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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 07 -  Abril 2017 (en Castellano)

 
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Desarrollo y uso de la voluntad en

el Sendero Espiritual

 

WILLIAM WILSON QUINN

Antiguo miembro de la ST en Norteamérica.

Colaboró  como Editor de sus diarios y como Editor Asociado en la TPH (Wheaton).

Licenciado en Teología y Humanidades.

 

 

“. . . no hay imposibles para quien tiene VOLUNTAD"[1]

H. P. Blavatsky

 

Aunque la fecha exacta es incierta, alrededor de 1883, S. Ramaswami Iyer, un indio del Sur y chela aceptado del Mahâtma Morya (M.), escribió a su gurú la siguiente pregunta: "¿Será bueno, y me ayudará a desarrollar en mí los poderes de clarividencia y clariaudiencia, si yo, cada día entre las 4 y las 6 de la mañana, pongo un alfiler metálico delante de mí y trato de moverlo por el poder de mi voluntad?” la respuesta a la pregunta de su chela fue: "INTËNTELO; esto no puede hacer daño, y puede ayudar. M."[2] Es probable que para aquellos que no están familiarizados con el esoterismo, la imagen creada en sus mentes por el Sr. Ramaswami sentado frente a un escritorio en las primeras horas antes del amanecer enfocado en un alfiler y tratando de moverlo, podría provocar una sensación de desconcierto, cuando no de humor. Sin embargo, para aquellos estudiantes de la doctrina esotérica que son aspirantes serios decididos a ascender los tramos más altos del sendero espiritual, incluyendo la posibilidad de iniciarse en esa augusta compañía de aquellos conocidos como Adeptos, y sus chelas, el desarrollo y uso de la voluntad no es cuestión de risa. Más bien, junto con el desarrollo y uso de la intuición, es una condición indispensable para el progreso a lo largo de este sendero espiritual.

 

En términos de materiales disponibles sobre el desarrollo y uso de la voluntad, podría cubrirse un trabajo con la extensión de un libro, así que respecto a lo que se refiere  este amplio tema, debe ser reducido a su producción más pertinente y sucinta, con el objetivo de que pueda resultar de utilidad práctica. En consecuencia, es necesaria una breve referencia al principio, para colocar "la voluntad” en su contexto universal o cosmológico, y observar su huella en la manifestación o creación formal, incluyendo su aparición en la composición del ser humano. Posteriormente, el análisis se centra en dos usos principales de la voluntad en el sendero espiritual. Aunque uno pudiera llamar a estos dos términos de varios modos, omisión y comisión son tan instructivas como cualquiera. Así, la voluntad, usada en el sentido de omisión, o como autocontrol, primero controla y a continuación elimina (omite) los deseos, pasiones y apegos de la Persona Externa, que obstaculizan la sagrada ascensión de la Persona Interna y el acceso a los trayectos más elevados del sendero espiritual. La voluntad utilizada en el sentido de comisión, puede crear, por medio de su poder ilimitado, resultados tangibles virtualmente en todos los planos de la Naturaleza, incluido el mundano. Sin embargo, este uso de la voluntad como comisión, conlleva una solemne advertencia de estrictas consecuencias kármicas para el aspirante espiritual serio en el que siempre deben evitar cuidadosamente, inyectar cualquier meta personal, deseo o ambición que nuble o contamine este uso de la voluntad.

 

El contexto universal de la voluntad o fuerza de voluntad

 

Al definir el término "voluntad", H. P. Blavatsky escribió: "En metafísica y filosofía oculta, la Voluntad es la que gobierna los universos manifestados en la eternidad. La Voluntad es el único principio del MOVIMIENTO eterno abstracto, o su vívida esencia ". En la misma definición, HPB luego trata la forma y el proceso de su manifestación. "Como todo el resto", añade, "la Voluntad es septenaria en sus grados de manifestación. Al emanar de la única, eterna, abstracta y puramente serena Voluntad (Âtmâ en Layam, [o el Espíritu Universal en una subsistencia homogénea]), se vuelve Buddhi en su estado Alaya [la Mente Universal en el ser humano], desciende más bajo como Mahat (Manas [Inteligencia Universal, produciendo el ego consciente]), y desciende la escala de grados hasta que el Eros divino se convierte, en su manifestación animal más baja, en deseo erótico. La voluntad como principio eterno no es ni el espíritu ni la sustancia sino la eterna ideación"[3]. Es claro que por esta definición, la voluntad como tema de investigación, incluye la totalidad de la metafísica teosófica desde la creación y la ideación eterna hasta el uso de su poder por los individuos, tanto para superar las múltiples tentaciones de la vida terrenal como para producir resultados reales, desde lo ordinario y rutinario hasta la producción de fenómenos ocultos.

 

En otra parte, la voluntad es descrita por M. como "... El Sakti Universal, la Fuerza-Voluntad, o energía universal..."[4] y por el Mahâtma Koot Hoomi Lal Singh (KH) como parte central del "poder supremo que todo lo impregna" que "...es exactamente materia, cuya vida es movimiento, voluntad y poder nervioso, electricidad". Sigue su descripción con este útil aforismo: "Purusha [espíritu] puede pensar, pero a través de Prakiti [materia]".[5] Estas descripciones de la voluntad, tomadas en conjunto, indican que nada existe en el universo manifestado que no involucre o implique la voluntad en algún grado u otro, en cada nivel de existencia. Y de manera significativa, HPB incluso compara a la voluntad con los "marcos orgánicos de sus cuerpos" -los de "seres animados"- y de sus "acciones voluntarias", entre otras cosas. Así articula la conexión entre el vasto principio macrocósmico de la voluntad y su modalidad microcósmica o humana, que incluye la aplicación directa de la voluntad a las circunstancias contingentes. El poder creador que también engendra estas circunstancias o fenómenos, es por este solo hecho, afirma HPB, aquello que lo hace "... Idéntico a lo que encontramos en nosotros mismos y llamamos VOLUNTAD".[6]

 

El uso de la voluntad como omisión

"Poder de Voluntad" y “fuerza de voluntad” son ambos términos de la fortaleza que indican que una vez utilizados el "poder" y la "fuerza", y controlados por el caminante resuelto en el sendero superior, este poder es real y puede ser enorme, dependiendo de la fuerza del portador de tal voluntad.

 

Sólo para fines aclaratorios, la voluntad ya ha sido dividida en tipos o usos, o lo que puede llegar a ser el uso de la voluntad, tanto como un escudo, y como una espada, con la condición de que el uso de ésta última debe ser utilizada por el viajero sólo para proteger y ayudar a otros. Por lo tanto, el uso de la voluntad como omisión es efectivamente su uso como un escudo, que repele y defiende permanentemente (omite) contra el ataque implacable de "...furias llamadas duda, escepticismo, desprecio, ridículo, envidia, y finalmente tentación - especialmente la última;..."[7] que al vivir en este mundo material las enfrentamos diariamente. Estas "furias", llamadas así por KH, se encuentran entre los impedimentos que enfrentan los aspirantes a la probación e incluso al chelado, bajo un Adepto, que deben ser erradicadas por la fuerza de sus voluntades individuales, para que el viajero continúe avanzando en este sendero.

 

Estas y otras "furias" relacionadas de la psique humana, o carácter, son extraordinariamente poderosas. Como un viento fuerte dirige y lleva las hojas caídas, estas furias a menudo y con efectividad dirigen y controlan la vida de la mayoría de los seres humanos que son inconscientes o no se preocupan de la existencia de un sendero iniciático de desenvolvimiento espiritual. Más aún, en el caso de alguien en probación o aún de un chela nuevo, todas estas "furias" no disminuyen en número o fuerza. Más bien, como una consecuencia de la probación o del chelado, estas furias se reorganizan y se vuelven hiperactivas -aumentan y se vuelven más intrépidas- de modo que la fuerza de voluntad necesaria para defenderse de ellas debe ser necesariamente mayor, debido a que tanto la lucha - y los riesgos - para estos aspirantes alcanzan un nuevo nivel de gravedad. Estas furias o deseos que, para nombrar sólo unas pocas, consisten en apegos al confort material, placeres sensibles, prestigio, y hambre de riqueza o poder dentro del mundo exterior, son los agentes del metafórico "Morador" del umbral entre mortalidad e inmortalidad, que corresponde aquí a la Persona Externa y a la Persona Interna. Estos agentes atacan sin piedad al viajero quien, usando sólo su voluntad, puede protegerse de los sutiles engaños y agresiones manifiestas que están entre los métodos del Morador para impedir que el viajero avance en el sendero espiritual más elevado. "Porque el que espera resolver a tiempo los grandes problemas del Mundo Macrocósmico y conquistar cara a cara al Morador, tomando así por la violencia el umbral en el que yacen los secretos más misteriosos de la Naturaleza, debe Tratar primero, de la energía de su poder de Voluntad, el valor indomable para triunfar. . .[8]

 

Estas últimas cuatro palabras tienen que repetirse, porque comprenden una definición sucinta y útil de "voluntad", ya sea que se use en el sentido de omisión o comisión. “Valor Indomable” es la determinación que no alberga duda, no hay lugar para el fracaso. Cuando el viajero resuelve cesar o abstenerse de participar en cualquier actividad adversa a su desarrollo espiritual superior, como la envidia de los que tienen más; adquisición de riqueza o exceso de propiedad; desprecio por aquellos con quienes no están de acuerdo; deseo de reconocimiento o fama; o tentación por placeres de alimentos poco saludables hasta dinero fácil y mala conducta sexual, y esa resolución está dotada con una completa ausencia de duda que lo logrará, entonces el viajero ha ejercido su voluntad (en el sentido de omisión) de manera que debe "conquistar al Morador cara a cara". La duda es veneno para el uso de la voluntad y para la propia determinación, e invariablemente mutila o destruye el objetivo de la voluntad.

 

Antes de dirigir nuestra atención al uso de la voluntad en el sentido de comisión, hay que agregar un pensamiento final e importante al considerar el uso de la voluntad en el sentido de omisión. Este pensamiento viene en la forma de una advertencia de HPB, y se refiere a la diferencia entre (i) desviar o suprimir estas "furias" dentro de nosotros, y (ii) erradicarlas por completo. Tal vez como un antídoto contra lo que ella veía como una curiosidad ilegítima sobre ciertas escuelas de tantra de su época, una curiosidad que sólo ha crecido con el tiempo en nuestra propia época, ella advirtió lo siguiente sobre la mejor manera de tratar y no tratar con los propios deseos y pasiones animales en el sendero espiritual:

 

Existen aquellos cuyas facultades racionales fueron tan distorsionadas por influencias ajenas, que se imaginan que las pasiones animales pueden sublimarse y elevarse de modo que toda su furia, fuerza y fuego, puede, por así decirlo, dirigirse hacia el interior; que pueden ser almacenadas y  encerradas en el pecho, que su energía no se expande, sino que se invierte en direccn a lo alto con santos prositos

… A este fin no luchan con sus pasiones ni las matan, sino que mediante un violento esfuerzo de voluntad las reprimen y las mantienen en jaque en sus naturalezas, dejando sus brasas en rescoldo.[9]

 

Tal desviación o supresión de estas pasiones es, finalmente, un error, sostuvo. "Es sólo cuando el poder de las pasiones es muerto completamente," escribió HPB en otra parte, “y cuando las han triturado y aniquilado en la retorta de una inflexible voluntad; cuando no sólo han muerto las concupiscencias y ansias de la carne, sino que, el reconocimiento del yo personal se destruye y el “Astral” se reduce en consecuencia a una cifra, entonces la unión con el Yo Superior puede realizarse”.[10] Que el viajero sepa entonces, que el uso de la voluntad para omitir las "furias" de su constitución se compone de algo más que simplemente suprimirlas o desviarlas con un escudo como un guerrero de la antigüedad pudo haber desviado flechas y palos, sino que estas furias deben ser omitidas desde su constitución interna para siempre, sin posibilidad de reaparición, por haber sido aniquiladas en la retorta ardiente de la voluntad.

 

El uso de la Voluntad como comisión

A menos que comatoso o afligido, todo ser humano vivo usa la voluntad en el sentido de comisión todos los días, simplemente para hacer las cosas más básicas y ordinarias. Antes que estas cosas se cumplan, el individuo debe decidir o elegir hacerlas, y luego manifestar algún grado de voluntad, o energía, para llevar a cabo esta decisión, este pensamiento. El mismo proceso ordinario de uso de la voluntad, también incluye al viajero, aunque pueda comenzar a usar la voluntad, al ascender los trayectos más elevados del sendero espiritual, en un proceso más extraordinario de comisión, al igual que un verdadero bodhisattva. En cuanto a este viajero y a todos los que llegan a ser competentes en las ciencias ocultas, el uso de la voluntad adquiere en este sentido una dimensión completamente nueva y ampliamente expandida.

 

Además de otros términos que describen este proceso extraordinario, uno también puede referirse a la dimensión ampliada de este uso de la voluntad como magia. "Paracelso", escribió HPB, "enseña que “la voluntad determinada es el principio de todas las operaciones mágicas. Es debido a que los hombres no se imaginan ni creen perfectamente en el resultado, que las artes (ocultas) son tan inciertas, mientras que podrían ser perfectamente ciertas"[11] KH escribió que "La imaginación así como la voluntad crean."[12] Como una función del intelecto, la imaginación debe crear una imagen o idea tan perfecta como sea posible que, después de su infusión por el poder de voluntad, actúe como una especie de receptáculo energizado y engendrado por ese poder de voluntad, por lo que se convierte en una "creación". Sin embargo, si esta imagen o idea del Intelecto es imperfecta, o si hay alguna duda en la mente del operador que la infunde, de que no pueda lograr su efecto deseado, entonces probablemente fracasará por completo, o se convertirá en una creación (o resultado) disfuncional, que puede causar dificultades a su creador, dependiendo del grado de imperfección o duda.

 

Mientras que el uso ordinario de la voluntad como comisión y el uso extraordinario de la voluntad como comisión (que se puede llamar magia) se utilizan para ascender a las esferas más elevadas del sendero espiritual, es en esta última en la cual nos centramos aquí. Hablando precisamente de este punto, Djual Khul escribió en una carta a un chela sobre la operación de lo que él llamó "Esencia de la Voluntad" cómo es “...transmitida desde el operador hasta el punto de su objetivo”... y que “…usted tal vez apenas se dé cuenta de cómo, prácticamente cada uno, si bien inconscientemente, pone de manifiesto esta ley cada día y en cada momento. Tampoco puede usted darse cuenta totalmente de cómo la preparación para el adeptado aumenta nuestra capacidad, tanto para emitir como para captar esa clase de fuerza."[13]

 

Tal capacidad incrementada para emitir esta "fuerza" o, alternativamente expresado, utilizar la magia fue una de las habilidades desarrolladas por HPB en su formación. La producción por HPB, de varios fenómenos ocultos en los primeros años de su misión, como la precipitación telequinésica de flores, cartas y tazas de té, por ejemplo, resultó en última instancia en adversidad en sus últimos años, y fue la base de la denuncia de su persona como fraudulenta, según se afirmó en el informe de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas publicado en 1885. HPB llegó a creer que tales fenómenos afectaron adversamente su misión, aunque nunca hubo ningún motivo egoísta o espiritualmente antiético en su uso de la voluntad para producir estos fenómenos ocultos. Pero, las consecuencias imprevistas que más tarde se desplegaron a su paso ilustran el cuidado que debe tenerse al utilizar la voluntad de esta manera extraordinaria, incluso cuando los motivos que generen su uso sean puros e incluso compasivos.

 

El uso de la voluntad como comisión puede tener al menos dos propósitos extraordinarios: uno que opera sobre objetos y actividades extrínsecas, y el otro que opera sobre la voluntad de otros seres. Cuando se limita a ser utilizado sólo para el bienestar de la humanidad y nunca para sí mismo, el primero de estos propósitos estaría claramente en consonancia con el papel de los viajeros y con los roles de aquellos que podrían enseñarles. Incluso cuando un aspirante falla en tal uso de la voluntad, si el motivo detrás de este uso fuera desinteresado y compasivo, el resultado no sería irremediable. Lo mismo, sin embargo, no se puede decir de usar la voluntad para controlar la de otro. Hablando de las reglas aceptadas de la orden a la que pertenece, KH afirmó que "Nunca tratamos de someter a otros a nuestra voluntad."[14] Esto porque está prohibido a los Adeptos por sus propias "...sabias e inquebrantables leyes apoderarnos de la voluntad de otro más débil, la voluntad de un hombre que ha nacido libre. Este último procedimiento es el favorito al que recurren los "Hermanos de la Sombra", los Hechiceros…"[15] De manera similar, HPB condenó a aquellos que "…envían ondas del poder de la voluntad  para objetivos egoístas o impíos que ella describió como  “…abominación y hechicería espiritual.”[16]

 

Conclusión

Debe ser evidente a la luz de lo mencionado anteriormente que las consecuencias opuestas esperan a quien hace mal uso de la voluntad en el ascenso a los tramos más elevados del sendero espiritual. Este hecho es aún más importante debido a los aumentos en el poder de la voluntad que puedan ocurrir en el entrenamiento a lo largo de este sendero que implica el desarrollo de algunos de los chakras primarios. Es preferible dejar que estos centros de fuerza se desarrollen de forma natural y sincrónica, o mediante un entrenamiento supervisado por un gurú calificado para hacerlo, que corresponde al avance iniciático del individuo en el camino espiritual. En marcado contraste con este método están aquellos individuos motivados únicamente por una meta personal para desarrollar estos centros de fuerza como siddhis, adquiriendo así poderes ocultos. Puede ser cierto que el poder de nuestra voluntad se puede aumentar bastante por nuestra cuenta a través de la práctica de métodos sin supervisión de métodos como kundalini yoga, que puede ser una tentación irresistible para algunos. Pero cuando el practicante no es completamente desinteresado y espiritualmente puro, fuerza prematuramente la apertura de estos chakras con el propósito de alcanzar poderes ocultos, casi siempre equivale a una receta para la autodestrucción. Cuando tales poderes son forzados demasiado pronto, requiere solo del más pequeño grano oculto de autointerés en un carácter, de otra manera purificado, para permitirle retroceder ladera abajo en beneficio propio, en una pendiente resbaladiza hacia la hechicería, como una pequeña bola de nieve rodando cuesta abajo, que da lugar a una tremenda avalancha.

 

Ya sea como omisión o como comisión, el uso de la voluntad es inevitable para todo el que está vivo, ya sea que se persiga una vida normal o rutinaria, o una vida esotérica y extraordinaria que ascienda a la cima de la verdad espiritual. En la práctica, entonces, el viajero de esta última categoría puede comenzar con seguridad el desarrollo de la voluntad como omisión, primero mediante un riguroso y despiadado autoexamen para identificar sus propias deficiencias ("furias") o impedimentos, para seguir creciendo espiritualmente. Una vez identificadas tales deficiencias, y tal vez comenzando con las más pequeñas con el fin de ganar gradualmente la confianza, permítanle superar  una a una todas estas furias, y luego erradicarlas por completo. En este esfuerzo, los riesgos son pequeños y la recompensa es grande.

 

En cuanto al desarrollo de la voluntad como comisión, excluyendo totalmente el control de la voluntad de otro, el viajero debe usar mucha más precaución. Esto entra en el reino de la magia, donde precipitarse de cabeza en esta arena sin ser plenamente calificado, equivale a navegar por un campo minado con los ojos vendados. Los riesgos aquí son mayores y, aunque si se hacen correctamente, las recompensas para los demás, para la humanidad, pueden ser enormemente mayores, este uso de la voluntad, se debe dejar para aquellos que están preparados; es decir, para aquellos que han dominado a su Persona Externa por la fuerza de la voluntad como omisión. No olvidemos que el Sr. Ramaswami, al entrar en la práctica del uso de la voluntad como comisión, centrándose en moverse alrededor de un alfiler, estaba bajo la supervisión de un Adepto como chela aceptado. Su gurú ejemplificaría, como escribió HPB, un dominio perfecto del uso de la voluntad como omisión y como comisión, y de ser "un hombre de profundo conocimiento, exotérico y esotérico, especialmente el segundo; y de quien ha sometido su naturaleza carnal a la VOLUNTAD; de quien ha desarrollado en sí mismo tanto el poder (siddhi) para controlar las fuerzas de la Naturaleza, y la capacidad de sondear sus secretos, con la ayuda de los poderes anteriormente latentes pero ahora activos, de su ser...“[17] Este es el paradigma sagrado al que aspiran finalmente todos los que están en el ámbito más elevado del sendero espiritual, particularmente en lo que se refiere al uso de la voluntad, que debe desarrollarse, cuidadosa, gradual y amorosamente, para continuar ascendiendo hacia este nivel espiritual de realidad.

 

 

 

 

El corazón es el rey, el órgano más importante en el cuerpo del hombre. . . .

El corazón es el centro de la conciencia espiritual, así como el cerebro es el centro de la intelectualidad. Pero esta conciencia no puede ser guiada por una persona, ni su energía dirigida por ella, hasta que se una con Buddhi-Manas [las contrapartes espirituales superiores]; hasta entonces lo guía - si puede.

De ahí las punzadas de remordimiento, las punzadas de conciencia; ellas vienen del corazón, no de la cabeza. . . . El hombre psico-intelectual está todo en la cabeza con sus siete puertas; el hombre espiritual está en el corazón ".

La Doctrina Secreta, III, 582

 

 


 

[1]  Blavatsky, H. P. “Chelas y Chelas Laicos”, Collected Writings, vol. IV, Wheaton: TPH, 1991, p. 614.

[2]  Jinarâjadâsa,C.,comp. Cartas de Los Maestros de Sabiduría, Segunda Serie”, TPHAdyar,2002,Carta 55,p.102.

[3]  Blavatsky, Glosario Teosófico, London: Theosophical Publishing Co.,1892, p.370.

[4]  Barker, A. T.,comp., Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett. Manila: TPH,1993, p.119.

[5] ---Apéndice II,p.513.

[6] Blavatsky,Collected Writings, Vol. IV, p.491.

[7] Barker,p.422.

[8] Jinarâjadâsa,p.46.

[9] Blavatsky, Ocultismo Práctico, Adyar:TPH,1972,pp.45–46

[10] ———,pp.50–51.

[11] ———, Glosario Teosófico, p.370.

[12] Barker, p.37.

[13]  —,p.106.

[14] Jinarâjadâsa, 1st Series (7thEd.). Adyar: TPH, 2011, p.123.

[15] Barker,p.59.

[16] Blavatsky, La Clave de la Teosofía, Londres: Theosophical Publishing Co.,1889, p.68.

[17] ——,Chelas y Chelas Laicos, Collected Writings, vol. IV, p.607.

 

 

 

 

 

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