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El Teósofo - Órgano Oficial del Presidente Internacional de la Sociedad Teosófica
Vol. 135 - Número 04 - Enero 2014 (en Castellano)

 
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   Formas de estudiar La Doctrina Secreta

 

 

CHITTARANJAN SATAPATHY

Secretario Internacional de la Sociedad Teosófica, Adyar.

 

 

La Doctrina Secreta es el nombre del libro escrito por HPB, considerado su magnum opus. Hace referencia a las verdades que ella “hizo públicas por primera vez” por medio de su libro. En el prefacio del libro, HPB dice: “Es innecesario explicar que este libro no es La Doctrina Secreta en su totalidad, sino un número seleccionado de fragmentos de sus principios fundamentales…”  Además agrega: “…lo que está contenido en este trabajo se puede encontrar disperso en miles de volúmenes que representan las escrituras de las grandes y antiguas religiones asiáticas y europeas, oculto por pictogramas y símbolos, y por lo tanto, inadvertidos… Lo que se intenta ahora es reunir los principios más antiguos, y hacer de ellos un todo armónico e ininterrumpido”.

 

Por qué estudiar La Doctrina Secreta

Existen razones convincentes para que los estudiantes de teosofía lean el libro, el que, de cualquier modo merece ser leído por derecho propio por cualquiera que esté interesado en saber sobre el cosmos y su lugar en él. La obra está dedicada “a todos los verdaderos teósofos, en cualquier país, de cualquier raza, pues ellos la han pedido y para ellos ha sido escrita”. Ha sido documentado detalladamente cómo fue escrito el libro por Boris De Zirkoff, en “Introducción histórica” -Vol. I de 1979-Edición TPH de La Doctrina Secreta- como así también por Michael Gomes en “La producción de la Doctrina Secreta” -The Theosophist, mayo 1988-. Es evidente que HPB recibió ayuda de ambos Maestros, los fundadores internos de la Sociedad Teosófica, al escribir el libro. En una carta recibida por el Coronel H. S. Olcott el 22 de agosto de 1888 durante su viaje de Bombay a Londres, uno de los Maestros dijo: “Todo error o noción equivocada… fue corregido por mí o bajo mi instrucción”. Por “Reminiscencias de H. P. Blavatsky y La Doctrina Secreta”, de la Condesa Constance Wachtmeister, sabemos que el Maestro le dio a elegir a HPB, morir y ser libre del sufrimiento extremo que estaba teniendo, o vivir y completar el libro, y que ella aceptó el sacrificio por los estudiantes de teosofía y la Sociedad Teosófica.

 

El Cnel. H. S. Olcott revisó La Doctrina Secreta tres meses después de su publicación -The Theosophist, enero 1889-. Dio dos ejemplos para demostrar la honestidad y exactitud intelectual de la autora. Poco después que Isis sin Velo se agotara dentro de los diez o quince días posteriores a su publicación, el editor J. W. Bouton le pidió a HPB que escribiera otro volumen develando a Isis un poco más. HPB declinó la oferta de $5000 (actualmente equivaldría a un monto superior a $126.000), en un momento en que ella no tenía dinero para comprar su pasaje a India. Ella se rehusó debido a que no estaba permitido revelar más de la filosofía esotérica en ese momento. El segundo ejemplo, se refiere a ella al citar el poema de Tennyson “Oh Sad No More! O Sweet No More! Oh Strange No More!...” al comienzo de algo que ella escribió. Dos expertos conocedores de cada línea escrita por Tennyson, protestaron vehementemente diciendo que Tennyson jamás había escrito eso. Sin embargo, el Dr. D. Carter-Blake, después de una búsqueda minuciosa, encontró el verso escrito por Tennyson en “The Gem”, una revista publicada en 1831, verbatim et literatim, palabra por palabra, y letra por letra, como fue dado por HPB. Por alguna razón, el poeta no había incluido este poema en ningún volumen de su obra.

 

La honestidad y exactitud intelectual de HPB como escritora tienen gran importancia para una persona que estudie La Doctrina Secreta. Ella escribió que el átomo es divisible: “Toda la ciencia del Ocultismo está construida sobre la doctrina de la naturaleza ilusoria de la materia y la infinita divisibilidad del átomo” (I:520). Desde la época de Demócrito hasta que La Doctrina Secreta se escribió, los filósofos y también los científicos creían firmemente que el átomo era indivisible. Lo que HPB escribió se probó posteriormente con el descubrimiento de los electrones, hecho por J. J. Thomson en 1897, los experimentos de E. Rutherford en 1911 que mostraron las partículas constituyentes del átomo, el modelo del átomo de Niels Bohr en 1913 y otros descubrimientos de muchas otras partículas y constituyentes de partículas (Jerry Hejka-Ekins -“La Doctrina Secreta a la luz del pensamiento del siglo XX - Informe científico leído en el Congreso del Centenario de La Doctrina Secreta”- llevado a cabo en la ciudad Culver, California, en agosto 6-7 de 1988).

 

HPB también afirma en La Doctrina Secreta que la Luna fue anterior a la Tierra. Hasta ahora no tenemos una teoría satisfactoria del origen de la Luna en Astronomía. Lo que sí sabemos es que la Tierra tiene un enorme centro de hierro, y la Luna no tiene hierro. La densidad de la tierra es de 5.5gms/cc, y la densidad de la Luna es de 3.3gms/cc, lo que elimina cualquier posibilidad de que la Luna haya tenido su origen en la tierra. HPB hace referencia a la evolución en La Doctrina Secreta, pero discrepa con Darwin. Según ella, la evolución del hombre tuvo lugar de forma independiente de los monos, y los monos evolucionaron en una línea lateral. Otras investigaciones científicas en el futuro puede que demuestren que es así como está escrito en La Doctrina Secreta, como ocurrió en el caso de la divisibilidad de los átomos.

 

Cómo está organizada La Doctrina Secreta

El libro consta de dos volúmenes: el primero se titula Cosmogénesis, sobre el origen del Universo, y el segundo volumen se titula Antropogénesis, acerca de la evolución del hombre. Como C. Jinarâjadâsa puntualiza: con esta división HPB nos da una pista: “Investiguen la Realidad última que es el Cosmos, e investiguen al hombre que contiene esa Realidad dentro de sí mismo”. Dicho sea de paso, cuando él tenía sólo dieciséis años escribió un artículo en varias partes titulado “Un bosquejo de La Doctrina Secreta” en The Theosophist, de diciembre de 1891 a febrero 1892. Esto es un claro ejemplo de que se puede comenzar a estudiar La Doctrina Secreta incluso siendo joven.

Ambos volúmenes de La Doctrina Secreta tienen tres partes cada uno. La primera parte del Volumen I provee los textos del primer Libro de las siete Stanzas del Dzyan y los comentarios sobre cada verso de estas siete Stanzas, incluyendo comentarios sobre algunos de los versos omitidos (Stanza VI: versos entre 4 y 5). La primera parte del Volumen II provee los textos del segundo Libro de las doce Stanzas del Dzyan y los comentarios sobre cada verso de estas doce Stanzas. La Segunda Parte en cada volumen trata del simbolismo con referencia a varias tradiciones y religiones. La Parte III de cada volumen contrasta las teorías y descubrimientos científicos con La Doctrina Secreta.

 

El libro comienza con el Proemio (un preludio), el Volumen II comienza con las Notas Preliminares y ambos volúmenes terminan con las conclusiones. Anteriormente, La Doctrina Secreta fue publicada en seis volúmenes, ahora está disponible en dos grandes volúmenes (con el Índice y la Bibliografía en un tercer volumen). Estos volúmenes lucen formidables; los textos están impresos en letra pequeña en aproximadamente 1500 páginas. En una primera mirada, el libro puede parecer casi incomprensible y desconcertante para muchos estudiantes, aunque Ernesto Wood dice: “Me resulta difícil mencionar cualquier otro escritor que pueda hacer comentarios sobre verdades metafísicas con una claridad y simplicidad mayor que ella (HPB) lo hace en estas páginas” –The Theosophist, octubre y noviembre 1931. También observa que HPB nunca cansa a sus lectores con verborrea, con comentarios largos y aburridores.

 

Modos de estudiar La Doctrina Secreta

Al contestar la pregunta de cómo estudiar La Doctrina Secreta, es casi una práctica común referirnos a las notas del Comandante Robert Bowen, que tomó en una clase que dio HPB misma. Estas notas se publicaron primero en enero-marzo 1932 de Theosophy in Ireland, cuarenta años después que se escribieran. Algunos puntos importantes de estas notas son:

1.  Leer La Doctrina Secreta página por página como uno lee cualquier otro libro sólo terminará en confusión.

2.  Lo primero que se debe hacer es obtener cierta comprensión de las “Tres Proposiciones Fundamentales”, dadas en el Proemio (Vol. I p. 79 a 83).

3.  Luego estudiar la Recapitulación, los 6 puntos numerados en el Resumen, (Vol. I, p.283 a 294), Parte I.

4.  Luego estudiar las Notas Preliminares (Vol. III, p.19 a 28) y la Conclusión (Vol. II, p. 358 a 365), y

5.  Sin tener en cuenta lo que uno pueda estudiar en La Doctrina Secreta, la mente debería recordar las siguientes ideas básicas:

a.  La unidad fundamental de toda la existencia.

b.  No existe materia muerta.

c.  El hombre es el Microcosmos.

d.  Como es arriba, así es abajo; hay sólo Una Vida y Una Ley. Estas ideas se han expuesto juntas en un pequeño libro titulado Fundamentos de la Filosofía Esotérica de Lanthe H. Hoskins y publicado por la TPH.

 

Geoffrey A. Barborka tiene otra visión de cómo estudiar La Doctrina Secreta -“Métodos de enfoques para el Estudio de La Doctrina Secreta” -The American Theosophist, diciembre 1956. Él sugiere tres métodos de estudio de La Doctrina Secreta:

1.  Todos los pasajes en el libro relacionados con cada una de las enseñanzas claves de la Sabiduría Antigua, pueden estudiarse en profundidad durante varios días.

2.  Las Stanzas pueden estudiarse examinando cada verso en detalle con referencia al comentario.

3.  El tercer método sería leer página por página, o aún mejor línea por línea del texto con las debidas pausas. Recomienda enérgicamente que uno debería estudiar Antropogénesis primero antes de empezar con Cosmogénesis, porque según él considera, el Vol III es fácilmente comprensible. También recomienda que después de estudiar el Vol. III (Antropogénesis) uno debería comenzar en las páginas 184 a 307 del Vol. I, después de lo cual uno puede ir al comienzo del Vol. I.

 

¿Existe algún otro modo de estudiar La Doctrina Secreta además de las indicadas por el Comandante Robert Bowen y Geoffrey A. Barborka? Sería buena idea para un estudiante de teosofía obtener primero una rápida comprensión de todo el libro, de un resumen simplificado escrito por Elizabeth W. Preston. Su libro se titula The Story of Creation (La Historia de la Creación) que tiene dos partes, la segunda es la Historia del Hombre. La introducción explica los cuatro propósitos para los que se escribió y publicó La Doctrina Secreta, y traza el origen de La Doctrina Secreta en los Libros del Dzyan. The Story of Creation tiene siete capítulos cortos, un capítulo para cada una de las siete Stanzas del primer Libro del Dzyan. La segunda parte que trata de la Historia del Hombre, tiene doce capítulos cortos, cada capítulo considera una Stanza del segundo Libro del Dzyan. Además, Elizabeth W. Preston y Christmas Humphreys son co-autores de una versión resumida de La Doctrina Secreta

 

A los estudiantes de teosofía que tengan una mente poética les gustará mucho un libro de poesía titulado “O Lanoo!, La Doctrina Secreta sin Velos”, de Harvey Tordoff. Harvey abandonó una carrera exitosa en finanzas internacionales para vivir una vida de relativa reclusión con su esposa, en un acantilado junto a un lago en el norte de Inglaterra. Su esposa le regaló un juego de La Doctrina Secreta el que estudió profundamente y con gran entendimiento. Uno encuentra en este libro, la esencia de las Stanzas del Dzyan y el comentario de HPB en poesía moderna.

 

Los libros de Elizabeth W. Preston y Harvey Tordoff le brindan al principiante una visión más amplia. Como Edward L. Gardner expresa en su libro titulado “Wider View” (Una visión más amplia), “cierta comprensión del majestuoso movimiento circular de los ciclos planetarios y una visión más amplia obtenida de ello, calma los nervios, da equilibrio, e imparte una seguridad rebosante en medio de cualquier hecho presente en el día, y en todos ellos”. Sin embargo, obtener una visión más amplia de un resumen de La Doctrina Secreta es una cosa, y comprender las enseñanzas esotéricas contenidas en La Doctrina Secreta es otra.

 

Las Stanzas del Dzyan constituyen las enseñanzas centrales contenidas en La Doctrina Secreta. Como lo señaló Sri Krishna Prem y Madhava Ashish en la introducción a su libro “El Hombre, la medida de todas las cosas”: “Estas Stanzas se hicieron conocer primero al mundo moderno como las Stanzas del Dzyan de H. P. Blavatsky en su libro, La Doctrina Secreta”. No se sabe quién puede haber sido el extraordinario autor de estas Stanzas, pero las enseñanzas contenidas en ellas son importantes. Además, dado que las Stanzas se escribieron usando símbolos ocultos, se puede leer lo mismo de modos diferentes. HPB misma dice que las Stanzas se pueden leer usando siete claves y ella las ha leído usando tres o cuatro claves. Algunas de estas claves se describen de formas diferentes, como metafísica, astronómica, fisiológica, psicológica, psico-metafísica, mística, intuitiva, etc.

 

Muchos escritores, tanto miembros como no-miembros de la Sociedad Teosófica, tales como Sri Krishna Prem y Madhava Ashish, B. P. Wadia, Ernesto Wood, Joy Mills -para mencionar sólo unos pocos, observaron que las enseñanzas contenidas en las Stanzas del Dzyan y La Doctrina Secreta son esotéricas, sagradas y místicas. Éstas no se pueden comprender por medio de la lectura de La Doctrina Secreta como cualquier otro libro o tratar de comprenderla meramente desde un punto de vista metafísico. El texto parece complejo para alguien que intente una comprensión intelectual del mismo. Con seguridad, la complejidad de La Doctrina Secreta no es debida a la falta de familiaridad de HPB con el idioma inglés, a pesar de su comentario modesto de que no era su lengua materna. Cualquiera que haya leído sus historias o su libro, La Clave de la Teosofía, sabrá que era perfectamente capaz de escribir en un inglés lúcido e inteligible. El estilo que ella adoptó al escribir La Doctrina Secreta es tal vez deliberado y con un propósito. B. P. Wadia en “Algunas Observaciones sobre el Estudio de La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky”, expresa:

 

Los libros comunes se pueden leer y comprender con la mente inferior. Los libros metafísicos, matemáticos y filosóficos se comprenden con la Mente Superior. Pero La Doctrina Secreta se puede comprender por medio de la facultad de la intuición que es superior a la Mente Superior… La facultad de la intuición debe ser desarrollada, y HPB tuvo eso en mente al escribir La Doctrina Secreta.

 

Geoffrey A. Barborka sugiere que La Doctrina Secreta fue presentada desde un punto de vista platónico más que el común punto de vista aristotélico. En el sistema aristotélico, se presentan los factores conocidos para intentar obtener una imagen total. En el sistema platónico esto es a la inversa, y toda la imagen se le presenta al estudiante, quien debe comprender lo mismo usando su habilidad para relacionar hechos y ver cómo se ajustan a la imagen.

 

Recientemente se sugirió escribir una versión de La Doctrina Secreta para mentes infantiles. En respuesta a esto, Leila Becquer dice que eso sería contraproducente, ya que La Doctrina Secreta no tiene un propósito intelectual sino que es un entrenamiento espiritual. Ella además agrega, que la forma en que HPB la escribió es un método antiguo, sobre el cual I. Shah escribió en referencia al método de escritura Sufi. Ibn Arabi también escribió sobre esto respecto a su doctrina central (wahdah ul wujud), que su enseñanza más importante no está en un lugar, sino en toda la obra; a esto se le llama escritura dispersa, con porciones de un tema en muchos lugares que construyen en la mente del lector el significado, desde diferentes puntos de vista.

 

El estudiante de La Doctrina Secreta no debe estar interesado en una comprensión intelectual del texto, sino en obtener una percepción intuitiva. Lo incognoscible no se puede conocer por medio de esfuerzos intelectuales en el plano mental. HPB nos da La Doctrina Secreta para elevar nuestra consciencia al plano búdico, al igual que las enseñanzas de J. Krishnamurti. Normalmente, comprendemos las cosas utilizando la lógica y la racionalidad al usar la Ley Aristotélica de Identidad, la Ley del Medio Excluido y la Ley de Contradicción. Para comprender la Realidad, este sistema de lógica es totalmente inadecuado porque ofrece un punto de vista limitado. En el sistema budista de lógica conocido como Chatushkoti, hay cuatro formas diferentes de mirar la Realidad. El modo de mirar No-Aristotélico/Budista nos acerca a la Realidad. El estudio de textos tales como La Doctrina Secreta y las enseñanzas de Krishnamurti, requieren de un enfoque y visualización no-Aristotélico, más que una mera comprensión y locución  intelectual. En las Stanzas del Dzyan, nos encontramos con expresiones como las siguientes:

 

La Realidad Una que es tanto el Ser Absoluto como el No Ser…. El universo… estaba sumido en una dicha suprema, para ser exhalado por aquello que es, y sin embargo, no es. (Stanza I. I. 6)…

lo visible que fue y lo Invisible que es, permanecían en Eterno No ser, el Único Ser. (Stanza I. I. 7)

No había ni silencio ni sonido (Stanza II. 2)

 

Tales textos requieren de un modo de estudio totalmente diferente a la actividad intelectual común, tal vez los modos de estudio místico e intuitivo son más apropiados. Joy Mills en An Approach to the Study of The Secret Doctrine - TSA (Un Acercamiento al Estudio de La Doctrina Secreta), sugiere que la mente debe serenarse, la práctica de la meditación es útil para elevar la consciencia del nivel mental al intuitivo; el estudiante, literalmente, debe enamorarse de la obra, y el auto-desenvolvimiento debería acompañar al estudio. Ella también manifiesta que el estudio de La Doctrina Secreta es de poco valor permanente a menos que se aplique a la vida individual, y que nuestro conocimiento se use para ayudar a otros. Como B. P. Wadia lo expresa, “El libro está escrito, sin ninguna duda, para el crecimiento espiritual del estudiante, pero este crecimiento es posible sólo cuando las enseñanzas se utilizan  para la ayuda espiritual de otros”. En un artículo reciente titulado “La Doctrina Secreta como Práctica Espiritual” – Theosophy in Australia, marzo 2013, Pablo Sender muestra cómo las tres proposiciones fundamentales se pueden usar en la práctica espiritual.

La Doctrina Secreta no es un libro que podamos leer de principio a fin y decir que está terminado. Éste es un libro con el que deberíamos estar ansiosos de vivir, y zambullirnos en él cuando nos sintamos inclinados a hacerlo. Su estudio requiere de un enfoque intuitivo y perceptivo, más que de un enfoque intelectual que incluya la memoria y el pensamiento. Estudiar La Doctrina Secreta implica ver las verdades contenidas en el libro y ser conducidos en la dirección de la Verdad final a la cual señala. Torre Whorf, en su artículo en The American Theosophist, setiembre 1950, titulado “La Inspiración de La Doctrina Secreta” expresó:

 

En una primera mirada el libro puede parecer casi incomprensible, así de cósmico es en su enfoque. Las palabras puede que desconcierten y confundan a muchos lectores, pero si persisten en sus esfuerzos, al usar su intuición y buscar el significado detrás de las palabras, si van más allá de esas palabras hasta la realidad que las inspiró, entonces descubrirán que este libro puede abrir nuevas puertas hacia un mundo claro e impersonal de luz resplandeciente que los inspire con su gloria y resplandor. Es esta belleza interna la que me inspira, y la que espero que los inspire.

 

El estudio de La Doctrina Secreta ciertamente requiere de una mente intuitiva e ir más allá de las palabras para buscar aquello hacia lo cual las palabras apuntan.

 

 

El Universo, con cada una de las cosas que contiene es llamado Mâyâ, porque todo en él es temporal, desde la vida efímera de una luciérnaga, hasta la del sol. Comparado con la eterna inmutabilidad del UNO y con la inmutabilidad de aquel Principio, el Universo con sus formas efímeras en cambio perpetuo, no debe ser necesariamente para la inteligencia de un filósofo más que un fuego fatuo. Sin embargo, el Universo es lo suficientemente real para los seres conscientes que en él residen, los cuales son tan ilusorios como lo es él mismo.

                                                                           LDS, Vol. I, p. 287

 

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