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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 12 -  Septiembre 2017 (en Castellano)

 
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Vida espiritual y Percepción – parte I

 

 

Iqbal K. Taimni

 

 

La Divina Sabiduría que se designa como Brahma Vidya en el Hinduismo y Teosofía en el pensamiento Occidental, no es esencialmente un sistema de conceptos filosóficos y religiosos o aún una filosofía de vida, sino una Realidad viviente que puede ser percibida solamente cuando se cumplen ciertas condiciones en la mente y el corazón. Si, por lo tanto, deseamos saber qué es la Divina Sabiduría en su más íntima esencia, y realizar la Verdad Suprema que se trata de comunicar en las supremas doctrinas del Ocultismo, debemos traducir nuestras ideas espirituales en vida espiritual para lograr las condiciones requeridas de mente y corazón. La determinación de conocer esta Realidad directamente en la etapa final y de proveer gradualmente las necesarias condiciones para este propósito deben estar siempre presentes, y la adquisición de conocimiento intelectual de Teosofía debe ser subordinado al esfuerzo en esta dirección de la práctica del conocimiento intelectual. Sin un interés dinámico y serio esfuerzo para la transmutación de este conocimiento teórico en percepción real y experiencia concreta de las realidades de la vida espiritual, deviene superfluo en gran medida en relación a la misma naturaleza y propósito de este supremo y único conocimiento que se conoce como Brahma Vidya.

La Sociedad Teosófica o cualquier organización similar dedicada al estudio teórico y divulgación de las verdades de la vida espiritual pueden, en el mejor de los casos, ser consideradas como la parte externa del Templo de la Divina Sabiduría. Pero sin un número considerable de estudiantes y aspirantes dedicados seriamente a la realización de las verdades de la Sabiduría Divina, y sin un recóndito núcleo de almas iluminadas que hayan realizado la Verdad Suprema y estén en contacto con las Realidades internas, la Sociedad carecería de sentido como sólo la parte exterior de un templo sin las separaciones intermedias y el santuario. Tal Sociedad puede, sin duda, promover una muy amplia difusión de ideas concernientes a las realidades e ideales de la vida espiritual y así preparar la base para el incremento gradual de la visión espiritual y la realización de las verdades espirituales. Pero sin los esfuerzos bien dirigidos y difundidos en una gran escala para llevar adelante este trabajo en los dominios más profundos de la experiencia y la realización, el trabajo de la Sociedad está destinado a permanecer en gran medida infructuoso y tal vez superfluo.

Si bien el progreso de la vida del espíritu resulta no solamente el adquirir una percepción cada vez más profunda de las verdades espirituales sino también expresarlas en la vida del individuo, es necesario recordar que esta expresión está basada en gran medida en la percepción y no en la deliberada regulación de la propia vida de acuerdo a un definido y rígido código de conducta. La vida es una expresión natural de lo que percibimos directamente o sentimos intuitivamente y no una ciega continuación de lo que otros piden que hagamos. Tiene por lo tanto la cualidad de la frescura, la naturalidad y la falta de esfuerzo que inmediatamente atrae a la gente y silenciosamente afecta su vida y sus puntos de vista.

Tomando por ejemplo la práctica de la hermandad, un individuo que sabe que toda vida es una, o por lo menos lo siente intuitivamente, actúa hacia los demás con reales sentimientos de simpatía y ternura y los ayuda bajo toda circunstancia, con naturalidad y sin esfuerzo. Mientras que los que practican la hermandad como un ideal intelectual sin tener ningún sentimiento fraternal ni simpatía, pueden, a lo sumo, conformarse a un código externo de comportamiento que carece de calor y capacidad para inspirar a los otros.

Comprenderemos la importancia de lo dicho anteriormente si recordamos que ese real conocimiento respecto a las verdades de la Sabiduría Divina no es, como en el caso de otras ramas del saber, un asunto de comprensión intelectual, sino de percepción espiritual, lo que realmente significa que esas verdades no permanecen como ideas interesantes o aún inspirantes sino que son realidades de experiencia directa. La verdad es reflejada como tal, en su forma real, en el campo de nuestra conciencia, y no solamente como una sombra en la pantalla de la mente.

Esta percepción espiritual que vamos a considerar es una experiencia muy extraordinaria y ya que es de la misma esencia de Brahma Vidya, el aspirante a la auto-realización debe comprender su naturaleza y aprender a distinguirla de la comprensión intelectual con la cual frecuentemente se la confunde. Es de la naturaleza de una nueva clase de percepción y permite a todo lo que está presente en nuestra conciencia verse, como si fuera en una nueva luz o desde una superior dimensión.

Produciendo esta transformación espiritual interna o de conciencia, el Sadhaka debe refinar o aguzar progresivamente su facultad perceptiva de manera que pueda percibir incrementada y profundamente el significado de los contenidos de su mente, sin cambiar la naturaleza de los mismos. Es este proceso de aguzamiento o refinamiento el que, llevado al extremo, le permite percibir la Realidad Ultima que subyace y contiene al Universo manifestado, pero permanece desconocida por falta de percepción.

La verdad señalada en el párrafo anterior está claramente explicada en el siguiente bien conocido Mantra de los Upanishads: Drsyate Tvagyaya Buddhya, "La Realidad puede ser vista solamente a través de la percepción penetrante".

Buddhi, como bien sabemos, es la facultad o poder de percepción, y entonces el Mantra anterior significa que la Realidad solamente puede ser penetrada aguzando gradualmente el poder de percepción. Este poder no es obtenido del todo súbitamente. Es un asunto de lento crecer que ocurre cuando los vehículos se hacen de más en más sensitivos y la mente cada vez más pura por una Sadhana sistemática.

De acuerdo con la literatura Yóguica hay siete etapas en el desarrollo de este creciente poder de percepción, como se señala en el aforismo II-27 de los Yoga Sutras: "Su (del Purusha) Iluminación se alcanza en siete etapas". Examinando la naturaleza de esas siete etapas de Iluminación descriptas en detalle en la literatura Vedántica, encontramos que no son más que gradaciones del poder de percepción que capacitan al Yogui para ver un significado más profundo en los mismos hechos de la existencia que lo rodean.

Debe recordarse en este contexto que a medida que se logra un conocimiento más profundo en el Samâdhi, no permanece confinado a dicho estado, sino que se filtra gradualmente dentro del estado de conciencia vigílica y aparece como un poder de percepción más y más penetrante o Sukshma Buddhi. Este poder penetrante de percepción encuentra su culminación en la última etapa, cuando el Yogui es capaz de mirar a través de todos los estados intermedios de manifestación y devenir consciente de la Realidad Una de la cual se derivan. Este infiltrarse del conocimiento logrado en el Samâdhi hacia la conciencia de vigilia, se conoce como Sahaja Samâdhi o "Samâdhi fácil", lo que significa un estado natural o sin esfuerzo de Samâdhi.

Lo que se ha dicho anteriormente mostraría la tremenda importancia de refinar o agudizar la facultad perceptiva conocida como Buddhi. La mayoría de los aspirantes, y especialmente los de tipo académico, padecen la idea errónea de que deben adquirir más y más conocimiento intelectual y llenar sus mentes con ideas para ser capaces de conocer las verdades de la vida interior y finalmente la ultérrima Verdad de la existencia. Así leen libros y más libros y acumulan fragmentos de información sin ejercitar ninguna clase de discriminación en la materia. Y cuanto más tiempo dedican a esta tarea de indiscriminada acumulación de conocimiento puramente intelectual tanto menos tiempo dedican a la reflexión, meditación y otros aspectos de la Sadhana. El resultado de este esfuerzo mal dirigido para engrosar intelectualmente lo más rápido posible, es imitar a lo que sucede cuando tratamos de comer más y más alimento para devenir más fuertes físicamente, sin suficiente ejercicio para digerir o asimilar alimento. Hay indigestión intelectual  y la mente se llena y sobrecarga con ideas semi-digeridas que oscurecen la percepción.

En la verdadera Sadhana y preparación para el Yoga, el esfuerzo está dirigido principalmente hacia el desarrollo del poder penetrante de percepción y no hacia la acumulación de información no esencial, aunque interesante, concerniente a los hechos ocultos. Esto es lo que implica realmente Svadhyaya, una de las tres principales técnicas constituyentes del Kriya Yoga.

La adquisición de conocimiento esencial concerniente a la filosofía y técnica del Yoga practicando Svadhyaya, es solamente el primer paso y el menos importante. Este conocimiento es meditado una y otra vez para descubrir su significado interno oculto y es transformado en la parte integral de la propia vida. Este proceso es reforzado por otras prácticas como Japa, etc., que también forman parte del Svadhyaya. De este modo se consigue no sólo la gradual asimilación del conocimiento teórico esencial, sino también el progresivo aguzamiento del poder de percepción que permite al Yogui convertirse consciente de las verdades sutilérrimas de la existencia en las mismas cosas que lo rodean y en los cuales no veía más que los hachos monótonos de la existencia ordinaria.

El referido proceso de devenir conscientes de las realidades más profundas de la vida debido al aguzamiento de la facultad Búddhica puede ser considerado como la apertura de nuevas dimensiones de la conciencia, similar a la expansión de conciencia que tiene lugar cuando esta pasa de un mundo de menores dimensiones a uno de mayores dimensiones. La expansión generalmente ocurre primero en Samâdhi y luego se infiltra gradualmente al estado de conciencia vigílico normal. Ningún cambio de vehículo o ambiente está involucrado en este proceso, ya que es realmente materia del centro de conciencia, pasando a un nivel más profundo de sí mismo a través del Mahabindu.

Es necesario asir plenamente el significado de lo que se ha dicho anteriormente si hemos de comprender la filosofía y técnica del Jñana Yoga. La mayoría de los estudiantes de yoga encuentran muy difícil lograr una idea clara de la filosofía y técnica del Jñana Yoga. Es muy evasivo, indefinido y arduo el formular esto en un sistema de pensamiento claramente definido. La razón de tal reside en el hecho de que el Jñana Yoga está basado en desarrollar gradualmente el poder penetrante de percepción a través de la práctica combinada de Viveka y Vairagya. Lo que se ha dicho en los párrafos anteriores ayudará por lo tanto al estudiante a comprender en alguna medida el fundamento de este sistema de Yoga y su lugar en la más amplia filosofía del Yoga en general.

 

 

  (continuara)

 

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