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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 138 - Número 01 -  Octubre 2016 (en Castellano)

 
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Temas de género

en un mundo cambiante

 

Deepa Padhi

 

Presidente de la Orden Teosófica del Servicio, del grupo Mahabharat En Bhubaneswar, Odisha, India.

Conferencia dada en la Convención Internacional de Adyar, el 29 de diciembre de 2014.

 

 

Las cuestiones de género son un fenómeno mundial, aun cuando difieren ampliamente en su forma externa y en su expresión, según la región y la cultura. Son tan antiguos como la misma humanidad. Retrotrayéndonos al Jardín del Edén, Adán y Eva probablemente argumentaron sobre quién iba a desmalezar y barrer las hojas caídas.

 

Pero los asuntos de género no pueden reducirse a una simple batalla de sexos. ¿Qué es lo que exactamente queremos decir por temas de género y cómo podemos, como teósofos, ayudar a propiciar el progreso en esta área, en el mundo dinámico y cambiante actual?

 

Las cuestiones de género generalmente se concentran en hombres, mujeres y la relación entre ellos; en sus roles, derechos y responsabilidades. Los problemas relacionados con el género se han vuelto de tal interés y preocupación que muchas universidades tienen ahora departamentos de Estudios de Género. Para nosotros, teósofos, la principal preocupación es la igualdad de género y hacer todo lo que podamos por alcanzarla. Esta es parte del primer y principal Objetivo de la Sociedad Teosófica.

 

La mayoría de nosotros, de cualquier país que procedamos, recordamos  el tiempo en que los hombres generalmente trabajaban fuera de casa y eran el único sostén de la familia. Las mujeres, por otra parte, manejaban el frente doméstico. Se esperaba que ellas permanecieran en casa, criaran a los niños y atendieran la comodidad de sus esposos. No se esperaba que ellas tomaran ninguna decisión de forma independiente. En otras palabras, no tenían ninguna individualidad. En algunas áreas no eran realmente más que privilegiadas sirvientas y objetos de disfrute. Este es todavía el caso en muchos países.

 

Los cambios sociales de las décadas de 1960 y 1970 produjeron una revolución cultural, particularmente en occidente, que encontró a muchas mujeres cambiando su rol desde solo la maternidad y crianza a incluir el mantenimiento de la familia. Durante este periodo, hubo cambios significativos en los derechos de propiedad de las mujeres en relación a su condición conyugal. Se les dio a ellas el derecho a voto en muchos países. En India y casi en todos lados, permanece todavía una disparidad entre los sueldos de los hombres y de las mujeres por exactamente los mismos trabajos.

 

Cualquier cambio y flexibilidad en los roles de género que son evidentes hoy, se deben a los cambios en la estructura social, educación, progreso en la ciencia y tecnología y a factores económicos. Desafortunadamente, la mentalidad implícita de hombres y mujeres en nuestra sociedad todavía mayormente patriarcal, ha cambiado muy poco o nada en muchos lugares. Con los cambios, el papel de las mujeres en algunos países ha adquirido nuevas dimensiones, no hay duda, pero hay un largo, largo camino que recorrer.

 

No tengo necesidad de recordarles las muchas formas de violencia en contra de las mujeres: violación, violencia sexual en tiempos de guerra, violencia doméstica, abuso sexual de niñas a menudo en el contexto de matrimonio de niñas, matrimonio forzado, prostitución forzada, mutilación genital femenina, crímenes de honor, ataques con ácido, matanzas de dote, esterilización forzada, tráfico y maltrato de viudas.

 

Una fuerte preferencia por los hijos ha causado desequilibrio de género en ciertos países durante las pasadas décadas a través de abortos de fetos femeninos, infanticidio y abandono de niñas recién nacidas. Es evidente que grandes regiones en China e India tendrán un 15-20% de exceso de hombres jóvenes durante las próximas dos décadas. Esto dará origen a otros problemas relacionados con el género.

 

Luchar en contra de todos estos crímenes se considera una cuestión clave para la igualdad de género. No son solamente los hombres quienes son responsables de ellos. Incluso las mujeres son, en alguna medida, responsables directa o indirectamente. Ambas son víctimas y agentes dentro del sistema. El problema central ahora son los derechos de las mujeres. Hombres y mujeres necesitan disfrutar de los mismos derechos, recursos, oportunidades y protección.

 

Embajadora de Buena Voluntad de la ONU, Ema Watson, está captando la atención mundial por el movimiento HeForShe (ÉlporElla) iniciado muy recientemente. HeForShe es una campaña conducida por Mujeres de la ONU en la cual los hombres de todo el mundo son animados a hablar en contra de las desigualdades que enfrentan mujeres y niñas. Es realmente alentador saber que los hombres han comenzado a defender los derechos de las mujeres, a proteger sus intereses y promover el desarrollo de sus capacidades. Ema Watson dice: “Ahora es el momento de unificar nuestros esfuerzos. HeForShe es un movimiento solidario para la igualdad de género que reúne a la mitad de la humanidad para apoyar a la otra mitad, para beneficio de todos”.

 

El mes pasado Dinamarca fue coronado “El país más feliz del mundo”. Una de las razones de por qué los daneses son tan felices es que se prioriza la igualdad de género  y sienten una responsabilidad hacia el otro.

 

Algunos científicos hoy día nos dicen que la orientación sexual y el género no están biológicamente determinados. Dicen que son las normas sociales y culturales predominantes los factores determinantes. La así llamada masculinidad y femineidad no son sino fabricaciones sociales. El estudio de diferentes culturas humanas a lo largo de las diferentes épocas y a través del mundo actual parece corroborar esto. Cuanto más rígidos son los roles de género en una sociedad dada, más incómodos se sienten sus ciudadanos con las cambiantes ideas de definición de género y orientación sexual.

 

De hecho, nuestros estudios espirituales indican que los hombres no son absolutamente masculinos ni son las mujeres únicamente femeninas. Las mujeres pueden ser femeninas o masculinas a nivel emocional,  y femeninas o masculinas a nivel mental. Similarmente, los hombres pueden ser femeninos o masculinos a niveles superiores mientras son masculinos a nivel físico. Esto está muy en armonía con el concepto de ardhanariswar en la mitología hindú que simboliza la unión de Shiva o Purusha (poder) y Shakti o Prakriti (creación). Representa un equilibrio de las energías masculina y femenina en el universo. De hecho, la igualdad de género aspira a un equilibrio entre femineidad y masculinidad ya que ambos son indispensables para la vida humana.

 

Hay otra cuestión de género que está surgiendo recientemente y que es la inclusión de los transgéneros. El transgénero es el estado de la identidad o expresión de nuestro género sin que concuerde con el sexo asignado de uno. Algunas personas a las que se les asignó sexo, generalmente al nacimiento, sienten que esta es una descripción falsa o incompleta de ellos. Las personas transgénero enfrentan múltiples formas de tortura física y emocional. Ellas han estado limitadas en su vida profesional y cívica. Se les ha dificultado el acceso a la educación, servicios de salud y lugares religiosos.

 

Muchos países han demandado que se identifiquen más de cinco géneros, como Indonesia e India. En India se ha encontrado que además del masculino y femenino existen más de veinte tipos de género tales como transhombres, transmujeres, andróginos, pangéneros, etc. En la antigua India, estos eran referidos como “Trtiya Prakrti”.

 

El 15 de abril de 2014, la Corte Suprema de India reconoció un tercer género que no es ni masculino ni femenino, enunciando que “El reconocimiento de los transgéneros como un tercer género no es un asunto social o médico, sino una cuestión de derechos humanos”.

 

Ahora bien, ¿cuál podría ser una posición teosófica sobre todo esto? Sugeriría que todo ser, ya sea femenino o masculino o transgénero, es ante todo un ser humano y, por lo tanto, tiene un derecho humano que es la igualdad de género. Todo ser humano, prescindiendo de cualquier género, tiene un valor intrínseco independiente de los valores extrínsecos o utilitarios como profesión, posición, poder, riqueza, etc. Todo ser humano es completo y no necesita abusar o dominar a otro. Nadie es superior o inferior.

 

En la búsqueda de la igualdad de género, realmente estamos haciendo un esfuerzo por abarcar a toda la humanidad sin considerar el género. De hecho, la cuestión de la igualdad de género puede solucionarse solamente con la comprensión de la igualdad espiritual. El alma no tiene género. Externamente, lucimos diferentes unos de otros, como una ola del océano parece diferente de otra ola. Esencialmente todos somos uno, enraizados en una fuente. Las diferencias físicas de nombre y forma (namarupa) se deben a nuestra ignorancia de la verdad, avidya o maya en la terminología advaita. “Todos somos átomos obedeciendo juntos la ley. Nuestra negación de ella no la refuta. Simplemente…nos mantiene miserables, pobres y egoístas”, dice un gran teósofo, William Quan Judge. La enseñanza fundamental de la Teosofía es que todos los seres humanos, al tener el mismo origen espiritual y físico, son esencialmente de una y la misma esencia, y esa esencia es una, infinita, la causa sin causa y eterna, ya sea que la llamemos Consciencia Pura, Dios o Naturaleza. Por lo tanto, nada puede afectar una nación o a un ser humano sin afectar a todas las otras naciones y personas. En palabras de HPB, “Esto es tan cierto y tan obvio como que una piedra arrojada en un estanque, antes o después, pondrá en movimiento cada gota de agua del mismo” Ella lo explica más ampliamente: “Toda acción física tiene su efecto moral y eterno…Hieran a un hombre…pueden pensar que su dolor y sufrimiento no pueden esparcirse de ninguna manera a sus vecinos, mucho menos a los hombres de otras naciones. Nosotros afirmamos que si…por lo tanto, decimos, que… cada hombre va a… comprender y aceptar como una verdad axiomática que al dañar a un hombre no solo nos dañamos a nosotros mismos sino que, a la larga, dañamos a toda la humanidad,”.

 

Mientras los cambios hasta ahora no han sido agradables, las modificaciones son parte de la vida. Pueden simbolizar crecimiento y desarrollo. Pero muy a menudo las personas están cómodas con sus mentalidades tradicionales, con ideas estrechas y parciales, y cuando los cambios  salen al paso ellos los resisten. Como la vida está en un estado constante de cambio, podemos aprender a vivir en armonía con el flujo de vida, o podemos oponernos a él. Pero al final, el individuo que obstruye el flujo natural simplemente sufrirá.

 

Ha llegado el momento. Los seres humanos actuales están adecuadamente equipados intelectualmente para comprender la unidad de toda la vida y la universalidad de la Fraternidad, pero muy pocos están preparados para llevar a la práctica este reconocimiento intelectual en la vida diaria. La Dra. Annie Besant, una gran teósofa, nuestra segunda Presidente Internacional, fundadora de la Orden Teosófica del Servicio, y una reconocida defensora de la igualdad de género expresó sus opiniones del modo siguiente: “nuestras opiniones social, religiosa y económica pueden diferir, pero respecto al hecho esencial de que somos un núcleo de la Fraternidad Universal, debemos estar de acuerdo; no podemos permanecer honestamente en la Sociedad si dejamos de creer en este supremo hecho”.

 

La Orden Teosófica del Servicio es la plataforma correcta para poner en práctica el principio de la Fraternidad Universal, educando a las personas sobre los temas de la igualdad de género a través de talleres, seminarios, carteleras, titulares, pósters, campañas de firmas, competencias amistosas en forma de ensayos, etc.

 

En vista de estos tiempos de cambio, me gustaría sugerir que el término “Fraternidad Universal” puede ser apropiadamente reemplazado por el término “Humanidad Universal” para transmitir explícitamente la armonía de género que todos necesitamos tanto. Me gustaría mencionar aquí que la Sociedad Teosófica en Norteamérica, bajo presión de sus miembros femeninos, cambió a “Familia Humana” sin género específico a finales de 1990.

 

Hay un aspecto positivo respecto al movimiento por la igualdad de género. El Dr. Rupert Sheldrake, un científico y teósofo, afirma que si una mayoría crítica de una especie particular se comporta de una manera particular, por medio de la resonancia mórfica otros se comportarán de manera similar, aún en ausencia de algún medio conocido de conexión o comunicación. Si todos los miembros de la ST y de la OTS, las clases educadas de la sociedad y los líderes políticos del mundo tratan de comprender el sentido espiritual de la igualdad de género y la promueven en la práctica, entonces habrá definitivamente un cambio en las mentes de las personas en general. Habrá un cambio, un cambio desde la discriminación de género a la inclusión de género, desde las diferencias a la unidad, el muy necesario cambio de paradigma.

 

Este ayudará a dar origen a una civilización más sana, donde habrá equilibrio y armonía entre géneros y un sistema de valores basado en el amor, la tolerancia y la compasión.

 

 

 

 

 

 

 

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