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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 02 -  Noviembre 2016 (en Castellano)

 
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Considerando las Cartas de los Maestros

 

PABLO SENDER

El Dr. Pablo Sender, miembro de la ST desde hace mucho tiempo, tiene un doctorado en Ciencias Biológicas.

Reside y trabaja en el Instituto Krotona de Teosofía en Ojai, California.

 

 

Durante la primera mitad de la década de 1880 A. P. Sinnett y A. O. Hume, teósofos británicos residentes en India, comenzaron a compartir correspondencia con algunos de los maestros Adeptos de H. P. Blavatsky. Conocidos por nosotros bajo los seudónimos de Koot Hoomi (KH) y Morya (M.) En 1883 Sinnett publicó Buddhismo Esotérico, en el que presentaba algunas de las enseñanzas que recibió de esos Maestros por medio de sus cartas. El libro tuvo críticas variadas. En el verano de 1884 Sinnett le preguntó al Maestro KH si podía publicar las cartas para mostrarles a sus críticos la fuente de la información que él presentaba. La respuesta del Maestro fue negativa. Después de explicarle algunas de las razones de esto (que exploraremos luego), KH concluyó:

 

Las cartas, para resumir, no fueron escritas para su publicación o para su comentario público, sino para uso privado, y ni M., ni yo daremos nunca nuestro consentimiento para que se manejen de esta manera.1

 

Finalmente, Sinnett coincidió que era mejor no publicar las cartas y mantuvo la mayoría de ellas en privado, excepto por una pocas que había compartido con algunos teósofos.

 

Sinnett murió en Londres en junio de 1921. Él designó a Maud Hoffman, quien cuidaba de él durante su enfermedad, como legatario y ejecutor de su testamento y posesiones, que incluían las cartas de los Maestros. Un año después Hoffman y A. Trevor Barker decidieron publicar la correspondencia. Barker obviamente estaba consciente de los deseos expresados por los Maestros en contra de hacer eso, pero consideró que la publicación de las cartas estaba garantizada dado que en el movimiento Teosófico había “mucha controversia respecto a lo que era, y lo que no era la Enseñanza original de los Maestros.”2

 

El contenido de las cartas es muy diverso. Podemos encontrar enseñanzas ocultas y elevada metafísica, revelaciones sobre la naturaleza humana y la psicología, apreciaciones sobre los asuntos del mundo, consejos personales a sus corresponsales, comentarios sobre las acciones de las personas en relación a la Sociedad Teosófica (ST), y mucho más. Mientras que muchos Teósofos encuentran en ellas mucha inspiración y sabiduría, otros sienten que algunas afirmaciones en las cartas no pueden provenir de una fuente iluminada. Por ejemplo, algunos lectores quedan desconcertados por las afirmaciones que reflejan prejuicios culturales, equivocaciones científicas o hechos filosóficos, o muestran una tendencia a la crítica. Como resultado, un número de personas tienen una mala opinión de los Maestros de Blavatsky o concluyen que las cartas no pudieron ser escritas por almas liberadas.

 

Una lectura a las cartas revela que los Maestros mismos estuvieron conscientes que la correspondencia tenía deficiencias importantes. Al responder a la idea de Sinnett de publicar las cartas, el Maestro KH escribió:

 

En vez de hacerle algún bien a usted y a otros, sólo lo colocaría en una situación aún más difícil, acarreando críticas sobre las cabezas de los “Maestros” y trayendo una influencia dilatadora para el progreso humano y para la ST. Por lo tanto protesto de la manera más enérgica contra su nueva idea.3

 

De este hecho surgen algunas preguntas. ¿Cuánto podemos confiar en el contenido de las cartas? ¿Debe alguien desecharlas por completo porque algunos pasajes (uno puede percibir) no pueden provenir de un ser iluminado? O, si se confía en que las cartas provienen de los Mahatmas, ¿debe uno aceptar todas sus afirmaciones como verdaderas y correctas? Para entender cómo puede uno considerar las cartas para que se pueda obtener lo mejor de ellas, debemos examinar la naturaleza y el origen de esas deficiencias.

 

 

La Naturaleza de las Cartas

Durante el curso de las comunicaciones entre Sinnett y los Maestros hubo algunas oportunidades de errores y controversias conectados con las cartas. En algunos casos, los Maestros proporcionaron explicaciones respecto a las causas de esos errores, que nos brindan la oportunidad de aprender más sobre la naturaleza de esa extraordinaria correspondencia. La carta de interés con respecto a este asunto, de HPB a la Condesa Watchmeister, provee revelaciones adicionales sobre la naturaleza de las cartas.

 

Muchas de las características inesperadas que podemos encontrar en las cartas de los Maestros se pueden explicar por las precarias condiciones bajo las que fueron producidas. Pero antes de examinar las circunstancias que rodearon las cartas, debemos recordar que los Maestros se comprometieron en esta empresa a regañadientes. Mantener correspondencia no es algo que ellos hacen habitualmente. Esta clase de comunicación fue excepcional, acordada sólo porque ayudaría al desarrollo de la recientemente formada Sociedad Teosófica. Sin embargo, como los Maestros explicaron en las cartas, virtualmente no tenían tiempo disponible para dedicarse a ellas, y tuvieron que operar en medio de severas restricciones.

 

Examinemos algunos de los problemas que presentan las cartas según las explicaciones dadas por HPB y por los Maestros mismos.

 

a) Su naturaleza fragmentaria

La primera razón de su negativa a publicar las cartas la dio el Maestro KH:

 

Cuando comenzó nuestra primera correspondencia, entonces no había idea alguna de ninguna publicación basada en las respuestas que usted pudiera recibir. Usted continuó haciendo preguntas al azar y las respuestas, al haber sido dadas en diferentes momentos a preguntas separadas, y, por así decirlo, bajo una pseudo-protesta, fueron necesariamente imperfectas y a menudo desde puntos de vista distintos…

 

Por consiguiente, mostrar ante el mundo todos los temas bastos y complicados en vuestra posesión en forma de cartas viejas, en las que, confieso, mucho fue velado a propósito, sólo traería confusión o peor aun trastorno.

 

Un examen de las cartas muestra rápidamente que el tratamiento de los diferentes temas está lejos de ser sistemático. Una dificultad adicional en el estudio de su contenido yace en el hecho de que una buena cantidad de la terminología que usamos hoy (como las Cadenas Planetarias, los Globos, las Rondas, las Razas-Raíces, kama-loka, devachan, la constitución septenaria del ser humano, etcétera), se desarrolló gradualmente durante la correspondencia y, en consecuencia, fue usada a menudo de un modo vago y confuso. Por lo tanto, los Maestros pensaron que no era sabio publicar las cartas originales. Sin embargo, no estaban en contra de compartir las enseñanzas en ellas contenidas. De hecho, no sólo lo permitieron sino que también alentaron a Sinnett y a Hume para tomar la información allí encontrada y publicarla de una manera clara y metódica en forma de artículos y libros. También otorgaron un permiso especial para que circulasen algunas cartas seleccionadas o fragmentos de ellas.5

 

b) Los “velos” introducidos

La cita anterior afirma que “mucho” en las cartas “fue intencionalmente velado.” ¿Cuál puede haber sido la razón de esto? En sus cartas los Maestros explican que, si la filosofía esotérica ha de ser entendida correctamente, debe ser enseñada de una manera única. Una de las condiciones es que cierta información solo puede entregarse luego de que el estudiante ha tenido ciertos cambios en la conciencia.6 Pero Sinnett y Hume continuaron haciendo preguntas (y en muchas ocasiones exigiendo respuestas) que estaban más allá de lo que su comprensión les permitía. En consecuencia, a menudo no recibían respuestas directas. El Maestro KH incluso les advirtió sobre ello:

 

¡Tengan cuidado! Si vuestras preguntas son consideradas prematuras por las autoridades, en vez de recibir mis respuestas en su prístina pureza, las encontrarán transformadas en un cerco de mentiras.7

 

Otra razón poderosa de la necesidad de “velar” ciertas respuestas es que el conocimiento es poder, y algunos hechos en la naturaleza (cósmica o humana) pueden ser explotados peligrosamente por aquellos que no están más allá de su ambición personal.8 Como explicaron los Maestros, algunas de las preguntas que Sinnett y Hume hacían pertenecían a la más “alta iniciación” y no podían ser reveladas públicamente.9

 

El estudiante serio de las cartas debe en consecuencia estar consciente de que algunas de las enseñanzas encontradas en ellas no significan lo que aparentan significar. Esto debería desanimarlos a tomar cualquiera de las afirmaciones como las “Enseñanzas de los Maestros” y alentarlos a usar su propia intuición mientras estudian ese material.

 

c) Condiciones de su producción

Una de las causas de las inesperadas imprecisiones o incluso de los errores en sus cartas es el hecho de que los Maestros en muchas ocasiones las producían en menos que circunstancias ideales, o incluso apurados. Sinnett y Hume a veces se impacientaban cuando, a sus ojos, las enseñanzas en sus cartas mostraban algunas inconsistencias. En referencia a esto, el Maestro KH comentó:

 

Al escribir mis cartas entonces, como lo hago, unas pocas líneas ahora y unas pocas palabras dos horas más tarde; teniendo que recuperar el hilo del mismo tema, quizás con una docena o más de interrupciones entre el comienzo y el final, no puedo prometerle a usted nada igual a la exactitud Occidental.10

 

Otro factor importante a tener en cuenta es que la producción de muchas (si no la mayoría) de esas cartas tuvieron lugar por medios psíquicos, los que exploraremos en más detalle más adelante.

 

Un ejemplo de las dificultades encaradas lo mostró el Maestro cuando, explicando las causas de la controversia conocida como el “Incidente Kiddle” dice:

 

La carta en cuestión fue formulada por mí mientras me encontraba de viaje montado a caballo… Me encontraba físicamente agotado por una cabalgata de 48 horas consecutivas, y (de nuevo físicamente) – medio dormido. Además de esto tenía asuntos importantes que atender psíquicamente y por consiguiente poco quedaba en mí para dedicarle a esa carta. Estaba predestinado, supongo. Cuando desperté encontré que ya había sido enviada y, como entonces no anticipaba su publicación, en ese momento no le presté atención.11

 

d) La Naturaleza de la Precipitación

Considerando algunas deficiencias en la correspondencia, el Maestro KH le comentó a Sinnet, “tenga en cuenta que estas, mis cartas, no son escritas, sino impresas, o precipitadas.”12 El método de la “precipitación” de las cartas implica complejos fenómenos ocultos para los cuales los Maestros requerían la asistencia de un número de discípulos (Chelas). Este método introduce una nueva dimensión a posibles errores que, de muchas maneras, pueden resultar en distorsiones más serias que las condiciones que se han explorado hasta el momento.

 

Este proceso implica dos pasos: primero, la transmisión psíquica del contenido de la carta desde la mente del Maestro hasta la del discípulo; y segundo, la “materialización” oculta de una carta escrita con la “letra” del Maestro. De hecho, esto último fue una de las formas de escritura adoptada por los Mahatmas para la ST, y usada por sus discípulos cuando así se les requería.13

 

Algunos errores pueden suceder durante la transmisión del contenido desde una mente a otra. El Maestro KH explicó:

 

Dos factores son necesarios para producir una perfecta e instantánea telegrafía mental: una gran concentración de parte del operador, y una completa receptividad pasiva en el sujeto “receptor.” Si se da una distorsión en cualquiera de las condiciones, el resultado será proporcionalmente imperfecto. El “receptor” no ve la imagen como está en la mente del “telégrafo”, sino como si surgiera de él mismo. Cuando el pensamiento de este último deambula, el flujo psíquico se rompe, la comunicación es incoherente y se pierde. En un caso como el mío (en el que atender psíquicamente a otro es importante), el chela tuvo que, por así decirlo, recoger lo que pudiera de la corriente que le enviaba y, como ya se dijo anteriormente, juntar las partes separadas y unirlas lo mejor posible.14

 

Los conceptos encarnados en las cartas pueden ser dictados mentalmente, aunque fue muy raro que los Maestros quisieran dictarlos literalmente, o palabra por palabra. Frecuentemente, sólo una idea general de lo que debía escribirse le era dada a un discípulo,16 y quedaba de parte de él o ella formar los conceptos en el lenguaje apropiado. Esto no es distinto a alguien que le encomienda a otra persona, “escribe una carta que diga esto o lo otro,” con la dificultad adicional de que el discípulo no escucha al Maestro físicamente, sino que recibe las ideas psíquicamente. En otras ocasiones, una “fotografía mental” sería impresa en la mente del discípulo, que podría verse con mayor o menor claridad.

 

Una vez que el discípulo recibe la información, es plasmada en el papel por medio de una “impresión oculta” llamada precipitación, que requiere de una gran habilidad por parte del discípulo. De lo contrario, pueden suceder errores, como fue el caso de la carta que produjo el “Incidente Kiddle”:

 

(La carta) fue dictada mentalmente, en dirección a, y “precipitada” por un joven chela aún no diestro en esta rama de la química psíquica, quien tuvo que transcribirla desde el difícilmente visible grabado (astral). Una mitad, por consiguiente, fue omitida y la otra mitad más o menos distorsionada por el “artista.” Cuando él me pregunto al tiempo, si la miraría y corregiría, le contesté, imprudentemente debo confesar : “de todos modos, hijo mío, no es de gran importancia si te saltas algunas palabras.”17

 

Prácticamente hablando, los discípulos no son solo pasivos vehículos de las palabras de un Maestro, sino co-partícipes activos en la comunicación. Como escribió HPB:

 

¿Ha escrito el Maestro KH todas sus cartas él mismo? Cuántos chelas han estado precipitando y escribiéndolas, sólo el cielo lo sabe.18

 

Como resultado de este complejo proceso las cartas pueden mostrar formas de expresión, prejuicios y limitaciones que pertenecen al discípulo, añadiendo con esto elementos extraños que estaban ausentes en el pensamiento original. De nuevo, en palabras de HPB:

 

Suponga que la carta es precipitada a través de mí; naturalmente mostraría trazos de mis expresiones, e incluso de mi escritura.19

 

Las dificultades aumentan por el hecho de que, en varias ocasiones, a los discípulos se les requería escribir sobre temas con los que tenían poca o ninguna familiaridad. En consecuencia, fallaron en expresar el pensamiento original de manera correcta. Este es el porqué algunas comunicaciones parecían:

 

- exhibir errores científicos, gramaticales y de pensamiento, expresados en un lenguaje tal que pervertían enteramente el significado original intencionado, y algunas veces expresiones que en Sánscrito Tibetano o en cualquier otro lenguaje Asiático tuviera un significado muy diferente.20

 

También hay que notar que en algunas ocasiones las cartas fueron escritas en un lenguaje que, ni el Maestro, ni el discípulo, o ambos conocían. En esos casos, ellos tenían que adquirir el conocimiento de ese lenguaje de la mente de otra persona. HPB explicó este proceso:

 

Uno de nuestros Maestros, que quizás no conoce el inglés, y por supuesto no escribe en inglés, desea precipitar una carta… Primero tiene que imprimir ese pensamiento en mi mente, o en el cerebro de alguna otra persona que conozca el inglés, y luego tomar las formas de pensamiento que surgen en esa otra mente para responder al pensamiento. Luego él debe formar una clara imagen mental de las palabras en él escrito, también dibujadas en mi mente, o en la mente de quien sea, por las formas. Luego, ya sea a través de mí o de otro Chela con quien esté magnéticamente conectado, tiene que precipitar las formas de esas palabras en el papel, primero enviando las formas a la mente del Chela, y luego conduciéndolas al papel, usando la fuerza magnética del Chela para hacer la impresión.21.

 

Las cartas que tenemos, entonces, no son el resultado de un Maestro que toma una pluma y escribe sus pensamientos en papel. Su producción involucró notables fenómenos ocultos que podrían introducir muchos elementos indeseados.

 

Parece ser muy razonable que los Maestros estuvieran en contra de la publicación de las cartas originales. Sin embargo, ya están impresas y a pesar de todas sus deficiencias, son una fuente de sabiduría oculta y de percepciones psicológicas. Ellas han inspirado a miles de teósofos por más de cien años y probablemente permanecerán como una fuente de inspiración por muchos años por venir. Estar conscientes de las limitaciones de esa correspondencia nos puede ayudar a beneficiarnos de ellas en cuanto sea posible, evitando así algunos de sus efectos indeseados.

 

 

 

Notas al pie.

1. Cartas de los Maestros a A. P. Sinnett (Edición Cronológica) #128, p. 129.

2. Cartas de los Maestros (2da Ed.), Introducción, p. xiv.

3. _____ (Ed. Cronológica) #128, pp. 428-429.

4. _____# 128, p. 428.

5. Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Primera Serie, #52, p. 112.

6. Cartas de los Maestros (Cronológica) #20, p. 73.

7. _______ #18, p. 57.

8. Por ejemplo, en La Doctrina Secreta HPB insinúa el hecho de que había energía dentro del átomo. Cuando décadas más tarde la humanidad descubrió este hecho, el conocimiento fue usado primeramente para construir la bomba atómica.

9. Cartas de los Maestros. (Crono.) #93B, p. 332.

10. ______ #85, p. 262.

11. ______#117, p. 398.

12.______#10. p. 26.

13.______#75, p. 231.

14.______#117. p. 399.

15. “HPB a la Condesa Watchmeister en las Cartas de los Maestros” (“Es muy raro que el Mahatma KH dicte literalmente”), p. 28.

16.______(“Suponga que Bawajee recibe una orden de su Maestro para precipitar una carta a la familia Gebhard, solo con una idea general siendo dada a él sobre lo que tenga que escribir”), p. 29.

17. Cartas de los Maestros (Crono.), #117, p. 398.

18.______ #139, p. 456.

19. Escritos Compilados de Blavatsky, 8, pp. 397-398.

20. “HPB a la Condesa...”, p. 28.

21. Escritos Compilados… , 8, p.397.


 

 

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