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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 137 - Número 07 -  Abril 2016 (en Castellano)

 
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¡Estad siempre listos!

 

SVITLANA GAVRYLENKO

Secretaria Organizadora de la ST en Ucrania

 

Actualmente la noción de una vida en constante cambio es muy popular. En realidad, muchas personas consideran que el alto nivel de ambigüedad, incertidumbre, caos, desorden, es perjudicial  para la sociedad y el individuo. Los científicos han llegado a una conclusión decepcionante sobre el aumento de la entropía; muchos rememoran la antigua sabiduría china que habla sobre la simpatía hacia aquellos que viven en tiempos de transformación.

Los optimistas encuentran en época de cambios ventajas importantes afirmando que tales tiempos brindan más posibilidades para el desarrollo y la evolución gracias a más grados de libertad.  Los científicos tienden a relacionarlo con la resistencia conciente a la entropía y llaman a este proceso “sintropía”.

Demos un vistazo al proceso de sintropía en su sentido psicológico y vinculémoslo con una cualidad o estado tal que se manifiesta a sí mismo como disposición. En un comienzo,  consideremos un enfoque científico de esta noción.

En primer lugar, la disposición es una capacidad potencial para reaccionar. En el contexto de las situaciones corrientes (esto es, previsibles), la disposición es una reacción casi automática que se desarrolla en numerosas repeticiones y que usa habilidades prácticas. La disposición puede ser implementada por medio del uso de procesos automatizados, sensores, instrucciones y procedimientos de entrenamiento. Sin embargo, en el contexto de situaciones inesperadas (es decir, impredecibles), otro mecanismo se pone en funcionamiento. ¿Qué nos ayuda en este caso? Son nuestras experiencias de vida, nuestros errores y nuestra intuición. La clave psicológica para nuestra habilidad de reaccionar es nuestra predisposición a actuar en la dirección de la mínima resistencia (predisposición a respuestas ya elaboradas).

¿Qué entendemos en este caso por “reaccionar”? Las reacciones son nuestras acciones mentales, emocionales y físicas. Desde este punto de vista, “reaccionar” implica una referencia personal.

Entonces, la disposición es una  capacidad de movilización que es una capacidad para reunir, acumular fuerzas personales y dirigirlas hacia el logro de ciertos resultados.  En las diferentes personas, el nivel de esta cualidad varía. Y en tal situación, un componente motivacional juega un rol principal que puede traer dos resultados opuestos: puede bloquear la movilización o puede propiciarla.

Por ejemplo, la amenaza a nuestra vida personal puede paralizarnos y agravar aún más la situación existente. Por otra parte, la preocupación por la vida de una persona cercana puede resultar en el crecimiento y la multiplicación de fuerzas que de este modo ayudan a superar los obstáculos aparentemente insuperables. Otro ejemplo: un orador principiante presenta su primer discurso a una audiencia. Esta situación puede producirle temor a dar una imagen personal distorsionada, paralizándolo y haciéndole olvidar sus notas o sus palabras Por el contrario, el sentido de responsabilidad que inspira al profesor o, la disposición a defender el honor del equipo puede multiplicar fuerzas y llevar al éxito.

Es un hecho muy optimista el que la disposición pueda ser desarrollada e, incluso más, que la necesidad de ese desarrollo sea parte de la naturaleza humana interna. Vamos a echar un vistazo al factor en nuestra vida conocido como riesgo. A pesar de nuestra actitud personal en relación con  este factor, hay que reconocer que el riesgo no sólo es una parte integral de nuestra vida, sino también una experiencia emocional deseada por muchos de nosotros; baste mencionar los juegos de aventura, montañismo, windsurf y otros tipos de deporte. Muchos hechos heroicos y crímenes están asociados con un riesgo deliberado e intencional.

Cuando las personas o las circunstancias de su destino (que son los mismos desde el punto de vista teosófico), incitan a entrenar su disposición para poner a prueba su capacidad para movilizarse, para perfeccionar sus capacidades de reaccionar, todo esto los hace más fuertes (física, emocional, mental y espiritualmente) y, en cierta etapa las personas comienzan a disfrutarla. Es por eso que usamos frases como las siguientes:

  • Debe amar las dificultades pues al superarlas usted está mejorándose a  sí mismo.

  • Dios bendiga los obstáculos.

  • Alégrese de tener dificultades porque hay una sabiduría especial que le está siendo revelada junto con ellas.

Muchas situaciones críticas agudas se describen en las Cartas de los Maestros que se remontan a la primera década de la Sociedad Teosófica.Además, las cartas contienen también varias indicaciones indirectas de que estas situaciones fueron provocadas por los propios Maestros para dar a luz el potencial oculto en las personas. Muchos cuyas intenciones eran defectuosas, egoístas y auto centradas y que actuaron por motivos mercenarios dejaron la ST con resentimiento e indignación. Otros, cuyas intenciones fueron más honestas y nobles, por el contrario, se acercaron y se convirtieron en miembros  eficaces de la ST.

Las experiencias de la vida nos brindan constantemente la oportunidad de atestiguar que las personas pueden hacer nacer sus capacidades más poderosas cuando actúan desinteresadamente por el bien de un noble objetivo y motivadas por causas nobles. Los siguientes son factores que contribuyen al desarrollo de nuestra disposición:

  • Las experiencias de vida, especialmente los eventos pico y las experiencias emocionales, experiencias dramáticas y extremas.

  • Reconocer las causas invisibles ocultas detrás de los efectos visibles, así como la definición de mecanismos de desarrollo de procesos.

  • Tomar conciencia de nuestra propia responsabilidad, tanto externa como interna. 

  • Ambición altruista y lucha por el éxito.

  • Pensar previamente sobre la secuencia de nuestros pasos y las posibles maneras de lograr el resultado deseado.

Factores que impiden el desarrollo de nuestra disposición:

  • Actitud pasiva o alienada hacia la tarea o responsabilidad emprendida.

  • La indiferencia hacia el mundo exterior, a uno mismo y la introversión.

  • La falta de cuidado, la irreflexión, que a veces se llama “confiar en la suerte”.

  • La falta de un plan de acción reflexivo antes de realizar algo. La falta de experiencia

Posibles consecuencias de la falta de preparación o de una preparación inadecuada:

  • Acciones irrelevantes, esfuerzos ilícitos.

  • Errores, el exceso o la falta de esfuerzos.

  • Nuestro funcionamiento mental/psicológico  no cumple con los requisitos en ciertas situaciones:

Desde un punto de vista científico, la “disposición” puede ser definida de la forma siguiente:

 

1. Capacidad del sujeto para implementar funciones necesarias / tareas en situaciones específicas, en momentos específicos y en condiciones en las que están disponibles recursos externos necesarios.

 

2. Preparación física y psicológica para actuar o reaccionar.

 

 Vamos a tratar de ampliar esta definición examinado esta cuestión desde el punto de vista teosófico. La parte sagrada de la enseñanza teosófica se conoce como el discipulado. Esto se relaciona con la disposición de una persona para establecer contacto mental directo con los Maestros de Sabiduría, que son las grandes almas que regulan los procesos de evolución en nuestro planeta y la aceptación de los representantes seleccionados de la humanidad para entrenamiento a fin de convertirse en aprendices, ayudantes y colaboradores. La etapa del discipulado directo está precedida por una etapa preparatoria que llamamos “el camino de probación”. ¿Hay algunas pautas para mejorar la calidad de la preparación de alguien que ha comenzado un viaje hacia el crecimiento espiritual? Sí las hay, y aquí, la mayoría de las tradiciones espirituales son sorprendentemente unánimes:

 

1. Capacidad de cambio del propio estilo de vida, hábitos y preferencias, para mejorar la capacidad para reaccionar emocionalmente, para purificar la propia forma de pensar. La habilidad de cambiar uno mismo es uno de los mayores valores para un aprendiz; se requiere fuerza de voluntad, regularidad y diligencia. “El reino de Dios necesita ser tomado por la fuerza”. Este es el lema de los místicos cristianos que es plenamente aplicable para la aspiración al discipulado.

 

2. Una de las cualidades esenciales de la disposición de los discípulos es su capacidad para concebir nuevas ideas, lo que significa una apertura mental. Esta cualidad se basa en una convicción interna profunda de que la verdad revelada actualmente para ellos es relativa. El dogmatismo, el fanatismo y el estancamiento del crecimiento de los límites del conocimiento, obstaculizan el desarrollo de una nuevacomprensión. Esto, por supuesto, no se refiere a la cuestión de la protección de sus propios principios morales.

 

3. Disposición para seguir los consejos del Maestro. El Maestro se esfuerza plenamente para preservar el libre albedrío de los discípulos y simplemente les sugiere una u otra opción para la conducta o la solución del problema, dejando la decisión final en manos de los discípulos. Sin embargo, la capacidad de cooperar con el Plan Divino les permite a los discípulos ser eficientes colaboradores y confiar en el consejo del maestro, aunque no siempre sea comprensible. Las Cartas de los Maestros contienen un gran número de ejemplos en este sentido. Esto representa un gran reto para los aspirantes del mundo occidental debido a su exceso de confianza y arrogancia. Así es como un Maestro expresó esta idea en su respuesta a uno de los candidatos para el discipulado:

 

Antes de aceptar un candidato como discípulo, el Adepto, sin duda le instruirá a dejar a su familia, sus propiedades y su posición para despojarse y seguirlo hasta la espesura. ¿Hay algún teósofo británico que esté listo para esto?

 

Esta pregunta es relevante cuando se dirige a otras personas también, no sólo para los teósofos británicos.

 

4. Disposición para aprender las lecciones de una experiencia pasada es una cualidad importante de un discípulo. Esto es especialmente cierto cuando la experiencia es negativa, cuando no se ha conseguido el resultado previsto. La reacción habitual en estos casos incluye excusar nuestras acciones y la búsqueda de causas o circunstancias externas de fracaso, y culpar a los demás participantes de lo sucedido. Para los discípulos es muy importante resistir la tentación de tener esta reacción. Es esencial tratar de volver a pensar de manera objetiva en su propio comportamiento y reproducir de forma retrospectiva otras opciones para su comportamiento y sus posibles resultados. Este enfoque es mucho más constructivo y puede mejorar significativamente la capacidad de un discípulo para identificar una mejor estrategia para acciones futuras.

 

La idea misma de la creación de la Sociedad Teosófica, iniciada por uno de los Adeptos y aprobada en los más altos niveles de la Gran Fraternidad, tenía como objetivo comprobar la disposición de la humanidad para concebir una nueva comprensión del mundo y, sobre la base de tal comprensión, construir las bases de una nueva civilización.

Para concluir, puedo afirmar que la disposición de las personas, cuando se purifican de la influencia de su egoísmo, se convierte en buena voluntad real y es impulsada a la acción por su alto componente espiritual, Âtman o la voluntad de hacer el bien. La disposición no debe ser confundida con un estado constante de esfuerzo y expectativa de diversos problemas y amenazas que conduzcan al estrés crónico. Todo lo contrario. El más alto nivel de preparación es prácticamente idéntico al estado de liberación en el budismo. Significa la libertad de todo lo inferior que pone una carga y debilita las fuerzas y la voluntad del hombre. Esto quiere decir adquirir la capacidad de unirse con la fuerza bendita de la Naturaleza y convertirse en un ayudante del Plan Divino. Esto se traduce en el perfeccionamiento de nuestra capacidad (1) para integrarse en el proceso evolutivo sancionado por los más altos espíritus planetarios y, (2) tener las capacidades de nuestra propia personalidad acumulada durante siglos, los poderes energéticos y el potencial profesional, mental y físico. Significa integrarlos en este proceso evolutivo de modo consciente, no egoísta y con efectividad.  En la época soviética, los miembros de la Organización Joven Pionera utilizaban un lema “¡Estad listo!”, con la respuesta: “¡Siempre Listo!”. Esta consigna es muy sabia en el contexto del desarrollo y formación de la identidad de una persona. Nosotros, los teósofos, también somos pioneros en nuestros esfuerzos conjuntos: estamos ayudando a la humanidad a construir nuevos caminos. Sin embargo, cada uno de nosotros también está abriendo su propio camino en su vida personal. Por eso nos gustaría desear a todos y cada uno de nosotros: “¡estad siempre listos!”.

 

 

 

Hay muchas personas que buscan instrucciones prácticas de Ocultismo. Se hace necesario, por lo tanto, declarar de una vez por todas:

(a) La diferencia esencial entre el Ocultismo teórico y el práctico o lo que se conoce generalmente como Teosofía por un lado y, la ciencia oculta por el otro, y:

(b) La naturaleza de las dificultades que implica el estudio de este último.Es fácil llegar a ser un teósofo. Cualquier persona de capacidades intelectuales promedio y con inclinación hacia lo metafísico; de vida abnegada y pura, que encuentre más alegría en ayudar a su vecino que en recibir ayuda para sí mismo, que esté siempre dispuesto a sacrificar sus propios placeres en aras de otras personas y, que ame la Verdad, la Bondad, y la Sabiduría en sí mismas, no por el beneficio que puedan conferir, es un teósofo.

H. P. Blavatsky

Ocultismo Práctico

 

 

 

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