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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 137 - Número 08 -  Mayo 2016 (en Castellano)

 
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La neurofisiología de la compasión – II

 

 

José Foglia

Neurólogo de Uruguay. Conferencia de Teosofía y Ciencia,

dada en la Convención internacional, Adyar, 2 enero 2016

 

 

¿Cuándo, cómo y por qué la supremacía del hemisferio izquierdo venció a nuestra consciencia de la realidad?

 

Responder esta pregunta incluye la especificación del significado que damos a las palabras ‘consciencia’, ‘atención’ y ‘mente’ durante esta exposición. Nuestro enfoque es exclusivamente reduccionista y no incurre en disquisiciones filosóficas, en lo que ellos llaman creencias, supersticiones y religiones. La premisa de este enfoque es que conciencia y atención son el resultado de procesos neuronales y no ‘cosas’. No consideramos que la ‘consciencia’ es la única que comprende esto cuando pone atención. Esta frase, repetida frecuentemente en la vida diaria, adquirida a través de los milenios, tiene una veracidad inmerecida y podría ser engañosa. Lo que sucede, sin embargo, es que después de una aparición sucesiva de estímulos ocurre una activación progresiva de la corteza cerebral. El proceso de activación está condicionado por el significado de la información en el momento que llega al cerebro. Y al mismo tiempo, está condicionado por el interés y la motivación, que produce una positiva retroalimentación en la activación de la corteza cerebral. Por consiguiente, cuando el foco de atención se mueve intensamente hacia el estímulo, el cerebro se vuelve crecientemente más consciente.

 

En los reptiles, por ejemplo, la atención se debe a la estimulación por la activación del sistema reticular que potencia las estructuras que contienen programas de supervivencia. Así, el cerebro reptiliano se pone en alerta para acondicionar los movimientos del cuerpo de acuerdo a las circunstancias.

 

La atención en los mamíferos es, junto con la activación en el cerebro primitivo, la activación de todos los módulos concernientes a la motivación también. Como resultado, los movimientos están también condicionados por una reacción de los mecanismos neuroendocrinos. El estar alertas entonces, crea un sentimiento de placer o molestia, de acuerdo al estímulo que la causó.

 

La atención en el cerebro humano, además de todos los mecanismos anteriores, es un proceso que activa módulos sofisticados y complejos en los lóbulos prefrontales, que permiten la abstracción de las diferentes clases de información procesada en la forma de palabras, cánones de pensamientos, memorias y sentimientos.

 

Se desarrollaron algunos programas en los lóbulos prefrontales del Homo sapiens. Para dar una reseña de su complejidad, se señalarán solamente algunos de ellos aquí. Nuestro Ejecutivo Central, el lugar donde operamos y donde determinamos nuestras acciones es muy complejo. Es el asiento de la voluntad consciente. Es donde nos hallamos cuando decimos ‘yo quiero’. Está también compuesto de todos los programas que nos permiten ser conscientes de tener una experiencia en este preciso momento, de haber tenido una existencia en el pasado y nos permite decir ‘yo soy’. La corteza cingulada anterior está ubicada en la cara interna del lóbulo frontal. Cuando se activa, nos volvemos conscientes de las sensaciones internas.

 

Es el área cortical que nos informa cómo nos sentimos y nos permite decir ‘yo siento’.  Tener éxito en la meta que fue propuesta por la voluntad consciente del Ejecutivo Central, depende esencialmente de la integridad anatómica y funcional del área superior y de la corteza prefrontal dorsolateral, esas áreas del cerebro que guían y mantienen el foco en los pensamientos e ideas, y nos hacen así conscientes de la información almacenada en la memoria de trabajo. Así podemos usar la información acumulada durante la vida y decir ‘yo sé’. La integridad de la corteza orbitofrontal, sin embargo, sería central a la acción en el presente inmediato porque activaría los mecanismos de auto-control para los variados impulsos que se generan profundamente en el cerebro.

 

Para que tal acción sea completa y concuerde con su intención, también es necesario que la corteza orbitofrontal de los lóbulos prefrontales llegue a ser consciente de las emociones que provienen del sistema límbico. Comprender el significado comunicado por los sentimientos es esencial para la adaptación social y permite una respuesta adecuada a las circunstancias. Esta área controlaría el comportamiento antisocial compulsivo. Es el área que conscientemente nos ubica en el aquí y el ahora. Nuestras acciones tienen un significado en verdad, si comprendemos el significado, lo que es redundante, de los sentimientos mientras actuamos a cada instante. Esto nos permite ubicarnos en el tiempo y el espacio y tener un comportamiento de acuerdo con el momento presente.

 

Y paradójicamente, usar adecuadamente el razonamiento es esencial para ser conscientes del conjunto de emociones liberadas por los innumerables programas que el sistema límbico tiene en la parte más profunda del cerebro. La corteza ventromedial se vuelve consciente de las emociones y entonces procesa intelectualmente su significado en un contexto más elaborado. Esto da un sentido de coherencia a nuestras vidas diarias.

 

Hemos identificado algunas áreas de los lóbulos prefrontales que son esenciales para el adecuado funcionamiento de nuestras capacidades intelectuales, nuestra integridad psicológica y la racionalidad de nuestra conducta. El Ejecutivo Central controla el foco de atención y procesa la información junto con los circuitos del Bucle Fonológico y Agenda Visoespacial.  La capacidad limitada y transitoria de la memoria a corto plazo permite almacenar y procesar la información simultáneamente. Este tipo de memoria es necesaria para un amplio rango de habilidades cognitivas multimodales, tales como el aprendizaje, la compresión del lenguaje, juego de naipes, o razonamiento. Es la capacidad de recordar inmediata y específicamente lo que se necesita en un momento dado. La memoria de trabajo opera con un coordinador ejecutivo central, el Ejecutivo Central y dos sub-sistemas subordinados: el Bucle Fonológico y la Agenda Visuoespacial. Es un sistema de cuidado y control de estos dos circuitos que almacenan y acrecientan el lenguaje basado en la información para la memoria de trabajo verbal y la información basada en imágenes para la memoria de trabajo no verbal. Ellos también integran un cuarto componente, el ‘buffer episódico’ que permite un vínculo funcional entre los dos circuitos con el sistema de memoria episódica a largo plazo como también la memoria semántica. La memoria de trabajo es a su vez la integración funcional de la memoria a corto plazo del Bucle Fonológico y la Agenda Visuoespacial con los circuitos de la memoria a largo plazo. El Ejecutivo Central está también activamente involucrado con los circuitos de la memoria episódica hipocampal y con las conexiones del hipocampo con extensas áreas corticales.

 

El proceso entonces requiere la atención de un flujo constante de neurotransmisores que activan las neuronas en todos estos módulos. Y cuando estos módulos son activados, conscientemente desarrollan la información que están procesando. Durante milenios el Bucle Fonológico se aplicó con mayor frecuencia, dado que la información que entraba constantemente el cerebro crecía. Parece que la información que uno recibió como un ser humano del siglo diecisiete puede encontrarse hoy día en la página de un periódico. Actualmente, la información está constantemente entrando en el cerebro a cada instante; es demasiada, así que es muy difícil callar por mucho tiempo. La creación de nombres ha llegado a ser un hábito para el Homo sapiens. La adicción a pensar es por lo tanto nuestro centro de atención; está constantemente sumergiendo nuestras mentes en un universo de información de publicaciones impresas, fuentes en línea, televisión, radio, etc. Este es el motivo por el que el poder ejecutivo del cerebro humano, actualmente, no puede considerar la misma información o trabajar en un tema por un largo periodo de tiempo sin aburrirse o cansarse rápidamente. El interés disminuye rápidamente y el cerebro necesita un nuevo estímulo que lo motive de nuevo. La dependencia de hallar un nuevo estímulo ha creado seres con valores limitados y sentimientos superficiales.  La dificultad del cerebro en el siglo 21 para mantener el foco de atención ha estimulado la necesidad de escapar de la realidad a través de distracciones. En las psiquis más vulnerables se manifiesta una clara tendencia a la adicción a las drogas psicotrópicas, alcohol, conducta antisocial, etc. El mayor interés en todo lo que se ofrece por medio del mundo digital está ignorando el universo análogo del hemisferio derecho cada vez más. Y con esto, se observa ahora una carencia de empatía y compasión en la sociedad.

 

¿Qué podría revertir esta dramática situación? ¿Qué sucede en el cerebro durante el estado de meditación? ¿Cuáles son sus efectos en el sistema nervioso y el cuerpo?

 

Actualmente, la tecnología nos permite estudiar el cerebro en diferentes estados de acuerdo a cada circunstancia. Imágenes tridimensionales que proporcionan imágenes por resonancia magnética (MRI) y también la tomografía computarizada (CT), nos permiten estudiar el cerebro en secciones en serie. También están los scanner funcionales, que muestran con hasta cuatro imágenes por segundo, las actividades de varios lóbulos cerebrales cuando están activados y comienzan a consumir más oxígeno. Además la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) permite la observación del aumento del flujo sanguíneo cuando se activan las diferentes áreas del cerebro. También es posible, al usar la siguiente generación de la Espectroscopia Infrarroja, obtener imágenes que destacan los diferentes módulos del cerebro cuando comienzan a trabajar. La evolución y desarrollo de la electroencefalografía (EEG), que registra las diferentes ondas de la actividad cerebral, nos permite ahora distinguir cambios en las ondas eléctricas de las neuronas con cierto estímulo. Uno puede ahora explorar las varias áreas del cerebro en individuos vivos con una acción invasiva mínima o ninguna.

 

Así, es posible identificar el perfil de la activación nerviosa durante diferentes circunstancias: en el estado de vigilia, durante periodos de calma y relajación, en situaciones de inquietud, con avisos de peligro u otras situaciones extremas en la vida, durante cada etapa del sueño, en diferentes grados de coma, durante sesiones de hipnosis, en trances hipnóticos, en auto-hipnosis y en meditación en todos los niveles. Cada uno de estos estados tiene un patrón de actividad neuronal que puede ser adecuada y plenamente identificado.

 

La meditación, por ejemplo, tiene un perfil en el trazado del EEG y en estudios con exámenes CT, PET, y escaneo MRI, que es único y exclusivo. Es fácil entonces identificar un cerebro que está meditando, ya que tiene características bien definidas que son peculiares a él. Hay un grupo de áreas del cerebro que se activan solamente durante la meditación. Lo mismo se aplica a la actividad eléctrica, las características de las ondas del EEG, tipo, amplitud y frecuencia. Es decir, uno puede ver un patrón de conducta en la funcionalidad neuronal fácilmente identificable con el estado de meditación.

 

El trazado del EEG muestra un cambio en la actividad eléctrica de la corteza, cuando el cerebro entra progresivamente en un estado de meditación muy profunda. Comienza con un cambio en la actividad eléctrica desde el hemisferio izquierdo al derecho, un progresivo aumento de las ondas alfa y coherencia en las líneas del EEG entre los dos hemisferios. También presenta la aparición de ondas theta y delta, y cuando el estado de meditación avanza, también se observa la activación de ciertas áreas del cerebro. El eje hipotalámico-pituitario-adrenal presenta un predominio parasimpático y puede observarse también un cierto patrón neuroendocrino. Hay un aumento de las funciones del hemisferio derecho, incluyendo la presencia activa de un Observador Interno (Presencia Sentida). La intrusión transitoria del Observador Interno del hemisferio derecho durante la práctica de meditación es el equivalente del sentido del Yo del hemisferio izquierdo.

 

Por consiguiente, el sentido de separación que produce la activación del hemisferio izquierdo se pierde y allí comienza un sentido de completa integración. Los pensamientos se tranquilizan y el cerebro está en total silencio. La atención está plenamente enfocada en el presente. Sin embargo, es posible que, una vez que el cerebro ha alcanzado una profundidad predeterminada, pueda lograr una ideación metafísica abstracta de elevado contenido. La activación del hemisferio derecho no obstaculiza las funciones del lenguaje en el hemisferio izquierdo. Sin embargo, la activación del Bucle Fonológico determina la plena activación del hemisferio derecho. La voluntad consciente no puede crear un estado de meditación. Esta debe activarse pasivamente. El estado de meditación sucede espontáneamente cuando la voluntad consciente está serena.

 

¿Qué tiene que ver todo esto con la creación de una cultura enteramente nueva?

 

Durante milenios hemos intensificado la actividad del hemisferio izquierdo, especialmente las áreas del Bucle Fonológico. Esto significa que el proceso de nuestro estado consciente es una realidad fragmentada, nuestra ‘Auto-Consciencia’. El hemisferio izquierdo es el centro de la crítica, juicio, medida, comparación, valores fundamentales, discriminación, identificación y auto-conocimiento.  Está separado del resto del conocimiento y crea una realidad virtual, el Yo. El Yo es la identificación en un centro, condicionado por pensamientos, creencias, supersticiones; es un fragmento de nuestro cerebro separado del resto del universo. Cada vez que algo se nombra, hay una separación del objeto nombrado. Aparece la dualidad entre lo que ‘es’ y lo que ‘debería ser’. Es este aislamiento interno que produce el sentimiento de frustración y consiguiente búsqueda del placer en todos los aspectos de la vida. Esto a su vez conduce a la dependencia del placer y la intolerancia al dolor que se desarrolla en el cerebro humano que resulta en la creación del tiempo psicológico, ‘pasado y futuro’, y de allí los frecuentes casos de ataques de pánico.

 

En el transcurso de los milenios, el hemisferio izquierdo también ha desarrollado una dependencia del conocimiento y la experiencia. Esto nos da sentido de seguridad y continuidad para trabajar con energía en la vida diaria. Sin embargo, esta dependencia en la continuidad y seguridad es responsable de la aparición del temor psicológico. El hábito de la continuidad no permite que el pensamiento se aquiete porque esto significa que el ‘Yo’ muere psicológicamente. El pensamiento se niega a morir y se apega a la realidad fragmentada que crea. El temor de detener el pensamiento perpetúa un mecanismo que conduce a un círculo vicioso caracterizado por la dependencia, ‘la recompensa de la dopamina’. La vida se separa del todo y fundamenta su existencia en un fragmento de la vida. Por lo tanto, no podemos liberarnos del temor a perder lo que es conocido y familiar para nosotros, que nos da seguridad. Por milenios, como resultado de todos estos mecanismos neuróticos, aparecieron en la familia humana varios cultos que promovieron un sentido de nacionalismo y también un pensamiento mágico que causó que religiones y cultos desencadenaran innumerables ideologías y fundamentalismos, cuyo resultado ha sido la violencia y guerras interminables. La creación del tiempo psicológico le permite al cerebro humano estar contento de vivir en su propia abstracción. El temor de perder lo que es conocido es la raíz de todas las tragedias que obsesionan a la humanidad hoy.

 

En contraste, en el hemisferio derecho, el asiento del Observador Interno, existe solamente el eterno presente. Porque es incapaz de nombrar cualquier cosa, es incapaz de fragmentarse.  La visión de la realidad y del Observador Interno es una y la misma. Usted no puede medir o comparar, por consiguiente, usted puede desarrollar el pensamiento analógico, encontrando similitudes en la diversidad. La inteligencia consiste en establecer analogías con el conocimiento de esas similitudes. El hemisferio derecho procesa toda la información que entra, en una forma muy diferente a su hermano contralateral. Es el cerebro empático que establece sus relaciones en base a emociones y sentimientos. Es el cerebro que fue silenciado por la arrogancia del conocimiento. Significa vivir en el presente, poniendo atención al presente. Y por lo tanto, es también amor en el presente. La paradoja es que tiene la habilidad de estar activo mientras accede a las capacidades del hemisferio izquierdo. No sucede lo mismo en el hemisferio izquierdo, porque mientras está activo, falla en acceder a la paz del hemisferio derecho.

 

Crear una Nueva Cultura

 

La nueva cultura que debemos crear debería considerar este hecho. Así entonces, no es crear un nuevo paradigma o una nueva ideología. El cerebro humano debe trascender la motivación. La motivación fue muy importante para el cerebro mamífero. Los lóbulos prefrontales del Homo sapiens deben también funcionar desde el discernimiento, evitar conductas y actitudes incorrectas y poner el foco de la atención en la rectitud, inteligencia y respeto por la vida. Deberíamos aspirar hacia la educación para acrecentar el auto-conocimiento y ser empáticos.

 

La empatía es la Ética. Deberíamos educar al Homo sapiens para funcionar desde el amor y el afecto. El amor no tiene motivos. La inteligencia no tiene opción. El amor es la expresión más elevada de inteligencia. La ética es mucho más que valores morales. Lo que es ‘bueno’ o ‘malo’ es relativo en cada cultura. Los valores pueden ser relativos y cambiantes, como los valores que se enumeran en la bolsa de valores. La ética es absoluta. La ética es lo que es correcto o incorrecto, cierto o erróneo. Todo lo que causa daño a alguien o alguna cosa está mal. El cerebro debe ser empático para sentir lo que le está sucediendo a los demás. La palabra empatía deriva de la palabra griega ‘pathos’ que significa ‘dolor’,‘aflicción’, ‘sufrimiento’. Empatía significa sentir el dolor de otros, comprender las circunstancias de los demás. ¿Cómo puede el cerebro darse cuenta cuándo está causando daño a alguien o a alguna cosa si no puede sentirlo? ¿Cómo puede actuar con integridad en cada circunstancia si está procesando toda la información en solo un fragmento de su auto-consciencia?

 

La nueva cultura entonces, es la educación, para despertar la compasión hacia toda la creación. Debemos desarrollar la consciencia de nuestras habilidades para aprender el auto-conocimiento; que somos, como seres, uno con todo el universo. Esto es lo que sentimos cuando, durante el estado de meditación, sentimos una paz y felicidad inmensa. El despertar de la inteligencia en cada circunstancia de nuestras vidas es esencial si trabajamos por una humanidad que viva en paz. Hoy, esta es nuestra responsabilidad. Es sentir paz en nuestro corazón, de modo que un día seamos capaces de crear un mundo en paz. Tenemos amplia evidencia en nuestra historia que podemos ser tremendamente creativos. ¿Qué nos impide enfrentar esta crisis sin precedentes que nos desafía en el presente?

 

 

 

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