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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 10 - Julio 2014 (en Castellano)

 
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El Sutra del Corazón

 

Dianne K. Kynaston

Miembro de la Sección Australiana de la ST

 

Dentro de las enseñanzas budistas hay muchos Sutras (afirmaciones sobre ciertas Verdades, generalmente cortas), y las tres más conocidas son los Sutras del Diamante, del Loto, y del Corazón.

 

El Sutra del Corazón es una enseñanza dada por el gran Ser, Avalokitesvara, a un discípulo, Shariputra, en una reunión de la Sangha de monjes y Boddhisattvas, y se refiere a la Naturaleza del Ser, en el sentido de que no hay ni ser ni no ser. Presenta una paradoja a la mente para someterla a prueba y resolver.

 

¿Quién es Avalokitesvara? Esta es una palabra sánscrita que traducida de modo general significa “el Señor que observa”, o “El Señor que mira hacia abajo”. En Tibet es llamado Chenrezig y en China Guanshiyin PusaKwan Yin. Principalmente se lo muestra como masculino, pero a veces como femenino, a menudo es representado con muchos brazos y cabezas. Es muy reverenciado en el budismo Mahayana, y hasta cierto punto en el budismo Theravâda, y es probablemente el más grande de los Bodhisattvas. El Dalai Lama es considerado una encarnación de un aspecto de Avalokitesvara.

 

En el Glosario Teosófico, H.P. Blavatsky provee la siguiente descripción:

 

"El Señor que mira".  En su interpretación exotérica, es Padmapâni (el portador del loto y el hijo del loto) en el Tibet, el primer antecesor divino de los tibetanos, la encarnación completa o Avatar de Avalokitesvara; pero en la filosofía esotérica, Avaloki, el "mirador", es el Yo superior,  mientras que Padmapâni es el Ego superior o Manas.  La fórmula mística "Om mani padme hum" se usa especialmente para evocar su ayuda combinada.  Mientras que la fantasía popular asegura numerosas encarnaciones en la tierra para Avalokitesvara, y ve en él, no muy erróneamente, el guía espiritual de todo creyente, la interpretación esotérica ve en él al Logos, a la vez celestial y humano.  Así, pues, cuando la Escuela Yogâchârya declaró a Avalokitesvara como Padmapâni "ser el Dhyâni Bodhisattva de Amitâbha Budha", esto es así porque el primero es “el reflejo espiritual en el mundo de las formas” del último, ambos son uno: uno en el cielo, el otro en la tierra.

 

En esencia, Avalokitesvara no es una persona, sino un estado de conciencia muy elevado. Por lo tanto tener una conversación entre él y un discípulo no es realmente posible, pero el Sutra del Corazón no tiene que ver con un suceso, sino con una enseñanza profunda.

 

Nadie sabe de dónde provino originalmente el Sutra del Corazón, pero halla su contexto histórico en la vida del monje chino budista, Xiang Zang, quién vivió en el siglo VIII. Él utilizaba el Sutra del Corazón, en realidad le dio este nombre y es el núcleo esencial de sus enseñanzas.

 

Xiang Zang, como monje joven, partió a un viaje de aproximadamente 10000 millas, le tomó entre 16 ó 17 años viajar desde China a India y regresar, para obtener mejores enseñanzas de la tradición budista. Su viaje fue bien registrado y tuvo una gran influencia en los varios países y culturas a través de los cuales pasó. Su gran legado no es sólo en el mundo del budismo chino, sino en el mundo budista en general, hasta la actualidad.

 

Registró su viaje en un diario (que todavía está disponible en el presente en varias traducciones), el que tuvo muchas dificultades y peligros, y escribió que siempre que estaba en una situación peligrosa, recitaba el Sutra del Corazón para sí mismo y así la superaba. Muchos de estos eventos están registrados en leyendas locales en los muchos países y regiones por las que pasó. Su historia también se transformó en la base de una leyenda china más grande, escrita en el siglo XVI, que se llamó The Journey West (El viaje al Oeste), pero mejor conocida a través del mundo como Monkey (Mono) debido a la serie de televisión del año 1970 realizada en Japón. En esta serie el monje tiene el nombre de Tripitaka y siempre que tenía que controlar al Mono recitaba el Sutra del Corazón.

 

El Sutra del Corazón

Este es un Sutra sobre un Mantra. La palabra “mantra” se dice que proviene de una raíz que significa “eso que protege la mente”. El mantra es:

 

Gate Gate Paragate Parasamgate Bodhi Svaha

 

Las palabras aquí tienen un significado literal:

 

Ir, Ir, Ir más allá, Ir mucho más allá, ¡Salve Iluminación!

 

 

Prajñāpārāmita

Este mantra representa una clase de  escritura Mahayana conocida como los Sutras Prajñāpārāmita (Perfección de Sabiduría). Estos incluyen famosas enseñanzas tales como el Sutra del Corazón y el Sutra del Diamante. Estos textos fueron objeto de adoración en el budismo Mahayana, tanto como las figuras devocionales. Prajñāpārāmita finalmente se volvió la personificación de una diosa, pero este no es su mantra. Este mantra está asociado con los textos mismos.

 

Prajñā se traduce como sabiduría, y paramita como perfección. Prajñāpārāmita es un concepto central en el budismo Mahayana y su práctica y comprensión son considerados como elementos indispensables del Sendero Bodhisattva. La práctica de Prajñāpārāmita es elucidada y descripta en el género de los Sutras Prajñāpārāmita, que varían ampliamente en longitud y exhaustividad. Los Sutras Prajñāpārāmita sugieren que todas las cosas, incluyendo a uno mismo, aparecen como formas de pensamiento (construcciones conceptuales).

Veamos ahora el texto del Sutra del Corazón:

 

Cuando el Bodhisattva Avalokiteshvara practicaba el profundo Prajñāpārāmita, vio que los cinco skanda-s estaban vacíos, y así se liberó de todos los males y del sufrimiento.

“¡Sariputra! lLa forma no difiere del vacío, el vacío no difiere de la forma. La forma es vacío, el vacío es forma. Así también son las sensaciones, percepciones, impulsos y la conciencia.

O Sariputra, las características del vacío es no producido, no aniquilado, ni impuro, ni puro, ni aumenta, ni disminuye.

Así, en el vacío no hay formas, ni sensaciones, ni percepciones, ni impulsos, ni conciencia; no hay ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo ni mente; no hay forma, sonido, olor, sabor, tacto, ni idea; no hay elementos de percepción visual, hasta que llegamos a ningún elemento de conciencia; no hay ignorancia ni extinción de ella, hasta que llegamos a ninguna vejez y muerte; y ni extinción de vejez y muerte.

Así, tampoco hay verdad del sufrimiento, ni la causa del sufrimiento, ni su cese, ni sendero. No hay sabiduría, y no hay logros en absoluto. Porque no hay nada que lograr, un Bodhisattva, apoyándose en Prajñāpārāmita no tiene obstrucciones en su corazón.  Porque no hay obstrucciones él no tiene miedo, y pasa mucho más allá de toda imaginación confusa y alcanza el Nirvâna final.

Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro han alcanzado la Suprema Iluminación apoyándose en Prajñāpārāmita. Por lo tanto, sabemos que el Prajñāpārāmita es el gran Mantra mágico,  el gran Mantra de iluminación, es el supremo Mantra, el inigualable Mantra que verdaderamente extingue todos los sufrimientos sin fallar.”

Por lo tanto, él profirió el Prajñāpārāmita mantra, al decir:

“¡Gate, Gate, Paragate, Parasemgate Bodhi-Svaha!”

El primer pasaje afirma que “los skanda-s estaban vacíos”. En su Glosario Teosófico H.P. Blavatsky define los skanda-s:

 

(Glosario) Skandha o Skhanda  (Sánscrito).-  Literalmente: “haces” o grupo de atributos; toda cosa finita, inaplicable a lo eterno y a lo absoluto.  En todo ser humano viviente hay cinco –esotéricamente siete- atributos conocidos con el nombre de Panch skandha-s. Son: 1) forma (rupa); 2) percepción (vidana); 3) conciencia (sanjna); 4) acción (sanskara), y 5) conocimiento (vidyana).  Estos skandha-s se juntan al nacimiento del hombre y constituyen su personalidad.  Después de la madurez de estos skandha-s, empiezan a separarse y debilitarse, lo cual va seguido del jaramarana, esto es, la decrepitud y la muerte. 

 

Por lo tanto este primer pasaje alude al hecho de que ninguna descripción puede darse dado que no hay nada que describir, todo es vacío.

 

El segundo pasaje afirma que el “vacío es no creado, ni aniquilado”, una vez mas no hay cualidades o atributos.

 

El tercer pasaje afirma que todo es “ni forma ni sin forma”. Este concepto puede posiblemente ser entendido en las palabras de Fritjof Capra en su libro, El Tao de la Física:

 

Las partículas virtuales, finalmente, no son sólo una parte esencial de todas las interacciones de la partícula y de la mayoría de las propiedades de las partículas, sino que también son creadas y destruidas por el vacío. Así, no sólo la materia, sino también el vacío, participan en la danza cósmica, creando y destruyendo patrones de energía perpetuamente.

 

El cuarto pasaje nos dice que “las Cuatro Noble Verdades ¡ya no se aplican!” ¿Por qué?  Porque todo sufrimiento, sus causas y métodos de escape están todos localizados aquí en el mundo material que cambia constantemente. Una vez que uno ha dejado ir los apegos y preocupaciones, no puede haber sufrimiento.

 

El quinto pasaje nos dice que este estado es alcanzable en el pasado, presente y futuro, porque una vez que se logra este estado la Iluminación es el “conocimiento” que no hay pasado, presente y futuro; no hay sufrimiento, porque no hay apegos. Todo es vacío, y sin embargo al mismo tiempo, completamente lleno.

Por lo tanto uno puede afirmar:

 

Ir, Ir, Ir más allá,

Ir mucho más allá,

¡Salve Iluminación!

 

 

 

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