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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 03 -  Diciembre 2016 (en Castellano)

 
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Pequeñas Gemas

 

 

Maria Parisen

Los profundos propósitos de un alma espiritual a menudo se hacen más aparentes durante la edad avanzada, cuando disminuye el ritmo de la vida. Durante los diez años anteriores a su fallecimiento, Joy Mills energizó e inspiró a comunidades simplemente con su presencia, que era a la vez desafiante y benevolente. Pocas veces en la Sociedad Teosófica somos privilegiados con una líder de tanta fuerza interna. Lo que Joy compartió especialmente en Krotona fue un espíritu de unidad. Siempre disponible y enfocada, se adaptó a los cambios de su cuerpo a regañadientes pero con humor y sentido común. Participó en todas las clases de la Escuela de Krotona, orientando los proyectos de Socios en la Teosofía, disfrutó de estudios con estudiantes de secundaria, se deleitó con amigos en estudios profundos, y rara vez se perdía una reunión de la Noche en Krotona. Al mismo tiempo, y ya entrada en sus noventas, Joy cumplió sus roles de liderazgo en Krotona con gratitud, confiando en la investigación sincera y la acción colectiva. Como colega, educadora, compañera estudiante, y amiga, Joy renovó nuestra fe en el poder sanador de una humanidad unida en el amor.

 

 

Beverly Champion

Para usar su terminología preferida, Joy Mills pasó “a la otra orilla” el 29 de diciembre de 2015 a la edad de 95 años.

 

Joy fue comunicadora, erudita, autora y maestra de Teosofía, y una profunda estudiante de La Doctrina Secreta y de las Cartas de los Maestros a A. P. Sinnett. Desde los 28 años, consagró su vida a la labor teosófica.

 

Debido a su profundo conocimiento y comprensión de los principios Teosóficos, Joy estuvo en constante demanda como conferencista teosófica y, durante muchos años, viajó por el mundo por este motivo. Joy sirvió a la Sociedad Teosófica (ST) de muchas maneras, como Vice-Presidente bajo la Presidencia de John Coats. Ella inauguró la primera Escuela de Teosofía en Australia a comienzos de 1990 en Adelaide, y enseñó en el Centro de Retiro y Educación Teosóficas en Springbrook, Queensland, luego de su elección en 1993 como Presidente Nacional de la ST en Australia. También enseño en la Escuela de la Sabiduría en Adyar, India, y expandió los cursos de estudio en la Escuela Krotona de Teosofía en Ojai, California, cuando se convirtió en su Directora.

 

Ella fue una innovadora e inspiró a miembros a seguir su dirección para hacerle conocer al mundo que algo como la Teosofía existe. La extrañaremos mucho, pero nosotros celebramos su fructífera vida, bien vivida.

 

Personalmente, Joy Mills fue mi mentora y valiosa amiga y me siento privilegiada de haberla conocido y de haber tenido la oportunidad de trabajar con ella.

 

¡No le decimos adiós a Joy, sino hasta luego!

 

 

Lakshmi Narayan

Joy Mills ha sido la influencia más grande en mi vida, desde que la conocí en 1978 en la sede internacional de la Sociedad Teosófica en Chennai, India. Ella era Vice-Presidente internacional cuando John Coats era Presidente, y yo trabajaba en la Biblioteca de Adyar. Luego me conecté con ella en 1987 en Wheaton, Illinois, en la sede de la ST en Norteamérica, cuando era Presidente Nacional y yo trabajaba en la Biblioteca Olcott. En 1992 me mudé al Instituto Krotona de Teosofía, de nuevo, como su Bibliotecaria, y Joy era Directora de la Escuela Krotona de Teosofía.

 

Es muy difícil describir a Joy Mills en sus varios roles y facetas. Así que para resumir, una vez se le requirió que diera su opinión de qué se puede considerar que sea la  “responsabilidad”, y dijo: “El hombre ha aprendido a surcar el cielo como las aves, ha aprendido a sondear el océano como los peces. Ahora dejemos que se pose en la tierra como ser humano.” Mucho amor, Joy, y Belleza para ti Joy!!

 

 

Mary Jo Kokochak

Era diciembre de 2015 y la convención Internacional de la Sociedad Teosófica en Adyar y la Convención de la Sección Australiana estaban por comenzar. Los pensamientos de Joy Mills estaban con los miembros y ella quería mantener el enlace con ellos y con la Sociedad a la que amaba. Con los ojos cerrados silenciosamente moldeaba mensajes de inspiración y saludos, y dictaba. “¿Qué tal?” preguntó. Era perfecto.

 

El 25 de diciembre nos reunimos en la casa de Joy en Krotona para celebrar las festividades. Un amigo le había regalado una caja de deliciosos chocolates y después de cenar Joy eligió uno y luego nos ofreció la caja. Cada uno eligió algo y lo probamos, pero no contentos con uno buscamos más. “¡Bueno, sólo uno más!” Joy nos reprendió con su esquiva y severa voz. Sonreímos. Aún estaba con nosotros; aunque frágil y agotada, su familiar auto-control y disciplina eran férreos.

 

Al día siguiente leímos poesía y escuchamos música clásica. Luego, le leí del reciente libro de Eb Abdill, Maestros de la Sabiduría, en el que cita la Primera Proposición Fundamental de La Doctrina Secreta: “Un Principio Omnipresente, Eterno, Ilimitado, e Inmutable sobre el que toda especulación es imposible.” Con los ojos cerrados en meditación, Joy lenta y calladamente repetía las palabras una y otra vez “Un Principio Omnipresente… Eterno… Ilimitado… ” tratando de percibir tan profundamente como podía algo del misterio y del significado.

 

Tres días después, el 29 de diciembre, Joy se liberó de su cuerpo y pasó pacíficamente a una vida más elevada. Aun atesoro la nota que me escribió tres meses antes, cuando mi marido falleció: “Sabemos que la vida continúa y es eterna, la muerte es solo un cambio de forma.”

 

 

Brenda Knight

Joy Mills fue una mujer única y poderosa. Me siento bendecida de que estuviera en mi vida. Fue un gran modelo para el que envejece. Su mente era aguda y su actitud siempre inspiradora. Ella es la razón por la que me uní a la Sociedad Teosófica. Después de mi jubilación asistí a mi primera clase en la Escuela de Krotona con Joy como maestra. Esta fue mi introducción a la Escuela y a la Teosofía. ¡Una experiencia que cambió mi vida!

 

Aunque no entendía en su totalidad todo lo que Joy hablaba, ella poseía tal profunda presencia que supe que quería aprender más. Fui inspirada tanto al escuchar sus clases sobre las Cartas de los Maestros, que mi esposo y yo hicimos un viaje especial a la Biblioteca de Londres, en donde se resguardan las cartas. ¡Que experiencia tan maravillosa!

 

Con el transcurrir de los años pude pasar muchos momentos especiales con Joy. Nosotras estudiamos, fuimos de compras, cenamos y tomamos juntas té con galletas. Hablábamos sobre nuestros viajes y sobre todos los lugares en los que había disfrutado el té. Ella había viajado por todo el mundo dando clases y ocupando roles de liderazgo en varios grupos Teosóficos. Siempre pensé que “Joy” (alegría en inglés) era el nombre perfecto para ella. Estaba colmada de la alegría vivir, de aprender, y de dejar un legado. Su amor por la Teosofía era contagioso, amaba compartir su vasto conocimiento y comprensión de la teosofía. Joy fue mi madre espiritual, y la extraño tanto como muchos otros.

 

 

Carol Nicholson

Fui a ver a Joy una mañana, unos cinco días antes de que abandonara su cuerpo físico. Trabajaba en su salutación para la Convención de la Sección Australiana y me dijo que le agradaría finalizar su carta antes de hablar. Mary Jo Kokochak estaba sentada frente a ella y tomaba el dictado. Después de pensar aproximadamente un minuto, alzó su cabeza y pronunció tres hermosas y consumadas oraciones. Desearía poder recordarlas, porque comunicaban su caluroso saludo y esperanza para la Sección Australiana muy concisa y elocuentemente. No vacilaba o titubeaba cuando hablaba.

 

Luego, dos oraciones más de belleza y proporción surgieron de los labios de Joy y la carta culminó, después de lo cual tuvimos la oportunidad de una breve visita. En ese momento la energía de su juventud disminuía, pero su mente nunca perdió lucidez, y su habilidad de hacerte sentir bien de ti mismo en su presencia aun permanecía allí. Realmente fue una embajadora de la alegría y todos nosotros aquí en Krotona extrañamos su luz.

 

Además de una enorme biblioteca Teosófica y libros espirituales, a Joy también le gustaban las novelas de misterio y continuó haciendo crucigramas casi hasta el final. Una vez me dijo que hacía crucigramas para mantener su mente elástica. No sé si fueron los crucigramas o las décadas de profundos estudios de La Doctrina Secreta, ¡pero ciertamente algo mantuvo su mente lúcida hasta el final!

 

 

 

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