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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 139 - Número 01 -  Octubre 2017 (en Castellano)

 
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    Vida espiritual y percepción – parte II

 

 Iqbal K. Taimni

 

 En los Yoga-Sutras de Patanjali, este poder de percepción se llama Viveka Khyati, que significa el poder o facultad de discriminación entre lo real y lo irreal o, en otras palabras, ver lo Real en lo irreal o devenir consciente de lo Real en lo irreal. Porque el propósito del Yoga es devenir conscientes de esa Realidad de la cual todo el Universo se deriva y ser así capaz para ver toda la manifestación como una expresión de esa Realidad. Sólo esto puede liberar al Yogui de las ilusiones, limitaciones y miserias de la vida. El propósito real del Samâdhi, la técnica esencial del Yoga, es en verdad desarrollar este penetrante poder de percepción, paso a paso, hasta que el Yogui está en condiciones de ver a través de todos los estados intervinientes de la mente y percibir la Realidad que subyace más allá y también dentro de ellos.

Si el desarrollo del poder penetrante de percepción es la técnica esencial del Jñana Yoga, entonces ésta es una parte integral y mayor de la técnica Yóguica esbozada en los Yoga Sutras de Patanjali. Muchos estudiantes pueden ver fácilmente los elementos esenciales de otros sistemas de Yoga en el sistema integrado de Patanjali, pero en cierto modo dejan de percibir el papel que el Jñana Yoga juega en este sistema. Un examen cuidadoso del sistema de Patanjali, a la luz de  lo dicho antes acerca del Jñana Yoga, mostraría que éste subyace a todo el sistema de Patanjali, y desde un punto de vista general, este último puede ser considerado como una técnica elaborada de Jñana Yoga, ya que el acento en el sistema de Patanjali está en ganar conocimiento directo, culminando con el logro del conocimiento de la Realidad, que es la fuente de todos los conocimientos. La realidad de la cuestión es que resulta imposible dividir los diferentes sistemas de Yoga en compartimientos rígidos. Todos pueden ser considerados como diferentes aspectos y técnicas de una filosofía comprensiva y métodos para realizar por experiencia directa la Realidad que subyace al universo como un Todo y es también la base última de cada conciencia humana individual.

 

Este poder de percepción se desarrolla no solamente por medio de Samâdhi y de todas las otras prácticas que preceden al Samâdhi, sino también por la intensa práctica del Vairagya, como se indica en el bien conocido aforismo de los Yoga Sutras (I-12):

 

ABHYASAVAIRAGYABHYAM TAN-NIRODHAH

 

Es por eso que en el Jñana Yoga, Vairagya y los diferentes métodos de desarrollo, juegan una parte tan importante. Las prácticas que desarrollan Vairagya no pueden ser definidas tan claramente como aquéllas que producen el logro del Samâdhi por la manipulación de la mente, pero son igualmente efectivas en producir ese estado de la mente que conduce al Samâdhi.

El hecho de que el Jñana Yoga está basado en el despliegue directo del poder de percepción, también deviene claro cuando examinamos las siete etapas en el desarrollo del conocimiento que se conocen como Sapta-Jñana-Bhûmica. Las primeras tres etapas de este progresivo despliegue de la conciencia, serán vistas como etapas en el desarrollo de Viveka, como es comprendido de ordinario por el hombre común, y las últimas cuatro etapas como las del desarrollo de Viveka Khyati, como lo definen los Yoga Sutras. Estas últimas cuatro etapas son alcanzadas por medio de técnicas como el Samâdhi, etc. que están más específicamente identificadas con el sendero del Yoga.

Si consideramos a Viveka como el poder de percepción espiritual en lugar de la capacidad de discriminar entre lo Real y lo irreal, será tal vez más fácil para el estudiante común comprender su naturaleza y papel en el sendero del Auto-desarrollo. Porque Viveka o discriminación espiritual, en un análisis más agudo, es visto nada más que como la capacidad de percibir el significado más profundo y espiritual de las cosas con las cuales estamos familiarizados y a las cuales no percibimos en parte o en su totalidad debido a nuestra falta de sensibilidad. La totalidad del Universo manifestado, hasta los más bajos mundos fenoménicos en los cuales pasamos la vida, es una expresión de la Realidad Una, pero permanecemos completamente inconscientes de este hecho porque nuestros poderes perceptivos no están suficientemente aguzados para percibir esta Verdad de verdades. Cuando este poder o facultad comienza a manifestarse desde adentro, el mismo tedioso, monótono y aún malvado mundo empieza a mostrar una conformación más espiritual hasta que se transforma, en la última etapa, en la expresión y materialización de la Realidad Una, y es esta realización la que nos libera de  las ilusiones, tensiones y miserias de la existencia concreta.

Esta visión de Viveka nos permitirá también eliminar la separación que existe entre Viveka y Viveka Khyati en la mente de muchos estudiantes. Las consideran como dos facultades diferentes, mientras que en realidad ellas son meramente dos fases o aspectos de la misma facultad de percepción espiritual en las primeras y posteriores etapas de su desarrollo. El sendero del Yoga comienza con el ejercicio del Viveka común que permite al estudiante percibir la naturaleza ilusoria de la vida y metas mundanas y lo decide a elevarse por sobre esas ilusiones y limitaciones encontrando la Realidad que está escondida dentro de las capas más profundas de su propia conciencia. Viveka y su correlacionada Vairagya continúan jugando un papel siempre creciente y más profundo en su vida espiritual hasta que el Yogui alcanza el Dharma-Megha-Samâdhi a través de la práctica intensiva del Para-Vairagya y Para-Viveka y se mantiene en forma permanente en el mundo de la Realidad. Ha adquirido ahora la capacidad de estar plena y continuamente consciente de su naturaleza Divina.

Viveka pasa luego a Viveka Khyati y ésta florece en el estado de iluminación y Liberación. Desde un punto de vista se verá esto recorriendo el Sendero del Yoga, como una materia de desenvolvimiento del poder cada vez mayor de la percepción espiritual.

Este despertar de nuestros poderes perceptivos es una de las más maravillosas realidades de la vida espiritual. Todos tenemos alguna experiencia de este despertar en nuestra vida cotidiana. Leemos un libro de profundo pensamiento y no encontramos nada en él, olvidándolo completamente. Pasan años en los cuales progresamos mental y espiritualmente. Sucede que al tomar nuevamente el mismo libro lo encontramos lleno de profundo significado, del cual no tuvimos antes la menor sospecha. ¿Por qué?  ¿Ha cambiado algo?  -No!  Somos nosotros los que hemos cambiado en el intervalo o, más bien, nuestros poderes perceptivos se han desarrollado y es este hecho el que nos capacita para ver mucho más en el mismo libro.

Pero tales experiencias, si bien comunes, no son muy notables ni de mucha significación, porque están en el plano de nuestras experiencias ordinarias. Encontramos más sentido y significación en tales casos porque nuestra mente e intelecto se han expandido y desarrollado durante el intervalo y es este hecho el que nos permite ver más y más en las mismas cosas. Es solamente cuando entramos al dominio de las realidades internas de la vida espiritual que descubrimos la tremenda diferencia que hay cuando nuestros poderes perceptivos referentes a asuntos espirituales comienzan a despertar.

Esta clase de experiencias no es necesariamente muy placentera o agradable en las primeras etapas, porque el despertar de Viveka no solamente nos capacita para ver más profundo en las realidades de la vida espiritual que hasta ahora fueron materia de mero conocimiento intelectual, desprovisto de toda significación espiritual. Probablemente en el comienzo también desgarrará los velos de la ilusión, que rodean y dotan de atractivos a los objetos y metas mundanas ordinarios. Cuando esos velos caen de nuestros ojos, desaparece todo el placer que encontramos en ellos y el deleite que sentimos en su búsqueda, y puede parecer que nuestra vida se ha convertido en vacía y sin sentido.

Pero esta fase negativa del despertar espiritual, si podemos denominarla así, generalmente desaparece  luego de un tiempo, a menos de alarmarse y desequilibrarse y volver a sumergirse en la antigua vida y objetivos con mayor deleite, para ahogar nuestro incipiente Viveka deliberadamente. Si podemos resistir esta tendencia, comenzamos gradualmente a ver y sentir el aspecto positivo de las realidades espirituales que están escondidas en su pleno esplendor bajo las cosas comunes de la vida. Es cuando comenzamos a percibirlas, al menos en cierta medida, que comienza la verdadera vida espiritual. Hasta entonces es todo un juego de ideas, iluminadas tal vez parcialmente por la luz de la intuición.

A medida que esta percepción se profundiza y deviene más y más penetrante, la conciencia de las diferentes realidades espirituales o aspectos distintos de dichas realidades, toma un carácter dinámico y mejor definido. Y a medida que continúa nuestro progreso nos acercamos a tener un vislumbre de esa omnipenetrante Realidad que es la fuente a la vez que la sustancia del universo manifestado. Vemos la verdad última de nuestra existencia, al principio oscuramente, como antes, luego con más y más claridad, hasta que gradualmente el mundo entero de objetos se transforma en esa Realidad en la cual existen esencialmente y de la cual son expresiones variadas. De hecho, los objetos no desaparecen, pero son vistos como lo Real a la  luz de tal Realidad; pierden su significado como objetos separados y se funden en esa omni- abarcante y potencializadora experiencia que está más allá de nuestra presente comprensión e imaginación.

Como este concepto del estado último de Auto-realización es extremadamente sutil, detengámonos en él por el momento, para clarificar nuestras ideas. Para comprender este concepto, debemos recordar que la conciencia no es solamente el principio más sutil en la existencia, sino que tiene un carácter único con el cual no podemos encontrar ningún paralelo en nuestras experiencias ordinarias. Es esta sutileza y peculiaridad del carácter lo que capacita a la conciencia no solamente a penetrarlo todo, sino al mismo tiempo contener todo lo manifestado e inmanifestado dentro de ella. La idea de penetración que es asociada generalmente con la Realidad subyacente del universo, no representa plenamente la relación de esta Realidad con lo manifestado y lo inmanifestado. Porque cuando una cosa impregna a otra está aparte y diferente de ella. Pero esta Realidad no sólo impregna sino que también contiene todo en misma. Todo lo que existe, existe en esta Realidad y se deriva de ella. Impregna todo, sin duda, pero es también lo impregnado.

De esta relación de la Realidad Una con lo manifestado y lo inmanifestado, y teniendo presente el orden en el cual los diferentes principios fundamentales de la existencia se derivan de esta Realidad, podemos ver, al menos intelectualmente, lo que sucede cuando se despierta la percepción espiritual y aumenta progresivamente su poder de penetración. En la primera etapa, el mundo exterior de la percepción sensoria se disuelve en la mente. La mente entonces se disuelve en la conciencia. Esto nuevamente no significa que la mente desaparece. Significa que es vista como expresión de la conciencia. La conciencia entonces se disuelve en la Realidad en la cual todo está contenido. Ésta es la fase suprema del despertamiento de la percepción cuando todo es visto como contenido en la Realidad Una y como expresión de tal Realidad. Y sin embargo, en todos esos tremendos cambios que tienen lugar, ningún cambio en el contenido de la conciencia necesita ocurrir. Porque es su expresión, si todo es inherente a la conciencia y está siempre contenido en ella. Es solamente cuestión de una percepción más profunda o de ver las mismas cosas desde un nivel más profundo de la conciencia.

Lo que se ha señalado anteriormente debería hacer comprender al aspirante la importancia de hacer esfuerzos definidos para desarrollar el poder penetrante de percepción y de no permanecer satisfecho con sólo aumentar el depósito de ideas en su mente. Lo primero requiere lograr cambios drásticos en nuestra mente, corazón y actitudes por medio de una rigurosa auto-disciplina, mientras que todo lo necesario para aumentar nuestra dotación de ideas es leer libros y escuchar conferencias. El primer camino lleva finalmente a la Iluminación y liberación de las ilusiones y miserias de la vida, mientras que el segundo nos permite solamente tener la satisfacción de ensanchar nuestros horizontes mentales y ser considerados personas muy instruidas, posiblemente con ilusiones mayores y más insidiosas en la vida, como se señala en el Mantra 9 de la Ishavasy-Upanishad.

Muchos estudiantes no están acostumbrados al pensamiento profundo y no se sienten inclinados a emprender esta muy rigurosa tarea y frecuentemente se preguntan: “¿Cuál es la finalidad de profundizar en esos aspectos de la religión, la filosofía y la ciencia? La respuesta a esta pregunta es bastante clara y definida. Éste es el primer paso en nuestro esfuerzo para dejar de transitar superficialmente la vida y para sumergirnos en las realidades más profundas de la existencia. Debemos aprender en primer lugar a dirigirnos por lo menos a los aspectos más hondos del conocimiento intelectual antes que podamos triunfar en la penetración de las más profundas realidades de la vida espiritual.

 

 

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