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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 137 - Número 11 -  Agosto 2016 (en Castellano)

 
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Sobre los Amigos y los Enemigos - Parte II

 

PradeepTalwalker

Miembro de la Rama Poona de la ST en India.

Charla dada en la Rama el 10 de mayo de 2009

 

Consideremos ahora los otros cinco enemigos. El primero de estos es el impulso sexual, kama. ¿Por qué lo llamamos enemigo? Si el impulso sexual desapareciera no habría una generación futura. Sesenta billones de almas están esperando ansiosamente su próximo nacimiento; ¿qué les sucedería a ellas? Porque, ¿que nos sucederá a nosotros si no tenemos la oportunidad de reencarnar y perfeccionarnos?  Llámelo un enemigo o lo que usted quiera, el fin de la pasión del impulso sexual, kamaraga (raga=pasión), nunca llegará. Otro lado positivo del impulso sexual es que a causa de él una persona abandona el vagabundeo de la soltería e intenta “refinarse’, para impresionar al sexo opuesto. De la vulgaridad se dirige al refinamiento. Por supuesto, pasan muchas vidas en esta educación; pero después, cuando su propia familia crece, él también aprende a amar incondicionalmente. Ama a sus hijos incondicionalmente; pero con el tiempo también comienza a amar a la sociedad en general de la misma manera. Es correspondido, lo que es muy agradable.

 

Él comienza voluntariamente a gastar una creciente parte de su riqueza y tiempo con los necesitados. La semilla plantada por el impulso sexual crece en un árbol que apoya a todos. Así, kama es el constructor-promotor de la etapa de dueño de casa (grhasthasrama), que se considera la más importante de las cuatro etapas de la vida (asramas), ya que alimenta a las otras tres. Si no hubiera dueño de casa en derredor (grhastha), ¿quién mantendría al soltero, al jubilado, al ermitaño, al invitado, al mendigo? Kama es la escalera que conduce al “amor incondicional por todos”, una emoción elegante que se genera en el proceso total. La persona absorta en sí misma vuelve su atención hacia afuera, primero hacia unos pocos familiares, luego a la sociedad en general, debido a kama. Es verdad que bajo la influencia de tamas y rajas, un hombre enceguecido con kama comete disparates de todas clases; pero con el desenvolvimiento del orgullo superior aprende a controlar el irreprimible impulso del sexo. Además, con el surgimiento de emociones más elevadas, el impulso disminuye gradualmente.

 

Se nos ha dicho que en la cuarta Gran Iniciación kamaraga está totalmente bajo control; pero aún antes de la primera Iniciación, el impulso sexual es reprimido debido a los apremios de nuestra imagen pública bajo rajoguna. Si mantenemos nuestros deseos, kama puede ser un ayudante muy importante en el progreso espiritual. El desarrollo gradual de tal restricción parece estar basado en el plan divino y se sublima en amor incondicional por toda la Creación. Eso debería mostrar el lugar especial de kama en el Gran Plan. Siendo kama un asociado del orgullo, ayuda al “yo” a ser omniabarcante.

 

El próximo “ripu” (enemigo) es krodha (ira). A nivel personal, la ira despierta más bajo tamas y aún más bajo rajas, cuando recibimos un agravio. Nos estimula a la acción para buscar reparación. Cuando se aquietan las consideraciones personales, la ira también se calma. La ira que aparece por el bien de otros (por ejemplo, cuando los indefensos son tratados injustamente) tiene un papel más positivo. Es mejor controlar el mal pacíficamente en la sociedad, pero esto requiere una gran fuerza espiritual. Cuando un hombre no tiene tal fuerza, la ira le proporciona el valor para hacer frente al mal. Poderosas fuerzas se postran ante la justa indignación. Los débiles consideran a un individuo tal como su salvador, aúnan esperanzas y se unen a él. Los sindicatos británicos se formaron para enfrentar la injusticia de los industriales y de propietarios de minas. El movimiento se difundió debido a su eficacia, ignorando las leyes que buscaban frenarlo. Esto puede que no hubiera sido posible sin que alguien se enojara; los trabajadores probablemente nunca hubieran obtenido justicia de otro modo. Por supuesto, la ira tiene que ser manejada sabiamente por el nuevo líder, con su nueva fuerza. Él debe ser igualmente justo para ambos lados.

 

Krodha se compara con el fuego, mientras el fuego esté bajo control puede ser de servicio; desde preparar nuestra taza de té diaria hasta conducir un tren, o aún tareas más grandes. Hay que cuidar que permanezca bajo control. De otro modo puede conducir al desastre. Aun así, nadie mira el fuego como un enemigo. Si se permite que el fuego se salga de control, no es culpa del fuego. Ocurre lo mismo con la ira: no debería surgir por motivos egoístas; no debería escaparse con nuestros sentidos. Si continuamos trabajando por un buen motivo, lentamente desarrollamos la capacidad de alcanzar el éxito sin despertar la ira, ahora veremos cómo.

 

Cuando un hombre progresa espiritualmente, aumenta su fuerza mental. Puede solucionar problemas pacíficamente, sin enojarse. Es verdad, pero antes de esto su mente interna tiene que serenarse. Cuando se logra esto, la mente ya no se agita, la ira ya no aparece. Mirando esto desde el otro lado, mientras la ira despierta, muestra falta de paz interna, todavía debe hacerse mucho trabajo espiritual. Este es otro aspecto útil de krodha. Esta es una razón para estar incluso agradecidos de tener ira. Un termómetro muestra cuando sube la fiebre, ¿pero haría esto que el termómetro fuera nuestro enemigo? La ira muestra a un impulsivo. Es un indicador de nuestra agitación interna, una deficiencia en nuestro progreso espiritual. Pero también podemos usarla positivamente, sabiamente. Una vez que hacemos esto, la paz reina en nuestro corazón: krodhaya no se saldrá de control.

 

Lobha (codicia), lo opuesto a carencia de deseos, es nuestro “enemigo” número tres. Pero si careciéramos de deseos desde el comienzo mismo, ¿cómo lograríamos un progreso material? ¿Cómo podríamos mantener a nuestra familia? Es nuestro deber satisfacer las necesidades de aquellos que dependen de nosotros para vivir, proporcionarles comodidades de acuerdo a las necesidades de la época en que vivimos. Sin enfrentar las responsabilidades mundanas no podemos ser libres para dedicarnos al progreso espiritual. Lobha, como kama, es esencial para el dueño de casa. No puede funcionar sin ellas. Por supuesto, la codicia no debe conducirnos a malos pasos. No debemos robar a otros, ni consentir en la avaricia; ni sentirnos dueños de nuestra riqueza; ni olvidar a la sociedad en general.

 

Pero un dueño de casa tiene que tener suficientes recursos. Solamente después de disfrutar la experiencia del progreso material (y de superar las dificultades), en plena actividad de rajoguna, sentimos la necesidad de la espiritualidad de sattvaguna. Para un progreso completo es esencial que el alma pase la experiencia del progreso material. Sólo después de pasar todos los grados podemos presentarnos para la graduación. Ningún grado puede omitirse. En los primeros grados, cuando la mente está sin desarrollar y el conocimiento es limitado, se nos enseñan lecciones más simples que podemos asimilar en esa etapa. El resto del aprendizaje continúa a su vez. La codicia es una parte del programa de estudios de los primeros grados. No es solamente útil, es básico, indispensable. Sería ingratitud sentir desprecio por los primeros grados después de alcanzar los grados superiores. Cuando estos grados son completados, el jivatma (el “Ego”, el yo superior que no muere, sino que crece en las vidas siguientes) espontáneamente abandonará lobha, no necesitamos interesarnos demasiado en esto.

 

El cuarto enemigo es la ilusión, moha. Literalmente moha significa desvanecer. En la ciencia del Espíritu, significa tomar maya (ilusión) por lo real. Todo lo que ha sido creado por Brahman (lo Absoluto), es maya. Todos los planos, desde los más densos a los más sutiles, constituyen maya. Los innumerables velos de maya ocultan la realidad última. Nos atraen y nos fascinan. La infinita diversidad en maya, la abundancia de todo tipo dada por ella, sus enigmas insolubles, provocan nuestra curiosidad y deseo. Hechizados por el engaño causado por maya, continuamos levantando un velo tras otro. Enamorándonos más y más, desarrollando una devoción por el Creador de maya cada vez más profunda, finalmente quitamos todos los velos, trascendemos maya, y alcanzamos a Brahman. El Sendero es arduo, largo y resbaladizo, sin libertad para el error. Está lleno de espinas, pero también de fragantes flores nunca percibidas antes y de dulces frutos nunca probados antes, todo proporcionado por maya. Las espinas nos disciplinan, las flores nos dan alegría, y los frutos nos alimentan: nos ayudan a sostenernos en el Sendero afrontando todos los peligros. Caminamos hacia el Destino manteniendo el equilibrio, los ojos abiertos, un paso a la vez, sujetándonos de la mano de maya. ¿Vamos a llamar enemigo a maya?

 

La envidia es el sexto enemigo (matsara). La palabra matsara, en su uso actual, es más bien acre, y verdaderamente sustenta esta traducción. Pero es una palabra con varios matices de significado. Como lobha, matsara también tiene su lado positivo. Los primeros matices de la palabra (como aparecen en el Rg-veda) eran cercanos a alegría. Implicarían solamente la disputa creada por una persona que va delante de otra. Los matices más bajos llegaron después. No es necesario sobresaltarnos. Todos no se ponen celosos cuando alguien va adelante, unos pocos son así, pero la mayoría se lo toma con calma. Si el lado negativo de matsara es la codicia, el lado positivo puede ser la competencia saludable. Si matsara nos va a hacer competir y nos aguijonea hacia adelante, ¿qué daño hay en ello? Si en la infancia de nuestro espíritu divino, el jivatma, podemos progresar por la comparación, seguramente en una etapa posterior podemos establecer nuestro propio ritmo. Por supuesto, matsara tiene que mantenerse controlado, limitado solamente a una competencia saludable. Evidentemente, no debemos ser codiciosos. El Ramayana y el Mahabharata (y aún las mitologías europeas) abundan con ejemplos sobre qué catástrofes pueden producirse si matsara se va de las manos. (Quizás así es cómo la palabra adquirió su presente significado perjudicial). Así, debemos ser cuidadosos. Si podemos progresar sin ser ayudados por matsara, estupendo; pero esto no sucede en la vida de las personas menos evolucionadas. Matsara es también una experiencia que el jivatma tiene que atravesar. Ésta también es una parte inseparable del plan de las cosas de Dios. Sería ignorancia mirarla como un enemigo. Cuando el jivatma evoluciona y se desvanece la ilusión de la separatividad, no deseará adelantar a otros. Hará su mejor esfuerzo para llevar consigo a todos. Una vez que se haya desarrollado así, se liberará no sólo de la codicia, sino incluso de la competencia. Matsara se esquivará completamente, sin esfuerzo.

 

Este es el conjunto de los seis enemigos (shradipu). Si alguien puede alcanzar la Meta sin su ayuda, hermoso; pero esto no sucede. El débil espiritualmente, en la infancia de los nacimientos humanos, necesita estos soportes; este puede ser el motivo de por qué han sido dispuestos así por Dios, en su infinita sabiduría. Tenemos que escalar las alturas de la espiritualidad usando estos escalones. Sería erróneo mantenerse holgazaneando en los peldaños por mera diversión, esto retardaría nuestro progreso; pero sería ingrato mirarlos con desprecio cuando llegamos a un nivel superior del Gran Edificio. ¡Aún una ligera traza de una emoción como la ingratitud dañará enormemente nuestro progreso! Hay todavía muchas alturas que escalar. Estos soportes fueron usados por los Adeptos cuando luchaban; y quienes los están usando hoy (lo que nos incluye realmente a todos nosotros todavía atascados en los renacimientos) un día serán Adeptos. Entonces, los seis enemigos así llamados despectivamente, realmente no son shadripu, deberían ser debidamente llamados los seis maestros, shatsikdhaka, o los seis peldaños, shatsopana aún más apropiadamente; pero no es nuestro propósito aquí cambiar el lenguaje. Así, continuaremos con el viejo epíteto, el enemigo (ripu). En tanto purifiquemos nuestro punto de vista, esto debería ser suficiente.

 

Cuando una persona se alza por encima de los seis enemigos, ya no está más bajo la oscilación de la tamoguna o de la rajoguna. Él se ha graduado en la sattvaguna, la cualidad de la bondad, la realidad, la verdad. (El adjetivo sánscrito sat significa diversamente “bueno, real, verdadero”; tva es un sufijo como “-ness”); guna es cualidad). Aquellos regidos por la sattvagunaya no son dominados por las emociones inferiores. Ellos son bondadosos, viven para los demás, un estado ejemplar.  Pero no debemos apegarnos ni siquiera a esta etapa. Hay más progreso por hacer. Cuando seguimos trabajando por el bien de los demás, comprendemos que estamos siendo ayudados por poderes muy capaces. Obtenemos éxito desproporcionado en relación con nuestro esfuerzo. Evidentemente, somos solamente un instrumento en sus manos para la ejecución de las buenas acciones, el hacedor real es Dios. Ésta, naturalmente, es una muy humilde experiencia. Nuestros corazones están llenos de gratitud. Sigue la total entrega a su Voluntad. Somos liberados de toda responsabilidad por cualquier cosa que hagamos o cualquiera sea el resultado que obtengamos. También somos liberados de los últimos vestigios de orgullo por ser el hacedor de las acciones, lo que nos hace buscar la recompensa de “nuestras” buenas acciones. No tenemos una voluntad propia separada, nunca más. De esta forma trascendemos todas las tres gunas, y llegamos a ser gunatita (más allá de las gunas).

Los santos han iluminado este Sendero. Todos ellos estuvieron muy por encima de los insultos y las torturas. Jesucristo me viene a la mente: un epítome del perdón, del sentimiento de compasión aún por aquellos que lo crucificaron.

 

Hasta ahora todo va bien, pero ¿qué hay acerca de los mosquitos, chinches, cucarachas y demás? Son una verdadera molestia. Si hay alguna pausa para limpiar después de la cena, cucarachas y hormigas completan el trabajo. Servicio no deseado, por supuesto, pero la Naturaleza no permite negligencias. Si nosotros y nuestros vecinos mantenemos los pisos limpios y los desagües cerrados, se ataja el problema de las cucarachas y las hormigas.

 

Los mosquitos, moscas negras y moscas domésticas son, sin embargo, una historia diferente. Dispóngase a meditar y escuchará el zumbido familiar. Las moscas negras van a la humedad de sus ojos a medio cerrar. Las moscas domésticas creen que es el momento oportuno para explorar nuestra piel y cabello. Es la hora de comer para los mosquitos. ¿Qué menú puede ser más dulce que un hombre sentado tranquilamente, con los ojos cerrados? Más que suficiente para la meditación. El mundo habría sido un lugar mejor sin estos compañeros, estamos seguros. Las compañías de control de plagas prosperan.

 

Pero entonces recordamos la historia de Yogananda Paramahansa en Autobiografía de un Yogui. En la residencia de Sri Yukteswar, el gurú de Yogananda, era abundante la presencia de mosquitos. Se le permitió a Yogananda usar un mosquitero, puesto que estaba acostumbrado a él, pero viendo que Sri Yukteswar no usaba uno, Yogananda también lo dejó y encontró que los mosquitos ya no le atormentaban. También se dijo que los mosquitos cesaron de picar a Sri Aurobindo después que adoptó el yoga. La Naturaleza no es parcial. La regla que aplicó a estos yoguis debe aplicarse a todos. Ramana Maharshi renunció a sus vestimentas y comenzó su búsqueda del Yo a los dieciséis años. En los Himalayas y otras partes, innumerables aspirantes meditan de cuerpo desnudo durante muchas horas. Estas personas no usan cremas repelentes de mosquitos. Libres de temor, no buscan protección ni aún de serpientes o animales salvajes en la selva. Hemos leído relatos, visto películas de serpientes y tigres sentados dócilmente a los pies de los yoguis. Estas no pueden ser invenciones de la imaginación. Si no hubiera sido la realidad, los yoguis nunca habrían podido seguir su camino escogido. Si los animales se hubieran comido a los rshi-s al estar en la selva, nunca habríamos recibido el tesoro espiritual dejado por ellos, además, ellos mismos no lo habrían obtenido.

Aquí hay un mensaje para nosotros. La actitud de ser el “hacedor” de las acciones (el así llamado kartrbhava) o experimentador de las acciones (bhokta bhava), genera agitación en nuestra mente interna. La actitud de ser un observador desapegado, desapasionado, de todo lo que suceda (el sakshi bhava o drashta bhava) aquieta la agitación y serena la mente.  Tal es la experiencia de muchos.

 

Esta serenidad parece ser muy apreciada para los Poderes Invisibles. Vemos esto aún conduciendo. Cuando estamos tranquilos, el tráfico no nos molesta.  Podemos alcanzar nuestro destino sin problemas y más rápido.  Pero si estamos apurados y molestos con el tráfico, se pone peor. La gente se interpone en nuestro camino, y hace cosas que nos molestan más. No solo la gente, aún la Naturaleza parece hostigar al enojado y al impaciente. Polvo en el viento, ripio desparramado en el camino, pájaros situados en los árboles expulsando sus excrementos, todo parece hallarse a la espera de nuestra llegada. Los semáforos parecen estar cronometradas para estar en rojo justo cuando tenemos que pasar. Los problemas parecen estar directamente en proporción con el grado de (y contribuyen a) nuestra agitación. Sin ser clarividente, uno no puede decir si hay algunas fuerzas causativas invisibles detrás de esta aparente conspiración, pero la experiencia es muy reveladora. Si usted es una de las víctimas, trate de ser testigo (asuma sakshi bhava) como un experimento (esto es posible en un segundo). Sea un observador separado. Los problemas se disipan.

 

Incluso los mosquitos desaparecen si nos convertimos en un observador separado. Los zumbidos se detienen instantáneamente. Normalmente, cuando nos sentamos a meditar, con nuestra consciencia mejorada, comenzamos a escuchar aún los sonidos más insignificantes que no escucharíamos de otra manera. Aún con este oído más sensible, el sonido de los mosquitos se silencia. Con una mente inestable es difícil conservar este estado plácido, pero la experiencia presente nos impulsará a trabajar con una mente firme. Lo que puede hacerse durante cinco segundos, con el esfuerzo constante,  puede hacerse durante cinco minutos o cinco horas. La gente lo ha hecho. Inclusive han explicado cómo. Podemos seguir su ejemplo. Los insectos no llegan benevolentemente a calmar nuestras mentes, pero tampoco llegan a establecer una vendetta. Llegan a alimentarse. Pero, es un hecho confirmado que no persisten cerca de una persona con una mente serena. Cualquiera puede intentarlo. La ciencia que hay detrás de esto puede que no la conozcamos en esta etapa. ¿Se debe a algunas emanaciones en este estado? No lo sabemos, pero podemos beneficiarnos agradecidamente.

Un mango es igual de dulce sin conocer la química que lo madura. Solo parece ser el inteligente plan de la Naturaleza. Un insecto no es ni nuestro enemigo ni nuestro amigo, sino que tiene una lección para nosotros (¡más maestros!). La lección está ante nosotros, esperando ser adquirida. Mientras tanto, podemos desarrollar la gratitud y el amor por toda la creación incluyendo a los insectos, como parte de la creación. Esta gratitud en sí misma es sedante y tiene un efecto saludable en la mente y el cuerpo. También trae alegría de vuelta a nuestra vida. No estar feliz en todo momento es un crimen contra Dios.

 

Una mente serena y afectuosa construye un cuerpo saludable: los gérmenes de las enfermedades parecen volverse inofensivos. El amor por toda la creación es nuestra mejor armadura. Aún las epidemias más contagiosas no afectan a toda la población, aunque todos bebemos la misma agua del grifo, respiramos el mismo aire de la ciudad. Con un cuerpo sano, es muy probable que permanezcamos indemnes (y también somos capaces de ayudar a las víctimas).

 

Seguramente, algunas veces nos enfermaremos, de acuerdo con esa parte de nuestro karma que esperamos se trate en esta vida (nuestro prarabdha), pero ahora nuestra tolerancia ha mejorado, y aún el periodo de estar en cama pasará serena y alegremente. Esta es una experiencia necesaria para nuestro crecimiento completo, sentiremos gratitud aún por la enfermedad (o el accidente) que nos mantiene en cama.

 

 No deberíamos resentirnos con un ser humano, animal, o aún los seis enemigos. La persona ofendida puede o no sufrir con nuestro odio, pero una cosa es segura, nosotros sufriremos, la actitud misma del odio causa gran desgaste en nosotros por su constante presencia. Y nosotros formamos un lazo kármico con esa persona (el que asegura un continuo sufrimiento para ambos). Respecto al amor “apegado”, retarda nuestro progreso manteniéndonos pegados a la emoción. Aquí también se crea un lazo kármico. Si el vínculo es de apego o de resentimiento, el resultado es el mismo: nos mantiene en el camino de nacimientos y muertes. El apego y el resentimiento son dos lados de la misma moneda. No queremos esta moneda. Queremos la libertad de ambos lados. Lo que se ha dicho en Luz en el Sendero acerca de que el amigo y el enemigo son iguales, está también allí en el Bhagavadgita (XII, 18,19) donde hablándole a Arjuna acerca de las cualidades del devoto querido para él, el Señor Bendito (Sri Krishna) dice: “Igual para con enemigo y amigo…ese hombre es caro a Mí”

 

Cada situación en la vida, cada casualidad, es para enseñarnos el secreto de vivir. Hay maestros que nos rodean y una lección a cada paso. Tenemos que capturar todo el beneficio, sin vacilación. Benjamín Franklin en su sabiduría escribió en El Almanaque del Pobre Richard (1757): “Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos”. ¡Cuánta verdad! Ayudémonos con las enseñanzas de todos los seres humanos, animales, plantas, minerales, situaciones y casualidades. La ayuda divina está siempre ahí: ya sea abiertamente o esperando a ser descubierta. Cuando lo percibimos, nuestros corazones se llenan de gratitud y amor por todos. Deseamos pagarle por todo lo que Él hizo por nosotros. La única manera de pagar es llegar a ser un instrumento en sus manos. Permitamos que nos use para cualquier cosa, dondequiera que Él lo considere adecuado. Y como dijo Milton: “También sirven quienes sólo están de pie y esperan”.

 

El resentimiento nos agota. La gratitud y el amor incondicional y libre nos sana y nutre desde dentro. El beneficio de la gratitud y el amor está en todas partes, pero la persona que los esparce se beneficia muchas veces. Su vida en la tierra es una alegre excursión. Todo lo afirmado en esta oportunidad  ya es conocido para todos nosotros. La elección es clara. La Naturaleza no deja nada a ser decidido. Beneficiémonos todos de esto.

 

 

 

 

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