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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 01 -  Octubre 2017 (en Castellano)

 
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Sat-Chit-Ananda:

Un enfoque a nuestra naturaleza

 

 

Nilda Venegas Bernal

Ex Secretaria General de la Sección Cubana; actualmente es miembro de la ST en España y psiquiatra en ejercicio

 

 

La VIDA es la gran oportunidad de descubrir quiénes somos y el significado de la existencia. Cuando algunos de nosotros ya hemos estado en contacto con enseñanzas espirituales, las teosóficas entre ellas, debemos estar atentos a reconocer de dónde o de qué parte de nosotros vienen las decisiones, los impulsos, las determinaciones, las percepciones, etc. Esto se debe a que, inconscientemente, podemos proyectar lo que hemos aprendido, que condiciona nuestra mente y confunde nuestra capacidad de discernimiento; o también podemos elaborar falsas interpretaciones de lo que sucede en nosotros mismos, de lo que hacemos y somos. Tenemos que clarificar e iluminar, volviéndonos conscientes de las ilusiones de la personalidad que nos impiden ir hacia lo que realmente somos, hacia lo Real y lo Verdadero.

Es bien conocido en la tradición hindú, especialmente en Sâmkhya y Vedânta, y en las enseñanzas teosóficas, que nuestro Ser, o Âtman, consiste de tres elementos que componen su naturaleza y son una unidad: sat-chit-ânanda, también llamado Brahman. Esta profunda enseñanza es una razón para el estudio, la reflexión y la meditación.

La Advaita Bodha Dipika, un clásico de la literatura Advaita, nos dice:

Después de escuchar al maestro acerca de la naturaleza del Ser, que en las Escrituras se llama Brahman o Existencia-Conocimiento-Bienaventuranza, alcanzamos un conocimiento indirecto. Después, según la enseñanza y por medio de un razonamiento inteligente, tenemos que indagar y encontrar el Ser, que es Conocimiento puro, y el no-ser, que es inanimado y objetivo como el ego. Tenemos que discernir y separarlos, y luego experimentarlos como diferentes entre sí. Luego, por la meditación, eliminamos todo lo que es objetivo y la mente residual se absorbe en el Ser no dual, que concluye con la experiencia directa de la Suprema Bienaventuranza.

En esta sintética afirmación se nos muestra el camino para la búsqueda y realización última de la naturaleza del Ser. Inicialmente nos acercamos a la enseñanza, ya sea por el estudio o por la transmisión oral, y formará parte del conocimiento indirecto que tenemos. En esta etapa podemos hablar de un enfoque cognitivo, pero no es un enfoque vivencial de la enseñanza. El estudiante debe estar atento a no identificarse con los nuevos conceptos que aún no son su verdad, pues todavía no se han realizado. El riesgo de que el ego se infle, con todas sus consecuencias, podría estar presente y el individuo estaría lejos de la realidad que intenta alcanzar, con el agregado de un nuevo velo que cubre la Realidad del Ser. La atención a nuestros propios procesos mentales es la forma de desvelar esta nueva trampa del ego que intenta ser asertiva a través de una fuerte personalidad con sus distintas proyecciones e identificaciones.

El aspirante debe permanecer en un estado de reflexión e indagación, donde pueda acceder a lo que es. Aquí la mente permanece tranquila y serena, como condición fundamental, para dar paso a la luz de la inteligencia, buddhi, que ilumina lo que se está investigando. Esta es la razón por la cual se requiere la preparación o capacitación necesaria del practicante, en el sentido de una vida ordenada, la cual, a su vez, puede preparar la mente y toda su constitución para meditar sobre lo que es su naturaleza. Esta investigación a este nivel profundo se libera cada vez más de la influencia de los condicionamientos del ego, y podremos ser capaces de discernir entre lo que pertenece al "Ser" y lo que pertenece al "No-ser". El "No-ser" implica todo lo perecedero y finito, todo lo que es material u objetivo, que incluye nuestros propios estados emocionales y contenidos mentales. De esta manera, si dejamos ir las identificaciones del ego, se debilitará hasta que finalmente se disuelva en su condición de mâyâ o ser ilusorio. Esta no-identificación de la mente le permite al meditador acceder a realidades más profundas del Ser, las que fueron olvidadas en su viaje a la manifestación, al mundo de mâyâ, del cual ha comenzado a levantarse para volver a la Luz, al Padre, a la Realidad Última.

Finalmente la mente es absorbida, sumergida en su esencia o sustrato, y es una con el Ser, que no es dual. La dualidad de la mente ha sido trascendida, esa dualidad que permitía que lo manifestado se expresara en sus individualidades, la unidad expresada en su diversidad. Este estado de integración final, de realización de la Unidad se expresa en Plenitud, Bienaventuranza, en Felicidad Última. Aquellos que tuvieron una vislumbre o realizaron este estado de integración y plenitud, donde no hay división o fragmentación, expresan, en el silencio, la verdad y la belleza de la realidad del ser. Su amor y compasión reflejan su unidad con todos los seres. Esta Bienaventuranza y Luz se vierten y nos envuelve a todos en ella.

Recordemos brevemente la naturaleza de nuestro Ser, de Atman, y acerquémonos progresivamente a su Realidad. Al escuchar las enseñanzas y a través del estudio personal, tratemos de mantener una actitud mental incondicionada y receptiva, dejándola resonar profundamente en nuestro Ser. Al mismo tiempo, estemos atentos a cualquier intervención de la mente con sus pensamientos, juicios, opiniones, etc., a la que estamos tan acostumbrados. Si reconocemos que estos movimientos de pensamiento afectan nuestra escucha, nuestro estudio, deberíamos abandonarlos serenamente, manteniendo la calma y tratando de profundizar en lo que somos.

Acerca de sat (Existencia) el Advaita Bodha Dipika dice: "Él Siempre permanece como testigo de los estados que le invaden. Él es uno, continuo, siempre existente y testigo de todo".

Y Sankarâchârya dice:

Intocado por las cinco envolturas [materia o prakriti en la forma de las cinco kosha-s:  envoltura física densa, envoltura pránica o fuerza vital, envoltura de la mente, envoltura de buddhi o inteligencia, y envoltura de bienaventuranza], testigo de los tres estados [vigilia ligada al cuerpo denso; sueño al cuerpo sutil; y sueño profundo al cuerpo causal], Âtman es la inmutable e intocable Realidad, cuyo conocimiento le permite al aspirante romper las cadenas con el mundo relativo y alcanzar la Liberación Suprema. Con su ignorancia, el hombre identifica a Atman con una o más envolturas… Sólo cuando se practica el desapego total, por el discernimiento, sólo cuando esto sucede se revela la verdadera naturaleza de Âtman.

Durante la meditación, a través de una profunda indagación proveniente del silencio mental, podemos llegar a la negación de las envolturas como nuestras identidades. El "neti, neti" o negación, ya no es un ejercicio meditativo, sino que es vivido, y la realización de nuestra Realidad Última es posible. Entonces sat se devela, vacío de atributos, aunque intentamos calificarlo o describirlo desde nuestra estrecha conciencia. La parcialidad de nuestro conocimiento se descubrirá cuando comprendamos nuestra verdadera naturaleza. Sat es omnipresente y auto-existente. El tiempo psicológico como pasado, presente y futuro creado por la mente para reforzar el ego desaparece, y el eterno presente se expresa en el seno del yo.

El Advaita Bodha Dipika habla acerca de chit (conocimiento o consciencia pura): "Teniendo en cuenta que siempre está iluminando y manifestando, los tres estados y sus conceptos relativos sobre el 'Yo', el conocimiento es evidente por sí mismo."

El jiva (yo, ego) atraviesa los tres estados ya mencionados y se identifica con los cuerpos denso, sutil y causal, respectivamente. Chit es la luz de la consciencia proyectada sobre nuestros vehículos para ser auto-consciente a través de nuestra mente. El Conocimiento va desde los niveles más densos hasta el más sutil, hasta que el individuo cuestiona su realidad más profunda y comienza a descubrir su verdadero Yo.

I. K. Taimni, en la Ciencia del Yoga, explica que esta palabra se deriva de cit o citi, uno de los tres aspectos del paramâtmâ llamado sat-chit-ânanda. Entonces dice:

Es este aspecto que está en la base del lado de la forma del Universo y a través del cual es creado. La reflexión de este aspecto en el alma individual que es un microcosmos se llama citta. Citta es así ese instrumento o medio a través del cual el jivâtmâ (o alma humana) materializa su mundo individual, vive y evoluciona en el mundo hasta que se perfecciona y se une con el paramâtmâ.

Cuando vemos cómo trabajan la mente y la consciencia, podemos reconocer la relación con sus vehículos en los diferentes niveles de profundidad de la conciencia. La mente se establece en los sentidos y por esto, la conciencia sensorial accede al plano mental y puede reflejar, a nivel mental, las percepciones de buddhi a través de la inteligencia. Es más allá del intelecto adonde irá el buscador, donde encontrará el Conocimiento Último y la Consciencia revelará la Verdad sobre la Unidad de la cual somos parte. En este viaje él comprenderá el significado de la vida humana y será liberado de la esclavitud de los sentidos, conceptos, críticas y toda la carga del ego; un hombre libre puede darse cuenta de lo que él es.

En este camino hacia nosotros mismos, debemos estar atentos a la tendencia de la mente a estar constantemente preguntando ¿por qué?, ¿cómo?, al tratar de conocer causas y efectos, o lo que sería lo desconocido y lo conocido. La mente está atrapada allí y pierde la posibilidad de ir más allá de este juego mental por sí misma y develar la Verdad que está fuera del discurso mental, fuera de la dualidad de la mente. Si este mecanismo de la mente puede ser detenido, llega el silencio y la conciencia es capaz de descansar más allá del intelecto.

N. Sri Ram habla del estado de negación pura de la mente, cuando se refiere a esa condición de receptividad y atención pura que permite acceder a lo "nuevo", al todo, a la Verdad.

Sri Ram dice:

Es solamente en un estado negativo puro, sin ninguna división... cuando la consciencia está completamente despierta, que está alerta y receptiva al máximo; porque entonces toda la energía esta en la recepción y la conciencia está en completa relación con el objeto de su atención. Tal estado de mente y corazón está abierto a lo real, a la verdad. 

Y debemos preguntarnos si estamos viviendo como una mente o como una consciencia, a nivel mental o en un estado de atención pura, de consciencia, de consciencia plena o atención plena. ¿Podemos vivir como consciencia a través del cuerpo y la mente?

Acerca de ânanda (Bienaventuranza) la Advaita Bodha Dipika dice:"Ya que es el objeto de la Suprema Alegría, o más bien, la Suprema Alegría misma, el Ser es Bienaventuranza."

Ânanda puede entenderse como la expresión de la existencia consciente. En la búsqueda de este estado de plena felicidad o gozo, el hombre centra inicialmente sus esfuerzos en alcanzar los objetos externos o internos que él piensa que pueden proporcionarle este estado... Esta felicidad hedonista no puede hacer que el individuo alcance la plenitud que inconscientemente necesita. Más y más objetos se obtienen o evitan, pero la insatisfacción interna es mayor. Cuando se da cuenta de que ha estado buscando en el lugar equivocado y en lo que no puede darle la verdadera y permanente felicidad, dirige su búsqueda hacia su yo interno y comienza a buscar esa felicidad que es permanente y real.

Radha Burnier pregunta: "Puesto que nuestra naturaleza es ânanda, ese nivel más profundo de dicha que es gozo, ¿por qué renunciamos a él?"

Al explorar esta tendencia, propone que intentemos vivir un tiempo sin la idea de "Quiero; soy una persona necesitada". Ella continúa:

Dejemos la idea y seamos nosotros, en vez de desear. Puede ser difícil al principio, porque tenemos el hábito de pensar en nosotros mismos como si necesitáramos llegar a algún lado, disfrutar de algo y ser alguien. Cuanto más intentamos disfrutar, e imaginamos que necesitamos entretenimiento y emoción, menos somos nosotros mismos… Si meditamos y vemos con cierta profundidad que todo deseo es inútil, que conduce a la inquietud, la infelicidad y la frustración, muy pronto hay una sensación de calma. La mente se vuelve más clara y luminosa, y una felicidad serena llena el corazón.

Cuando el buscador reside en su ser, su corazón, asiento de buddhi, y su mente son trascendidos, se fusionan con Brahman. Como Sankarâchârya dice: "La imagen en el corazón y el reflejo de buddhi se vuelven uno en la consciencia universal."

En La Doctrina Secreta, H. P. Blavatsky nos da inspiración para buscar, cuando dice:

El Maestro pregunta al discípulo:

     “Levanta tu cabeza, ¡oh Lanú!; ¿ves una o innumerables luces encima de ti, ardiendo en el cielo obscuro de la medianoche?”

     Yo percibo una Llama, ¡oh Gurudeva!; veo innumerables y no separadas centellas que en ella brillan”.

     “Dices bien. Y ahora mira en torno de ti, y en ti mismo. Aquella luz que arde dentro de ti, ¿la sientes de alguna manera diferente de la luz que brilla en tus hermanos los hombres?”

     “No es en modo alguno diferente, aunque el prisionero es mantenido en cautiverio por el Karma, y aunque sus vestiduras exteriores engañan al ignorante al decir: “Tu alma y Mi Alma”.

 

 

 

No tengo más compañero que el Amor, ni principio, ni fin, ni amanecer. El Alma llama desde dentro de mí: "Tú, ignorante del camino del Amor, libérame".

Rumi

 

 

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