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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 11 -  Agosto 2015 (en Castellano)

 
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El Propósito de la Vida

 

BHUPENDRA R. VORA

Ex Secretario General de la Sociedad Teosófica en África Oriental y Central.

Ahora vive en Inglaterra

 

 

Más que cualquier otra cosa, lo que caracteriza a los seres humanos en esta era moderna, es su fuerte deseo por los logros, bien sean en términos de riqueza material, posición o poder. Esto se convierte en el factor de motivación para todos los esfuerzos que van dirigidos a una mejor educación, buena posición social, contactos adecuados, etc. Desde la niñez el espíritu que se cultiva en la mente del niño es la necesidad de competir y de sobresalir más que los demás en la educación, el deporte o en cualquier otro campo. Toda la atención está en enseñar disciplinas que nos conduzcan al éxito en la vida en términos de logros materiales.

 

En el mundo que percibimos actualmente, quizás este espíritu de competitividad y de desarrollo especializado es necesario para la sobrevivencia. Pero la definición de lo que es adecuado para la existencia o supervivencia difiere de una persona a otra. Las ideas de lo que es suficiente, pueden variar desde tener un techo para protegerse y los medios de sustento para mantener a nuestra familia, al deseo de un estilo de vida más opulento donde una casa bien amueblada, carros, etc., acompañados por cierto estilo de vida, son considerados absolutamente necesarios. Luego están los que consideran una casa vacacional y otras comodidades, como carros adicionales, una necesidad absoluta.

 

La lista de deseos nunca termina. A fin de lograrlos la persona continúa luchando para ganar más dinero y, lo que a veces se describe como 'la lucha por la existencia', prosigue. Las 'necesidades' humanas continúan multiplicándose. Lo que antes se consideraba como lujos ahora están en la lista de las cosas esenciales para la vida. Mientras crecen las necesidades, la lucha por más riqueza, posición, poder, etc., también se incrementa. Sin embargo, en este proceso, se niega el otro lado de la vida que da una percepción holística del aspecto evolutivo. Esta expansión de la conciencia en el nivel interno requiere de ambas cosas, el desarrollo del ser humano en el nivel físico externo y del desenvolvimiento de la conciencia en el nivel interno hacia una naturaleza más compasiva y altruista.

 

Muy a menudo la acumulación de riqueza es a expensas de otros y se comprometen los principios morales y éticos. La razón fundamental que se usa es que sin estas concesiones no es posible sobrevivir en los negocios o tener éxito en nuestras carreras. La actitud que prevalece es que en la vida mundana uno no pude dejarse influir por consideraciones morales. Por consiguiente, la vida religiosa o espiritual, si la hay, es apartada con esmero y no se le permite interferir en la consideración de los negocios o de la vida diaria. Annie Besant una vez mencionó que el éxito de la gente rica era muchas veces conseguido luego de perjudicar a otra gente. Sin embargo la riqueza que se consigue de este modo no está necesariamente acompañada por gran felicidad y alegría.

 

Cuando el apetito por la riqueza se extiende a otros ámbitos, crece luego la necesidad por reconocimiento, posición y fama. Las necesidades del hombre alcanzan una nueva dimensión. Luego la ambición es adquirir reconocimiento en la sociedad, tanto en los negocios como en el campo profesional u otros campos del desarrollo humano. Para escalar a posiciones de poder el hombre perjudica a otros para alcanzar la cima. Todo esto se supone que da una sensación de éxito, logro, felicidad y alegría. Pero estas alegrías son transitorias y por lo tanto desaparecen creando una ilusión de felicidad y éxito.

 

Esta ambición por la riqueza y el poder es observada fácilmente en las estructuras de poder político y corporativo alrededor del mundo. La riqueza obtenida por medios morales cuestionables por los líderes corporativos, banqueros y políticos llenan los diarios. Estas personas toman decisiones que afectan adversamente las vidas de millones de personas comunes. Perjudicar al otro no parece influir en ellos en absoluto. Hay una falta de sensibilidad por el sufrimiento de los demás. En el presente estado de la evolución, el proceso mental domina a los seres humanos. La cabeza domina al corazón. Por consiguiente hay una falta de sensibilidad hacia las necesidades de los otros seres humanos y hacia la vida de las otras especies.

 

En el Noble Óctuple Sendero el Budha menciona que nuestro propio medio de vida debe ser ganado de modo que no cause daño a los otros. Cualquier medio de vida que no sea ético y posible de afectar adversamente a otros es considerado inmoral y por consiguiente inaceptable. Considerando la frágil naturaleza de los ecosistemas de nuestro planeta, todo medio de sustento que dañe el medio ambiente y finalmente a las varias especies de vida que subsisten en él, son inmorales. Y sin embargo, los hombres se involucran en negocios que afectan otras formas de vida.

 

El ser humano promedio vive con poca claridad sobre el propósito de la vida o su comprensión puede estar limitada sólo a alcanzar metas materiales. La presión de los estilos de vida modernos inhibe cualquier consideración seria del verdadero significado y de la real comprensión del propósito de la vida. Sin embargo, esto no significa que no es posible distinguir entre las acciones correctas y las incorrectas. El hombre tiene la facultad mental de discernir para ver las consecuencias de sus acciones. Es su ego-centrismo lo que lo ciega de los efectos adversos de sus acciones.

 

Las motivaciones que crean la urgencia de lograr más y más riqueza, posición, poder, etc., tienen que ser examinadas. ¿Por qué la avaricia humana es insaciable? En un análisis final la búsqueda es para alcanzar la felicidad y la alegría que no pueden ser adquiridas por logros materiales. La palabra Maya fue usada en la literatura Vedanta para indicar la influencia del resplandor de las atracciones del mundo basadas en los sentidos.

En una de las Cartas de los Maestros, el Mahatma KH describe la condición humana acertadamente:

 

¡Ay, este mundo en constante ebullición, ostentoso, rutilante, lleno de ambiciones insaciables, donde entre la familia y el Estado se disputan la naturaleza más noble del hombre, como dos tigres disputan el cadáver de un animal, y lo dejan sin luz ni esperanza!

Cartas de los Maestros a A. P. Sinnett,

Carta No. 8, página. 39, Edit. Teosófica SCooC, Barcelona.

 

Esta afirmación refleja ciertamente la condición humana actual. La energía del hombre es ocupada inicialmente para satisfacer sus deseos personales de riqueza, poder, posición, etc., y a partir de ahí para trabajar por su familia y para el Estado. No se deja ningún momento para considerar los aspectos más profundos de la vida. La carrera es tras las rutilantes cosas materiales del mundo y luego poder, fama, etc.. Las presiones sociales son fuertes e incitan al hombre a actuar de una manera determinada. Pero cuando se considera objetivamente, se comprende que nadie nos fuerza a hacer las cosas que otros hacen o a perseguir metas que requieran que se comprometan los principios. Lo hacemos porque hay un deseo interno por más riqueza material.

 

Es necesario comprender que hay una interconexión entre todo lo que vive y por consiguiente nuestras acciones tienen consecuencias de gran alcance, no solo sobre nosotros, sino sobre  los demás también. Por lo tanto, podemos unirnos a la suma total del bien en el mundo por medio de acciones desinteresadas y altruistas y de este modo ayudar en su evolución a todas las otras formas de vida. A la inversa, nuestras acciones auto-centradas pueden añadirse a la miseria y dolor de otros. En el estado actual en el que encontramos al mundo, domina el egoísmo y el espíritu de dar es limitado. Por consiguiente la avaricia excesiva, que surge de un deseo auto-centrado de mejorar nuestra propia vida o la de aquellos que queremos, prevalece. Esta tendencia se refleja en niveles sociales e internacionales y divide al mundo creando desarmonía.

 

Se han hecho algunos cambios hacia una manera de vivir más holística, pero la mayoría son a nivel externo en vez de hacia una compresión fundamental de la vida. En su libro El Mundo a Nuestro Alrededor, la Sra. Radha Burnier escribió sobre el tema de la 'Vida Holística' pp. 220-21:

 

Lentamente, el pensamiento alrededor del mundo está siendo influido en lo que podría llamarse una dirección holística. Está, de hecho, casi de moda adoptar la postura holística y de apoyar puntos de vista a favor del holismo en la salud, el cuidado ambiental, la educación, etc. Aún así el concepto promedio del holismo está lejos de la verdad de la unidad como se promulga en la Teosofía, porque sólo se basa en el conocimiento de las interconexiones e interdependencias encontradas hasta ahora en el nivel fenomenal. La Teosofía, por otro lado, presenta los enlaces e interconexiones en el nivel externo del fenoménico como un espejo que refleja la unidad esencial de la existencia, la naturaleza indivisible de la energía que se transforma a sí misma en el mundo fenomenal y al mismo tiempo la anima.

 

Refiriéndose al mismo tema afirma:

 

Cuando la mente comprende la totalidad se libera de las enfermedades y se transforma en un estado sano, incluso santo. Entonces, las acciones que surgen de esa mente son correctas y buenas.

 

En los antiguos tiempos Védicos el propósito de la vida estaba claramente definido. Era un enfoque muy pragmático de la necesidad humana por satisfacer o alcanzar deseos mundanos y también atender las obligaciones espirituales de la vida. Los videntes Védicos definieron cuatro objetos (Purushârtha-s) de la existencia mundana para los humanos que aseguraban una vida correcta. Estos fueron Dharma (realización del propio deber y obligaciones), Artha (adquisición de riqueza para satisfacer las necesidades mundanas), Kâma (satisfacción de los deseos mundanos) y Moksha (aspiración por la vida espiritual y la liberación).

 

La palabra 'Dharma' no tiene una definición limitada en una religión o en un grupo de creencias solamente. Significa mucho más que eso. La palabra es traducida como 'lo que mantiene la sociedad'. Esto significaba un código de conducta moral y social que el individuo debía seguir. Requería que uno ejecutara sus propios deberes para con la familia, la sociedad y con el mundo en su conjunto. Todas las acciones debían ser correctas y llevadas a cabo de una manera cuidadosa sin causar daño o perjuicio a otros y para ver a Brahman o Dios en todos. Las obligaciones para con el estado eran ejecutadas con diligencia. Pero a la inversa, el Estado tenía sus obligaciones (Dharma) para con los ciudadanos y se suponía que debían ser llevadas a cabo juiciosa e imparcialmente.

 

El Dharma o el deber era aplicado a todos dentro de la estructura social de la familia, la sociedad y el Estado. Todas las relaciones eran dirigidas por el concepto del deber. El Dharma era el centro de todas las relaciones, entre marido y mujer, padres e hijos, etc. Quizás esto suene utópico, pero estos principios guiaron algunas sociedades idealistas en la India como también en Europa. Cuando existe la comprensión de la unidad de la vida en el nivel interno de la conciencia, es muy probable que las acciones externas sean más holísticas.

 

Para aspirar a la riqueza (Artha), se requería que se adoptaran sólo medios correctos que no dañaran a los demás, bien sea económicamente o de algún otro tipo. Adquirir riqueza era considerado como responsabilidad de la propia persona a fin de que pudiera cubrir las necesidades de su familia. Pero se esperaba que los métodos de ganancia estuvieran dentro de las normas de una conducta correcta. El comportamiento ético demandaba que el comercio estableciera ganancias justas por sus mercancías. De la misma manera, el comercio que involucraba crueldad o daño a los animales y a los hombres no era considerado moralmente aceptable.

 

En la actualidad hay establecimientos e individuos cuya conducta comercial es irreprochable. Funcionan con honestidad y sensibilidad con las personas con las que hacen tratos. Pero también hay muchas personas y corporaciones cuya sola consideración es adquirir vastas ganancias por cualquier medio. Al hacerlo así, ellos actúan con torpeza, sin importarles el resultado de sus acciones sobre otras personas u otras formas de vida. Mahatma Gandhi afirmó en sus escritos que había suficiente en el mundo para las necesidades de todos los seres, pero no lo suficiente para la avaricia de un sólo hombre. Luego, están aquellos que adquieren su riqueza inmoralmente traficando armamento, drogas y productos animales que causan sufrimiento.

 

Cuando hay conciencia sobre esto y compasión para ayudar a otros que son menos afortunados que nosotros surge el deseo de hacer algo al respecto. Se considera una obligación moral ayudar a los componentes menos afortunados de la sociedad y a otras formas de vida cuando uno tiene los medios para hacerlo. Así hay ejemplos de personas que realizan obras de caridad para tal propósito con la riqueza que han ganado. Ellos tienen esta conciencia social de hacer algo por las personas menos favorecidas creando instalaciones médicas y educativas o enfocándose en otras áreas de las necesidades humanas. La compresión de la interconexión de todo en la vida crea gran sensibilidad por las necesidades de los demás.

 

La tercera tarea mundana era conocida como Kâma, o la satisfacción de los deseos terrenales. Esto era considerado como una necesidad perfectamente natural de la existencia humana para las experiencias mundanas. Así que la satisfacción de los deseos de la vida eran considerados naturales cuando los medios para adquirirlos eran éticos y seguían las normas de la moral. El deseo humano por las comodidades de la vida en términos de buenos estándares de vida para con uno mismo y para con la familia es natural, pero el deseo excesivo por objetos materiales puede convertirse en causa de mucho sufrimiento.

 

La cuarta tarea terrenal según esta tradición era Moksha, o el deseo de entender el propósito más elevado de la vida y la realización de un estado más elevado de conciencia. Por consiguiente, el cabeza de familia tendría una familia, cumpliría sus obligaciones hacia ellos proveyendo educación a sus niños y estableciéndolos en la vida. Los últimos años de su vida podía entonces pasarlos en contemplación, meditación y en la comprensión del propósito más profundo de la vida. Pasaba en soledad mucho tiempo.

 

Han existido tradiciones similares en muchas partes del mundo. Cuán relevante será esto en esta era científica y tecnológica moderna es una pregunta que necesita ser considerada.  Los principios centrales de la vida enunciados por estas enseñanzas aún son válidos. Sugieren una vida equilibrada en la que a los aspectos materiales y espirituales se les dé igual importancia.

 

En la actualidad las presiones e influencias del materialismo son tan fuertes que conducen a los seres humanos en la dirección del mero logro de cosas materiales. El auto-centrismo evita la consideración del bien de los demás y los esfuerzos por el progreso están todos en el nivel externo de la existencia. Esto no crea felicidad o alegría. En el centro de todos los deseos humanos está el deseo por la felicidad y la alegría. Cómo vemos la vida y consideramos el propósito de la existencia es para que cada individuo lo considere por sí mismo. Las escrituras pueden darnos guías para una vida correcta y significativa. Ya sea que estas enseñanzas tengan algún valor en el contexto de la vida moderna, la vida requiere que reflexionemos sobre ellas para considerar su relevancia.

 

Sin embargo, hay valores importantes en cualquier época y necesitan consideración para una vida más significativa y feliz. ¿Es sólo el progreso material el propósito de la vida que los hombres parecen perseguir con tanto vigor, o existe un propósito más elevado hacia el que la naturaleza conduce para un mayor desenvolvimiento de nuestra conciencia? La comprensión  de estas preguntas requiere de mucha reflexión y contemplación. La vida que tiene lugar al nivel externo de los sentidos y la mente, tienen que volverse hacia el interior en la dirección de la contemplación y la meditación como parte del diario vivir.

 

En los tiempos antiguos los hombres acostumbraban retirarse a los bosques o monasterios luego de abandonar la vida mundana para llevar a cabo sus prácticas espirituales para la realización de la iluminación. Pero en el presente lo que se necesita es un enfoque mayor en nuestras vidas internas que requieren de contemplación y meditación sobre la causa de la existencia humana. Las enseñanzas Teosóficas nos introducen en los aspectos más profundos de la vida en la que se considera la evolución de la conciencia y se esbozan los propósitos destacados de la vida. La comprensión de la unidad de la vida da como resultado una naturaleza sensible en la que hay amor y compasión para todos y el deseo de ayudar a toda la vida hacia un desenvolvimiento mayor.

 

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