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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 01 -  Octubre 2014 (en Castellano)

 
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¿Por qué estudiar La Doctrina Secreta?

 

RADHA BURNIER

Reimpreso de Conmemoración del Centenario de La Doctrina Secreta – Rama Adyar

 

La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky tuvo una serie de reimpresiones desde su primera publicación en 1888. Aquí podemos ver evidencia de la incursión que hicieron los principios y doctrinas de la filosofía esotérica en la consciencia humana, aunque una prueba de sus efectos en las relaciones humanas no es muy visible en el mundo actual, cruel y agobiado de conflictos.

 

HPB expresó con claridad que presentaba al mundo sólo una parte de lo que a ella le habían enseñado. Sin embargo, su contemporáneo ocultista, T. Subba Sow, parece haber afirmado que ella reveló demasiado. Él iba a ser su compañero en la producción de La Doctrina Secreta, pero se retiró debido a diferencias de opinión sobre varios temas. Ella escribió:

 

Había partes de la Ciencia Secreta que por periodos incalculables tuvieron que permanecer ocultos a la mirada profana. Pero esto fue porque impartir secretos de tremenda importancia a una  multitud no preparada era igual a darle a un niño una vela encendida en un polvorín. (Introducción a La Doctrina Secreta)

 

Ella continuó diciendo que la gente comprende la necesidad de ocultar “secretos tales como el Vril, o la fuerza destructora de rocas”, pero no la razón de guardar información puramente filosófica, tal como la evolución de las cadenas planetarias. Ella afirmó:

 

El peligro era que tales doctrinas como la Cadena Planetaria, o las siete Razas, dan un indicio de inmediato… de las fuerzas ocultas; las de los planos séptuples superiores son de tremendo poder. De modo que cualquier división septenaria da de inmediato un indicio de tremendos poderes ocultos, cuyo abuso causaría un mal incalculable a la humanidad; una pista que tal vez no lo sea para la actual generación, especialmente de occidentales, protegidos como están por su misma ceguera e ignorante incredulidad materialista en lo oculto ... (loc.cit.)

 

Por la razón mencionada La Doctrina Secreta no contiene la sabiduría tradicional de las edades (guptavidyâ), es en su totalidad sólo “un número selecto de fragmentos de sus contenidos fundamentales”. Incluso para comprender totalmente lo que a ella le fue permitido trasmitir, implica tal auto-purificación y entrenamiento que nadie, excepto unos pocos fuertes, les gustaría emprender su estudio. “Los misterios siempre implican disciplina y un estímulo hacia la virtud”. Incluso cuando la pureza y la virtud se alcanzan, la realidad es que las verdades más profundas no se pueden expresar en palabras, deben ser experimentadas.

 

Aunque HPB dio cierta información sobre la naturaleza septenaria del universo y tal vez otras pistas de ese tipo, afortunadamente no se han reconocido como indicios por la “generación actual de saduceos”. Por lo tanto, a pesar de la búsqueda agresiva de poder y éxito, que es la característica dominante de la sociedad moderna, el peligro que HPB mencionó, no es inmediato. La Doctrina Secreta intenta ser la clave de un conocimiento mayor, pero en todo lo posible, cada uno debe equiparse a sí mismo con otra clave, una mente purificada y abierta a la percepción intuitiva.

 

HPB empleó un vasto rango de fuentes para que al lector le resultara auto-evidente que “la Sabiduría Espiritual es la herencia de todas las naciones del mundo”. A la mente dubitativa no se le ofrece ninguna fisura para escapar del hecho de que sólo existe una sabiduría universal primigenia, que no es posesión de ningún grupo religioso en particular, o de un grupo elegido de personas. El poder de su intelecto y pluma, también aclaró, como la luz del día, que la filosofía esotérica reconcilia todas las religiones, pero “a todas las desnuda de su ropaje humano externo”.

 

Incluso, como la fuente, historia y significado del conocimiento religioso están iluminados por La Doctrina Secreta, así también la ciencia en general y las teorías científicas actuales en particular, se ponen en su perspectiva correcta en muchos pasajes. HPB hizo referencia a esto al decir:

 

La escritora espera que, aunque los comentarios de las Siete Estancias se hayan tratado superficialmente, se ha dado lo suficiente en esta porción cosmogónica de la obra, para mostrar que las enseñanzas arcaicas son a simple vista más científicas (en el sentido moderno de la palabra) que cualquier otra escritura antigua librada al juicio de su aspecto exotérico.

 

Ella agrega que:

 

Los “científicos” y los de “pseudocientíficos” deberían responsabilizarse por las muchas teorías ilógicas ofrecidas al mundo. En su gran ignorancia, el público, mientras acepta ciegamente todo lo que emana de “autoridades” y al sentir que es su deber considerar todo dictum que provenga de un hombre de ciencia, como un hecho probado, decimos que al público se le enseña a burlarse de todo lo que proceda de fuentes “paganas”. (loc. cit.)

 

Lamentablemente esta tendencia continúa. Pero el esoterista es el precursor y guía del científico, así como también es el hombre de religión y filosofía. Es interesante leer en La Doctrina Secreta lo siguiente:

 

La ciencia nos enseña que los organismos vivos así como los muertos pululan de bacterias… Pero la ciencia nunca ha llegado tan lejos como para afirmar con la doctrina oculta, que nuestros cuerpos, como el de los animales, plantas, y rocas, están formados, todos ellos, de tales seres;… la ciencia química puede bien decir que no existe diferencia entre la materia que compone al buey y la que forma al hombre. Pero la doctrina oculta es mucho más explícita.

Ésta dice:

 

No sólo los compuestos químicos son los mismos, sino que las mismas vidas infinitesimalmente invisibles componen los átomos de los cuerpos de la montaña y de la margarita, del hombre y de la hormiga, del elefante y del árbol que lo protege del sol. Cada partícula, ya sea que la llamen orgánica o inorgánica, es una vida. (I. 304-5)

 

La ciencia parece estar comenzando a descubrir esta verdad, como, por ejemplo, lo indicó Lewis Thomas en sus populares ensayos. Al escribir sobre “Orgánulos y Organismos”, dice:

 

Mi mitocondria incluye una gran parte de mí… Mirado de esta forma, podría ser considerado como una colonia enorme, móvil, de bacterias que respiran y operan un complejo sistema de núcleos, microtúbulos y neuronas, para placer y sustento de sus familias, y que hace funcionar, en este momento, una máquina de escribir. (Las Vidas de una Célula, Bantam Books, 1975, p. 85)

 

La Sabiduría Antigua que ha existido durante edades continuará existiendo también en el futuro, sin importar los altibajos de la civilización sobre la tierra. Como el Veda lo declara, ekam sat viprâ bahudhâ vadanti (La verdad una la enseñan los sabios de muchas maneras). Aspectos de La Doctrina Secreta serán revelados por otras fuentes y en otras épocas. Los trasmisores de la sabiduría son todos dignos de reverencia, pero ninguno debe considerarse como el “último profeta” y “la única autoridad”. El gran río de vivificante conocimiento seguirá fluyendo. HPB habrá sido la última en erigir una represa y originar el flujo, o reivindicar una autoridad final infalible.

 

Ningún verdadero teósofo, desde el más ignorante al más erudito, debería reivindicar infalibilidad por cualquier cosa que pueda decir o escribir sobre temas Ocultos… aquéllos que pretendan enseñar a otros más ignorantes, es posible que se equivoquen… Esto es inevitable… mientras el artista sea imperfecto, ¿cómo puede ser perfecta su obra? ¡La búsqueda de la verdad es eterna! Amémosla y aspiremos a ella por sí misma, y no por la gloria o beneficio que una pequeña porción de su revelación pueda conferirnos.

 

 

 

 

  

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