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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 01 -  Octubre 2017 (en Castellano)

 
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Los Maestros, sobre Sí Mismos

 

Pedro Oliveira

Coordinador de Educación en la Sección Australiana de la ST, ex Secretario Internacional, y

luego, Director de la Editorial en Adyar

 

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Hacia el final de su vida Madame H. P. Blavatsky lamentó haber traído a la atención del mundo la existencia de Adeptos perfectos, los Mahatmas, a los que también se refirió como Maestros de Sabiduría. La fuente principal de su arrepentimiento era que algunas personas estaban utilizando mal el concepto de esa noble realidad para avanzar en sus propios fines mezquinos y personales.

Un rápido avance al siglo XXI y veremos muchos grupos e individuos que presentaron muchas afirmaciones, incluida la de ser el portavoz de los Maestros, dieron su nueva "enseñanza" al mundo e invariablemente no mencionaron a la Sociedad Teosófica, por considerarla un cuerpo obsoleto en un mundo de comunicaciones "espirituales" rápidas. Los mensajes de tales "Maestros" parecen adecuarse a lo que la gente quiere escuchar.

En su artículo sobre "Progreso espiritual" HPB presentó su punto de vista sobre la naturaleza del Adepto:

Se nos dice que el verdadero Adepto, el individuo desarrollado, debe invariablemente, convertirse en tal, es imposible hacerlo. El proceso es por lo tanto, de crecimiento a través de la evolución, y esto debe necesariamente implicar cierta medida de dolor. La causa principal del dolor yace en nuestro perpetuo afán de buscar lo permanente en lo transitorio, y no sólo buscar, sino además, actuar como si ya hubiésemos hallado lo inmutable en un mundo donde lo único seguro que podemos afirmar es el cambio constante, y siempre, cuando pensamos que tenemos en nuestras manos lo permanente, sobreviene el cambio y el resultado es el dolor. (H. P. Blavatsky Collected Writings, Vol. 6)

Uno de los Maestros afirmó que "el adepto es la rara eflorescencia de una generación de investigadores; y para convertirse en uno, debe obedecer al impulso interno de su alma, independientemente de las prudentes consideraciones de la ciencia mundana o de la sagacidad.” Esto parece indicar cuán pocos son en comparación con la población en general, incluso entre investigadores serios. El pasaje de HPB también revela que alcanzar el Adeptado es la tarea más difícil que cualquier ser humano puede lograr, la principal dificultad es obtener una realización clara, inequívoca y completa de la distinción entre lo permanente y lo transitorio, dentro de la conciencia humana.

La literatura teosófica ha producido dos grupos únicos de documentos que contienen, en sus propias palabras, percepciones de los Maestros sobre el trabajo de la ST, sobre la naturaleza humana, así como sobre quiénes son y qué tipo de trabajo hacen. Son Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett (CM) y Cartas de los Maestros de Sabiduría (CMS). Aunque algunos de los comentarios en ellos pertenecen al contexto histórico de fines del siglo XIX, que incluye en ese momento el trabajo de la ST y de sus miembros, hay mucho que es de valor perenne para los aspirantes espirituales que enfrentan los desafíos inherentes en el sendero hacia el Auto-Conocimiento.

Como veremos, las comunicaciones de los Maestros son directas, inflexibles, y enfrentan motivos y actitudes egoístas, al tiempo que ofrecen esperanza de progreso para aquellos que son sinceros y que se atreven a vivir no para sí mismos.

Antes bien, perezca la S.T. con sus infortunados fundadores, antes que permitirle que se vuelva una simple academia de magia, un instituto de ocultismo. Que nosotros, devotos servidores de este espíritu encarnado, de abnegación absoluta, de filantropía, de divina bondad como de todas las más altas virtudes accesibles a este triste mundo; que nosotros, servidores del hombre por excelencia, Gautama Buddha, permitamos a la S.T. representar la personificación del egoísmo, y dar refugio a algunos hombres que no dedican ningún pensamiento a la multitud, he aquí, hermanos míos, una rara idea. (CMS, Carta. 1, 1° Serie, Carta del Mahachohan).

Las cartas de los Maestros demuestran que los dos Maestros que respaldaron la formación de la ST., los maestros M y KH, así como el Mahachohan, que era su Maestro, eran budistas, y para ellos la sabiduría y la compasión eran valores primordiales. Por esta razón, no querían ver la ST transformada en una academia de magia para la exhibición de fenómenos ocultos.

El Mahatma Kuthumi puede, por supuesto, como un Adepto independiente, en su capacidad privada, escribir a quien él elija, si encuentra los medios para hacerlo sin infringir la buena Ley Secreta. Pero nunca consentirá en apartarse de la Ley aunque sea para la satisfacción de aquellos que han sido para él los más devotos. (CMS, Carta 3, 1° Serie).

La cita precedente es parte de una comunicación de los Maestros a los miembros de la Rama de Londres de la ST en 1884. En ese momento, había una división en la Rama entre aquellos miembros que deseaban estudiar el Budismo Esotérico y aquellos que preferían el Cristianismo Esotérico. Hay muchas instancias en las cartas de los Maestros en las que se hace referencia a su adhesión a sus Leyes, los principios eternos que han guiado a la Hermandad de Adeptos durante siglos.

Pero recuerden: nosotros no somos escribas o empleados públicos, con tiempo para escribir sin cesar, notas o respuestas a corresponsales individuales sobre cada asunto personal insignificante, que ellos mismos podrían responder por sí mismos. (CMS, Carta 4, 1°serie).

Los adeptos han mencionado en sus comunicaciones que son personas muy ocupadas, que su atención está dedicada constantemente a su tarea principal de ayudar al mundo y facilitar las condiciones en que la conciencia humana pueda ser elevada a un nivel superior de percepción y comprensión. No participan en "cada asunto personal insignificante".

¿Creéis que la verdad os ha sido enseñada para vuestro exclusivo provecho? ¿Que hemos roto nuestro silencio secular en provecho de un puñado de soñadores? (CMS, Carta 4, 1°serie).

En Londres, cuando algunos miembros recibieron un par de comunicaciones de los Maestros, es posible que algunos pensaran que los Maestros les estaban prestando una atención total, a nivel personal. La cita mencionada ordena las cosas correctamente y revela que durante muchos siglos la Hermandad de Adeptos guardó silencio, lo que indica que los Maestros no necesariamente quieren darse a conocer al mundo.

Nuestra causa necesita misioneros, devotos, agentes, y tal vez, incluso mártires. Pero ella no le puede exigir estos papeles a nadie.  (CMS, Carta. 7, Primera Serie)

Este pasaje se produce en una carta a C. W. Leadbeater en 1884. ¿Cuál es su causa? Examinando las cartas, no es difícil de averiguar: “una regeneración práctica de la Fraternidad Universal”, una humanidad regenerada espiritualmente. Pero la suya no es una cruzada ideológica, un ejercicio de persuasión política. Los buscadores individuales deben ver la urgencia de esto y ofrecerse a ayudar porque los Maestros no están aquí para convencer a nadie.

En vez de dudar, dad gracias al cielo, si en vuestro pecho late un corazón patriota, de que queden en India algunos «Hermanos» para velar por sus intereses y protegerla en la hora del peligro, ya que, en su egoísmo creciente, ninguno de sus hijos parece recordar nunca que tiene una Madre degradada, cda, pisoteada por todos, conquistadores y vencidos, pero, sin embargo, una MADRE.  (CMS, Carta 15, 1° Serie)

 

En sus cartas, los Maestros muestran preocupación y afecto por India, tierra de rishis y avatares. Annie Besant derivó su inspiración para su trabajo político en India de la visión de los Adeptos para esa gran tierra. Y, sin embargo, el Mahatma no rehúye denunciar la degradación de la India.

 

Me acerqué a usted no solamente por mi propio impulso y deseo, sino también por orden del MahaChohan, a cuyos ojos se despliega el porvenir como un libro abierto. (CMS, C.16, 1° Serie)

En diferentes pasajes de sus cartas, los Maestros dejan en claro que no trabajan solos y que responden a los miembros más antiguos de la Hermandad Oculta, el principal de ellos es el Mahachohan. Fue él quien transmitió sus ideas sobre el trabajo realizado por la ST, al Maestro KH en 1881, que luego se envió al Sr. Sinnett. Ese documento ha sido considerado, desde su recepción, como la Carta Magna de la ST.

Aquellos a quienes nuestra actitud respecto a la Rama de Londres les ha molestado e intrigado, comprenderán mejor la necesidad, cuando conozcan mejor el arte, muy ignorado, de educir las capacidades y disposiciones ocultas de los principiantes en el estudio oculto.

(CMS, C.18, 1° Serie)

Aquellos que han tenido alguna experiencia en el trabajo internacional de la ST darán fe del hecho de que, invariablemente, una participación más profunda en el trabajo de la Sociedad trae consigo alguna forma de auto-confrontación en la que las tendencias latentes se convierten en rasgos activos del carácter. Cuando este proceso no se comprende, es fácil permitirse culpar o menospreciar a otros, sino algo peor. Se ha sugerido que es el poder espiritual presente en la ST, que está dedicado a la Verdad y la Fraternidad, que tiende a acelerar el proceso de auto-confrontación que desnuda el contenido de la psique de la persona.

Uno de los efectos s valiosos de la misión de Upasika es impulsar a los hombres a estudiarse a ellos mismos y destruir en ellos la servilidad ciega hacia las personas. (CMS, C.19,Serie)

Madame Blavatsky era una maestra no convencional. Ella no tenía respeto por el barniz superficial al que la sociedad en general le da tanta importancia, ya que era implacablemente franca y veraz. Estar cerca de ella era una prueba en sí misma. Y fue elegida por los Maestros para comenzar en el mundo un nuevo ciclo de investigación y diseminación oculta de la eterna Sabiduría-Tradición.  

Ah! Si vuestros ojos se abrieran, podrían descubrir, encerrada en el esfuerzo de la hora presente, una perspectiva de bendiciones potenciales para vosotros mismos y para la humanidad, que inflamaría vuestras almas de alegría y de celo. Esforzaos por alcanzar la Luz, vosotros todos, bravos guerreros de la verdad, sin dejar el egoísmo penetrar en vuestras filas, porque solo es el (in)egoísmo, el que abre bien grandes las puertas y las ventanas del tabernáculo interior, pero no las vuelve a cerrar. (CMS, C. 20, 1° Serie)

A lo largo de sus cartas, encontramos recordatorios profundos, y advertencias sobre la necesidad de carencia de egoísmo en el trabajo teosófico. Si uno permite que los motivos egoístas dominen nuestros esfuerzos, esto traerá necesariamente confusión en el trabajo de la Sociedad, así como también dañará las propias oportunidades de profundizar en la vida espiritual. Los Maestros son la encarnación misma de la vida altruista, que se dedica a la elevación de la humanidad, y ofrecen su ayuda para todos aquellos que están listos para recibirla.

Tienes mucho que desaprender. (CMS, C. 20, 1° Serie)

En una oración corta y simple, el Maestro le comunicó al discípulo aspirante no solo la realidad del condicionamiento sino también la naturaleza de su trabajo. Solo la conciencia de las enfermedades causadas por una visión egocéntrica del mundo puede ayudarnos a superar nuestro antiguo condicionamiento.

 

Podéis arrancaros del fango o deslizaros de nuevo en los abismos de vicio y de miseria que vuestra imaginación hoy no quiere concebir...

Acordaos...que estáis en presencia de vuestro Atma, que es vuestro juez; no más sonrisas, mentiras o sofismas que pueden engañarle. Hasta ahora no habéis tenido de s que pedazos de papel y vos no me conocíais. Ahora me conocéis mejor porque soy yo quien os acusa en presencia de vuestra conciencia despierta.

                                                                     (CMS, C. 24, 1°Serie)

Las enseñanzas de la Teosofía ponen ante nosotros una verdad recta y directa: somos los arquitectos de nuestro propio destino, nuestras acciones determinan nuestra propia felicidad o miseria. En esta carta el Maestro muestra que es la propia conciencia esencial del discípulo, su Âtma, quien es su juez. No hay escapatoria de esa verdad fundamental. Al hacerlo, el Maestro ayudó al discípulo a enfrentar sus, y nuestros, propios fracasos.

Qué pocos son los que pueden saber algo acerca de nosotros. . . . Nunca tratamos de someternos a nosotros mismos a la voluntad de otro. En momentos favorables, liberamos influencias elevadoras que afectan a varias personas de diversas maneras. (CMS, C.59,Serie)

Con frecuencia se ha hecho la pregunta: ¿por qué los Maestros no se están comunicando nuevamente con las personas, o escribiendo cartas? ¡El que pregunta parece ignorar el hecho de que su propia pregunta implica que saben lo que los Maestros deberían hacer! La mente ordinaria es incapaz de comprender qué es el verdadero anonimato espiritual. La profunda sabiduría de los Maestros en este sentido también arroja luz sobre los llamados gurús y maestros contemporáneos que tienden a comercializar su mensaje y su imagen, por todas partes.

De los tres Objetivos, solo se atiende al segundo, pero ya no es ni una fraternidad ni un cuerpo sobre cuya superficie nace el Espíritu desde más allá de la Gran Cordillera.

(CMS, C. 60, Serie)

Esta cita es parte de una comunicación del Maestro KH a HPB en 1888 y llama la atención sobre las dificultades que la Sociedad enfrentaba en ese momento. En primer lugar, la falta de fraternidad entre varios de sus miembros, que le impedían el cumplimiento de sus trabajos; segundo, y derivado del primero, la falta de armonía y unidad de propósito entre varios miembros hacía imposible que la influencia de los Maestros fuera atraída hacia la ST. Fue esta situación la que llevó a HPB a formar un grupo de estudiantes esotéricos en Londres a fines de ese mismo año.

¡Tontos son los corazones que dudan de nuestra existencia! o de los poderes que nuestra comunidad posee por edades y edades. (CMS, C. 76, segunda serie)

Como explicó HPB en Ocultismo Practico, "todas las dudas provienen de la naturaleza inferior". Incluso hoy, a pesar de una considerable cantidad de evidencia histórica y documental, encontramos autores que afirman que los Maestros o Mahatmas fueron un invento de Madame Blavatsky. La segunda parte de la cita hace referencia a la naturaleza perenne de la Fraternidad de Adeptos, que ha estado con la humanidad por incontables eras y a veces se la conoce como Hermanos Mayores.

 

Los Maestros han declarado, varias veces, que no son ingratos - "La ingratitud no está entre nuestros vicios". El siguiente pasaje indica que cualquier esfuerzo sincero, aunque limitado, por parte del aspirante, no pasa desapercibido. Se puede formar un vínculo con su esfera de influencia y ese vínculo puede fortalecerse con el paso del tiempo y, a través de él, la inspiración, la pureza y la percepción pueden llegar a quienes las merecen, para el mayor beneficio del mundo y no para sus personalidades sin importancia. Le corresponde al aspirante vivir de tal manera que este vínculo se vuelva finalmente inquebrantable:

 

Sus esfuerzos, sus perplejidades y sus presentimientos son igualmente observados, mi fiel y buen amigo. En el imperecedero ARCHIVO de los Maestros usted los ha escrito todos. Allí están registrados cada uno de sus actos y de sus pensamientos pues aunque no sea un chela, como le dice a mi Hermano Morya, ni siquiera un "protégé" —según usted entiende la expresión— sin embargo, ha puesto los pies dentro del círculo de nuestro trabajo, ha cruzado usted la línea mística que separa su mundo del nuestro; y ahora, tanto que usted persevere como no; tanto que más adelante aparezcamos ante sus ojos como los seres vivientes más reales, o que nos desvanezcamos de su mente como tantos sueños ficticios —tal vez como una espantosa pesadilla— usted es, virtualmente, DE LOS NUESTROS. Su Yo interno ha quedado reflejado en nuestro Akâshâ; su naturaleza es —la de usted, su esencia es la nuestra. (CM 45, edición cronológica 47).

 

 

 

 

Percibir que el sufrimiento y el mal no se encuentran ni en las circunstancias ni en la historia, sino en la mente humana y en la acción humana, de manera lógica se progresa hacia la investigación de la estructura y fuente del dolor y el mal en la psicología del hombre.

 

Radha Burnier,  El camino del autoconocimiento

 

 

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