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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 10 -  Julio 2015 (en Castellano)

 
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La gema de HPB: La Voz del Silencio

 

 

K. DINAKARAN

 

La Voz del Silencio, una de las preciosas joyas de la literatura teosófica, nos entrega una amplia guía para hollar el sendero espiritual. Pero ¿cuántos de nosotros nos damos cuenta de que esta joya está en nuestras manos? ¿Somos como el príncipe en el relato, que viajó por todo su país tras la búsqueda de una valiosa piedra, descubriendo finalmente que estaba en su propia corona?

 

Esta preciosa dádiva de HPB a la humanidad nos revela cada vez más, cuando la luz de la sabiduría se vierte sobre en ella. Sin duda, está “dedicada a los pocos”. Es un libro de revelación para el sabio, de misterio para el conocedor, de enigma para el ignorante. Cuando nos elevamos al nivel de la sabiduría del conocimiento, La Voz se vuelve más audible para nosotros. Explicaciones e interpretaciones no satisfarán al verdadero buscador. Todas las palabras escritas y habladas carecen de valor ante nuestra propia experiencia.

 

El Fragmento II, ‘Los Dos Senderos’, describe la filosofía única de la tradición de la sabiduría. En toda otra religión encontramos que se les pide a los devotos soportar las penurias para su propia salvación o liberación del ciclo de nacimientos y muerte y alcanzar Moksha. Por el contrario, la tradición de la sabiduría que hemos heredado para que nos guíe, señala los Dos Senderos. Uno es el camino a la felicidad egoísta, evitado por los Bodhisattvas del Corazón Secreto, los Buddhas de Compasión. El otro es renunciar a la felicidad eterna para el yo, con el fin de ayudar al progreso de la salvación de la humanidad; alcanzar la felicidad del Nirvana, pero renunciar a ella, que es el sendero más elevado de la renunciación. La Voz sugiere que este es el Sendero Secreto seleccionado por los Buddhas de Perfección, quienes sacrificaron el YO a favor de los yoes más débiles.

 

En este contexto, tenemos que examinar la afirmación “Si no puedes ser el Sol, entonces sé el humilde planeta”. Todos no pueden hollar el sendero secreto que siguen los Buddhas, brillando como el Sol sin tomar nada, dando luz y calor a todos. Pero todos pueden sacrificar algo para aquellos que lo necesitan. La espiritualidad es renunciación en sí misma. Como leemos más adelante: “Vivir para el bien de la humanidad, es el primer paso”. Este es el motivo por el que se afirma, “Si no te es posible resplandecer como el Sol de mediodía sobre la montaña coronada de nieve de pureza eterna, entonces, oh neófito, elige una vía más humilde”. La afirmación nos recuerda nuestro solemne deber de hacer nuestro mejor trabajo cuando resplandecemos más. Pero la mente inteligente evade su deber expresando debilidad cuando podemos hacer algo por nuestros compañeros que buscan sabiduría.

 

El mundo está rodeado de oscuridad, la ignorancia reina en el mundo. En tal condición ¿cuál es el deber de un buscador de la verdad? El libro continúa, “Muestra el ‘Camino’ -aunque sea débilmente y confundido entre la multitud, como lo muestra la estrella vespertina a aquellos que siguen su ruta en medio de la oscuridad”. La oscuridad no existe, es solamente ausencia de luz. Por lo tanto, en este mundo podemos derramar nuestra propia pequeña luz para erradicar la oscuridad. Aquí se halla el trabajo práctico de un teósofo, “Nosotros podemos y tenemos que ayudar a quienes están en mayor oscuridad que nosotros, no hay nadie que no pueda encontrar a alguien más ignorante que él, a quien pueda enseñar”, dice C. W. Leadbeater en los Comentarios sobre La Voz del Silencio.

 

En nuestras Federaciones y Logias los miembros a menudo admiten su incapacidad para dar conferencias, escribir o traducir libros sobre Teosofía, etc. Puede que no podamos hablar como la Dra. Besant o CWL, o escribir libros como ellos, pero podemos presentar sus libros a los verdaderos buscadores quienes se verán muy beneficiados por la sabiduría que contienen. Igualmente, señalar el camino al viajero en las encrucijadas, puede ser una gran ayuda. Algunas veces puede que seas la única persona que haga esto, en un momento crítico.

 

La humildad es uno de los requisitos importantes que tenemos que adquirir en el sendero espiritual. Leemos además: “Sé humilde, si quieres alcanzar la Sabiduría. Sé más humilde todavía, cuando de la Sabiduría seas dueño”. Todos los anhelos son obstáculos en el sendero espiritual.  Ni siquiera los grandes santos afirman, sino que dicen humildemente: ‘Así lo he escuchado’. En el Bhagavadgita, Capítulo XIII, versos 8-12 se describen los requisitos de un devoto. El primero, es alcanzar la humildad. Esta no es auto-compasión, sino la cualidad de reconocer que podemos estar equivocados o comprender nuestra propia ignorancia. Como J. Krishnamurti señaló: ‘El conocimiento es limitado’. A menudo escuché a nuestra anterior Presidente, señora Radha Burnier, afirmar durante los debates: ‘Puede que esté equivocada’. Solamente un verdadero buscador de la verdad puede hacer tal afirmación.

 

En La Voz se hace una clara distinción entre el aprendizaje de la cabeza y la Sabiduría del Alma, la Doctrina del Ojo de la Doctrina del Corazón. El libro también nos recuerda acerca de cumplir nuestro deber y no llevar la vida ociosa de un devoto egoísta. Dice: “El devoto egoísta vive sin objeto alguno. El hombre que no desempeña la tarea que tiene asignada en la vida, ha vivido en vano”.

 

Necesitamos preguntarnos cuál es nuestro trabajo designado en la vida. ¿Es el deber con nuestros familiares, la nación, amigos y enemigos, la Sociedad Teosófica o la Naturaleza? Aún los hombres sabios a menudo confunden la acción y la inacción. En su comentario sobre La Voz, el señor N. Sri Ram narra la historia de un yogui quien complacido consigo mismo por haberse abstenido de toda clase de acciones, incluso  el evitar comer usando sus manos, pero ¡pedía que otros lo alimentaran de modo que pudiera tragarlo!

 

La Voz afirma correctamente: “No creas que viviendo en selvas sombrías, en orgulloso aislamiento y aparte de los hombres… te conducirá a la meta de la liberación final”. En su comentario, CWL, nos recuerda de nuestro deber hacia nuestros semejantes por la máxima de la vida superior, “Da cada uno de acuerdo a su poder, a cada uno de acuerdo a su necesidad”.

 

La gran renunciación del Tathâgatha puede ser una meta lejana para nosotros, pero ciertamente podemos renunciar a los deseos egoístas como la necesidad de brillar, de parecer inteligente, etc. También tenemos la responsabilidad de ejercitar los poderes de la consciencia que hemos desarrollado hasta ahora. Todas nuestras adquisiciones se vuelven útiles cuando voluntariamente renunciamos a ellas. Como señaló Krishnaji, ‘Una taza es útil sólo cuando está vacía’ -aparecer ante el mundo como nada.

 

 En A Guide to the Bodhisattva’s Way of Life (Una Guía para la Forma de Vida del Bodhisattva) Shantideva escribe:

 

Toda la felicidad que existe

Surge de desear dicha para los demás,

Y toda la miseria que existe

Surge de desear felicidad

Solamente para sí mismo

¿Qué más necesita decirse?

Los espiritualmente inmaduros piensan

Solo en ellos mismos,

Los Buddhas piensan solamente en los demás.

 

En su primera conferencia pública en la Convención de Adyar de 1980, la señora Burnier expresó:

 

El impulso hacia el placer, o cualquier impulso que sea auto-motivado, lo hace a uno insensible. La inseguridad lo hace a uno afirmar su posición, hace necesario definirse como musulmán, judío o hindú, o cualquier otra cosa. Las identidades que nos arrogamos, las afirmaciones que hacemos acerca de nuestra propia personalidad, son todas síntomas de falta de visión, nacida de la preocupación por sí mismo y de la auto-motivación, que crea insensibilidad.

 

Así, el primer paso es comprender nuestra posición en el esquema total de las cosas. Podemos tener un papel muy pequeño en este drama universal. Pero cuán perfectamente lo realicemos, cuán cuidadosamente le hagamos justicia, es lo importante. En la obra maestra de un gran artista, una línea, una curva o una sombra pueden parecer insignificantes para nosotros. Pero si esa línea o curva se saca de esa obra, la pintura total o la obra pueden perder su belleza especial. Nosotros somos esas curvas o líneas en las manos del Gran Artista.

 

Cuando comprendemos nuestra propia posición, podemos ayudar a otros de forma humilde. En La Voz los planetas Marte y Mercurio son descritos como los sirvientes del Sol, y se le aconseja al discípulo dar luz y bienestar al afanado peregrino; y buscar a quien sabe todavía menos, a quien en su desventurada desolación se sienta hambriento del pan de la sabiduría que alimenta la sombra, sin un Maestro, esperanza o consuelo, y le permita escuchar la Ley.

El voto del Bodhisattva ha sido expresado con diferentes palabras tales como “Yo sería un guardia para aquellos que no tienen protección, un guía para el viajero, un barco, una fuente, un manantial, un puente para el buscador de la Otra Orilla”.  Tal es el gran ideal puesto ante nosotros. Podemos inclinar humildemente nuestras cabezas ante él.

 

En nuestro serio esfuerzo, no deberíamos preocuparnos acerca del éxito o del fracaso. Seguramente seguirá la recompensa. La Voz nos asegura:

 

No olvides, tú que luchas por la liberación del hombre, que cada fracaso es un éxito, y que cada esfuerzo sincero alcanza con el tiempo su recompensa…Ten paciencia, Candidato, como aquel que no teme ningún fracaso, ni busca triunfo alguno…Ten perseverancia, como aquel que sufre eternamente.

 

Las vidas de H. P. Blavatsky, H. S. Olcott y Annie Besant son ejemplos brillantes ante nosotros. Fueron injustamente criticados por los ortodoxos quienes esparcieron rumores para humillarlos, pero todo esto no pudo impedirles trabajar por el bien de la humanidad. HPB fue acusada de ser una espía rusa, la Dra. Besant de un agente británico, etc. Ellos valientemente declararon sus principios, valientemente defendieron a quienes fueron injustamente atacados, pero no les importó mucho protegerse de los problemas.

 

Nuevamente La Voz nos recuerda nuestro deber:

 

Condenado a perecer está aquel que, por miedo a Mara, se abstiene de ayudar al hombre, como no sea en provecho propio. El peregrino que ansía refrescar sus cansados pies en las aguas de la corriente y sin embargo, no se atreve a lanzarse en ellas por temor a la misma, se expone a morir de calor. La inacción basada en el miedo egoísta, no puede producir sino malos frutos.

 

La Voz del Silencio es la más clara exposición del Yoga del Misticismo. Todos sus 316 sutras detallan los varios estados de este tipo de yoga.

 

Por citar al gran poeta indio Rabindranath Tagore en ‘Stray Birds’ (Pájaros Perdidos):

 

El agua en una vasija centellea,

el agua en el mar es oscura.

La pequeña verdad tiene palabras que son claras,

la gran verdad tiene gran silencio.

 

La pequeña verdad puede ser transmitida en lenguaje claro pero la gran verdad solamente puede comunicarse en silencio.

 

Se le pide al aspirante que se eleve por encima de los opuestos del éxito y del fracaso. Aún el fracaso no es en vano. Intentar es más importante.  La Voz asegura: “Y si cae, incluso tampoco cae en vano; los enemigos que mató en la última batalla, no volverán a la vida en su siguiente nacimiento”.

 

Este valioso libro de H. P. Blavatsky da esperanza y confianza al discípulo en el sendero espiritual. Cualquiera sea la sabiduría que obtengamos en esta vida debe ser compartida con otros. Debemos ayudar a la humanidad de forma humilde, cuando nuestro deber es “aligerar un poco el pesado karma del mundo”.

 

Grandes pensadores, como J. Krishnamurti, a menudo decían que los imponentes océanos que rodean esta tierra están llenos de lágrimas humanas. Y hacia el final de la preciosa joya de HPB leemos: “Sábelo, Narjol, tú del Sendero secreto: sus frescas y puras aguas tienen que servir para endulzar las olas amargas del Océano, aquel inmenso mar de dolores formado de lágrimas humanas”.

 

  

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