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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 11 -  Agosto 2014 (en Castellano)

 
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La Trama Cósmica

 

Pradeep Talwalker

Miembro de la Rama Poona de la ST

 

La ciencia nos dice que toda la materia en el universo se mantiene unida por medio de la gravedad. La más pequeña de las partículas atrae a toda la otra materia, su grado de atracción es infinito. La fuerza ejercida por la partícula más pequeña llega al otro extremo del universo. No hay repulsión en esta fuerza, como en el electromagnetismo, sólo atracción. Nada, en modo alguno, puede neutralizar o controlar esta fuerza, la ciencia lo admite. Lo que es la gravedad, no obstante, no ha sido resuelto por la ciencia. La ciencia sólo pudo medirla y describirla. Muchas teorías, conceptos, modelos, construcciones, hipótesis, no han podido decir de forma satisfactoria la causa o el mecanismo de la gravedad. Todo lo que podemos decir es “Él lo ordenó así”. Él tiene todo interconectado.

 

Pero esta fuerza actúa sólo en la materia: el universo físico. La gravedad no toma en cuenta las cosas imponderables: deseo, mente, salud, intelecto, etc. En estos niveles “el Amor” hace el trabajo. Aunque la ciencia física no toma en cuenta al Amor, la psicología tiene vagas ideas sobre él. La importancia de una actitud amorosa es muy conocida. Tratamientos asociados con “cuidado tierno y afectuoso” (en ingles la sigla TLC) puede ser mucho más beneficioso que sólo medicinas. La “magia” de la oración afectuosa y desinteresada ha sido también verificada. Todos hemos oído de grupos de oración que funcionan en los EUA y en otros lugares. Los grupos van a hospitales y oran por los pacientes. Los pacientes comatosos ni siquiera son concientes pero los Pensamientos funcionan, aún en los escépticos. El amor es bueno para ambas partes: la persona que es amada y la persona que ama.

 

El amor une todo a través de la Unidad. Este Amor no es el de la dualidad amor-odio (la cual no es otra cosa que uno de los “pares de opuestos” de Maya). Es un atributo divino incondicional. El amor del tipo amor-odio es sólo de nombre, en realidad es sólo otro rostro del auto-centrismo: un sentimiento que se extiende sólo a los allegados. El Amor Real tiene a la Creación entera en su corazón. El Amor que uno tiene por el propio hijo sería también para un pordiosero, un criminal, un perro sarnoso o rabioso. La dualidad amor-odio es como la atracción-repulsión del electromagnetismo. El Amor Real, como la gravedad, ejerce sólo atracción sin límites. La gravedad está en proporción a la masa: en el Amor, el poder depende de la profundidad del sentimiento. A diferencia de la gravedad, el Amor no está limitado por la “ley del cuadrado inverso”, puede transmitirse en su intensidad original más allá de cualquier distancia. Tendrá su efecto en cualquier parte del mundo.

 

Sabemos que la Teosofía es la ciencia máxima de todas las ciencias. Lo que la psicología ahora está aprendiendo sobre el Amor, la Teosofía siempre lo ha sabido, eso y mucho más.  El Ritual de Sanación que realizamos en nuestras Ramas es mucho más antiguo que los grupos de oración. Por supuesto que esto no minimiza la importancia de los grupos de oración o de TLC (Cuidados tiernos y afectuosos), todos estos son pasos en la misma dirección. Las oraciones son tan antiguas como la humanidad. Aquí estamos hablando del reconocimiento por parte de la ciencia médica.

 

El Amor es una potente fuerza activa. La Teosofía nos dice que los Mahatmas se comprometen a proyectar Amor sobre todo el mundo. Ellos desean ayudantes capaces. Nosotros queremos ser canales de su Amor. Es una oportunidad única de servir al mundo desde la comodidad del hogar. Pero, debemos maximizar nuestra conductancia y cualidad. Si un tubo está obstruido, el agua no puede fluir apropiadamente; si está sucio, el agua estará sucia; un tubo estrecho no puede transportar agua suficiente. De la misma manera, para ser un buen conductor del Amor, el corazón debe estar despejado, libre de corrupción. La duda de sí mismo, la indecisión, la ansiedad, la agitación, el miedo, no lo harán.

 

Afortunadamente somos una clase de canales mucho más elevados que los tubos. Un tubo no tiene su propia fuente de agua: sólo transporta agua desde un tanque. Pero incluso cuando canalizamos Amor, una reserva disponible, un lago insondable de Amor llena nuestro corazón. Este tesoro no se agota por gastarlo, aumenta. En este negocio, nuestra propia mente se vuelve pacífica y se limpia; la vida se vuelve fácil, saludable y alegre. Una poderosa aura de Amor se levanta a nuestro alrededor. No se puede acercar ninguna fuerza negativa. Una esfera de Amor se crea dondequiera que vayamos. Las obras pequeñas o grandes se realizan a través nuestro sin nuestro esfuerzo. Con nuestro esfuerzo, el éxito es maravilloso. Nuestro propio progreso es más rápido cuando nos olvidamos de nosotros mismos, y trabajamos para los demás. Los Poderes Superiores cuidan maravillosamente de nosotros cuando los necesitamos, sin siquiera ser invocados. Podemos sentirlo. ¡No tenemos por qué preocuparnos de nada!

 

El Amor o el odio que damos a los demás se multiplica y regresa a nosotros. Si plantamos mangos, obtenemos un huerto de mangos; si plantamos hierba venenosa, obtenemos un campo lleno de eso. Debemos decidir qué queremos cosechar. Cualquier persona en su sano juicio no encontrará difícil la elección. Pero sólo la decisión no es suficiente, tiene que ser puesto en práctica. Tenemos que hacer un esfuerzo incesante en seguir sembrando la buena semilla y rechazando la mala. Una alegría inmutable es parte de la esencia. Un hombre deprimido, sin darse cuenta, esparce depresión. Él mismo puede no estar haciendo una mala acción, pero su tristeza se dispersa como el humo y roba la alegría de los demás. Los Maestros nos han advertido. Esto no debe suceder. Debemos estar constantemente concientes de nuestros agradecimientos. La gratitud brinda una alegría duradera y Amor para todos. Como una epidemia comienza con un contagio, así hace el radiante y contagioso Amor, instilando alegría y entusiasmo en todos. Si nos volvemos celosos soldados del Amor, seguro que formaremos una armada de Amor alrededor nuestro. De tal manera que podemos organizar nuestro esfuerzo.

 

El efecto del esfuerzo organizado será mucho más grande que intentos individuales dispersos. Erradicará pensamientos negativos. Actitudes negativas como insultos, celos, codicia, intolerancia, y vanidad han causado la mayoría de las guerras. Los clásicos así como la historia están llenos de esto. Si Shoorpanakhā no hubiera sido atacado e insultado, la guerra entre Rāma y Rāvana (y otras tragedias en el Rāmāyana) hubieran sido evitadas. Si Duryodhana no hubiera sido ridiculizado en el Mayasabhā, la cadena de eventos que llevó a la guerra del Mahābhārat hubiera sido cortada de raíz. Si la vanidad no hubiera surgido en Hera, Athena y Afrodita, no se hubiera producido ninguna guerra de Troya.

 

Estas son épicas antiguas. Pero aún observando la historia reciente, ¿qué vemos? Alemania, celosa del imperio Británico y del Holandés, comenzó la Primera Guerra Mundial. Y el Tratado de Versalles al final de la primera Guerra Mundial, impuso términos tan atroces sobre Alemania que con ello se sembraron las semillas de la segundo Guerra Mundial. Cientos de miles de familias fueron despedazadas sólo en dos guerras. Millones de personas inocentes perdieron sus vidas. ¿Por qué? ¿Qué ganó alguna nación con estas guerras? Más recientemente, las naciones occidentales llevaron a cabo guerras unilaterales en Irak y Afganistán, llevando gratuitamente al colapso a las dos sociedades. ¿Qué ganó alguien en toda la secuencia? Ya no se pelea abiertamente para capturar territorios, no hay vencedores en las grandes guerras modernas, sólo pérdidas y pesar en ambos lados.

 

Si no hubiera escasez de Amor y alegría en la comunidad mundial, ninguna guerra hubiera sido llevada a cabo. Tendríamos sociedades igualitarias, justas y saludables; cuidando, no aprovechándose del débil. Si no hubiera habido ninguna persona malvada por allí, la paz habría reinado. Jesús no hubiera tenido que hacer su supremo sacrificio.

 

Por supuesto, esto también es sólo otra ilusión. Los egos recientemente evolucionados del reino animal al reino humano van a manifestar tendencias brutas remanentes en muchas de las primeras encarnaciones humanas. Gradualmente, muy gradualmente, a medida que un ego comienza a sentir más agudamente la necesidad de mejorar la calidad de vida, irá convirtiéndose en una persona cada vez mejor. Esto es inevitable, es parte del entrenamiento que un ego tiene que experimentar antes de volver a unirse con la Fuente. Aún los Maestros tuvieron que pasarlo. Si sentimos que llevamos la delantera en el “currículo”, es nuestra tarea ayudar a aquellos que están en los grados inferiores, a subir.

 

Esta evolución sólo se puede con nuestro incondicional Amor y dignidad mutua, no tan solo de palabra. Llevaremos adelante nuestra responsabilidad sólo si nuestros corazones están llenos de grandes reservas de Amor. Para procurar tal reserva, es parte de nuestro currículo expulsar el odio y otras actitudes negativas, y hacerle lugar al Amor.

 

Nuestra atención tendrá que ser dirigida hacia fuera. La actitud centrada en nosotros mismos, impregnada en nosotros desde hace mucho tiempo (la fuente de todos nuestros pesares) tendrá que volverse global, cósmica. Esto no puede hacerse con una varita mágica. Un método probado es ayudar a otros: como participar en trabajo comunitario, aunque a regañadientes al principio. No todos tienen la habilidad de darse cuenta de las necesidades y de lanzar nuevos proyectos, pero es siempre posible unirse en un proyecto en marcha y dar una mano. A medida que nuestra conciencia crece, a medida que nos damos cuenta de las necesidades de la sociedad, nuevos proyectos también surgirán en nuestras mentes. Pronto estaremos absorbidos por ello. El Amor comenzará a aumentar. Nuestras aflicciones personales desaparecerán. Si nuestras afliciones son consideradas en el contexto de la sociedad como un todo, nos damos cuenta que hemos estado haciendo una montaña de un grano de arena. Hay muchos, muchos menos afortunados que necesitan nuestra ayuda. Nos volvemos comprensivos y percibimos un hilo común: un río, una corriente Divina, que pasa a través de todos los seres. Estamos fundidos con el universo antes de saberlo. Perdemos individualidad, y nos volvemos cósmicos. ¡Dulce resultado de un largo viaje!

 

Unus pro ómnibus, omnes pro uno,  Uno para todos, todos para uno, era el lema que dio Alejandro Dumas a los Tres Mosqueteros. Así también es el Lema del Cosmos. ☺

 

 

La multiplicidad de creencias religiosas sería una ventaja, no una ofensa a la religión, si las religiones fueran una hermandad en vez de un campo de batalla. Porque cada religión tiene alguna peculiaridad propia, algo que dar al mundo que las otras no pueden dar. Cada religión pronuncia una letra del Gran Nombre de Dios, el Uno sin segundo, y ese Nombre sólo será articulado cuando cada religión entone la letra que se le dio para expresar, en melodiosa armonía con el resto. Dios es tan grande, tan ilimitado, que ningún cerebro de hombre por más grande que sea, ninguna religión por más perfecta, puede expresar su infinita perfección. Necesita un universo en su totalidad para reflejarlo, más aún, incontables universos no pueden agotarlo.

 

Annie Besant

La Hermandad de las Religiones

 

 

 

 

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