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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 01 -  Octubre 2017 (en Castellano)
 

 
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Todos los caminos conducen a Roma:

El peregrinaje humano en la Vedanta

 

Dara Tatray

 

Antiguo miembro, Secretaria Nacional y ex Presidente de la Sección Australiana de la ST.

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Para comenzar, podríamos preguntar primero ¿qué es especialmente humano acerca del peregrinaje en el que estamos todos los seres vivos? ¿Qué hace que el proceso ubicuo del nacimiento, cambio, muerte y renacimiento, sea humano – a diferencia del arbóreo, espiritual o bovino? ¿Cuán diferente es el peregrinaje humano del peregrinaje bovino?

 

Parece haber algo de consenso en que lo que hace diferente nuestro peregrinaje particular a través de la vida, de la de cualquier otro ser vivo, es nuestra capacidad única de auto-reflexión, auto-consciencia, auto-indagación y finalmente, la capacidad para la iluminación y empatía con toda la vida. Sin entrar en un debate sobre las notables capacidades de otros seres vivos – su inteligencia, compasión, ingenio – por ahora, digamos solamente, por el bien de la argumentación, que el ser humano está programado para la introspección. Somos seres conscientes concebidos para conocernos de manera que otras criaturas no pueden, aun cuando  ellas también son seres conscientes, capaces de pensamiento racional y de compasión o empatía. Entonces, si ya hemos llegado, surge la pregunta;  ¿hemos pulsado ese botón, hemos encendido la luz? ¿Hemos comenzado a explorar lo que significa la autoconsciencia?

 

Posiblemente cada religión, fundamentalmente, trata de llevar al ser humano  desde un estado en el cual ha sido programado para algo, al estado en el cual ese algo ha sido realizado: desde el meramente dar (prakriti) al merecido/creado/producido más allá/hecho perfecto (samskriti). Esta es quizás la doctrina más antigua de todas, de que la condición común del ser humano no es el estado final; que tenemos en nosotros un yo más profundo, y acceso a un  estado superior de consciencia, del cual somos generalmente inconscientes. Este es quizás el peregrinaje en que todos estamos, o el peregrinaje hacia lo que esencialmente somos, o a lo que como seres humanos estamos destinados a ser. Y en ese caso, todos los caminos nos conducirán allí, finalmente, siguiendo una trayectoria que se podría llamar evolución espiritual. Aunque inevitablemente, puede ser, sin embargo, que nadie complete el viaje sin hacer el esfuerzo.

 

Religión al nivel esotérico

Probablemente no tenga que convencer a ningún lector de esta publicación de que hay una gran diferencia entre religión a nivel exotérico y religión esotérica. Cada una de las religiones reveladas, incluyendo a las llamadas Hinduismo, Budismo, Judaísmo, Cristianismo, Islamismo, etc. enseñan que hay un ser superior o un estado superior en la cúspide de la vida hacia la cual nos esforzamos, o a la que nos esforzamos en seguir; pero muy probablemente disentirán unas de otras en cuanto a lo que llamamos esa condición inefable. Dios, lo Uno, Unidad, Vacío, Consciencia Pura Sin Contenido, Alá; entre el Cristianismo, Islamismo, Judaísmo y Budismo hay mucho desacuerdo sobre estos términos y la naturaleza de los estados que indican. Pero hay mucho menos desacuerdo entre las variadas religiones a nivel esotérico, digamos Taoísmo, Zen, Vedanta, Cábala, Sufismo, Cristianismo místico, quizás porque aquí estamos tratando principalmente con metafísica. Creencias, dogmas, observancias y apariencias se vuelven mucho menos importantes a medida que nos acercamos a la cima del esfuerzo religioso o espiritual, por cualquiera sea el nombre que pueda ser conocido.

 

Quizás podríamos decir que la religión a nivel exotérico tiene que ver con la forma, dogma, creencia, apariencia, observancias; mientras que la religión a nivel esotérico o metafísico, trata primordialmente con la relación vivida por el ser humano con lo superior, ya sea Dios, Brahman, la totalidad; y es una relación establecida mayormente a través del medio de la vida consciente. De hecho, parece ser el caso, que el esoterismo, en cualquier cultura que surja, trata de un peregrinaje en el que se trasciende la forma; porque como Meister Eckhart lo expone tan bellamente, para obtener la nuez debes romper la cáscara.

 

El peregrinaje humano en la Vedanta

La Vedanta es una tradición en la cual la cáscara ya ha sido rota, porque es pura metafísica, nada más, y ha dejado atrás todos los otros aspectos de los Vedas, los rituales y las reglas, y ha retenido solamente la esencia metafísica. Desde el punto de vista de un practicante, la Vedanta entra en escena cuando una persona ya ha despertado al hecho de que no está realmente despierta, que hay algo que falta fundamentalmente. Ese es el primer paso, y posiblemente también el último. Sin duda, se podría decir lo mismo de algunas formas de Budismo.

 

En la Vedanta, una manera de mirar el peregrinaje, es tomar como guía el santi mantra del Brhadaranyaka Upanishad: Desde lo irreal condúceme a lo Real; de la oscuridad condúceme a la Luz; de la muerte condúceme a la Inmortalidad. El peregrinaje, en la Vedanta, se resume eficientemente aquí: es desde lo irreal a lo Real, de la oscuridad a la Luz, de la muerte a la Inmortalidad. Esto, probablemente no es como generalmente se concibe el santi mantra, como un mapa del territorio, pero ciertamente puede ser tomado de esta manera. Entonces, por supuesto, tan pronto como usted ve el camino adelante, o la naturaleza de la meta, puede querer saber exactamente cómo llegar ahí. ¿Cómo voy de lo irreal a lo Real, cómo voy de la oscuridad a la Luz? Este es el tema de muchos sino de todos los Upanishads, que tratan la condición humana como un potencial infinito, aún a ser realizado. Estamos por lo tanto programados para la auto-reflexión pero no hemos llegado muy lejos en ese camino.

 

¿Quién piensas que eres?

Esta es una pregunta favorita que muestra la genealogía, a la cual la Vedanta daría una respuesta significativamente mayor. Quiénes pensamos que somos, es el conjunto cuerpo/mente, con su linaje, sus presentes gustos y aversiones, sus ambiciones, su familia inmediata y círculo de amigos, incluso sus posesiones materiales. Esto es ampliamente lo que pensamos que somos. Somos aquello con lo que nos identificamos y a lo que estamos apegados. Inclusive nuestros muebles nos dan parte de nuestra identidad (bastante extraño); el color de la pintura en nuestras paredes. Sin embargo, quienes realmente somos, en la Vedanta y en Teosofía, es atma. Atma es el Yo de cada uno, el contenido, la esencia, el ser esencial. Al igual que la arcilla es el atma de la vasija y el agua es el atma de las olas, el Yo es de lo que usted y yo estamos hechos.

 

Tan fundamental es esta enseñanza para la Vedanta que a menudo ha sido resumida en solo una frase bien conocida: Tú no eres el cuerpo ni la mente – fin de la historia. Esto no sería tan significativo si no fuera por el hecho de que todos nuestros problemas están ubicados y giran alrededor del cuerpo y de la mente (podría decir, la mente inferior); y todas las soluciones están centradas en el Yo o atman. Dada la posible teoría de la recompensa, la teoría de que cada uno de nosotros tiene acceso a una fuente (la fuente) de ilimitada felicidad e inteligencia pura, se presta a una investigación, y no sólo por la llamada gente religiosa o renunciantes. De acuerdo a la Vedanta, todos podríamos hacerlo con una considerable dosis de renunciación a la ignorancia.

 

Al escuchar algunas conferencias del Swami Paramarthananda sobre el texto conocido como Atmabodha http:// hinduonline.co/ Audio Library/Discources/CommentaryOnAtmaBodha Paramarthananda.html, descubrí que entretejidas en la palabra atma hay cuatro corrientes de significado, desde cuatro diferentes raíces. Ellas son:

 

1.    Permear (ap)

2.    Resolver (ada)

3.    Experimentar (ad)

4.    Aquello que existe siempre (at)

 

Así atma, el Yo de todos, permea todas las cosas; atma es eso en lo cual se resuelven todas las cosas al final de un ciclo o una vida, atma es el real experimentador y testigo de todo lo que sucede, y atma es eso que siempre es. El Swami Paramarthananda se refirió a la muy usada expresión: un pocillo es creado y la arcilla es; antes de la creación del pocillo, la arcilla era; el pocillo aparece y desaparece, mientras que la arcilla permanece; al igual que el atma es esa esencia que existe, sea que el mundo vaya o venga; sea que nuestros pensamientos vengan o vayan. El mundo fenoménico, como nuestros pensamientos, oculta la realidad subyacente, el siempre presente Yo de todos.

 

Si tomamos un poco más allá la idea de atma como la resolución, bien podría ser que no solamente es atma la causa final y substancia fundamental en la cual, finalmente, todas las cosas se resuelven, sino que es ese mismo Yo interno que solo puede resolver finalmente todos nuestros problemas difíciles. Dado que la causa del conflicto es el sentido de separación y todo lo que lleva consigo, es muy probable que en ausencia de algún grado de Auto-realización, no sería posible resolver ningún conflicto en el cual esté implicado el yo separado. ¿Se pueden solucionar los conflictos en el nivel en que fueron creados, es decir, en el nivel cuerpo/mente? Creo que no. Los conflictos, problemas, calentamiento global, guerras, quizás seguirán y seguirán hasta que nos elevemos al nivel de esta consciencia superior, la inteligencia y dicha de la consciencia pura que es el Yo real de cada uno.

 

¿Por qué hay un problema?

Como el atma es el Yo de cada uno, y como es consciencia pura, inteligencia y dicha, ¿cuál es el problema? ¿Por qué cada uno, no es ya feliz? La simple respuesta a esto es que no somos conscientes del Yo de cada uno, estamos conscientes solamente de nuestros propios pensamientos, sentimientos y sensaciones. El Katha Upanishad señala a algo así como una falla diseñada en nuestra constitución (solo bromeo), donde dice: “No hay que buscar el Yo a través de los sentidos. Los sentidos han sido creados para abrirse hacia afuera. Por lo tanto uno mira hacia afuera y no dentro de uno mismo”. Entonces, mientras el Yo que realmente somos está presente en todas partes y todo el tiempo, sea que estemos despiertos, dormidos o en un sueño profundo sin ensueños, no está ciertamente de una manera que sea inmediatamente obvia para nosotros. Tenemos que entrenar la visión interna para ver el Yo. Necesitamos aprender lo que es “mirar hacia adentro”. Para comprender por qué esto es tan difícil, es necesario comprender avidya, la que, explicada por los Yoga Sutras de Patanjali, es la causa de toda desdicha en la vida. Desgraciadamente para nosotros, avidya es también la causa de nuestros placeres efímeros, así es que se necesita mucha madurez espiritual para superarla. Probablemente a todos nosotros nos gustaría estar libres del dolor, pero pocos desean estar libres del placer.

 

Puede que no sea obvio que avidya sea el equivalente humano o personal de maya, el poder cósmico de la creación. La palabra maya a menudo se traduce simple e incompletamente como ilusión, que es solo un significado de esta palabra. Sin embargo, maya también es el poder creativo primordial del universo. No es tan malo. Si Maya significara ilusión en todo contexto, entonces las personas probablemente no llamarían a sus hijas Maya! Eso sería como nombrar a su hija Equivocación o Error. Maya sin embargo no es una equivocación cósmica, es el poder cósmico que proyecta el mundo a través de vikshepasakti y avaranasakti: proyección o superposición y, velo u ocultamiento. Además de las cuatro grandes máximas de la Vedanta, que hablan de la naturaleza no dual de atman y Brahman, esta es probablemente la enseñanza más importante. El mundo material, que no es sino un fragmento (una medida) de la totalidad, es proyectado o superpuesto en el Uno eterno, al mismo tiempo velándolo u ocultándolo.  Sin esta proyección de lo temporal que también al mismo tiempo oculta lo eterno, no habría mundo, ni creación, ni manifestación.

 

La realidad última es como un plano ilimitado sobre el cual o en el cual no tiene lugar ningún movimiento o acción, solo Es; un principio eterno inmutable, independiente y, no implicado. Esa es la primera proposición fundamental de La Doctrina Secreta. Pero contiene dentro de sí el poder (y la tendencia) a proyectar el mundo transitorio, en un patrón cíclico y rítmico. El mundo transitorio, al haber sido proyectado de la totalidad (el significado de “existencia” es: dar un paso fuera del total), está entonces superpuesto en la totalidad, ocultando al Uno sin segundo, el Uno sin vehículos o cuerpos. La proyección a partir de la totalidad, oculta la totalidad, y la hace  parecer como si no hubiera nada excepto lo que está proyectado, los fragmentos, las partes. Por varias razones, tenemos que entrenarnos arduamente para ver detrás de ese velo.

 

Exactamente el mismo proceso ocurre en el microcosmo del ser humano. Proyección o superposición y velar u ocultar son los poderes gemelos (y defectos) de avidya o ignorancia. No es difícil ver que cada pensamiento proyecta una opinión, velando al mismo tiempo lo que se intenta describir. No solamente  oculta lo que intenta revelar o explicar, sino que cada pensamiento trabaja todo el tiempo en apoyar el yo finito: es decir, en su modo fallido, conocido como “mi sistema”, una tendencia auto-referente permanente, siempre que la mente o cerebro no esté comprometido de otra manera. Como enseñan los Yoga Sutras de Patanjali: ignorancia, yoidad, atracciones y repulsiones hacia los objetos de los sentidos y el apego a la vida, en esta forma están entretejidos en la tela de cada pensamiento. Cada simple pensamiento, como su trasfondo no reconocido, superpone su condicionamiento sobre lo que es, sobre lo Real. Cuando el pensamiento no se interpone, cuando no hay modificaciones de la mente, hay solamente consciencia pura, solo visión pura no dual que también es dicha. Morando en ese estado, que es nuestra naturaleza fundamental, hay liberación. Cada  pequeña  experiencia de este estado se sentirá muy liberadora.

 

¿Qué hay acerca de la ignorancia existencial?

¿Qué significa volverse hacia dentro? Descubrirlo es el comienzo del Auto-conocimiento real, de la Auto-observación, que distingue al ser humano de otros seres sensibles,  pero somos muy inexpertos.

 

A causa de la ignorancia, avidya, que consiste en proyectar y velar, el Yo parece ser finito, incompleto, limitado. Debido a la ignorancia, no se conoce todo el Yo. Al ignorar el Yo total, que no carece de nada, siempre tendré un sentido de carencia. Siempre echo de menos algo en la vida. Echo de menos a la gente, lugares, cosas. Esta es una señal de apurnata: deficiencia. ¿Qué se puede hacer acerca de esto? Primero las malas noticias (como transmitidas por el Swami Paramarthananda). No podemos hacer nada respecto a estar incompletos. “Algo incompleto por un proceso de cambio, puede solamente llegar a ser otro incompleto”. Este es un gran refrán. Entonces el problema para ser insoluble. La buena noticia es que el sentido de carencia, el sentimiento de deficiencia solamente se debe a mi ignorancia del Yo completo. No se debe a una ausencia del Yo completo. Por lo tanto, no hay necesidad de cambiar nada, excepto mi falta de consciencia.

 

Cuando se destruye la ignorancia por Ver, por la Realización, entonces el Yo se revela a sí mismo por sí mismo, así como el sol lo hace cuando se dispersan las nubes.

 

“Es solamente a causa de la ignorancia que el Yo parece ser finito. Cuando se destruye la ignorancia, el Yo, que no admite ninguna multiplicidad en absoluto, verdaderamente se revela a Si Mismo por Sí Mismo, como el sol cuando se aparta la nube (Atmabodha, sloka 4)”.

 

La nube en esta metáfora es el pensamiento. El sentimiento de que yo estoy limitado, ciertamente, cualquier cosa que surja del “yo soy”, es un error o una ilusión causada por la superposición del pensamiento, que es el más grande poder creativo que poseemos y el mayor obstáculo. Cuando no proyectamos, como por ejemplo en el estado de la mente quieta, de citta-vrtti-nirodha, la mente solo  refleja la verdad de lo que es. Pensar, por lo tanto, es lo opuesto al Ser, y lo opuesto a la inteligencia. Hemos sido condicionados a creer que el pensamiento produce inteligencia, mientras que de hecho es lo opuesto: el pensamiento vela la inteligencia, y al mismo tiempo se disfraza como inteligencia.

 

Sin despertar a nuestro Yo completo, a nuestros seres reales, podemos solamente decir que somos seres mínimamente auto-conscientes. La Auto-consciencia puede ser lo que nos aparta como seres humanos, pero la capacidad de mirar profundamente al interior, ver al Observador, elevar nuestra conciencia al nivel de la consciencia no es un don, debe ser ganado o desvelado. Este es el mayor poder latente en el ser humano y creo que es adecuado decir que como especie no hemos comenzado aún a explorarlo.

 

 

 

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