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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 11 -  Agosto 2017 (en Castellano)

 
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Dar el ejemplo:  

Nuestro verdadero trabajo

 

Un estudiante

Basado en una conferencia dada a los miembros de la Rama Adyar, Sociedad Teosófica en India.

 

 

La señora Blavatsky dijo en La Clave de la Teosofía1 que dar el ejemplo con nuestras propias vidas era la expectativa más importante que esperaba de nosotros como miembros de la Sociedad Teosófica (ST). Probablemente, también es lo más difícil porque literalmente tenemos que vivirlo. Pero esto no debería ser solo su esperanza respecto a nosotros, nosotros deberíamos esperarlo de nosotros mismos. Como seres humanos relativamente avanzados, estamos dotados de una conciencia única, creativa, que solamente puede ser usada en su máximo potencial si podemos concentrar nuestro poder del pensamiento, ayudados por la fuerza de nuestra voluntad. Así podemos perfeccionarnos eficazmente no solo por razones egoístas, sino para el beneficio de la humanidad en general.

 

Dar el ejemplo es la mejor forma de enseñar, especialmente cuando se enseña a los jóvenes. Muy pocos, si es que hay alguno, pueden estar realmente influenciados por el método de instrucción, “Hazlo lo que digo, no lo que hago”. Pero esto implica que tratamos de dar el mejor ejemplo posible, y generalmente implica el auto-entrenamiento. Puede ser beneficioso explorar lo que algunos de los sabios han dicho acerca de la construcción del carácter, tanto directa como indirectamente, ya que sus vidas son dignas de emular. Aunque algunas de sus enseñanzas puede que no hayan sido etiquetadas como teosóficas, podemos decidir si suenan a verdaderas.

 

El gran emperador filósofo romano Marco Aurelio, quien vivió en el siglo II DC, presenció el gradual desmoronamiento de las fronteras romanas, como también el hambre y las plagas. Se dijo que tenía un elevado carácter y que se había dirigido cada vez más hacia el estudio de la filosofía estoica. Aspiraba a ser un discípulo espiritual y en sus Meditaciones, revela una mente de gran humanidad y humildad:

 

Comienza cada día diciéndote: Hoy día encontraré conflictos, ingratitud, insolencia, deslealtad, mala voluntad y egoísmo, todo ello debido a la ignorancia del ofensor, de lo que es bueno o malo. Pero, de mi parte, hace mucho que he percibido la naturaleza del bien y su nobleza, del mal y su mezquindad, y también la naturaleza del mismo ofensor, que es mi hermano (no en el sentido físico, sino como un semejante similarmente dotado de razón y una parte divina): por lo tanto, ninguna de estas cosas puede dañarme, porque nadie puede involucrarme en lo que se está degradando. Ni puedo enojarme con mi hermano, ni pelear con él, porque él y yo nacimos para trabajar juntos, como nuestras dos manos, pies o párpados, o como la hilera superior e inferior de nuestros dientes. Estorbarnos mutuamente está contra la ley de la Naturaleza - ¿y qué es la irritación o la aversión sino una forma de obstrucción?2

 

Intenten mover a otros por medio de la persuasión, sin embargo, actúen contra la voluntad de ellos, si los principios de la justicia así lo determinan. Pero si alguien usa la fuerza para obstruirles, entonces tomen un lineamiento diferente; renuncien sin dolor, y conviertan el obstáculo en una oportunidad para el ejercicio de alguna otra virtud.3

 

Un místico norteamericano, filósofo y amante de la Naturaleza de principios del siglo 19, Henry David Thoreau, fue instado por un amigo mayor que él, Ralph Waldo Emerson, a asistir a la Universidad de Harvard. Ambos fueron parte de lo que se llamó el Movimiento Trascendentalista. Thoreau estaba inspirado por la filosofía oriental y, a su vez, sus escritos influenciaron a Mahatma Gandhi, especialmente uno de los ensayos de Thoreau sobre la “Desobediencia Civil”. Se rehusó a pagar impuestos al estado porque el gobierno de Estados Unidos, aunque era una democracia, todavía aceptaba la esclavitud, y esto era algo que él no quería apoyar, ni siquiera  indirectamente:

 

Una tarde…cuando fui al pueblo a buscar un zapato donde el zapatero, fui arrestado y encarcelado porque no pagué un impuesto, ni reconocí la autoridad del estado, que compra y vende hombres, mujeres y niños como ganado en la puerta de su cámara del senado…Es verdad, podría haberme resistido fuertemente con más o menos efecto, podría haber “perdido el control” en contra de la sociedad, pero preferí que la sociedad “perdiera el control” en contra de mí, al ser la parte desesperada. Sin embargo, fui liberado al día siguiente, obtuve mi zapato remendado, y volví al bosque a tiempo para tener mi comida de arándanos…Estoy convencido que, si todos los hombres vivieran tan simplemente como yo lo hacía entonces, no se conocerían ladrones y bandidos. Estos existen solamente en las comunidades donde algunos tienen más de lo suficiente, mientras otros no lo tienen.4

 

Al acumular propiedades para nosotros o para nuestra posteridad, al fundar una familia o un estado, o aún adquirir la fama, somos mortales: pero al tratar con la Verdad, somos inmortales y no necesitamos temer ningún cambio ni desgracia.5

 

Los Vedas dicen: “Todas las inteligencias despiertan en la mañana”… Para quien su pensamiento flexible y enérgico sigue el ritmo del sol, el día es una eterna mañana. No importa lo que diga el reloj o las actitudes y trabajos de los hombres. La mañana es cuando yo estoy despierto y hay un amanecer en mí… Debemos aprender a volver a despertar y mantenernos despiertos, no con ayudas mecánicas, sino por una infinita esperanza del amanecer, que no nos abandona en nuestro sueño más profundo. No sé de un hecho más alentador que la indiscutible capacidad del hombre de elevar su vida por un esfuerzo consciente”. 6

 

En La Clave de la Teosofía (pág.52), cuando se le preguntó a la señora Blavatsky si la elevación moral es el objetivo principal en el cual se insiste en nuestra Sociedad, ella respondió que “Un verdadero teósofo debería ‘conducirse con justicia y caminar humildemente’, y ella explicó más adelante que “ha de olvidarse de si mismo por los demás”. Para ella, el altruismo puro era el principal propósito de la ST.

 

Esto también apunta al auto-perfeccionamiento, sin el propósito de obtener una liberación egoísta de nuestro propio sufrimiento, como se expresó anteriormente, sino de estar mejor preparado para ayudar a otros a alcanzar su liberación, y enseñarles a ayudar y enseñar a otros a su vez. Para que nosotros lleguemos a ser mejores ejemplos en nuestras vidas diarias, debemos primero desear reconocer lo que es necesario mejorar en nosotros mismos, debemos comprender que tenemos la fuerza de voluntad para mejorar, y entonces empezar a hacer los cambios necesarios, es decir, a tener que poner nuestros pensamientos creativos en práctica. No es necesario decir que esto es más fácil decirlo que hacerlo, por lo tanto, intentemos examinarlo un poco más.

 

En una colección de sabiduría budista titulada The Book of Tibetan Elders de Sandy Johnson, escritora norteamericana contemporánea, uno de los temas es sobre el fallecido Gelek Rinpoche, quien estudió en el Monasterio de Drepung en Lhasa. Él también ayudó en la enseñanza e investigación de estudios tibetanos en el Centro Tibetano Budista y Cultural Jewel Heart, en Michigan, EEUU, desde 1987 hasta su muerte en febrero de 2017. Cuando se le entrevistó acerca de la naturaleza del Buddha Dharma, dijo:

 

La esencia de las enseñanzas de Buddha es desarrollar la virtud tanto como sea posible, evitar la negatividad tanto como sea posible, y vigilar vuestra mente. Tenía soluciones para cada problema. Por ejemplo… Algunos de nosotros nos enojamos con nuestras madres y guardamos esa ira durante años, ¿correcto? Pero una vez que reconocemos esa ira, vemos que perdura por periodos de tiempo cada vez más breves. Entonces, quizás podremos ver cuando sobreviene la ira, antes de que la sintamos. Entonces, podemos evitarla.7

 

Hay un librito práctico e inspirador, Dioses en el Destierro de J. J. van der Leeuw, quien fue Secretario General de la Sección Holandesa de la ST a principios de 1930. Activo teósofo y prolífico escritor, su libro El Fuego de la Creación le hizo ganar la Medalla Subba Row en 1925. También escribió La Conquista de la Ilusión, y fue amigo y admirador de J. Krishnamurti. En el Prólogo de Dioses en el Destierro, van der Leeuw dice que lo que escribió en este pequeño libro estaba basado en un despertar de la consciencia egoica que trajo consigo el conocimiento que, aunque llegó en un momento singular, le tomó muchos días comprenderlo, y muchas páginas para describirlo. Estos son algunos de sus pasajes:

 

El sufrimiento es causado por esta imaginación indisciplinada, más de lo que pensamos. Las incontables ocasiones que se encuentra en las vidas de tantos que fallan en controlar sus pasiones, especialmente el deseo sexual, son el resultado de una imaginación indisciplinada, no de una voluntad débil. Puede sentirse un fuerte deseo, pero es el pensamiento creativo que origina la acción… Pocas personas han aprendido hasta ahora que la resistencia ansiosa o desesperada inspirada por el temor es algo muy diferente de la voluntad.8

 

La función especial de la voluntad no es hacer cosas o luchar contra las cosas, sino mantener un propósito en la consciencia y excluir todo lo demás.9 Cuando usamos la voluntad como debería usarse… no puede haber dificultad… No debemos permitir que influencias ajenas nos aparten de nuestra línea de acción. Intentemos entonces comprender esta voluntad dentro de nosotros… sentir que es irresistible y que tiene el poder de mantener cualquier propósito hasta alcanzarlo. Al haber sentido y comprendido una vez este verdadero poder de la voluntad, nunca más podremos hablar nuevamente de que la voluntad es débil. … Usemos este poder de la voluntad entonces para mantener en nuestra consciencia un propósito,  y solo uno, la perfección para bien del mundo.10

 

El Sabio de Arunachala, Sri Ramana Maharshi, también habló acerca de la función de la voluntad humana. Aunque enseñó mucho a través del silencio, a veces instruía a través de la palabra. La mayor parte del tiempo en que sí habló, respondió a quienes le hacían preguntas diciendo simplemente que deberían preguntarse a sí mismos, “¿Quién soy yo?”, en vez de preguntar otras cien cosas. Enseñó que la auto-indagación debería ser “la más fácil de todas las tareas”, pero no es tan fácil para muchos de nosotros. En una recopilación de sus diálogos con discípulos y visitantes, Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, cuando se le preguntó, “¿Cuáles son los medios para obtener el poder de la voluntad?”, él respondió:

 

Su idea del poder de la voluntad es triunfo asegurado. El poder de la voluntad debería comprenderse como la fuerza de la mente que la hace capaz de enfrentar el éxito o fracaso con ecuanimidad. No es sinónimo de cierto éxito. ¿Por qué nuestros esfuerzos deberían estar siempre acompañados del éxito? El éxito desarrolla arrogancia y entonces el progreso espiritual del hombre se detiene. Por otra parte, el fracaso es beneficioso puesto que abre los ojos del hombre a sus limitaciones y lo prepara para rendirse. La auto-entrega es sinónimo de felicidad eterna. Por lo tanto, uno debería intentar adquirir el equilibrio de la mente bajo toda circunstancia. Este es el poder de la voluntad.11

 

Entonces le formularon la pregunta, ¿Se obtiene el poder de la voluntad abandonando los pensamientos? Y Sri Ramana respondió: “Más bien limitándose a un solo pensamiento. Finalmente, éste también desaparecerá dejando detrás la Consciencia Pura. La concentración nos ayuda a lograrlo”.12

 

El discípulo entonces dijo: “Entonces, el poder de la voluntad se obtiene dirigiendo la mente y concentrándola. La personalidad no tiene nada que ver con él”. Y Sri Ramana declaró: “La personalidad es la causa raíz de las actividades externas. Debe sumergirse para obtener el bien más elevado”.13

 

Nuestra anterior presidente internacional, señora Radha Burnier, dijo que la teosofía es el estudio de la vida misma, y se ha estudiado desde muy diferentes puntos de vista. Agregó que hay tres aspectos en la vida: Lo que es insondable, infinito e ilimitado, (lo que algunos llaman Dios); el universo; y uno mismo; y que para examinarlos está el estudio de la teosofía. En cierta ocasión ella le dijo a un grupo de miembros nuevos de la ST en Adyar, que todos podemos aprender a ser más afectuosos y más sabios, de modo que otros puedan ser ayudados por la forma en que pensamos, hablamos y actuamos.

 

Radhaji repitió lo que N. Sri Ram, también anterior presidente de la ST, dijo a los miembros de la Sociedad en Nueva Zelanda en una conferencia dada hace cincuenta y siete años, que el mundo se salvará solamente por cosas como la genuina bondad. A continuación doy extractos de esa conferencia acerca de vivir la vida teosófica:

 

Creo que la teosofía, para todos nosotros, no debería ser solamente una Teosofía de libros, cualesquiera que ellos sean, sino que debería significar, más que cualquier otra cosa, una forma de vida y acción. Si es eso, entonces nunca nos cansaremos de la teosofía…Si podemos tener una actitud diferente, que es una actitud creativa, entonces creo que la teosofía no se volverá vieja, sin interés…porque la vida entonces siempre será una aventura….

 

El hecho mismo de que creamos que algo es posible y deseable, muestra que ya ha entrado en existencia cierto impulso dentro de ustedes que les da esa comprensión. …Debemos comprender que somos los fideicomisarios de este trabajo solo por ahora, y por lo tanto, debemos descargar nuestra confianza de la mejor manera posible, y entregarles a quienes puedan venir tras de nosotros, una Sociedad que esté llena de vida, llena de energía, en la cual cada uno esté intentando vivir una clase diferente de vida, esté intentando pensar en la línea de la verdad, y no solamente en lo convencional y la superstición. Siento que este es el trabajo al cual todos somos llamados.

 

Tratemos de convertir las expectativas de la señora Blavatsky, y las nuestras, en un desafío, por medio de una profunda introspección, de modo que podamos originar un cambio verdaderamente duradero en nuestras vidas diarias. Este daría el mejor ejemplo a los miembros y no miembros por igual, ayudando así al trabajo de la Sociedad a elevar no sólo a la humanidad, y a todos los seres sensibles como un resultado, sino por el bien de nuestra doliente Tierra – como una entidad viva.

 

 

Notas

1. Blavatsky, Helena Petrovna, La Clave de la Teosofía, Theosophy Co., Mumbai; 1987, p.246

2 y 3. Aurelio, Marcos, Meditaciones, Penguin Books Ltda., Londres; 1995, p.1 y 43.

4. Thoreau, Henry David, Walden: O la Vida en el Bosque, Boston: Shambhala Publications, Inc.: 1992, pp.131-32 (“La Aldea”).

5. Idem, pp.79-80 (“Lectura”)

6. Idem, pp.71-2 (“Donde Viví”)

7. Johnson, Sandy, El Libro de los Ancianos Tibetanos, Nueva York: The Berkley Publishing Grup: 1996, p.261.

8-10. Van der Leuuw, Johannes Jacobus, Dioses en el Exilio, The Theosophical Publishing House, Adyar: 1987, pp.48-50, 53 y 88-

11. Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, Sri Ramanasramam, Tiruvannamalai: 1996, p.390: y 12&13, p.391

 

 

 

 

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