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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 12 -  Septiembre 2015 (en Castellano)

 
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El futuro de la Sociedad Teosófica

 

 

ANNIE BESANT

Reimpreso de The Theosophist, febrero de 1931.

Conferencia dada en la Convención de Benarés, diciembre de 1930

 

 

Amigos: nos hemos reunido aquí esta mañana como miembros de una sociedad mundial, la Sociedad Teosófica. A menudo he deseado que hubiéramos traducido ese nombre en inglés y entonces hubiéramos tenido como nuestro nombre el de la "Sociedad de la Sabiduría Divina". Así habríamos evitado un peligro. Porque cuando una sociedad ha existido durante muchos años, siempre hay un cierto peligro que se cristalice en su pensamiento y en sus métodos de actividad. Si ese peligro dominara la libertad de pensamiento y de debate, la sociedad se convertiría en un peligro para el progreso del mundo, en vez de ser una fuente de inspiración. No podemos evitar enfrentar ese peligro, a medida que avanzamos año tras año: pero reconocerlo ya  es realmente la mitad de la victoria.

 

En todas partes, en nuestra influencia sobre el mundo y nuestra influencia sobre nuestros jóvenes miembros, debemos recordar que la vida de la sociedad depende de que permanezca como una sociedad en la que el pensamiento sea totalmente libre, y se fomente el debate franco. Cualquier persona que tenga, como pueda creer, una idea, una verdad, para dar al mundo, debe ser animada para expresarla, para que cada miembro pueda ejercer su propio juicio libremente, en cuanto a la verdad o el error que transmite esa idea. El intelecto del hombre es, o debería ser, la gran fuerza motriz en el mundo del pensamiento; y ese intelecto, si ha de actuar útilmente en el mundo, debe hacer del bien común, el bienestar común del mundo en general, su inspiración a la actividad.

 

Sólo hay una cosa, como ustedes saben, que debe ser aceptada por todos y cada uno de los que entran a la Sociedad Teosófica, y es la existencia de la Fraternidad Universal como una ley de la naturaleza. Pero sólo profesar la aceptación de la Fraternidad Universal es una pequeña parte de nuestro trabajo. Cada miembro de la Sociedad debe hacer lo máximo posible para vivir la Fraternidad Universal, para llevarla a cabo en su vida diaria normal, no sólo para utilizarla como una gran luz, una luz lanzada sobre el camino del recto pensamiento, sino también darse cuenta que la Fraternidad debe encarnarse en una  actividad fraternal, si ha de ser digna de su nombre.

 

Por lo tanto, es bueno estar despiertos a los peligros que amenazan a cada movimiento que continua año tras año, década tras década. El gran peligro que amenaza a cada uno de tales movimientos es lo que podemos llamar la cristalización; poniéndolo en una frase común, el entrar en una determinada  rutina,  porque es más fácil correr a lo largo de un camino que ya está hecho, que emprender el camino de un sendero nuevo. Pero, la vitalidad de cualquier sociedad, en lo que se refiere al intelecto, depende de que el intelecto esté abierto a la entrada del nuevos pensamientos, nuevas ideas, juzgando cada uno por su valor, de si favorece o no al bienestar de todos, esencialmente al mundo en general. Entonces, debemos estar en guardia contra volvernos cristalizados. Ese es el primer peligro. Hay que estimular la expresión del pensamiento nuevo, la expresión abierta de cualquier idea nueva. Cada avance intelectual se inicia por un individuo, por alguna persona que ha captado una vislumbre de una verdad, desde un ángulo diferente de la de otros que están a su alrededor.

 

Debemos facilitar que el pensamiento nuevo se exprese en la Sociedad Teosófica,  fomentémoslo activamente. Por ejemplo, deberíamos apoyarlo en nuestras Ramas. En una Rama, cualquier tema de interés que pueda plantearse, debería tratarse completamente desde todos los ángulos de pensamiento de los cuales los miembros son capaces. Pensar libremente es algo muy difícil, sobre todo porque la Sociedad cada día envejece más. Es más fácil ir por un camino recorrido que hacer un camino nuevo a través del inmenso bosque de la verdad. Debemos hacer que sea más fácil para nuestros miembros expresar un pensamiento nuevo. La mente tiene, como ustedes saben por vuestros propios pensamientos, una tendencia muy fuerte a repetirse a sí misma, y que para lograr un cambio, si lo analizamos, es sólo un cambio de palabras, no un cambio de pensamiento. Considero que la vida de la S. T. depende muy ampliamente del apoyo que le demos al pensamiento que es nuevo, por hostil que sea con una idea que tengamos y que apreciamos como muy noble. Es cierto lo que dijo Milton una vez: ‘Deje que la Verdad se enfrente a la Falsedad. ¿Quién ha visto que la verdad pierda en una lucha abierta y libre?’ Deben subrayar las palabras libre y abierta. No debe haber nadie silenciado por un número de opositores, que tienen demasiados prejuicios para escuchar algún pensamiento nuevo que él desee expresar. Anímenlo aunque él sólo esté buscando a tientas. Tampoco deben estar ustedes demasiado dispuestos a aceptar un pensamiento nuevo, hasta que lo hayan examinado cuidadosamente, analizado tan profundamente como vuestro poder intelectual pueda hacerlo, probarlo, ver que es lo que se llama recto pensar. Porque hay tantas cosas que nos desvían del pensamiento recto, tal como viejos prejuicios que tenemos;  muchos de nuestros prejuicios son heredados o surgen de las costumbres que nos rodean y muchos de ellos se convierten en peligro en vez de ayuda para la funcionalidad de nuestra sociedad.

 

Y  en este sentido, hay una respuesta que leí muchos, muchos años atrás por un gran hombre que la puso en forma de pregunta y fue llamado por Dios. Él dijo: “si Dios, le preguntara: '¿Qué le gustaría tener, la verdad absoluta o la búsqueda de la verdad? ', su respuesta sería: 'Escojo la búsqueda de la Verdad, puesto que la Verdad absoluta es solo para Tí'. Esa es la respuesta de un hombre que me parece tan sabio como humilde. La verdad absoluta es inmensurable, no tiene fronteras, ninguna clase de barrera que no pueda ser enfrentada y superada.

 

Si usted duda, suspenda el juicio, no rechace la idea. Mantenga constantemente una mente abierta, una mente que trata de ver si cualquier creencia necesita una revisión fresca, para adaptarse a las nuevas circunstancias. Vea si sus creencias se están volviendo habituales, sin vida, en lugar de vibrar con una nueva vida intelectual.

Démonos cuenta que a medida que nuestra Sociedad tiene más y más edad, tenemos que estar en guardia contra un peligro especial, la repetición de una frase que no es realmente una expresión viva de nuestro propio pensamiento y así dejar que las ideas se conviertan en dogmas. Un dogma es una opinión que se basa en la autoridad. Examínelo. No lo acepte ciegamente, sin un examen muy cuidadoso de los méritos intelectuales, emocionales, espirituales, que son expuestos por la persona que lo propone.

Una gran tarea que tenemos las personas mayores con la juventud de un país es recordar que el avance de un país depende del pensamiento de su juventud. Las expresiones del nuevo pensamiento de los jóvenes no deberían ser obstaculizadas en modo alguno por las personas mayores. Los ancianos pueden hacer preguntas para ayudar al joven pensador, llevándolo a probar el valor de su pensamiento, pero no debe ser reprimido por autoridad. Déjelo que sea considerado, incluso animado a salir al mundo a hacer su propio camino o fallar en hacerlo, según su valor real. Lo que llamamos error es simplemente, como Ford lo señaló, una falta de experiencia y la falta es suministrada por el supuesto error. La juventud es necesaria para continuar la vida y el crecimiento del movimiento teosófico.

Luego, hay otro peligro que puede ser considerado como más polémico que el que se ha mencionado antes y que es el miedo. Necesitamos audacia. Es cierto que el peligro ejerce a veces a una especie de fascinación para algunas personas y esto embota el juicio puramente intelectual. Aunque esto puede no ser una parte esencial de un pensamiento, sino ser atractivo en su apariencia externa. Tampoco debemos temer suspender nuestro juicio y hablar con franqueza. No hay ninguna necesidad de que debamos expresar una opinión sobre todo; pero es de vital importancia que tengamos algunos grandes principios centrales que guíen nuestra vida. Pero incluso estos, no deberíamos temer volver a examinarlos de vez en cuando, en el caso de que otras circunstancias externas, o nuestra propia juventud, más que nuestro propio crecimiento por medio de la evolución, posibiliten algún ángulo fresco de visión que consideramos tiene derecho a un examen cuidadoso.

 

Hay algunas ideas que me parecen son vitales para el crecimiento de la Sociedad Teosófica. Personalmente, considero que el crecimiento de la Sociedad Teosófica depende en gran medida de la existencia de una proporción de los miembros que crean firmemente en la existencia de los Maestros; pero éstos nunca deben intentar imponer esta opinión a los demás, mientras que, al mismo tiempo, siempre están dispuestos a dar las razones de su propia firme convicción. En el momento en que cualquier idea se apoya en la autoridad como razón para la aceptación ciega, en ese momento se debe empezar a sospechar de esa autoridad.  La Verdad debe ser capaz de enfrentar todas las dificultades, tratar de considerar todas las cuestiones; y si uno es incapaz de ocuparse de un tema, sinceramente debemos decir que no somos capaces en la actualidad de decidir a favor de una opinión definitiva. Debemos examinar y reexaminar nuestras convicciones, estar siempre dispuestos a escuchar argumentos en contra de ellas y a sopesar esos argumentos de manera justa y sin prejuicios, en la medida de lo posible. Es muy posible que todavía no estemos lo suficientemente desarrollados para ponderar el valor de una cosa a primera vista. Sentimos cierta aversión a considerarlo de manera justa en la balanza del intelecto; pero, salvo que tratemos de examinar y reexaminar nuestras convicciones, podremos ver nuestro crecimiento intelectual.

 

Hay una frase que muy a menudo cito de las escrituras hebreas, porque para mí tiene una importancia enorme, si se pone en forma alegórica, como se utiliza a veces para su expresión o si se pone en un lenguaje claro y simple. Tomen por ejemplo, la  llamativa ilustración en forma alegórica del pensador ocupado en la búsqueda de Dios: "Si asciendo al cielo, allí estás", lo que parece natural; pero "Si hago mi lecho en el infierno, he aquí, tú  también estas allí”. Esto está expresado, en lo que puedo llamar, de forma alegórica; sin embargo, contiene una profunda verdad. Lo único que permite una falsedad para vivir es el fragmento de la verdad que la falsedad contiene. Una escritura hindú muy conocida dice que "sólo la verdad permanece, la falsedad desaparece". En cuestiones de enorme importancia para nosotros mismos o, más aún, para otros, debemos ser escrupulosamente cuidadosos de excluir nuestros propios prejuicios, en la medida de lo posible, nuestras propias ideas heredadas; examinarlas y ver hasta qué punto son nuestras o son el mero eco de los pensamientos de los demás.

 

No hay ningún peligro en examinar y reexaminar una verdad. Aparece más reveladora cuanto más la examinamos con una nueva luz. Por lo tanto, cada uno de nosotros debería ser cuidadoso, especialmente con aquellos sobre los que podemos tener cierta autoridad, ya sea por la edad o por experiencia, examinar y reexaminar nuestras conclusiones intelectuales y emocionales para que le demos a cada idea expuesta a nosotros su justo peso. Algunos problemas pueden decidirse muy rápidamente. Algunos, aunque inútiles para ustedes, pueden ser útiles para otras personas. De vez en cuando, en las escrituras hebreas a las cuales ya aludí, ustedes tienen uno de estos pensamientos profundos brillando: “La Sabiduría Divina”, nos dicen, “poderosa y dulcemente ordena todas las cosas”. De modo que vale la pena examinar todo por el mismo hecho de su existencia en virtud de la verdad que pueda contener, aunque sea fragmentaria. O: “¿Habrá algún mal en la ciudad, que el Señor no haya hecho”? ¿No sugiere que ese mal es sólo el bien imperfecto? ¿Que se convertirá en bien?

 

Tomando esto como una regla de vida, podemos evitar prejuicios hasta cierto punto y me inclino a decir: examine cada nueva idea que viene a usted, que le atraiga o le repela. Cada uno está creciendo, no la rechace sin consideración incluso si usted no puede ver en ello algo útil o bueno, usted cumplirá su deber dejándola a un lado. No podemos construir nuestro propio conocimiento, nuestro propio pensamiento, en la medida de la verdad que otro puede haber vislumbrado, sin peligro de error. Cuando haya una opinión que sea contradictoria para nosotros, debemos investigarla más cuidadosamente y ver primero si nuestro rechazo personal no está formando una barrera para un examen justo, o si quizás sólo está repitiendo una vieja idea con palabras nuevas.

 

La libertad de pensamiento, entonces, es vital para el futuro de la Sociedad Teosófica. Fomentar el debate, escuchar equitativa y pacientemente, estar dispuesto a probar vuestra propia opinión una y otra vez. Usted puede haber crecido desde el momento en que formó una opinión y su etapa actual de consciencia. De ello no se sigue que, porque es verdad bajo un conjunto de circunstancias, es necesariamente cierto bajo otra serie de circunstancias. Es necesaria cierta congruencia antes de que debamos actuar sobre un pensamiento. 

 

Pienso que otro peligro importante que tenemos que evitar es dejar que la superioridad de nuestra propia creencia en una verdad particular que tengamos, disminuya la agudeza de los análisis que deben entrar en el examen y de esta manera cuidadosamente excluirlas, aunque sean afines a la materia del objeto de debate. Existen algunas creencias que son tan útiles para nosotros, que algunos de nosotros pensamos que, infaliblemente, deben ser útiles a todos. Nos sentimos inclinados a forzarlas indebidamente. Si una verdad es útil para una persona o no, está determinado por su propio nivel de conciencia. Si puede responder a ella o no, esa es la prueba real. Si no puede responder a ella, es porque está más allá de ella, o aún no ha crecido lo suficiente para estar a su altura. Por sobre todo, nunca desaliente el pensamiento libre de un hermano. Deje que su pensamiento siga su propio camino, a menos que usted pueda agregarle una idea útil. Puede ser que quien la posee, esté luchando por un fragmento de verdad envuelta en una cáscara errónea; y que a veces una verdad, la más difícil de encontrar, es la más valiosa cuando se encuentra. Al pensar en el futuro de la Sociedad, hagamos de la libertad de pensamiento en ella, una condición esencial.

 

Hay otro punto que es mucho más importante para considerar que aquellos mencionados y es la de cuando sostenemos una opinión muy fuertemente,  que es congruente para nosotros, pero disminuye su valor de expresión, porque tenemos cierto prejuicio al acecho en la mente. Puede ser un prejuicio nacional, puede ser un prejuicio heredado, puede ser la fuerza general de opinión que nos rodea, todo eso entorpece nuestra percepción de un error. Por lo tanto, todo vuelve nuevamente a la idea: “Mantengan una mente abierta.”

 

Hay un punto que surge que, pienso, puedo mencionarles francamente, que una vez lo oí mencionado por un Maestro, cuando Él dijo que si la gente sostiene lo que puede ser una idea verdadera, pero que no es adecuada para la persona a quien se le expresa, se puede obstaculizar a esa persona, en lugar de ayudarla. Surgió de un curioso debate sobre si era una bueno para la gente ver ambos lados de una cuestión. La mayoría de la gente diría apresuradamente: "Sin duda lo es. Ayudemos siempre a la gente a ver ambos lados". La idea que se planteo fue: "Supongamos que una persona común viera ambos lados muy equitativamente, de manera que cada uno de ellos tuviera una atracción o repulsión similares para él, entonces probablemente no actuaría en absoluto. Esa es una idea del valor de la parcialidad o unilateralidad sobre la que usted debería pensar”. Hay una verdad profunda en eso. Es muy posible estar inactivo, porque vemos a ambos lados, ya sea de manera imperfecta, o tan perfectamente, que la mente falla en realizar la función real del pensamiento, el sentido de la actividad. Podría paralizar en lugar de guiar. Me sorprendió mucho, porque yo no había pensado en esa dificultad en particular. Cuando uno piensa en esto, ve que cierta unilateralidad es necesaria para la acción, excepto en el caso de lo perfecto. Sería como estar poniendo pesos iguales para los demás en el equilibrio de una balanza.

 

Examine su pensamiento en todas las formas posibles, no puede hacerlo perfectamente, lo sé, ninguno de nosotros puede. Sin embargo, utilice al máximo el discernimiento, especialmente si sabe que la persona que propone una idea es mucho más avanzada en su conocimiento de lo que usted es. De hecho, debemos aceptar muchas cosas de la autoridad del experto.  No podemos interesarnos en todo desde el comienzo por experimentos realizados por nosotros mismos; de esta forma, surge cierto cuerpo de verdades aceptadas, pero incluso con aquellas, pienso que debemos examinarnos para ver si alguna imperfección en nosotros no es nuestra dificultad en aceptar una verdad que nos presentaron.

 

Para una Sociedad como la Sociedad Teosófica, la agudeza de la percepción intelectual es de enorme importancia. Hay muchas enseñanzas teosóficas que nos fascinan natural e inevitablemente. No creo que cualquiera de las muy valiosas enseñanzas de Krishnaji sea más valiosa que la de su exhortación a examinar todo antes que usted lo acepte. Si usted ve que no puede entender con sus mejores esfuerzos, espere hasta que crezca un poco más y trate de de nuevo. Mantenga la puerta abierta, aunque sea arriesgado. Pero tenga cuidado de qué tipo de pensamiento son los que vienen a través de la puerta abierta y se establecen como muebles permanentes en su mente. Una idea puede ser verdadera cuando llega, pero puede entrar en contacto con algo en usted que disminuye y destruye su verdadero valor para usted.

 

Así que, unámonos en la Sociedad por un Pensamiento Libre total.  No digo que no haya riesgo en ello, si lo hay. Pero el riesgo es un riesgo menor que la aceptación de todo, a menos que la autoridad invocada sea la del Uno que es infalible. Podemos tomar la autoridad como una guía para experimentar, pero no pienso que lo hacemos sabiamente al tomarla como una autoridad para la acción, a no ser que hayamos probado nuestra propia capacidad para juzgarla y no seamos dominados por alguna fascinación que esto puede tener, posiblemente porque confirma un prejuicio nuestro. Esa es una pregunta que pueden debatir ahora y es la razón de por qué estoy hablando sobre esto.

 

Y hay otra pregunta que me gustaría que pensaran con mucho cuidado y esa es una pregunta que para mí es de vital importancia para el futuro de la Sociedad: "¿Cuál es su postura hacia los Maestros?' Si han pensado realmente sobre esto, con tanta fuerza y tan cuidadosamente como sean capaces de hacerlo y si llegan a una decisión o si no lo hacen, ¿tienen el coraje de decirse francamente a sí mismos: '¿Tengo', o 'no tengo suficiente evidencia, ya sea para convencerme de la existencia de los Maestros, o permitirme decir que Ellos no existen?" Es un método mucho mejor cultivar la suspensión del juicio, que negar demasiado de prisa. La pregunta surge para aquellos de nosotros que creemos en Ellos o los conocemos. Si Los conocemos y si vemos ese conocimiento benéfico, no debemos, incluso entonces, tratar de imponerlo en alguien que no lo quiere. Pero además, nunca debemos negar nuestro testimonio por temor al ridículo, por ese tipo de miedo que no aparece en su propia fea apariencia, sino sólo como una 'sabia precaución'. La existencia de los Maestros es una cuestión tan vital que me parece imprudente abandonarla sin comprobarla, sin examinarla hasta el máximo de nuestra capacidad y volver a examinarla nuevamente más tarde cuando, es de esperar, hayamos crecido un poco más.  Si sabemos esto, creo que entonces sin presiones indebidas sobre nadie, debemos decir muy tranquilos, si la pregunta se plantea, que sabemos de Su existencia y, muy franca y fácilmente responder a la pregunta: '¿lo sabe por su propio juicio, de su propia experiencia o sólo de la autoridad de alguien a quien cree superior a usted mismo?' Es mejor, creo yo, esperar, sin llegar a una decisión plena, el momento en que no acechen las dudas que persisten en el corazón. Si Ellos existen, vuestra creencia o no creencia no altera nada para Ellos. Pero hace una enorme diferencia para usted. Ellos no presionan sobre cualquiera.

 

Ni por un momento les oculto a ustedes, o deseo ocultarles, que mi devoción a mi Maestro es la principal fuerza motriz en mi mente y en mi corazón. Es así, porque desde la experiencia, que ya ha durado un poco más de la mitad de mi vida, he tenido la alegría de saber lo que es vivir con Ellos. Que se expandirá y aumentará, no tengo ninguna duda. Es el motivo dominante en mi vida para el servicio.

 

Cada uno tiene que hacer su mejor elección. Nadie tiene derecho a guiar a otro. Solo puedo decir esto: es mi propia experiencia que cuanto más he creído en Ellos, más he encontrado que entiendo y que sirvo. Me propongo sostener esta creencia y sólo dejarla de lado si veo que obstaculiza un mayor servicio. Pero cierro con la frase: "no crean, porque alguien cree; juzgarán a partir de vuestro propio conocimiento”. Ese fue el Consejo del Señor Buddha, el más iluminado hasta ahora de nuestra humanidad. Cuanto más tiempo se está en la Sociedad, más se la ama. Esa es mi experiencia.

 

 

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