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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 136 - Número 01 -  Octubre 2014 (en Castellano)

 
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Radhaji como yo la conocí

 

Dr. SATISH INAMIDAR

Director de Valley School, Bangalore, India.

 

 

 

La Dra. Radha Burnier, para la mayoría de nosotros Radhaji, fue la presidente de la Sociedad Teosófica por más de tres décadas. Cuando asumió el cargo era frágil pero llena de energía y un dinamismo que brillaban permanentemente.

 

Estuve con ella muchas veces. La brisa del mar se mezclaba con Parsi Quarters (su residencia oficial). Las mañanas y las noches eran melancólicas  y reflexivas. Radhaji se fundía completamente con lo que la naturaleza le ofrecía. Como el jardín rodeaba la casa, ella mantenía las paredes sin nada sobre ellas. Nunca sintió la necesidad de poner cuadros e imágenes y tampoco escuchaba música. Se absorbía escuchando la brisa en las hojas, los pájaros cantando y la música de las olas marinas entrando y saliendo. Tenían su propia melodía y ritmo. Una  y otra vez puso en duda el mundo hecho por el hombre, las así llamadas necesidades del mismo,  y nuestros apegos  a ellas.

 

Ella comenzaba  su día de manera  singular. Alrededor de las  5.30 de la mañana terminaba su sesión silenciosa y se levantaba. De pie junto a la plataforma del salón comedor, mezclaba trozos de pan con leche. Merodeando a su alrededor había gatos, perros, ardillas, y también una mangosta. Cada uno tenía lo suyo. Para mí, todos ellos habían adoptado a Radhaji. Ella sonreía  y hablaba con todos ellos. Estos animales que habían entrado en su casa eran seres muy importantes. Ellos eran amados, respetados, halagados y tratados como niños pequeños. Tal vez, los gatos eran los favoritos de Radhaji, más que los perros, y la tímida mangosta. Jengibre era uno de los gatos. El nombre era debido a su color.

 

Ya que las ventanas nunca tuvieron tela mosquitera, los gatos fácilmente podían entrar y salir. Ellos ocupaban su mesa llena de libros. Saltaban a su regazo demostrando su dominio sobre ella. Había cierta comunicación con todos estos llamados animales callejeros. Su profundo afecto por los animales hizo que la Sociedad Teosófica se ocupara de temas importantes de los derechos de los animales. Solía estar muy afligida al ver a los pollos vivir en pequeñas jaulas, estar atados durante el transporte en carros o bicicletas. Ella suplicaba si no podían ser criados en patios abiertos en lugar de los criaderos que existen en la actualidad.

 

Ella era vegetariana natural, estaba en su médula ósea y en toda su comprensión intelectual. A pesar de esto, ella nunca creó una campaña "vegetariana", pero quería que la gente lo encontrara por su propia sensibilidad. Expuso con vehemencia los problemas de la industrialización en los alimentos no vegetarianos. De hecho, nunca entendió por qué los indios también están sucumbiendo a esta ola consumista industrial.

 

El cuidado de los animales se convirtió en un aspecto importante de su vida diaria. Se interponía en algunas personas que no lo consideraban muy "práctico". ¿Es práctico sólo para los seres humanos estar seguros, saludables y cómodos? ¿O existe una responsabilidad del ser humano hacia los demás? Los aspectos más profundos de la interdependencia fueron su principal preocupación.

 

Esto  naturalmente se reflejaba en su profunda preocupación por la degradación ambiental de la Tierra. Los problemas podrían estar en Alaska, África o Adyar. Por lo que, un buen número de sus conferencias y escritos intentaron hacer reflexionar sobre la relación entre los humanos y la naturaleza. Su súplica perpetua fue ¿no podemos tomar sólo lo poco que necesitamos? Con esa sensibilidad, una vida diaria de sencillez puede entenderse. Para mí, Radhaji era una encarnación de esa sensibilidad.

 

Muchas personas la encontraron un poco radical en sus enfoques. La vi como quien tiene la claridad absoluta de pensamiento, palabra y obra. Su énfasis estaba en vivir y no sólo tratar asuntos. Encontraba los diálogos intelectuales bastante inútiles. Ella nunca juzgaba a la gente, sino que se refería a ellos de acuerdo a sus acciones en su rutina diaria.

 

Su vida fue de un orden supremo y no de autoridad. Su claridad de palabra y acción fue para la humanidad. Nunca vi a Radhaji buscando su comodidad o conveniencia. Siempre existía la profunda preocupación por el otro, más allá de los aspectos sociales. Esto no se comprendió fácilmente.

 

Ella no parecía guiarse por puntos de vista superficiales, la pregunta que algunos de nosotros nos hicimos fue, ¿era ella guiada por los Maestros? Hay varias anécdotas y acontecimientos relacionados con ella para los cuales no se pueden encontrar las así llamadas respuestas lógicas o racionales. Para mí, ella era una persona única, una personalidad rara. Uno tuvo la fortuna de haberla conocido, haber vivido con ella, y haberla visto íntimamente.

  

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