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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 11 -  Agosto 2015 (en Castellano)

 
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Progreso espiritual

 

H. P. BLAVATSKY

Reimpreso de Obras Completas de H. P. Blavatsky, Vol. VI, p. 331-37.

Originalmente de The Theosophist, mayo 1885, p. 187-88.

 

 

Las famosas líneas de Cristina Rossetti:

 

¿Todo el camino sube así ondulando?

Sí, hasta el final.

¿Toma el viaje todo el largo día?

Desde la mañana hasta la noche, mi amigo.[i]

 

Son como un epítome de la vida de aquéllos que están verdaderamente hollando el sendero que conduce a cosas más elevadas. Sean cuales sean las diferencias que se encuentren en las varias presentaciones de la Doctrina Esotérica, como en toda época, se recubre con un ropaje fresco, diferente en tonalidades y textura al que lo precedió; sin embargo, en cada uno de ellos encontramos el mayor acuerdo sobre un punto, el camino hacia el desarrollo espiritual. Sólo una regla inflexible fue siempre obligatoria para el neófito, como lo es ahora: el sometimiento completo de la naturaleza inferior por parte de la superior. Desde los Vedas y los Upanishadas hasta el recientemente publicado Luz en el Sendero, buscando como podamos en las biblias de toda raza y culto, encontramos sólo un camino, difícil, doloroso, con dificultades, por medio del cual el hombre puede obtener la verdadera percepción espiritual. ¿Y cómo puede ser de otra forma, si todas las religiones y todas las filosofías son sólo las variantes de las primeras enseñanzas de la Sabiduría Una, impartida a los hombres al comienzo del ciclo por el Espíritu Planetario?

 

Siempre se nos dice que el verdadero Adepto, el hombre desarrollado, debe volverse, no puede ser hecho. Por lo tanto, el proceso es de crecimiento por medio de la evolución, y esto debe suponer necesariamente cierta cantidad de dolor.

 

La principal causa de dolor yace en que siempre estamos buscando lo permanente en lo temporal, y no sólo buscando sino actuando como si ya hubiéramos encontrado lo inmutable; en un mundo en el cual la única cualidad cierta que podemos afirmar es el cambio constante, y siempre, en el preciso momento en que imaginamos haber conseguido firmemente lo permanente, cambia en ese mismo instante, y aparece el dolor.

 

Nuevamente, la idea de crecimiento implica también la idea de cambio, el ser interno continuamente debe explotar en su envoltura o cascarón protector, y tal cambio también debe estar acompañado de dolor, no físico sino mental e intelectual.

 

Y así es, en el curso de nuestras vidas, el problema que aparece, siempre es el que sentimos que es el más difícil que podría suceder, es siempre aquéllos que sentimos que no podemos soportar. Si lo miramos desde un punto de vista más amplio, veremos que estamos tratando de explotar en nuestro cascarón en su punto vulnerable; que nuestro crecimiento, para ser un crecimiento real y no el resultado colectivo de una serie de excrecencias, debe progresar uniformemente en todo, al igual que el cuerpo de un niño crece, y no es primero la cabeza y luego una mano, seguido tal vez por una pierna; sino que sucede en todas las direcciones a la vez, regular e impecablemente. La tendencia del hombre es cultivar cada parte de modo separado, ignorando a la vez a las demás; cada dolor demoledor se produce por la expansión de alguna parte ignorada, cuya expansión se hace más difícil por los efectos del cultivo otorgado en algún otro lugar.

 

El mal es a menudo el resultado de una ansiedad en exceso, y los hombres siempre están tratando de hacer demasiado, no se contentan con dejar las cosas como están, con hacer siempre sólo lo que la ocasión exige y nada más, exageran cada acción y así producen karma que deberá ser resuelto en un nacimiento futuro.

 

Una de las formas más sutiles de este mal es la esperanza y el deseo de recompensa. Existen muchos que, a menudo inconscientemente, están sin embargo echando a perder todos sus esfuerzos al sostener esta idea de recompensa, y al permitirle volverse un factor activo en sus vidas, y así deja la puerta abierta a la ansiedad, la duda, el miedo, el abatimiento, es decir, el fracaso.

 

La meta del aspirante a la sabiduría espiritual es la entrada a un plano superior de existencia; ha de volverse un hombre nuevo, más perfecto en todo sentido de lo que es en la actualidad, y si tiene éxito, sus capacidades y facultades recibirán el aumento de rango y poder correspondiente, al igual que en el mundo visible encontramos que cada etapa en la escala evolutiva está marcada por un aumento de capacidad. Así es cómo el Adepto se dota de poderes maravillosos que han sido descriptos muy a menudo, pero el punto principal a recordar es, que estos poderes son los complementos naturales de la existencia en un plano superior de evolución, así como las facultades humanas ordinarias son el complemento natural de la existencia en el plano ordinario humano.

 

Muchas personas parecen pensar que el adeptado no es tanto el resultado del desarrollo radical sino de la construcción adicional; parece que imaginan que un Adepto es un hombre que, al ir simplemente por cierto curso de entrenamiento definido, que consiste en una atención minuciosa a un conjunto de reglas arbitrarias, adquiere primero un poder y luego otro, y cuando ha alcanzado cierto número de estos poderes, inmediatamente se convierte en un adepto. Al actuar sobre esta idea errónea ellos imaginan que lo primero a hacer para alcanzar el adeptado es adquirir “poderes”, tales como la clarividencia, el poder de dejar el cuerpo físico y viajar a distancia, que están entre los que fascinan a la mayoría.

 

Para quienes desean adquirir tales poderes para su propia ventaja personal, no tenemos nada que decir, caen bajo la condena de todos los que actúan por fines puramente egoístas. Pero hay otros, que al tomar la causa por el efecto, piensan honestamente que la adquisición de poderes anormales es el único camino hacia el progreso espiritual. Éstos imaginan nuestra Sociedad meramente como el medio más rápido que les permita obtener conocimiento en esta dirección, al considerarlo como una especie de academia oculta, una institución establecida para tener un espacio educativo de instrucciones para posibles realizadores de milagros. A pesar de protestas y advertencias repetidas, existen algunas mentes en quienes esta noción parece profundamente arraigada y son fuertes en sus expresiones de decepción cuando encuentran que lo que les dijeron previamente es perfectamente verdadero, que la Sociedad fue fundada no para enseñar senderos nuevos y fáciles para la adquisición de “poderes”, sino que su única misión es reavivar la antorcha de la verdad, extinguida hace mucho tiempo para todos, excepto para muy pocos, y para mantener esa verdad viva por medio de la formación de una unión fraternal de la humanidad, el único terreno en el que la buena semilla puede crecer. La Sociedad Teosófica desea ciertamente promover el crecimiento espiritual de todo individuo que entra bajo su influencia, pero sus métodos son los de los antiguos Rishis, sus principios, los del más antiguo Esoterismo, no es la dispensadora de panaceas compuestas de remedios violentos que ningún sanador honesto se atrevería a usar. 

 

Relacionado con lo mencionado anteriormente, advertimos a todos nuestros miembros, y a otros que estén buscando conocimiento espiritual, tener cuidado con las personas que ofrecen enseñarles métodos accesibles para adquirir dones psíquicos, tales dones (laukika) son con certeza comparativamente fáciles de adquirir por medios artificiales, pero desaparecen tan pronto como el estímulo nervioso se agota. El verdadero vidente y adepto que tiene un desarrollo psíquico genuino (lokothra), cuando lo consigue, nunca lo pierde.

 

Al parecer, después de la fundación de la Sociedad Teosófica, surgieron varias sociedades aprovechando el interés que éstas despertaban en temas de investigación psíquica, se esforzaron en conseguir miembros a quienes les prometían una fácil adquisición de poderes psíquicos. En India, desde hace mucho tiempo, hemos estado familiarizados con la existencia de presentadores de ascetismos falsos de todo tipo, y tememos que haya un nuevo peligro en esta dirección aquí, al igual en que Europa y América. Sólo esperamos que ninguno de nuestros miembros, deslumbrado por promesas brillantes, se deje confundir por soñadores auto-engañados, o tal vez, por impostores deliberados.

 

Para mostrar que existe cierta necesidad real, por nuestras protestas y advertencias, podemos mencionar que hemos visto recientemente, adjuntadas en una carta de Benarés, copias de una publicidad presentada recién por un así llamado “Mahatma”. Él convoca a “ocho hombres y mujeres que sepan bien inglés y cualquier lengua vernácula de India”; y concluye diciendo que “quienes deseen conocer detalles sobre el trabajo y el monto a pagar”, debe solicitarlos a su dirección, ¡adjuntando las estampillas postales para su respuesta!

 

Ante nosotros, sobre la mesa, yace una reimpresión de The Divine Pymander (El Pymandar Divino), publicado en Inglaterra el año pasado, que contiene un aviso dirigido a “… Teósofos, que se puedan haber desilusionado de sus expectativas, de la Sabiduría Sublime proporcionada por MAHATMAS HINDÚES”, en el que los invita cordialmente a enviar sus nombres al Editor, quien los admitirá “después de una breve probación”, en una Fraternidad Oculta, quien “enseña libremente y SIN RESERVAS a todos los que ellos consideran dignos de recibirla”. Es curioso encontrar en el mismo volumen en cuestión, a Hermes Trismegistus que expresa:

 

8. Porque este es solamente, oh Hijo, el camino hacia la Verdad, por la que transitaron nuestros progenitores, y por el que al hacer su viaje, finalmente alcanzaron el bien. Es un camino venerable y sencillo, pero es arduo y difícil para el alma que está en el cuerpo.

 

88. Por lo tanto debemos mirar cautelosamente a las personas que, por ignorancia, pueden ser menos malvadas por temor a lo que está oculto y es secreto.[ii]

 

Es perfectamente verdadero que algunos teósofos se desilusionaron mucho (por culpa de nadie excepto la propia), porque no les ofrecimos ningún atajo al Vidya Yoga, y existen otros que desean un trabajo práctico. Y, curiosamente, quienes han hecho menos por la Sociedad son los que más critican. Ahora bien, ¿por qué estas personas y todos los miembros que puedan hacerlo, no comienzan un estudio serio de mesmerismo? El mesmerismo ha sido llamado la Clave de las Ciencias Ocultas, y tiene la ventaja que ofrece oportunidades singulares para hacer el bien a la humanidad. Si en cada una de nuestras Ramas pudiéramos establecer un dispensario homeopático agregándole curación mesmérica, como se ha hecho ya con gran éxito en Bombay, podríamos contribuir a establecer la ciencia de la medicina en este país sobre una base más firme, y a ser el medio de un beneficio incalculable para todas las personas en general.

 

Existen otros en nuestras Ramas, además de la de Bombay, que han hecho un buen trabajo en esta dirección, pero existe la posibilidad de hacer muchas más cosas de las que se han intentado. Y es el mismo caso en los diferentes departamentos del trabajo de la Sociedad. Sería bueno, si los miembros de cada Rama unieran sus cabezas y consideraran qué pasos tangibles se podrían dar para promover los objetivos declarados de la Sociedad. En demasiados casos los miembros de la Sociedad Teosófica se contentan con un estudio algo superficial de sus libros, sin hacer ninguna contribución real a su trabajo activo. Si la Sociedad ha de ser un poder para el bien, aquí y en otros lugares, sólo puede producir este resultado por la cooperación activa de cada uno de sus miembros, y honestamente les solicitaríamos a todos que consideraran cuidadosamente qué posibilidades de trabajo están a su alcance, y luego establecer francamente realizarlos. El pensamiento correcto es algo bueno, pero sólo el pensamiento no tiene gran importancia a menos que se convierta en acción. No hay ni un solo miembro en la Sociedad que no sea capaz de hacer algo para ayudar a la causa de la verdad y de la fraternidad universal, sólo depende de su propia voluntad para hacer que ese algo sea una realidad.

 

Principalmente reiteraremos el hecho de que la Sociedad no es un semillero de adeptos principiantes; no se pueden proporcionar maestros para que den vueltas e instrucciones a varias Ramas sobre diferentes temas que aparecen en el trabajo de investigación de la Sociedad; las Ramas deben estudiar por sí mismas, deben tener libros, y el conocimiento expuesto debe ser aplicado prácticamente por los diferentes miembros, así se desarrollará la auto-confianza y los poderes del raciocinio. Instamos enfáticamente a que esto se realice, porque nos han hecho pedidos de que cualquier conferenciante enviado a las ramas debe estar versado prácticamente en psicología y clarividencia experimental (por ejemplo, observar espejos mágicos, leer el futuro, etc.). Consideramos que si se dan estos experimentos entre los miembros, no serán de ningún valor en el desarrollo del individuo, ni le permitirán hacer progreso alguno en el sendero de “ascenso”, y por lo tanto, les recomendamos seriamente a nuestros miembros esforzarse por sí mismos.

 

 

Referencias


 

[i]               “Up-Hill”, líneas 1-4.

[ii]              (En  The Virgin of the World –La Virgen del Mundo de la Dra. Anna Bonus Kingsford, pp. 120-124, este pasaje recibió una traducción más clara, y está más completo. Es la siguiente:

                   Este es el único camino que conduce a la Verdad, el que ciertamente, nuestros antepasados hollaron, y por el cual llegaron a alcanzar el Bien. Ese sendero es bello y apacible, sin embargo es difícil para el alma que lo transita, mientras esté encerrada en la prisión del cuerpo…

                   La raza humana es atraída hacia el mal. El mal es su naturaleza, y le complace. Si los hombres aprendieran que el mundo es creado, que todo se hace según la providencia y la necesidad, y que todo se gobierna por necesidad y destino, comenzarían inmediatamente a despreciar todas las cosas porque son creadas; le atribuirían maldad al destino, y refrenarían todo tipo de inmoralidad. Por lo tanto, abstente de la multitud, de modo que por la ignorancia el vulgar pueda mantenerse confinado, aunque sea por temor a lo desconocido.   –Boris de Zirkoff)

 

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