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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 01 -  Octubre 2014 (en Castellano)

 
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Una vida teosófica

 

M. Dharmalingam

Es ingeniero y trabaja como Superintendente honorario en el Departamento de Mantenimiento

de la Sociedad Teosófica en Adyar

 

La Sociedad Teosófica fue fundada con tres objetivos principales: formar un núcleo de fraternidad universal, fomentar el estudio de religión comparada e investigar las leyes inexplicadas de la naturaleza. En el mundo moderno, con tantas diversidades,  la necesidad más imperiosa es formar una fraternidad universal para mantener la armonía en el mundo. La Dra. Radha Burnier llevó una vida ejemplar basada en este principio y le mostró al mundo cuán simplemente debería vivir cualquier teósofo.

 

Hasta que tuve cincuenta y cinco años, momento en que me sentí atraído hacia la literatura teosófica, todo lo que sabía era que un gran árbol banyano estaba en Adyar, como estaba graficado en mi libro escolar. Tuve la oportunidad de echar un vistazo al campus de Adyar, y para mi sorpresa se me requirió, como ingeniero, que me hiciera cargo del Departamento de Mantenimiento para cuidar del predio. Antes de aceptar el trabajo tuve que reunirme con la Presidente en la oficina de la Sede Central. Hasta ese momento, mi idea sobre la personalidad del jefe de una organización internacional era algo diferente. Presenté mis respetos con ambas manos juntas y la palabra “Namaste”. Radhaji me correspondió con las manos juntas y me pidió que me sentara. Era tan sencilla, una mirada penetrante, usaba un sari de color claro y tenía ante su escritorio un montón de papeles. En otra ocasión cuando entré a su oficina me preguntó por qué estaba usando un collarín cervical. Le conté sobre mi dolor en el hombro y el consejo del doctor. Radhaji me dijo que ella también tuvo un problema así. De improviso, para mi sorpresa, me mostró un ejercicio y sugirió que lo intentara, dado que a ella la había aliviado. Nunca olvidaré este incidente ya que fue una clara demostración de fraternidad.

 

Vida Simple

El predio de la Sociedad Teosófica abarca una gran extensión de tierra de 260 acres con muchas residencias aisladas y edificios de oficinas. El terreno se alarga 2 km desde la calle principal de la ciudad hacia la Bahía de Bengala, a lo largo de la orilla sur del Rio Adyar. Tiene muchos edificios residenciales, grandes y pequeños. Hay monumentos históricos con estructuras impresionantes y enormes superficies. Radhaji optó por vivir en un pequeña residencia, concretamente Parsi Quarters, ubicada en el extremo oriental del predio, a una distancia de 1.5 km de su oficina.

 

Parsi Quarters, su residencia, es un edificio antiguo. Tiene una pequeña galería, un vestíbulo para recibir visitas y tres habitaciones. El baño tiene todavía un tejadillo con antiguos azulejos. Los pisos de las habitaciones están terminados con enlucido y coloreados con óxido rojo únicamente. Radhaji ocupó el puesto de Presidente por treinta y tres años y vivió en el mismo lugar. Nunca quiso modernizar el lugar con mejores acabados y usar azulejos de cerámicos como cualquier persona común desearía. En una época hubo muchas lluvias. El nivel freático se levantó en el área. El agua subterránea humedeció la entrada de la sala. Al ver la condición del piso, propuse tomar medidas correctivas para detener la humedad. Pero Radhaji me dijo que la humedad duraría un corto período y no había necesidad de grandes reparaciones como yo había propuesto. Lo único que pidió fue arreglar una gotera en el techo y una desgastada tela mosquitera. El cobertizo para el auto ubicado cerca de la casa es tan solo un cerramiento de chapas sobre un simple armazón y no una estructura permanente. El piso del cobertizo es aún de tierra. Una personalidad que viajó a lo largo y ancho de este mundo, proporcionando ideas teosóficas, vivió muy humildemente con un estilo de vida sorprendentemente simple, con un mínimo de comodidades. Sin embargo, cada vez que se recibía una solicitud de ayuda de los trabajadores de la ST para mejorar sus propias casas en algún lugar en la ciudad, la misma era provista rápidamente después de verificar la autenticidad de la solicitud por parte del departamento de mantenimiento.

 

Admiradora de la Naturaleza

Radhaji fue una admiradora de la Naturaleza. No estaba de acuerdo con las propuestas de alquitranar las calles porque dañarían el paisaje natural y su belleza. Sin embargo, solía persuadirla de que aceptara estas propuestas siempre que tenía una conversación con ella sobre las obras de mantenimiento. Finalmente, unas pocas semanas antes de su muerte, las propuestas fueron aceptadas con la condición que sólo las calles alquitranadas deberían renovarse sin agregar ninguna área que pudiera molestar al césped.  Realizamos el trabajo, pero Radhaji no estuvo aquí para ver las superficies de las calles renovadas. Creo que ella aprobó estas propuestas a desgano debido a su amor por la Naturaleza.

 

Intolerancia a la imperfección

Radhajii condujo varias prácticas de rituales, debido a que estaba dispuesta a mantener la perfección en todos los niveles. En una ocasión, ella condujo un ensayo masónico. La situación estaba muy tranquila. Pero de repente una voz rugiente salió del podio estremeciendo a todos los miembros: “Sr … usted es un ingeniero. ¡Debe hacerlo como corresponde!” Nunca había escuchado a Radhaji levantar la voz así. Estaba temblando y comprendí cuánta importancia le daba a la perfección.  Ella nunca avanzaba al siguiente paso a menos que el ya tomado se hubiera aprendido perfectamente.

 

Despedida

La procesión en el funeral de Radhaji fue tan simple como ella vivió. Una pequeña reunión de unos pocos residentes en el campus y unas pocas personas de afuera estuvieron en la procesión y siguieron el carruaje sin pompa hasta el lugar de la cremación.

 

Aún me pregunto sobre los eventos que pasaron en mi vida. Ingresé a la organización de la Sociedad Teosófica cuando tenía cincuenta y cinco. Tuve una relación con una gran personalidad por alrededor de quince años. Por sobre todo considero haber tenido suerte en recoger y transportar las urnas de los restos mortales, distribuidas en dos vasijas de barro, con mis propias manos desde el lugar de cremación al Jardín de los Recuerdos, en el predio de la Sociedad Teosófica, donde una vasija fue devuelta a los Elementales de la Tierra y la otra fue arrojada en la Bahía de Bengala al frente de su residencia.

 

Radhaji fue la encarnación de la sencillez, perfección y un depósito de conocimiento teosófico. Ella es una guía para la vida de los teósofos de todo el mundo.

¡ADIOS!  ¡ELLA VIVE!

 

  

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