

 
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El concepto de Dios

 en las Cartas de los Maestros

 

Vicente Hao Chin Jr.

Presidente del Golden Link College, una institución teosófica en las Filipinas,

y ex Secretario General en la Sección Filipina.

 

 

Dos de las cartas más controversiales escritas por el Maestro Koot Hoomi son aquellas acerca de Dios (las Cartas No. 88 y 90 de la edición cronológica de Las Cartas de los Maestros a A. P. Sinnet). Muchos teósofos dudan en tratar estas cartas porque sus puntos de vista sobre Dios van directamente en contra de los conceptos religiosos habituales de Dios en el Cristianismo, el Islamismo y el Judaísmo. El tema puede ser problemático para algunos, pero llega un momento en la vida de cada teósofo serio que desea buscar la verdad por encima de cualquier "ismo", cuando este tema ya no se puede eludir, y él o ella debe enfrentar los problemas planteados no solo por estas cartas sino por las escrituras de H. P. Blavatsky sobre el mismo tema, especialmente en La Doctrina Secreta, (que fue co-escrito por los Mahatmas KH y Morya, como se menciona en la Carta No. 19 de Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Serie 1).

 

Contexto

 

La mayoría de las personas reflexivas son vagamente conscientes de que hay algo mal con los conceptos populares de Dios. Si Dios es todo bien, ¿por qué hay maldad y sufrimiento en el mundo? Si Dios es misericordioso, ¿por qué algunas personas irán al infierno?

Si vamos más allá de la creencia popular y profundizamos en la teología y en los estudios bíblicos, nos encontramos con incongruencias aún peores.

En el Antiguo Testamento, el Señor Dios se arrepintió muchas veces de lo que había hecho (Gen. 6: 6, Éxodo 32:14, 1 Samuel 15:11, 1 Crónicas 21:15, Jeremías 15:6, etc.)1 lo que implica que no previó que sus decisiones y acciones resultarían equivocadas. Más seriamente, significa que Dios comete errores. Solo esto haría el concepto común de Dios increíble y absurdo. Pero esto es solo uno de los muchos puntos.

El Dios del Antiguo Testamento también se enoja y enfurece (Nahum 1:2, Zacarías 1:18, etc.)2 Cuando lo hace, puede ser muy cruel, como ahogar a todos los hombres, mujeres, niños, animales y aves (excepto los que están en el Arca), u ordenar a Joshua que masacre a todos los hombres, mujeres, niños y animales en las ciudades que a Joshua se le dijo que se apropiara en Canaán y otros lugares, después de que salieron de Egipto.

El Señor también se pone celoso de otros dioses (Éxodo 34:14, Josué 24:19, etc.).3 El sentido común nos dice que un Dios todopoderoso no puede estar celoso de nada, ya que él puede hacer lo que quiere. Los celos son un signo de inseguridad e incertidumbre, que ningún ser omnisciente puede sentir. Pero un antecedente histórico y bíblico más importante sobre esto es que los judíos de aquellos tiempos eran en realidad politeístas, contrario al concepto popular de que eran monoteístas.

Jehová era en realidad solo uno de los muchos dioses que los judíos reconocían. Vean los versículos siguientes: Salmo 82:1, Salmo 97:9, Deuteronomio 32:12.4 Ellos eran monoteístas solo en el sentido de que eran leales o dependían de un Dios en particular, y se suponía no debían seguir a los demás. Además, Jehová ni siquiera era el Dios más elevado. Existe uno más elevado que él, llamado El o Elyon (traducido en inglés como "el Más Elevado") quien distribuyó a la humanidad en grupos, y la parte o dominio de Jehová era solo la gente de Jacob o Israel (Deuteronomio 32:8-9, Zacarías 2:12).5

Dios tampoco pudo hacer todo, como cuando no pudo vencer a los ejércitos de los cananeos: "Y el Señor estaba con Judas; y él expulsó a los habitantes de la montaña; pero no pudo expulsar a los habitantes del valle porque tenían carros de hierro". (Jueces 1:19)

Si ampliamos este análisis, encontramos contradicciones insolubles cuando las religiones teístas asumen que Dios es omnisciente y al mismo tiempo que los seres humanos tienen libre albedrío. Si Dios lo sabe todo, él tendría el conocimiento previo de quién iría al cielo o al infierno incluso antes que se creara el mundo. Esto no podría ser cambiado, de lo contrario su conocimiento previo hubiera sido incorrecto. Esta conclusión lógica, que también es confirmada por varios versículos de la Biblia (Romanos 8:29, Efesios 1:5, Efesios 1:11, Hechos 4:28) ,6 obligó a Martin Luther y John Calvin a adoptar la doctrina de la predestinación, que dice que aquellos que se salvarían y aquellos que estarían condenados al infierno eterno ya están inalterablemente predeterminados desde el principio de los tiempos. Si Dios es de hecho omnisciente, entonces esta visión fatalista es lógica y correcta; pero esto pone en duda el valor de todo esfuerzo para ser bueno y religioso, ya que la gente ha sido predestinada a la felicidad o a la perfidia independientemente de cuánto mal o bien hagan en esta vida.

Luego, añada a esto el valor declarado de la bondad de Dios frente al mal en el mundo. ¿Cómo podría Dios permitir que el mal sucediera en un mundo que dijo que era bueno en el momento de la creación?7 La respuesta habitual de que esto se debe al libre albedrío humano se contradice con el Antiguo Testamento mismo, que dice que Dios es quien crea el mal (Isaías 45:7). En un pasaje incluso dice: "¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual el Señor no haya hecho?" (Amós 3:6). Este dilema ha engendrado toda una rama de la teología llamada teodicea, donde no quedan respuestas claras porque la hipótesi sobre la naturaleza de Dios permanece inalterada.

En la Carta a los Maestros No. 90 (Carta No 22, Ed. española), el Mahatma KH le pregunta a A. O. Hume:

No puedo evitar preguntarle: ¿cómo sabe usted, o cómo puede saber que su Dios es todo sabiduría, omnipotencia y amor pleno, cuando todo en la Naturaleza, tanto física como moral, demuestra que ese ser, si es que existe, es justamente todo lo contrario de lo que usted dice de él? Extraña ilusión que parece dominar hasta su mismo intelecto. (p. 201, Ed. Española)

Mucho, mucho más podría decirse, pero lo anterior es probablemente suficiente para que una persona reflexiva vea que el concepto de Dios en la religión popular está lleno de contradicciones y conclusiones insostenibles que van en contra de la razón humana, sentido común e intuición. Con todos los brillantes teólogos a través de los siglos, ¿cómo es que parece no haber solución para todas estas contradicciones? ¿No es de extrañar que a partir de 2001 había 33.800 diferentes denominaciones cristianas en todo el mundo, muchas de las cuales no podían estar de acuerdo con las otras sobre la naturaleza de Dios, Jesús, la Biblia o el Cristianismo en sí?

 

Carta No. 88 (Carta No 10, Ed. española)

 

De este contexto, podemos apreciar mejor la carta sobre Dios por el Maestro KH. Esta carta contiene notas para A. O. Hume quien tenía la intención de escribir un artículo sobre el tema. En esta carta, el Maestro va a la raíz de la cuestión, la naturaleza y la existencia de Dios, en lugar de discutir sobre asuntos periféricos que están enraizados en suposiciones cuestionables. El primer párrafo de la carta va directamente al tema central:

 

Ni nuestra filosofía ni nosotros mismos creemos en Dios… Sabemos que hay vidas planetarias y otras vidas espirituales y sabemos que en nuestro sistema no existe tal cosa como Dios, ni personal ni impersonal. Parabrahm no es un Dios, sino la ley inmutable y absoluta e Iswar es la consecuencia de Avidya y Maya, la ignorancia basada en la gran ilusión. La palabra "Dios" se inventó para designar la causa desconocida de esas consecuencias que el hombre lo mismo ha admirado que ha temido, sin comprenderlas; y puesto que nosotros proclamamos y somos capaces de demostrar lo que proclamamos, es decir, el conocimiento de esa causa o de esas causas, estamos en situación de sostener que no existe ningún Dios o Dioses detrás de ellas.

Ahora esto suena a ateísmo simple. Pero observe lo que H. P. Blavatsky escribió:

La Doctrina Secreta no enseña Ateísmo  alguno, excepto en el sentido Hindú de la palabra nâstika, o el rechazo de ídolos, incluyendo a todo Dios antropomórfico. En este sentido, todo Ocultista es un Nastika. (SD, I, 291)

La carta No. 88 (Carta No 10, Ed. española) continúa:

La idea de Dios no es una idea innata sino una idea adquirida… El Dios de los teólogos es simplemente un poder imaginario, un loup garou tal como Holbach lo expresó, un poder que nunca se ha manifestado todavía. Nuestro objetivo principal es liberar a la humanidad de esta pesadilla, enseñar al hombre a practicar la virtud por la virtud misma y a caminar por la vida contando con él mismo en lugar de apoyarse en una muleta teológica que, durante incontables edades, fue la causa directa de casi todo el sufrimiento humano. Se nos puede llamar panteístas, pero agnósticos JAMAS.

La Naturaleza de la Deidad

Si los Maestros o la Doctrina Secreta no enseñan el ateísmo, ¿qué enseñan entonces? Enseñan una Realidad trascendente tan diferente de los dioses históricos, ya sea personal o impersonal, tan inclusiva y trascendente que está más allá de la comprensión humana. Esto, de hecho, es la primera proposición fundamental de La Doctrina Secreta:

 

Un Principio Omnipresente, eterno sin límites e inmutable, sobre el cual toda especulación es imposible, porque trasciende el poder de la concepción humana y solo podría ser empequeñecido por cualquier expresión o comparación humana... hay una Realidad absoluta anterior a todo ser manifestado y condicionado. Esta causa infinita y eterna, obscuramente formulada es lo "inconsciente" y en lo "incognoscible" de la filosofía europea corriente, es la Raíz de "todo cuanto fue, es o ha de ser". Hállase desde luego desprovista de toda clase de atributos, y permanece esencialmente sin ninguna relación con el ser manifiesto y finito. Es la "Seidad", más bien que ser…

DS I, p. 79 (Ed. Kier)

 

Lo ABSOLUTO; el Parabrahman de los Vedantinos, o la Realidad una, SAT, que es, como dice Hegel, al mismo tiempo, Absoluto Ser y No-Ser. 

DS I, p. 81 (Ed. Kier)

 

Este es el principio ilimitado, eterno, no calificado. Si deseamos llamarlo Dios, podemos hacerlo, pero entonces ya no estamos hablando del Dios de las religiones teístas, por tanto este Principio nunca es llamado Dios en La Doctrina Secreta. Sus equivalentes más cercanos podrían ser Parabrahman de los Vedantinos, el Ain de los Cabalistas, el Absoluto de Hegel. Todos los demás seres, ya sea Logos, Elohim, Brahma, Jehová, Dhyan Chohans, arcángeles, etc. estarían en el ámbito de lo manifestado, por lo tanto limitado. Ellos tienen un comienzo y por consiguiente un final.

Dentro de este Absoluto o en él,  hay un principio eterno que se manifiesta y deja de manifestarse. En su estado no manifestado es llamado en La Doctrina Secreta el 1er Logos. En su estado manifestado se llama el Tercer Logos. El estado entre el 1er y 3er Logos es el 2º Logos intermedio. Solo el 3º Logos es la deidad creativa, de la cual emanan todas las cosas en el universo. Es un principio y no un tipo de Dios personal como la mayoría de la gente imagina que Dios es.8

Este concepto de una deidad trascendente más allá de Dios no es ajeno al Cristianismo. Ya fue enseñado en el siglo quinto por Dionisio el Areopagita en su Nombres Divinos, por Meister Eckhart en sus Sermones, y por otros. A continuación están sus afirmaciones:

Entretanto, les ruego por la verdad eterna e imperecedera, y por mi alma, considerad; comprended lo inaudito. Dios y la Divinidad son tan distintos como el cielo y la tierra. El cielo se encuentra a mil millas por encima de la tierra, y así está la Divinidad sobre Dios. Dios deviene y des-deviene. A quien comprenda esta doctrina, le deseo bien. Mas, aunque aquí no hubiera nadie, debería haberlo predicado a la alcancía.

Meister Eckhart, citado por Aldous Huxley en La Filosofía Perenne.

La Deidad está preeminentemente arriba, y sobrepasa cualquier poder, de cualquier modo, siendo y concebido.

Dionisio el Areopagita, Nombres Divinos, cap. VIII, sec. 1

   La idea de Deidad en el Cristianismo no está por completo a la altura de lo Absoluto de Blavatsky y el Parabrahman de los Vedantinos, pero reconoce la limitación del Dios o Dioses manifestados. La Jerarquía Celestial de Dionisio también reconoce la jerarquía de seres divinos desde los serafines más elevados a los ángeles más bajos, lo que nos lleva a las siguientes afirmaciones de la carta del Maestro:

 

Sabemos que hay vidas planetarias y otras vidas espirituales… creemos en Dhyans, o Planetarios…

   Los dioses históricos, es decir, los seres o deidades que pueden realmente manifestarse o intervenir en asuntos humanos, cuando son genuinos y no son el producto del miedo o una imaginación fértil, pertenecen a la jerarquía de inteligencias espirituales por sobre los seres humanos, pero no son el mismo Dios más elevado. Tales seres espirituales pueden ser visibles o invisibles, pueden estar desencarnados o encarnados, pueden ser poderosos o llenos de sabiduría, pero todos tienen limitaciones. Están lejos del Dios omnisciente, omnipotente y omnipresente que las religiones idealizan en sus doctrinas. Esto es verdad ya sea que hablemos de Jehová, Elohim, Jesús, Buda, etc.:

 

La ignorancia creó a los Dioses y la astucia se aprovechó de la oportunidad. Mire India y mire la Cristiandad y el Islam, el Judaísmo y el Fetichismo. Es la impostura de los sacerdotes lo que hizo a estos Dioses tan terribles para el hombre; es la religión la que hace de él un santurrón egoísta, un fanático que odia a toda la humanidad, aparte de su propia secta, sin que por ello se vuelva ni mejor ni más moral. Es la creencia en Dios y en los Dioses lo que convierte a dos terceras partes de la humanidad en esclavos del puñado de aquellos que la engañan bajo el falso pretexto de salvarla.¿No es el hombre, que siempre está dispuesto a cometer cualquier clase de crímenes si se le dice que su Dios o sus Dioses se lo piden, la víctima propiciatoria de un Dios ilusorio, el vil esclavo de sus taimados sacerdotes? El campesino irlandés, el italiano o el eslavo pasará necesidades y verá a su familia hambrienta y desnuda, para poder ofrecer alimento y vestido a su sacerdote y a su Papa. Durante dos mil años, India ha soportado el peso de las castas, mientras que sólo los brahmines vivían en la opulencia; actualmente, los seguidores de Cristo y los de Mahoma se degüellan mutuamente en nombre y para mayor gloria de sus mitos respectivos. Recuerde que toda la miseria humana jamás disminuirá hasta el día en que la mejor parte de la humanidad destruya, en nombre de la Verdad, de la moralidad y de la caridad universal, los altares de sus falsos dioses…

Carta 10 p. 83 – 84 Ed. Española

 

No somos Advaitas, pero nuestra enseñanza respecto de la Vida Una es idéntica a la del Advaita en relación a Parabrahm.

Carta 10, p. 78 Ed. Española

 

… Según la conclusión filosófica del señor Massey, ¿no tenemos un Dios? Él tiene razón, puesto que aplica el nombre a una anomalía extra-cósmica y nosotros, no conociendo nada de esta última, descubrimos que cada hombres es su Dios dentro de sí mismo, en su propio personal y al mismo tiempo impersonal Avalokitesvara.

Carta 82, p.562 Ed. Española

 

La siguiente carta sobre este tema que el Maestro KH escribió a Hume es la carta 90 (22 Ed. Española), en la que escribió:

Hay algunos filósofos modernos que desearían probar la existencia de un Creador a partir del movimiento. Nosotros decimos y afirmamos que ese movimiento —el movimiento perpetuo universal que jamás cesa, que jamás disminuye ni aumenta su velocidad, ni siquiera durante los intervalos entre los pralayas o "noches de Brahma", sino que sigue como un molino en marcha, tanto que tenga algo que moler como no (porque el pralaya significa la pérdida temporal de toda forma pero no significa en absoluto la destrucción de la materia cósmica, que es eterna) —y decimos que este movimiento perpetuo es la única Deidad, eterna e increada que somos capaces de aceptar. Considerar a Dios como un espíritu inteligente y aceptar, a la vez, su absoluta inmaterialidad, es concebir una entidad que no existe, es el vacío absoluto; considerar a Dios como un Ser o como un Ego, y colocar su inteligencia bajo medida, por alguna razón misteriosa, es la más completa insensatez; dotarle de inteligencia ante el Mal, ciego y brutal, es hacer de él un espíritu malévolo, el más vil de los Dioses. Un ser, por gigantesco que sea, que ocupa el espacio, que tiene largo, ancho y grueso, es ciertamente la deidad Mosaica; el "No ser", y un mero principio le llevará a usted directamente al ateísmo buddhista o al primitivo Acosmismo vedantino. Lo que está más allá y aparte de los mundos de la forma y del ser, en mundos y en esferas en su estado más espiritualizado —y usted nos hará, tal vez, el favor de decirnos dónde puede estar ese más allá, puesto que el Universo es infinito e ilimitado— es inútil para cualquiera buscarlo, puesto que ni siquiera los Espíritus Planetarios tienen ningún conocimiento ni percepción de ello. Si nuestros más grandes Adeptos y Bodhisattvas no han penetrado nunca más allá de nuestro sistema solar —y la idea parece adaptarse a su teoría teística maravillosamente, mi respetado Hermano— ellos deben conocer, sin embargo, la existencia de otros sistemas solares parecidos, con una seguridad tan matemática como la de cualquier astrónomo occidental que conoce la existencia de estrellas invisibles a las que no puede acercarse ni explorar.

Carta 22, p. 197 - 198 Ed. Española

 

Y sostenemos que, dondequiera que haya vida y existencia, y por más espiritualizada que sea una forma, no hay lugar para un gobierno moral, y mucho menos para un Gobernador moral — ¡un Ser que, al mismo tiempo, ni tiene forma ni ocupa espacio!

Carta 22, p.198 Ed. Española

 

Entonces ¿cómo explican los Maestros la existencia del mal? La misma carta explica este punto, y además hace un importante comentario sobre por qué no entender esta enseñanza básica sobre la existencia, impide a Hume profundizar en los misterios de la Naturaleza:

 

Y ahora pasemos a su extraordinaria hipótesis de que el Mal, con su consiguiente sucesión de pecado y sufrimiento, no es el resultado de la materia, sino que bien pudiera ser, tal vez, el sabio esquema del Gobernador moral del Universo. Por aceptable que a usted pueda parecerle la idea, educado como está en la perniciosa falsedad de los cristianos de que: "los caminos del Señor son inescrutables", para mí resulta totalmente inconcebible. ¿Debo repetir de nuevo que los mejores Adeptos han escrutado el Universo durante milenios y que en ninguna parte han descubierto el más mínimo rastro de un maquinador tan maquiavélico, pero sí que han encontrado, por todas partes, la misma ley inmutable e inexorable? Debe usted perdonarme, por lo tanto, si me niego absolutamente a perder mi tiempo en esas especulaciones infantiles. Lo que para mí resulta incomprensible no son "los caminos del Señor", sino más bien los de algunos hombres extremadamente inteligentes en todo, a excepción de algún pasatiempo particular. Como usted dice, esto "no es necesario que cree ninguna diferencia entre nosotros" — personalmente. Pero crea un mundo de diferencias, si es que usted se propone aprender, y me pide que le enseñe. Por mi vida que no puedo comprender cómo podría impartirle a usted nunca aquello que yo sé, si el mismo A.B.C. de lo que conozco, la roca sobre la cual están incrustados los secretos del universo oculto, tanto en este lado del velo como en el otro, es refutado invariablemente por usted a priori. Mi muy querido Hermano: o bien nosotros sabemos algo, o no sabemos nada. En el primer caso, ¿qué utilidad tiene para usted aprender, puesto que cree que lo sabe mejor? En el segundo caso, ¿por qué tendría usted que perder su tiempo? Usted dice que no importa nada que esas leyes sean la expresión de la voluntad de un Dios inteligente, consciente, tal como usted piensa, o bien que constituyan los atributos inevitables de un "Dios" no inteligente e inconsciente, tal como yo sostengo. Y yo digo que todo importa, y puesto que usted cree seriamente que esas cuestiones fundamentales (de espíritu y materia, de Dios o no Dios) "se hallan, por supuesto, más allá de nosotros dos", o en otras palabras, que ni yo, ni siquiera nuestros más grandes Adeptos podemos saber más de lo que usted sabe, entonces, ¿qué hay sobre la faz de la tierra que yo pudiera enseñarle?

   Esta idea de Dios se refleja y resume en La Clave de la Teosofía de H. P. Blavatsky:

PREG. ¿Creen ustedes en Dios?

TEÓS. Eso depende de lo que usted quiera decir con esa palabra.

PREG. Quiero decir el Dios de los Cristianos, el Padre de Jesús y el Creador; en resumen, el Dios Bíblico de Moisés.

TEÓS. No creemos en ese Dios. Rechazamos la idea de un Dios personal o extra-cósmico y antropomórfico, que no es más que una sombra gigantesca del hombre, y ni siquiera de lo mejor que hay en él. El Dios de la teología, decimos – y lo demostramos-  es un conjunto de contradicciones y una imposibilidad lógica.

PREG. Explique sus razones, por favor.

TEÓS. Son muchas y no puedo mencionarlas todas. Pero he aquí algunas. Este Dios es llamado por sus devotos infinito y absoluto, ¿no es así?

PREG. Creo que lo es.

TEÓS. Siendo así, si es infinito – es decir, ilimitado – y especialmente si es absoluto, ¿cómo puede tener forma y ser creador de algo? La forma implica limitación y un principio, así como un fin, y para crear, un Ser debe pensar y planear. ¿Cómo puede suponerse que lo ABSOLUTO piense, es decir que tenga relación alguna con algo que sea limitado, finito y condicionado? Esto es un absurdo filosófico e ilógico.

PREG. ¿Entonces son ustedes ateos?

TEÓS. No, que sepamos, y no a menos que el epíteto de “Ateo” se aplique a los que no creen en un Dios antropomórfico. Nosotros creemos en un Principio Divino Universal, la raíz de Todo, de donde todo procede y en el cual todo será absorbido al final del gran ciclo del Ser.

 

Notas

1. Génesis: 6:6: “Y se arrepintió el Señor de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.” Éxodo 32:14: "Y el Señor se arrepintió del mal que pensó hacer a su pueblo".

1. Samuel: 15:11: "Me arrepiento de haber establecido a Saúl para ser rey. . ." etc.

2. Nahum: 1:2: "… el Señor se venga y se enfurece; el Señor se vengará de sus adversarios, y guarda ira para sus enemigos".

3. Éxodo: 34:14: "Porque no adorarás a otro dios, porque el Señor, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso”

4. Salmos: 82:1 "Dios está en la congregación de los poderosos; él juzga entre los dioses". Salmos 97: 9: “Porque tú, Señor, eres elevado sobre toda la tierra; eres exaltado muy por encima de todos los dioses”.

5. Deuteronomio: 32:8-9: "Cuando el Altísimo dividió a las naciones sus herencias, cuando él separó a los  hijos de Adán, él estableció los límites del pueblo según el número de hijos de Israel. La porción del Señor es su pueblo; Jacob es la porción de su herencia. “En la Septuaginta (griego), las palabras "hijos de Israel" eran "ángeles de Dios".

6. Romanos: 8:29-30: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo… Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” Efesios 1: 5: “nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad.”

7. El Papa Benedicto XVI, cuando visitó el antiguo campo de concentración alemán en Auschwitz, preguntó: "¿Por qué, Señor, callaste?"

8. La Doctrina Secreta, Vol. 1, p. 81, Ed. Kier "Proemio".

 

 

 

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