Volver al Índice de Revistas
El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 10 - Julio 2014 (en Castellano)

 
Anterior
Página 10
Siguiente

  

La Voz del Silencio – V

 

Clara Codd

Reimpreso de El Teosofo de diciembre 1974.

Este es el aniversario 125 de la publicación de La Voz del Silencio.

 

 

Ahora llegamos al tercer fragmento, los Siete Portales, que considero es otra manera de exponer las seis Pāramitas. Son bastante parecidas y comienzan con hermosas palabras. “Achārya, la elección está hecha. Ahora has rasgado el velo puesto ante el Sendero secreto. He aquí tu siervo, dispuesto para que le guíes.” Y luego el instructor responde,

 

Bien está, shrâvaka.  Prepárate porque tendrás que viajar solo. El maestro no puede hacer más que indicar el camino. El sendero es uno solo para todos; los medios para llegar a la meta han de variar según los peregrinos.

 

Consideremos esto. Siempre pensamos que el instructor puede decirnos exactamente cómo hollar el sendero y ahorrarnos muchos trastornos, pero el maestro sólo puede señalar el camino; tenemos que transitarlo solos, especialmente en el comienzo. Es allí cuando nos sentimos más solos. El Dr. Alexis Carroll, en su libro titulado Reflections on Living (Reflexiones sobre el Vivir), dice “Este sendero comienza en las brumas de la Tierra y termina en la luz del Cielo.” Siempre comienza en las brumas de la tierra. Todos sienten que en realidad no conocen el camino; van a tientas detrás de algo y se sienten muy solos. Todos los pasos tenemos que darlos aparentemente por nuestra cuenta. Sin embargo, las brumas se levantan a medida que el tiempo pasa, y nuestra sensibilidad aumenta cada vez mas porque, como el Maestro le dijo a Laura Holloway,1 “gradualmente, poco a poco, las tinieblas desaparecerán, tu atracción a nosotros  se vuelve más fuerte.” Eso sucede a medida que continuamos. Entonces HPB dice que es el derecho de cualquiera que dedica su corazón a cualquiera de los Grandes Maestros tratar de alcanzarlo concientemente. Pero esto no se puede hacer trayéndolo hacia aquí abajo, sólo puede hacerse elevándose al plano donde reside la conciencia del Maestro. No comienza con visiones exactamente, comienza con una clase de relación telepática.

 

La Voz del Silencio dice “El Sendero es uno solo para todos.” Eso significa que el objetivo es nuestra propia divinidad, “los medios para llegar a la meta han de variar según los peregrinos”. Se le dice al discípulo: hollar su camino a través de las “Pāramitas, seis en número, nobles puertas de virtud que conducen a bodhi y a prajñā, el séptimo escalón de la Sabiduría”, el conocimiento espiritual. “Ten buen ánimo, discípulo; acuérdate de la regla de oro. Una vez que hayas pasado por la puerta Shrotāpatti, una vez que tu pie haya hollado el lecho de la corriente Nirvánica, en ésta o en alguna vida venidera, no tienes más que otros siete nacimientos ante ti, oh tú de voluntad diamantina.” Y luego dice el discípulo “Si, Señor; yo veo el Sendero; con su base en el cieno y sus cimas perdidas en la gloriosa luz Nirvánica.” ¿No nos recuerda esto la historia hindú sobre el alma del hombre que es como una flor de loto, que tiene sus raíces en el lodo y sólo fuera del agua abre sus pétalos al sol? Por lo tanto el sendero comienza en el cieno de la Tierra y sus cimas están en la gloriosa luz Nirvánica. Es como el abrirse lentamente la neblina ante la luz del sol, como la desaparición lenta de lo irreal ante la iluminación superior, ante lo Real. Véanlo de la manera en que quieran. Es algo tan tremendo de hacer, que realmente toma varias vidas. No es algo que pueda hacerse en cinco minutos. Es un crecimiento muy lento del alma. Y cada uno de los Portales, que son realmente las Pāramitas, se abre con una llave de oro.

 

La primera es Dāna, la llave de la caridad y el amor inmortal. El sánscrito significa “dar”. Es el espíritu del discípulo en el Sendero. Luego shila, la llave de la armonía en palabra y acto, la llave que compensa la causa y el efecto y no deja lugar para la acción kármica. Eso es algo que el discípulo tiene que enfrentar en El Sendero, su karma.

 

El tercer portal es Kshānti, “una dulce Paciencia que nada puede agitar.” El Cuarto Portal es Vairāgya, “indiferencia ante el placer y el dolor, la ilusión conquistada, la verdad sólo percibida.” No podemos percibir la verdad y conquistar la ilusión a menos que aprendamos a mantenernos firmes, sin importar cuál par de opuestos nos azote. El Maestro dice en una carta, “A nuestros chelas se les enseña a estar tan indiferentes al dolor psicológico como al dolor físico.”  Todos tenemos dolores psicológicos, desilusiones, raptos de celos, toda clase de cosas similares a estas.  ¿Podemos ser pacientes, calmos, y aguantar el dolor psicológico? Santa Teresa de Lisieux dijo, “Si puedes soportar el dolor de no estar contento contigo mismo, proveerás un hogar aceptable a Jesús”. ¿Qué es lo que realmente nos provoca ese dolor? Número uno, nuevamente, el ahamkāra. Si estuviéramos libres de ello no sufriríamos. Por consiguiente ese es el motivo por el cual el Señor Buddha dijo a todos que la raíz de todos los males del mundo era el deseo, el deseo personal.

 

La próxima Pāramita es Virya, “la energía impertérrita, que desde el cenagal de las terrenas mentiras, lucha abriéndose paso hacia la verdad suprema.” HPB dice que estamos continuamente auto-engañados, y que abrirnos paso a la Realidad es un logro mayor que saber el futuro o manejar los elementos. El propósito y la voluntad son energía. Una gran cantidad de personas carecen de éstos. Piensen en ello. Algunas personas insisten en subir el Monte Everest. Imaginen qué enorme cantidad de voluntad y determinación tuvieron para lograr esto tan increíble.

 

Luego viene Dhyāna. Ese es un estado de meditación “cuya puerta de oro una vez abierta conduce al Naljor, hacia el reino del eterno Sat  y su contemplación incesante.” Naljor significa el Santo Uno. La última, “Prajnā, la llave que hace al hombre un dios, constituyéndole en un Bodhisattva, hijo de los Dhyānis.” “Esas son las llaves de oro de los portales.” Luego La Voz del Silencio continúa:

 

Porque, oh, discípulo, antes que te halles en disposición de encontrarte con tu Preceptor cara a cara, con tu Maestro frente a frente, ¿qué se te ha dicho?

Eso significa el dios interno y el Maestro externo.

 

Antes que puedas tú acercarte a la primera puerta (esa es la puerta de la iniciación), tienes que aprender a separar tu cuerpo de tu mente, a disipar la sombra, y a vivir en lo eterno.

 

Antes que puedas tú poner los pies en el umbral del Sendero, antes de cruzar la primera Puerta, tienes que fundir a los dos en el uno y sacrificar lo personal al YO impersonal, destruyendo así el sendero que hay entre los dos: antahkarana.

 

HPB dice que el antahkarana es esa parte de nuestra mente que nos inspira y realmente se forma del hombre como depurada de egoísmo. Esto construye el puente a la Mente Divina y permite el pasaje de la conciencia a un plano más elevado.

 

¿Has puesto a tono tu corazón y tu mente, con la gran mente y el corazón de la humanidad entera?

¿Has puesto a tono tu ser con el gran dolor de la Humanidad, oh candidato a la Luz?

 

(Muchas personas muy sensibles, si perciben el gran dolor de la humanidad, se sienten tan afectadas que deben retirarse y olvidarlo. La Voz del Silencio nos dice que permanezcamos hasta que la causa del dolor sea eliminada. Ese es otro dolor que tenemos que soportar.) “¿Lo has hecho? Puedes entrar.”

 

Cuando pasamos la primera puerta, de la caridad, del amor y tierna compasión, y luego pasamos a la segunda puerta, el camino es muy colorido y feliz. Todos los monjes y monjas lo saben. Cuando comienzan la vida contemplativa, al principio están llenos de alegría y felicidad, tienen lo que la Iglesia Católica llama “Mucho Consuelo”. Al principio nos sentimos estimulados y felices, pero a medida que continuamos eso desaparece. Lo último que sucede antes de la unión final del Alma con Dios es lo que San Juan de la Cruz llama la “Noche Oscura del Alma”. Significa una completa oscuridad, no solo de los sentidos, sino también de la mente. ¡Qué tremendo coraje y firmeza debe tener un alma para soportar esto! Santa Catalina de Siena estuvo en completa oscuridad por nueve años. Y cuando finalmente lo superó, desarrolló diálogos interiores y habló con Dios. “¿Dónde estabas, Señor, en el medio de toda esta desgracia?” le preguntó, y Él contestó, “Hija, estaba en tu corazón.”

 

Cuanto más avances, tantos más escollos encontrarán tus pies. El sendero que a la meta conduce está iluminado por una luz única, la luz del arrojo, que arde en el corazón.

 

Coraje. Eso me recuerda el modo en que lo expresan los rosacruces: “Saber, osar, querer y callar.”

 

Cuanto más temas, tanto más palidecerá aquella luz … Precávete discípulo contra esta sombra letal … Pero una vez hayas pasado la puerta de Kshânti, está dado ya el tercer paso. Tu cuerpo es esclavo tuyo. Prepárate ahora para el cuarto, el Portal de tentaciones que tiende lazos al hombre interno.

 

Y luego vamos a la puerta de Vairāgya. “Tienes que saturarte de pura Âlaya, identificarte con el Alma-Pensamiento de la Naturaleza.” ¿No es esa una adorable palabra, “Alma-Pensamiento”? Este conocimiento es el Gupta Vidyā de la gran Fraternidad, pero no es conocimiento que puedas poner en los libros. Es el Alma-Pensamiento de la Naturaleza, la respuesta despierta y sensitiva del hombre interno completo del Adepto, a los pensamientos y leyes del ser y de todo lo que lo rodea. Entonces, ¿qué podemos hacer ustedes y yo para pasar esa puerta? El mejor comienzo es observar y comprender los fenómenos a nuestro alrededor en el plano físico. Muchas personas pasan a través de la vida sin siquiera observar. “Teniendo ojos no ven, y teniendo oídos no oyen.”  Se enfrascan en libros. No quiero que desprecien a los libros, no piensen eso, pero vean si pueden observar, comprender, y entrar en una respuesta compasiva con toda la vida a vuestro alrededor; los árboles, las aves, el cielo, las estrellas y las personas. Alcanzan un punto donde de repente se vuelven concientes que en vez de sólo observar lo externo, están en contacto compasivo con lo interior, o lo que una vez escuché descrito como, “Volverse clarividente de la atmósfera de las almas.” De tal manera que podríamos estar al lado de una persona y saber bastante sobre ella sin siquiera decir una palabra.

 

Todo es temporal en el hombre, excepto la pura y brillante esencia de Âlaya. El hombre es su rayo cristalino; un rayo de luz inmaculada en lo interior, una forma de barro material en la superficie inferior. Aquel rayo es el guía de tu vida y tu verdadero Yo.

 

Existe nuestro guía de vida, todos quieren saber dónde está. Las personas vienen y me preguntan si puedo presentarles a alguien importante que les diga qué hacer. La verdadera persona para conocer, si pueden escucharlo, es esa Luz Oculta dentro de ustedes. “El Vigilante y Pensador silencioso, la víctima de tu yo inferior.” Es a menudo la victima porque lo que quiere que hagamos no lo escuchamos, dejamos que el yo inferior tome el control. “No puede tu alma ser herida sino a través de tu cuerpo sujeto al error; controla y domina a los dos, y podrás cruzar seguro la cercana ‘Puerta del Equilibrio’.”

 

Concentra la mirada de tu alma en la Luz una y pura, en la Luz inmutable, y haz uso de tu Llave de oro….”Antes que puedas establecerte en el Jnāna Mârga y llamarlo tuyo, tiene que llegar a ser tu alma como el mango maduro, tan dulce y suave como su dorada y brillante pulpa para los dolores ajenos, tan dura como el hueso del fruto para tus propios duelos e infortunios, oh conquistador de la Felicidad y la Miseria.”

 

Una y otra vez, La Voz del Silencio nos habla así, y se debe a que es la gran escritura  de la compasión.

 

Y luego dice:

 

Si en la tentativa sucumbes, oh combatiente intrépido, no te descorazones a pesar de ello: sigue luchando y vuelve de nuevo a la carga una y otra vez.

 

La Sra. Besant nos dice que no hay fracaso, excepto dejar de intentar.

 

No olvides, tú, que por la liberación del hombre peleas, que cada fracaso es triunfo.

 

Podríamos preguntar por qué estamos peleando. ¿Es para progresar y generar un espléndido karma, etcétera, etcétera? La Voz del Silencio lo expresa de esta manera: “No olvides, tú, que por la liberación del hombre peleas, que cada fracaso es triunfo, que cada esfuerzo sincero alcanza con el tiempo su galardón. Los santos gérmenes que brotan y se desarrollan invisibles en el alma del discípulo”, nos detendremos un minuto en esto. El Maestro le dijo al Sr. Sinnet:

 

Tu progreso espiritual es mucho mayor de lo que puedas saber o reconocer, y haces bien en comprender que eso en si mismo es mas importante que su recuerdo en el cerebro físico.

 

No estén siempre hipnotizados por vuestro cerebro físico. El crecimiento interno de todos nosotros es mayor de lo que podemos saber o darnos cuenta, y esto es lo que La Voz del Silencio llama “los santos gérmenes”. “Se desarrollan invisibles en el alma del discípulo …Pero cuando llega la hora, florecen.”

 

Ahora sigue el Séptimo Portal. “Sabe tú, conquistador de pecados, que cuando has cruzado el séptimo Sendero, la Naturaleza entera se estremece de gozoso temor, y se siente subyugada.” Nadie puede lograr eso sin elevar a todo el mundo consigo. Si ayudamos a elevar al mundo entero, este nos eleva.

 

Una vez que un hombre ha alcanzado el séptimo portal, aunque pueda vagar por vidas, la Voz del Silencio permanece dentro de él. Y algún día en algún lugar, con desesperados gritos por parte de su abandonado yo inferior, retornará.

 

Un Iniciado, recién hecho, da la bendición de la Fraternidad al mundo. La Sra. Besant dijo que esta bendición la sienten todos. Un pequeño niño jugando bajo el sol sentirá un estremecimiento de alegría, un sufriente en el hospital sentirá disminuido su dolor por un segundo. Todos lo sentirán, aunque no sepan qué fue. Eso es lo que La Voz del Silencio dice:

 

En cuanto un Sowani  ha cruzado el séptimo Sendero, la Naturaleza entera se estremece de gozoso temor reverencial, y se siente subyugada. La estrella argentina comunica con su centelleo la nueva feliz a las flores nocturnas; el arroyuelo, con el rumor de sus ondas, trasmite la noticia a los guijarros; los bramidos de las oscuras olas del océano lo participarán a las rocas que la marea bate, cubriéndolas de espuma; las perfumadas brisas lo cantarán a los valles, y los majestuosos pinos murmurarán misteriosamente: Ha aparecido un Maestro, un Maestro del Día.

 

El día significa el día de Brahma, el Adepto que retorna se convierte en una piedra en el Muro Protector. “Ahora inclina la cabeza, y escucha atentamente, oh Bôdhisattva; habla la Compasión” y dice:

 

¿Puede haber bienaventuranza cuando todo lo que vive ha de sufrir? ¿Te salvarás tú y oirás gemir al mundo entero? … Estás ya iluminado. Elige tu camino.

 

Pueden imaginarse cómo lo elige. La naturaleza entera responde:

 

¡Escucha!... Desde el vórtice profundo e insondable de aquella áurea luz en que se baña el Vencedor, elévese la inarticulada voz de la Naturaleza entera pregonando con mil acentos:

 

REGOCIJÁOS, HOMBRES DE MYALBA.2

UN PEREGRINO HA VUELTO DE LA OTRA ORILLA.

HA NACIDO UN NUEVO ARHÁN…

 

 

Referencias

 

1. Un clarividente que acompañó a HPB en su gira por Europa en 1884. Compartió la autoría con Mohini de Hombre: Un Fragmento de Historia Olvidada por Dos Chelas, publicado en 1885.

 

2.  Myalba es el infierno, y es esta tierra. HPB dice que no hay infierno comparable a un planeta habitado por el hombre.

 

 

 

Anterior
Página 10
Siguiente

 


 

 
 
000webhost logo