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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 03 -  Diciembre 2014 (en Castellano)

 
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La conexión de la ciencia y la espiritualidad,

señales de nuestro tiempo

 

 

 

SABINE VAN OSTA

Secretaria General de la Sociedad Teosófica en Bélgica

 

 

En el último siglo la ciencia materialista convencional se desarrolló a un ritmo explosivo en las numerosas disciplinas que cubre. A pesar de que se considera a sí misma como puramente materialista y permanece fiel a su cuidadosa metodología basada en observaciones realizadas sólo con instrumentos externos, y evita dar por hecho cualquier fenómeno, se podría preguntar si es tan totalmente materialista como ella piensa que es. ¿No es que sus avances han dependido a menudo, y aún dependen, de alguna idea o percepción llamada intuición? Tal percepción o idea intuitiva generalmente decide la dirección que toma un proyecto o indica el modo de desbloquear una investigación que a primera vista no conduce a ningún lado. Aún más, lo acertado de un proyecto o teoría generalmente se experimenta primero por medio del sentimiento y la intuición más que por medio de información reunida y evidencia científicamente aceptable. Incluso hoy, hay muchos científicos y pioneros de la ciencia cuyos nombres son mayormente desconocidos para una audiencia más numerosa, que están condenados por la clase dirigente científica y pueden dar testimonio de este hecho.

 

Por lo tanto, el número de ejemplos ilustrativos en el elemento institucional en la ciencia no tiene número, pero tomemos una cita de Edward Witten, una autoridad en el campo de la física, quien, al hablar de la teoría-M, la expresa del modo siguiente:

 

Sólo pienso que han sucedido demasiadas cosas lindas en la teoría de cuerdas, para que sea totalmente errónea. Los humanos no la comprenden muy bien, pero no creo que haya una enorme conspiración cósmica que haya creado esta cosa increíble, que no tenga ninguna relación con el mundo real.

 

No existen muchas mediciones hechas en esta afirmación que también revelen la relación especial que siempre tiene la ciencia respecto a la realidad y sus estructuras organizadas, una relación basada no sólo en la objetividad sino también en la admiración y el asombro frente a realidades que, en esta etapa, puede sólo explorar y describir más que crear. A su vez, uno de los impulsos más poderosos del hombre es la creación, especialmente para los científicos. Ciertamente, los científicos pueden quedar tan atrapados en su investigación e impulso creativo que pierden de vista todo otro aspecto esencial de la vida, tal como la ética.

 

Unos pocos de los ejemplos más ampliamente considerados de esta pérdida de vista de la ética son los varios campos de la ingeniería genética que van tan lejos como la investigación científica ampliamente debatida sobre células madre y la clonación terapéutica, y los muchos intentos subsecuentes de clonar formas de vida, tal como plantas y animales, todo tipo de experimento con el objetivo de reproducir tejido vivo, etc. No hay necesidad de decir que el hombre está luchando con cada uno de estos casos con más de un interrogante ético. Y mientras el así llamado debate transparente continúa en los medios de difusión masivos, sabe Dios qué tipo de investigación se lleva a cabo en este momento, con máximo sigilo, en los laboratorios de todo el mundo. Como es el caso con tantos descubrimientos e inventos, algunos de ellos algún día, de modo total o parcial, serán parte de nuestras vidas en las próximas décadas, tales como técnicas, tratamientos, productos o medicamentos (no necesariamente los más eficaces o naturales), como lo muestran los numerosos ejemplos de científicos e investigadores condenados. Al principio se desarrollarán métodos y sustancias que son preferentemente producidos u ofrecidos al público por grandes compañías. Suena a ciencia ficción, pero sabemos que con el transcurrir del tiempo será una realidad. ¿Quién habría adivinado a fines del siglo diecinueve, cuando se inventó el teléfono, que muchos de nosotros estaríamos actualmente enganchados a celulares y teléfonos inteligentes desde la mañana a la noche, y además la ciencia de las computadoras, Internet y la revolución de una red mundial? Lo que una vez comenzó como un proyecto científico en un número limitado de institutos de investigación, se ha vuelto la herramienta que hace que el mundo parezca una aldea y estimule el desarrollo en muchas áreas, a un ritmo enceguecedor.

 

La ingeniería genética, mencionada anteriormente, es posible que vaya en la misma dirección de desarrollo exponencial. Un indicio para el futuro distante de esta avenida de investigación, se puede encontrar en Las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, como lo expresa el Maestro KH:

 

Puede que tenga el placer de demostrarle a usted, y sobre su propia mesa de trabajo, que la vida como vida no sólo es transformable en otros aspectos o fases de la Fuerza que todo lo penetra, sino que puede ser realmente infundida en un hombre artificial. Frankenstein tan sólo es un mito en la medida en que es el héroe de un relato místico; en la naturaleza él es una posibilidad. Y los físicos y médicos de la última Subraza de la sexta Raza inocularán la vida y harán revivir cadáveres de la misma manera que ahora inoculan la viruela y, a menudo, otras enfermedades aún menos agradables. El espíritu, la vida y la materia, no son principios naturales que existan independientemente el uno del otro, sino que son los efectos de combinaciones producidas por el movimiento eterno en el Espacio, y es mejor que lo aprendan.

 

En todo esto, el desarrollo de la dimensión moral, al parecer, no sigue demasiado estrechamente el de la ciencia material, y antes que alcancemos la etapa indicada en la Carta del Mahatma, la tierra habrá visto más de un humanitario u otro desastre. ¿Por qué? La cita contesta la pregunta: “Es totalmente diferente considerar principios de forma independiente unos de otros, o verlos como “efectos de combinaciones”. Pero ya sea que la humanidad vea o no los “efectos de las combinaciones”, en realidad estos efectos estarán allí, e ignorándolos nos colocamos en el lugar de seguidores, más que de ser agentes conscientes y sabios de los elementos. Mientras no obtengamos la imagen de forma correcta, o incluso aceptemos que hay más de la realidad que sólo la capa externa y medible, siempre estaremos condenados a correr detrás de las consecuencias de nuestras acciones o, como Philip Harris expresó en su artículo “Una pesadilla ética” publicado en la revista Quest:

 

Existe la necesidad urgente de un debate global bien informado respecto a la inteligencia artificial y a las formas de vida cultivadas artificialmente. No debemos justificar prohibiciones sobre la investigación sólo porque tenemos miedo. Tampoco debemos prohibir la investigación biológica cuando ya ha dado lugar a grandes avances médicos y a beneficios sociales. No, la libertad se debe preservar tanto de la atrofia como de la autorización descuidada. Debemos ratificar delineamientos éticos formulados y reforzados por un cuerpo internacional tal como las Naciones Unidas. Luego, debemos vivir según esos delineamientos, no sea que nos volvamos dioses cuyas creaciones mismas nos destruyan.

 

Consideremos brevemente otro aspecto del avance tecnológico que actualmente da tal empuje al desarrollo de todo tipo de equipos aplicados en todos los campos de la vida diaria gracias a una variedad de aparatos electrónicos personales. No hemos comenzado siquiera a imaginar el resultado actual y total de nuestra exposición a inventos en este campo, y tomará muchas generaciones para obtener una visión clara de toda la cuestión. Por grandes que parezcan las ventajas, incluso en la vida diaria, sólo sabremos mucho más adelante cómo funciona esta exposición intensiva sobre la salud mental y emocional de los individuos así como en la salud mental y emocional de todo el globo.

 

La miríada de inventos que se han convertido en productos para el consumidor, son cada uno de ellos el resultado y aplicación de la investigación científica, y combinados con el poder de un aparato industrial gigantesco han puesto a disposición de un mayor número de individuos, artefactos que le permiten tener una vida mejor a quienes pueden adquirirlos, o esto es lo que nos hacen creer. Indudablemente, para cierto número de personas en algunas partes del globo, el grado de comodidad en la vida se mejorará en cierto grado. La experiencia de vida de un ser humano promedio en el planeta ha sido remodelada forzosamente por la tecnología, y no se la puede comparar con la de un ser humano promedio de, digamos, 20 años atrás. Pero a la vez, las necesidades del hombre por artefactos externos parecen haber aumentado también, y con esto, su vulnerabilidad, y la pregunta es cuán bueno es todo esto. Muchas fuentes de información desean hacernos creer que la vida se ha vuelto más fácil o más cómoda, más llamativa o más interesante que antes, gracias a una multitud de artefactos personales y domésticos que nos hacen bañarnos, incluso ahogarnos, no sólo en impulsos emocionales y mentales en el nivel sutil sino también en un número considerable de campos electromagnéticos en la materia física grosera.

 

¿Cuál es el impacto de toda esta interacción en nuestras vidas física, emocional y mental? ¿Cómo se ocuparán de la información las generaciones futuras, que crecen con todas estas posibilidades y que no han aprendido otra cosa, y cómo será influida su relación con la realidad circundante? ¿Cuál será el impacto en nuestro cerebro, y cuál será el impacto en procesos puramente mentales tales como pensamiento, memoria, concentración, o incluso las facultades más elevadas tales como imaginación, discernimiento, compasión, percepción moral, etc.?

 

A la vez, y en otros campos de investigación, la misma ciencia materialista está descubriendo el medio hacia el lado interno del Hombre a su propio modo y por sus metodologías y medios propios, especialmente cuando estudia por ejemplo formas de curación energética o todo tipo y formas de energía, y su interacción sobre el hombre con propósitos terapéuticos. Por lo tanto, la ciencia materialista está acercándose, intencionalmente o no, a las ciencias esotéricas y al vasto cuerpo de conocimiento de la Sabiduría Eterna. Es posible que se logre un avance hacia la aceptación de campos sutiles de existencia en estos campos de investigación. Para los yoguis y maestros avanzados en meditación, puede parecer probablemente como una buena demostración de golpear puertas abiertas, pero el acercamiento de los enfoques Oriental y Occidental hacia la materia, la energía y la realidad, es fundamental.

 

Gracias al Dr. Rupert Sheldrake la mayoría de las personas conocen los campos morfogenéticos que arrojan luz sobre parte de la energía y sobre el continuo de información en el que vivimos, sin ser conscientes de él. Pero se están dando otros pasos para conectar los enfoques de la ciencia y la espiritualidad Oriental y Occidental. En un estudio de cinco años pagado por el gobierno en el Instituto Benson Henry para la Medicina de la Mente y el Cuerpo del Hospital General de Massachusetts, sobre los beneficios de la meditación, el investigador y psiquiatra John Denninger, descubrió que las técnicas cuerpo-mente pueden realmente conectar y desconectar algunos genes relacionados con el estrés y la inmunidad. Para este estudio, se separaron en tres grupos a 210 participantes con altos niveles de estrés crónico, con un grupo practicando Kundalini yoga (elegido por su énfasis en la meditación), el segundo sólo meditando, y el tercero escuchando libros sonoros sobre educación en estrés durante veinte minutos diariamente durante dos meses. Los investigadores midieron el impacto en sus genes y estudiaron el uso neuronal de la imaginación en cambios por las intervenciones del estudio en tres sesiones sucesivas. En esta investigación, los efectos biológicos del yoga y la meditación se aclararon más. De un estudio anterior apareció que los efectos biológicos no se limitan al cerebro, sino que realmente impactan a todo el cuerpo.

 

Afortunadamente, esta investigación es sólo una de las muchas que hay de este tipo hechas en muchas partes del mundo. Cada vez más a menudo los gobiernos e instituciones académicas aportan dinero para esta clase de investigaciones. Se espera que los avances y resultados de estas investigaciones, y el consiguiente conocimiento del individuo interno que implique, sean lo suficientemente rápidos para contrarrestar las devastadoras consecuencias para la constitución interna del hombre, causadas, entre otros, por el abuso epidémico de todo tipo de sustancias, legales o ilegales, para propósitos médicos o de diversión. Más aún, es de esperar que las conclusiones de este tipo de investigaciones convenzan a cada vez más practicantes médicos tradicionales, a considerar la meditación y el yoga, por lo menos como tratamientos complementarios en caso de enfermedades mentales, estrés severo y depresión. ¿Imaginan dónde estaremos dentro de cincuenta años?

 

Estos esfuerzos de conectar la ciencia y la espiritualidad, aún de modo no intencional, serán en más de una ocasión ayudados por destellos intuitivos experimentados  por los investigadores mismos. Estos destellos no se encontrarán en los artículos, informes de investigaciones, y otras publicaciones científicas oficiales como tales, sino en entrevistas, documentales que se popularicen, diarios, blogs, etc. A pesar de la opinión del mundo científico, o incluso la opinión del público en general, lo que finalmente importará será el resultado de estas investigaciones, la implementación responsable de las soluciones que ellas ofrezcan, y su progreso equilibrado hacia el corazón de la Vida misma. Puede ser que el puente entre la ciencia y la espiritualidad revele su verdadero valor sólo cuando encontremos las respuestas, incluso tal vez las soluciones graduales a los grandes interrogantes y desafíos de la vida sobre la tierra en la actualidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

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