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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 137 - Número 06 -  Marzo 2016 (en Castellano)

 
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¿Qué es la Iluminación?

 

TOMMY WAGLUND

Miembro del Consejo Nacional de la Sociedad Teosófica en Suecia

 

 

¿Qué es la vida? ¿Cuál es su propósito? ¿Qué es la Iluminación?

 

En nuestras vidas éstas son preguntas esenciales, de crucial importancia para nosotros. A veces, o demasiado a menudo, consideramos estas preguntas sin la concentración o atención necesarias y desperdiciamos nuestro precioso tiempo en cuestiones mucho menos importantes. Sin embargo estas cuestiones eternas permanecen con nosotros, aún si están enterradas profundamente debajo de la superficie de la conciencia durante muchos años o encarnaciones enteras.

 

Elijo una de estas eternas preguntas: ¿Qué es la Iluminación? Para estar seguro, no la voy a contestar, dado que no se puede responder con el lenguaje ni con las palabras comunes, pero intentaré destacar y examinar algunos de sus aspectos:

 

l  Por qué la pregunta sobre la Iluminación es tan importante y cuál es su lugar en la vida espiritual.

 

l  Se propone una simple y pragmática definición de Iluminación que desde un punto de vista absoluto está sumamente simplificada pero que puede de todas forma, resultar de utilidad para orientar al ser humano que quiera avanzar más efectivamente hacia la meta de las metas y que no quiera malgastar muchos años en temas no pertinentes a la verdadera vida espiritual. (Cuando comenzamos a desarrollar un profundo amor por la Vida en nuestros corazones no queremos malgastar recursos que podrían ayudarnos con nuestra apertura hacia ella e incrementar nuestro sentido profundamente ilimitado de responsabilidad por protegerla y nutrirla.)

 

l  Además, se darán ejemplos de qué no se considera como Iluminación y qué no nos lleva directamente a ella.

 

Existen diferentes términos para expresar más o menos el mismo estado que la Iluminación, por ejemplo, Liberación, Auto-realización, Realización de Dios, Despertar, etc.  Estos diferentes términos, a pesar de referirse al mismo estado espiritual, pueden tener connotaciones ligeramente distintas y diferentes individuos tal vez prefieran términos específicos en determinadas situaciones. Por ejemplo, una persona con inclinaciones budistas, probablemente no le gustará utilizar la expresión “Realización de Dios”, sino tal vez “Despertar” o “Liberación”. Yo prefiero el término “Iluminación” cuando se habla del tema de modo general, pero podría cambiarse por “Liberación” o “Auto-realización” cuando se habla en relación con mi propio Sendero espiritual o cualquier Sendero específico hacia el estado sagrado (el Sendero que felizmente incluye alguna fragancia de aquel estado final cada milagroso día). En este artículo se usarán todos los términos.

 

Estas reflexiones y sentimientos sobre la Iluminación son el resultado de muchos años de práctica de yoga y meditación en el marco de mi Sendero personal particular, que en sí mismo no es estático sino que mejora continuamente (por suerte) como consecuencia de una ampliación de la experiencia y profundización de la comprensión que tiene aún un camino por delante muy largo. Más importante aún, para mi comprensión del tema, es la enseñanza que he recibido de mi maestro de yoga y meditación, que recibió enseñanza en forma directa de Sri Aurobindo (el creador del Yoga Integral. El aspecto integral es importante para mí personalmente). Especialmente importante, a mi criterio, ha sido el privilegio de presenciar y experimentar el alto estado de meditación de mi maestro, es decir, diferentes samâdhis y en particular el nirvikalpa samâdhi, un samâdhi que de acuerdo a mi maestro, solo es posible para aquellos que han alcanzado la Iluminación. En algunas ocasiones también he visto este último samâdhi con otros maestros.

 

Todo aquello a lo que se refiere la espiritualidad, es la Iluminación, es la razón por la que estamos aquí en la tierra. Despertar es un paso enorme en el cual alcanzamos un nivel de conciencia completamente nuevo, al que podemos llamar un nivel divino o Iluminado, por encima de nuestro nivel humano. En el nivel divino nuestro ser interno, nuestra alma, adquiere fuerza y se hace cargo de nuestras vidas de forma completa y permanente. El significado de esto en detalles, está absolutamente más allá de las palabras pero aquí tenemos una definición pragmática de la Iluminación:

 

     La base de la Iluminación es la trascendencia permanente del ego.

 

Nada nuevo, nada extravagante, pero profundamente importante. Y como tal, de alguna manera, terriblemente simple.

 

Trascender el ego no significa destruirlo o aniquilarlo. El ego está más o menos asociado con nuestra personalidad humana, podemos decir que es nuestra tendencia, con frecuencia muy fuerte, a proteger y promover esta personalidad en muchas formas, a veces deformadas. Básicamente, y desde el principio, el ego era algo muy bueno. Los seres humanos necesitábamos una estructura o perfil personal, entonces el hecho de crear y proteger esa estructura no fue un pecado negro, sino algo razonable (en la evolución humana, así como en nuestra evolución individual desde el nacimiento) y de acuerdo con una voluntad más alta. Pero lo que fue una buena idea al comienzo, después de un tiempo comenzó a ser problemático, como todos conocemos por experiencia personal. Fue y aún es problemático porque la protección de la personalidad explotó y se convirtió en sobre-protección, casi una fijación fanática de protegerla a toda costa y bajo toda circunstancia. En la gran evolución, fue prioritario que cada individuo recibiera una personalidad clara y distintiva para comenzar, aunque esa personalidad tuviera tendencias más o menos erráticas. El siguiente paso en la evolución fue afinar esa personalidad y mejorarla en un alto nivel. ¡Pero aquí estamos ahora, se ha convertido en algo casi imposible porque se la ha sobreprotegido!

 

Para nosotros, pobres individuos, esto significa que debemos estudiar la sobreprotección y tratar de superarla junto con el mejoramiento de nuestras disposiciones internas. Esta es la trascendencia del ego, que finalmente nos libera y eleva a una vida controlada por el alma. Continuaremos con una personalidad humana, con “calidad asegurada” esta vez, la que también tiene preferentemente alguna estabilidad relativamente razonable a lo largo del tiempo, aún si podemos ver más allá de la personalidad y no nos volvemos fanáticos de ella. Esto significa que el ego no es destruido completamente. Es trascendido. Ha adquirido un nuevo trabajo, un trabajo importante: vigilar la integridad personal, pero no en la vieja posición de “Jefe”. Ahora el ego no toma grandes decisiones, solo reporta sus observaciones al nuevo y legalmente oficializado JEFE (el alma), quien toma las decisiones.

 

Existen algunos problemas con nosotros, con nuestras vidas, pero no hay razón para desestimarlo todo. El conjunto del ego no es un pecado negro, fue algo elaborado por la evolución y nuestro trabajo no es crear un manojo de sentimientos de culpa porque tenemos egos. No somos los únicos que tenemos un ego, todos lo tienen, aún los santos y los sabios. El ego fue una buena idea al comienzo y aún lo es para llevar la evolución a nuevos niveles. Pero ahora ha llegado el momento de trascenderlo, aunque incluyéndolo en una nueva tarea.

 

Surge la pregunta sobre cómo podemos ir más allá del ego. Es una buena pregunta. Pero debe ser ajustada un poco en la siguiente versión: ¿cómo pueden los seres humanos ordinarios ir más allá de sus egos?

 

La respuesta es: ¡no pueden! Al menos, no si nos referimos a una trascendencia perfecta y permanente. Los humanos podemos hacer algo del trabajo necesario, que no es algo perfecto, pero es lo suficientemente bueno. Nuestras almas hacen el resto, en el momento elegido por ellas y no cuando nosotros pensamos que es mejor.

 

Entonces el trabajo es una misión conjunta, compartida por nuestro nivel humano y el nivel del alma, donde el nivel del alma se ocupa de la magia mientras nosotros hagamos el trabajo necesario en la tierra. Cuando nosotros no estamos iluminados, no estamos iluminados, no podemos hacer cosas que sólo pertenecen a la vida liberada. Declaramos con orgullo que haremos esto o aquello (asuntos elevados), pero el problema es que no podemos. Es importante que nos concentremos en las cosas que son posibles para nosotros, que son relativamente pequeñas, pero importantes a largo plazo. Pienso y siento que esto es algo extraordinariamente bello, trabajar en unión con mi propia alma y saber que tiene otra capacidad espiritual muy diferente a la mía en el nivel humano. Nuestra tarea como seres humanos es escuchar cuidadosamente la voz interior y cumplir con nuestros deberes, mejoras y diferentes servicios, sincera y pacientemente. Tarde o temprano, al cabo de años o de vidas, las cosas comenzarán a ocurrir, grandes o pequeñas, pero cosas importantes. No debemos pensar demasiado en cuándo ocurrirán, sino ver nuestra meta ahora para hacer lo mejor, con dedicación e intensidad en este día particular y maravilloso, como una meta brillante en sí misma. Este tipo de actitud es el mejor Camino para alcanzar la costa dorada de nuestra realización eterna.

 

Volvamos a nuestra pregunta original: ¿qué podemos hacer para ir, en alguna medida, más allá del ego? Hay muchos pasos que podemos dar, pasos que todos conocemos a partir de los diferentes Yogas o Caminos y que no repetiré aquí. Pero lo más crucial que debe ocurrir (y eso es algo que depende de nosotros como seres humanos) es crear en nosotros la voluntad de trascender el ego y alcanzar la costa de la Iluminación. ¡Debemos ANHELARLO! Debe ser visualizado y sentido con claridad. Debemos crear un fuerte centro en nosotros con esta VOLUNTAD, VISIÓN y COMPRENSIÓN. Conozco algunos maestros (míos por supuesto) que dicen que esto es más de la mitad del camino. Debemos tener la fuerza rectora necesaria, el resto es hacer un camino particular, para decirlo de modo simple: el viaje de la cabeza al corazón. Porque, es realmente grande, ¡ningún ego está en el corazón! ¡Ni aún por un segundo!

 

Esta es una poderosa verdad tremendamente ignorada, y al mismo tiempo, nuestra mayor esperanza. El ego está en nuestras cabezas, en el mundo del pensamiento. Trascender el ego significa trascender los pensamientos. Y trascender los pensamientos no significa destruirlos o aniquilarlos, porque también son importantes por lo menos para sobrevivir. Pero debemos ver más allá de ellos y darles otra tarea, es decir, no dejarlos ocupar el puesto de Jefe, sino ubicarlos más abajo en la organización (o más en la periferia, no en el centro). ¡El nuevo JEFE en esta etapa es nuestro corazón! Y debemos despertar nuestra sensibilidad a nuestros corazones de forma notable, para que podamos sentir que está yendo profundamente dentro de nuestros corazones, nuestros corazones internos, porque en este lugar sagrado, pero disponible, se puede sentir la vibración de nuestra alma, muy sutilmente por supuesto. Asociamos nuestro corazón mayormente con la capacidad de amar a la gente a nuestro alrededor, lo que es también cierto e importante. Pero el corazón tiene una mayor capacidad, porque en lo más profundo, en lo más íntimo, el corazón tiene contacto con el alma, real pero sutil.

 

Mientras estamos en el nivel humano, todo se puede mejorar pero no puede ser perfecto, siempre tendremos problema con nuestros egos. Pero está bien, lo importante es hacer lo mejor, perseverar y continuar y definitivamente no sentir culpa ¡porque somos humanos! Un día, por largo y fiel servicio, recibiremos un gran regalo de nuestra propia alma, una entrada gratis a su reino eterno. A lo largo del Sendero pienso que es útil tener un sentimiento hacia los Maestros, mejor logrado al meditar sobre los Maestros. Si uno no tiene un Maestro personal puede elegir un Maestro “del mundo”, como Jesús, Buda o Krishna (se ofrece otro ejemplo al final del artículo). Incluso si intentamos lo mejor por muchos, muchos años, es muy posible que no alcancemos el completo despertar en esta encarnación, pero podemos estar muy seguros de que hemos establecido cimientos sólidos para continuar la búsqueda en el próximo capítulo del viaje del alma. Si esto parece un logro demasiado abstracto, la afirmación que se da a continuación, de un gran maestro del presente, puede resultar inspiradora (y verdadera):

 

Tener una aspiración fuerte y sincera por la Realización (quererla más que cualquier otra cosa), manifestada en una vida espiritual unidireccional, es lo mejor después de la Iluminación en sí misma, y en muchas aspectos no lejana de ella.

 

Podemos alcanzar esto en nuestra vida con la correcta actitud, buenos maestros, etc. En mi comprensión humana, estas son palabras muy dulces y palabras en las que definitivamente puedo tener fe.

 

Buscar la Iluminación es lo único real que lo seres humanos espirituales podemos hacer, más allá de sobrevivir y llevar una vida razonablemente feliz y balanceada, y el Camino es trascendiendo el ego, como se consideró. Para hacerlo no seremos ayudados (directamente) por el estudio de la Teoría de la Relatividad o de otras ciencias físicas, biológicas o químicas. Tampoco seremos ayudados por el intenso estudio de la metafísica de ningún tipo, aunque esto sea bastante natural y humano como primera etapa, pero también algo que debe llegar algún día a su fin. No somos ayudados (al menos no directamente) por crear más y más problemas a nuestras cabezas, todas las ciencias maravillosas mencionadas pueden ser de gran valor en otro modo, pero no para la trascendencia del ego (lo que debe venir primero).

 

El tema de este artículo pudo haber sido absolutamente imposible para mi, si no fuera por la compasiva instrucción de varios y diferentes maestros, míos y de otros. Llegando al final de este breve artículo, solo mencionaré el nombre de un maestro a quien respeto cada vez más (un fuerte catalizador del desarrollo de la energía interna concentrada, así como un proveedor de guía para mantenernos en la “línea” correcta en la vida cotidiana), y por quien tengo un gran amor y gratitud. Este inmensamente avanzado y servicial maestro (para cualquier etapa del sendero espiritual hacia la Iluminación) es nuestro N. Sri Ram. Estudiarlo a él y meditar profundamente en él ha sido para mí, en mi presente situación, muy enriquecedor y lo seguirá siendo. Un encuentro personal con un compañero teósofo en Suecia (mi país de nacimiento) y ardiente seguidor de las enseñanzas de N. Sri Ram, Sr. Curt Berg (quien falleció a una edad avanzada hace pocos años), me ayudó considerablemente a comprender la grandeza espiritual de N. Sri Ram. Ambos están aquí, en mi lado interno, agradecido de corazón.

 

Finalizo este artículo agradeciendo sinceramente a TODOS ustedes ¡amados miembros de nuestra gran familia espiritual global!

 

 

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