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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 137 - Número 08 -  Mayo 2016 (en Castellano)

 
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La compasión: objetivo de la Teosofía

y de la vida espiritual

 

ABRAHAM ORON

Presidente de la Rama Covenant de la ST en Israel.

Charla dada en la Convención internacional, adrar, 3 enero 2016.

 

 

En todas las principales religiones del mundo encontramos algunas enseñanzas acerca de la compasión y la bondad amorosa. Este también es el caso con el Judaísmo. Hay 613 mandamientos en la religión judía, muchos de los cuales tratan con el modo en que deberíamos tratar a otros. En general, encontramos mandamientos conocidos como:

 

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

 

Más específicamente, hay mandamientos para ayudar a los pobres, visitar a los enfermos, consolar a los dolientes e incluso divertirse con los novios en su fiesta de matrimonio.

 

Así como en otros países, tenemos cientos de organizaciones filantrópicas activamente ayudando a otros: suministrando comida, ropa y medicamentos, protegiendo niños y mujeres necesitados, etcétera. Conociendo la triste historia de esta tierra, uno puede preguntar, ¿Cómo puede haber tantas manifestaciones de caridad y bondad amorosa junto a muros de odio y hostilidad entre dos naciones que están destinadas a vivir una junto a la otra?

 

En Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, Carta 8, el Maestro KH, un maestro de sabiduría y compasión, reconoce esta triste situación de la humanidad:

 

¡Porque es "la Humanidad" la gran Huérfana, la única desheredada de esta tierra, amigo mío! Y es deber de cada hombre capaz de un impulso generoso hacer algo, por poco que sea, para su bienestar. ¡Pobre, pobre humanidad! Me recuerda la antigua fábula de la guerra entre el cuerpo y sus miembros: aquí también cada miembro de esta gigantesca "huérfana" —huérfana de padre y madre— egoístamente, sólo se preocupa de sí misma. El cuerpo desamparado, sufre eternamente, ya sea que los miembros estén en paz como en guerra. Su sufrimiento y su aflicción no cesan jamás.

 

Pero teniendo profundo conocimiento del potencial divino que yace inactivo en el alma humana Él añade: "Puesto que sólo en el hombre hay esperanza para el hombre ¡No dejaré que llore aquel a quien yo pueda salvar!..."

 

Hay momentos en que acontecimientos difíciles causados por extremistas de todas partes, seres humanos sumergidos en la ignorancia y la ilusión, hacen que la persona pierda de vista lo que el Maestro estaba hablando. ¿Cómo puede ser que, con toda la larga historia de destrucción y sufrimiento, todavía experimentamos tanto odio y violencia en muchas partes del mundo?

Meditando sobre la frase "solo en el hombre hay esperanza para el hombre” y observando estos sentimientos de desesperación que surgen adentro, ellos se disuelven con compasión, y poco a poco empiezan a aparecer algunas manchas brillantes que existen dentro de esta dura realidad.

 

Estas chispas de luz están presentes en muchos hombres y mujeres, muchos de ellos jóvenes, que dedican y a veces incluso sacrifican su vida, haciendo la sagrada tarea de curar a los enfermos en países no desarrollados, defendiendo los derechos humanos de los oprimidos, ayudando a los refugiados y a quienes están atrapados en zonas de combate, que luchan sin descanso contra el daño ecológico causado por gobiernos y organizaciones, y ayudan a prevenir la crueldad contra los animales. Hay muchos trabajadores de la luz, que realmente son la esperanza de la humanidad y que están practicando la compasión en acción y la responsabilidad universal.

 

Me gustaría especular que muchos de quienes se dedican a aliviar el sufrimiento humano en todas sus formas, han sido influenciados directa o indirectamente por los principios de la moralidad y de la filosofía espiritual del Hinduismo, Budismo, Teosofía y muchas otras corrientes. Principios como la interconectividad y la unidad de vida, la no violencia y no dualidad han encontrado su camino en muchos grupos espirituales y en la psicología, la psicoterapia, la ecología e incluso la física cuántica.

 

Aquí podemos preguntar ¿cómo puede la Teosofía desempeñar un mayor papel en ampliar el círculo de quienes pueden sentir esa interrelación y el afán de servir a la humanidad? ¿Cómo podemos hacer que estos principios que son inherentes en la Teosofía sean más prácticos y acogedores?

 

Todas las maravillosas enseñanzas de la Teosofía acerca de los aspectos ocultos de la naturaleza y del hombre, sobre las leyes de la naturaleza, tales como la reencarnación, el karma, la evolución de la conciencia, la periodicidad y otras enseñanzas relacionadas con la creación del universo y del hombre, etc., conforman el "Vestíbulo del aprendizaje", que conduce al "vestíbulo de la sabiduría", o a la realización de que uno tiene que concentrar todas sus energías en liberarse uno mismo de la separatividad. Esto consiste principalmente en el desarrollo de la cualidad de un gran corazón abierto, de sentirse cerca de los demás, de compartir realmente sus penas y alegrías y ser capaces de trabajar por su bienestar; esta realización o la compasión activa es el objetivo de la vida espiritual.

 

La importancia de esta cualidad se expresa en las siguientes dos citas, la primera es de A los Pies del Maestro:

 

De todas las Cualidades, el Amor es la más importante, porque cuando es bastante fuerte en un hombre, lo estimula a adquirir todo las demás, que sin ella nunca sería suficiente.

 

La mayoría de nosotros estará de acuerdo con esto, pero ¿cuántos de nosotros (incluyendo al orador) estamos dispuestos a abandonar el aprendizaje y concentrar todos nuestros esfuerzos en la realización de nuestra naturaleza interna de amor?

 

La segunda cita es de H. P. Blavatsky en La Voz del Silencio, en el que la compasión es definida como la Ley de leyes:

 

¿Puedes tú aniquilar la COMPASIÓN divina? La compasión no es un atributo. Es la LEY de las leyes, la Armonía eterna, el YO de Âlaya; una esencia universal e infinita, la luz de la eterna Justicia y el concierto de todas las cosas, la ley del Amor perdurable. Cuanto más te identifiques con ella, fundiendo tu ser en su SER, cuanto más se una tu alma con aquello que ES, tanto más te convertirás en COMPASIÓN ABSOLUTA.

 

¿No se encuentran estas citas y muchas más, en todas partes de otros libros Teosóficos, intentando despertarnos para concentrar nuestro estudio y práctica en el desarrollo de la compasión verdadera? Sólo la fraternidad y la compasión prácticas pueden transformarnos a nosotros y a la sociedad. ¿Podría ser, que muchos de nosotros nos sentimos demasiado atraídos al ‘vestíbulo del aprendizaje’, y esta sea tal vez la causa de las dificultades que la Sociedad Teosófica tiene para llegar a sectores más amplios de la sociedad y especialmente a la generación joven? Todas las tendencias separativas, el odio y la violencia en el mundo, exigen los poderes curativos de la verdadera fraternidad y compasión.

 

¿Podemos encontrar nuevas formas de enseñar Teosofía, de modo que los principios de la Teosofía sean canalizados y centrados en el estudio, la meditación y prácticas para el desarrollo de la compasión y de la fraternidad? Debemos encontrar maneras de demostrar la verdad de que sólo a través de la compasión y de la fraternidad se pueden encontrar la paz y la felicidad interior. Hay un ejercicio sencillo que utilizamos en nuestro curso sobre maneras prácticas de tratar con emociones dañinas, que ayuda a experimentar esta verdad: Piense en alguien que le hizo enojar y observe las sensaciones desagradables en su cuerpo y, a continuación, piense en alguien que usted ama, y vea lo bien que se siente a nivel del cuerpo.

 

El conocimiento de la Teosofía nos proporciona una base muy buena para demostrar mediante la analogía, el ejercicio, el diálogo y las prácticas de meditación, la verdad expresada en las siguientes palabras de sabiduría del Buda, las cuales tratan de la actitud esencial necesaria para el desarrollo de la compasión y la paz interior. Aquí están las palabras inolvidables del Buda en la apertura del Dhammapâda:

 

-Las condiciones en las cuales nos hallamos actualmente son el resultado de nuestros anteriores pensamientos. Si una persona habla o actúa motivada por un mal pensamiento, el dolor irá tras ella, como la rueda del carro tras la pezuña del buey que lo arrastra.

 

-Las condiciones en las cuales nos hallamos actualmente son el resultado de nuestros anteriores pensamientos. Y si una persona habla o actúa motivada por un pensamiento puro, la dicha le seguirá en todo momento, como la sombra compañera sigue a un viajero.

 

-“¡Me ha insultado, me ha herido, me ha maltratado, me ha humillado!” El que piensa así nunca podrá dejar de odiar.

 

-“¡Me ha insultado, me ha herido, me ha maltratado, me ha humillado!” El que deja de pensar así ya ha cesado de odiar.

 

-“El odio no cesa con el odio, el odio cesa con el amor.” Esta es una ley muy antigua.

 

¿Dónde se puede encontrar este amor o compasión que erradica el odio? Se puede encontrar en lo profundo dentro de nosotros porque es nuestra propia y verdadera naturaleza, pero tenemos que hacer lugar para esto. En tanto que estemos llenos del yo y de todos sus deseos y miedos, no puede aparecer.

 

Hacerle lugar a la compasión que va a nacer dentro de nosotros, es el resultado de un largo proceso de observación interna profunda, combinada con una gran voluntad para encontrar nuestra ira acumulada, el miedo, la soledad, la frustración, y sentir con compasión todo el dolor que es sostenido en estas emociones. Podemos combinar esta observación interna con una meditación de bondad amorosa en las siguientes palabras de La Voz del Silencio y recordarnos a nosotros mismos acerca de las muchas formas de sufrimiento que vemos y oímos:

 

Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino.

 

No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor, antes que tú mismo la hayas enjugado en el ojo del afligido.

 

Pero deja que las ardientes lágrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en él permanezcan sin enjugarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara.

 

La pregunta sigue siendo, ¿cómo puedo hacer para que una parte mayor de mi nación comprenda y aplique estas verdades en relación con aquellos que pertenecen a otras naciones o religiones?

 

En las enseñanzas de la Teosofía y del Hinduismo, aprendemos que esta situación de ignorancia, separación e ilusión, en la que la mayoría de la humanidad se encuentra hoy, es vital para el desarrollo de la conciencia humana individual. Todas las chispas de conciencia deben caer de un estado de unidad inconsciente a un estado de separación y del sufrimiento que esto implica, para que puedan volver en un futuro, plenamente conscientes de la unidad y de la totalidad, que es su verdadero hogar.

 

¿Debemos consolarnos con este conocimiento y dejar que la Naturaleza y karma hagan el trabajo de la evolución que conduce a la iluminación después de incontables eones de sufrimiento, después del cual se erradicarán la ilusión y separación? O debemos despertar nosotros mismos para entender y ver que todos los que vinieron a la Teosofía o a cualquier camino espiritual verdadero deben convertirse tarde o temprano en un emisario de la Naturaleza y de karma, sin los cuales, el trabajo de la evolución de la conciencia humana no puede realizarse. Cada ser humano es en su esencia un puente entre el cielo y la tierra.

 

Todos los que incluso son un poco conscientes de ser un punto de encuentro entre el espíritu y la materia, el cielo y la tierra son la esperanza de la humanidad para el cambio hacia una verdadera humanidad. El universo espera que esas personas asuman la responsabilidad, para ser guardianes de sus hermanos e incansablemente enseñar y ser modelos de amor y sabiduría. ¿Cómo, nosotros y otros alrededor del mundo, despertamos con vigorosa y eficaz acción demostrando la vitalidad del desarrollo de la compasión por la felicidad y la prosperidad de la humanidad?

 

Centrémonos en la Teosofía ,en el camino del corazón, en esas verdades sobre las que están escritas en Luz en el Sendero:

 

Estas Verdades, que son tan grandes como la vida misma, son tan sencillas, como la más sencilla de la mente humana. Alimentad con ellas al hambriento.

 

¿Podemos alimentar al mundo con estas verdades haciendo más para simplificar y 'divulgar la Teosofía" y centrarnos en las enseñanzas que nos motivan hacia una vida más compasiva y fraternal?

 

 

 

 

Un ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros el universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Él se experimenta a sí mismo, con sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, limitándonos a nuestros deseos personales y al afecto por unas pocas personas cercanas a nosotros. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes y a la totalidad de la Naturaleza en su belleza.

Albert Einstein

 

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